ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

Este es un espacio para conceptualizar, analizar, efectuar crítica y proponer estudios sobre política aplicada, marketing, comunicación, educación, métodos aplicados, alta dirección y proyectos sustentables. Contacto:baltasarhernandezgomez1@hotmail.com, baltasarhg@gmail.com

lunes, 23 de abril de 2012

LA DEMOCRACIA SECUESTRADA EN MÉXICO


LA DEMOCRACIA SECUESTRADA EN MÉXICO.
Las falacias procedimentales en la fiscalización de recursos electorales
Por Baltasar Hernández Gómez.


El colmo de colmos. Si de por sí la articulación del sistema político mexicano ha sido ampliamente cuestionado por su constitución autoritaria, procedimental y parcializada, en virtud de la preponderancia partidocrática que impone tránsitos a estadios de equilibrio total sin pasar por dinámicas sociales de cambio estructural y funcional; ahora se está tocando fondo al conocer que la fiscalización electoral da entrada a la utilización de recursos financieros sin restricciones eficaces in situ.
No obstante que la letra normativa establece que ningún partido puede gastar las prerrogativas financieras fuera del marco consensuado por todos los actores de la trama política y menos aún que inserten recursos de procedencia privada o pública externa al proceso mismo, el consejero Lorenzo Córdova Vianello puso al descubierto, palabras más, palabras menos, que la fiscalización del IFE es un candado abierto, pues si los organismos políticos hicieran uso indebido del patrimonio nacional etiquetado como apoyo al ensanchamiento democrático, aceptando recursos no autorizados provenientes de corporativos o particulares, los gastos de campaña en 2012 podrán evaluarse y sancionarse, en su caso, un año después de la jornada del domingo 1 de julio, es decir, hasta 2013.

Si se llegaran a detectar extralimitaciones en los topes o la cabida de aportaciones “ilegítimas” no habría nada qué hacer, pues la reglamentación en la materia no prevé la destitución de ningún cargo de elección popular por dicha razón. Habría consecuencias jurídicas que implican desde amonestaciones públicas hasta sanciones económicas y la pérdida del registro, pero no efectos directos para la elección ni los representantes populares “elegidos”. Esto y nada es lo mismo, decía mi tío Toño.

Las multicitadas reformas políticas no son el punto final para que existan en la praxis leyes electorales que fortalezcan e incrementen la cultura política y la democracia sustantiva en México, pues la llave de acceso al universo de participación societal la tiene en sus manos el Estado, partidos políticos y los organismos electorales a nivel federal y estatal que están conformados por personajes propuestos por la clase política hegemónica®. La apuesta de los detentadores del poder real gira en el eje de conservación del monopolio y la dominación de la actividad política, creando y modificando normas que en apariencia amplían el espectro democrático, pero que en la práctica únicamente representan vehículos de control administrativo, como parte del circo al que está acostumbrado a observar la sociedad mexicana.

Que la fiscalización de los recursos financieros sea promovida como un “avance sustancial” no connota que en verdad sea un mecanismo para supervisar, evaluar y sancionar desvíos presupuestales de partidos y candidatos. En el caso específico de la fiscalización de gastos de campaña 2012, el procedimiento consiste solamente en recopilar y revisar cúmulos de datos y quejas sobre los que ocurre en el ámbito político-electoral, para luego, “a toro pasado”, revisar y amonestar, si ese fuera la cuestión. ¿Qué pasaría si queda demostrado el abuso de prerrogativas y la inclusión de recursos financieros, materiales, técnicos y humanos de dudosa o renombrada procedencia? Nada, pues sería hasta el 2013 cuando los inculpados ya estarían ocupando los cargos de elección popular, gozando de fuero, que es casi una patente de Corzo.

Los partidos y sus candidatos no tienen trabas, sino por el contrario, incentivos, toda vez que a pesar de que se descubran rebases en los topes de gastos de campaña no puede anularse la elección. Hay llamadas de atención, multas y reconsideraciones, pero hasta ahí. En el pasado inmediato el grupo Amigos de Fox, por ejemplo, fue sancionado con 500 millones de pesos a los partidos que postularon a Vicente Fox Quesada, quien resultó presidente de la República (2000-2006). Éste fue investido y terminó su encargo. Lo mismo pasó con el actual Ejecutivo, Felipe Calderón Hinojosa, al conocerse sus vinculaciones en el proceso electoral por medios de promocionales audiovisuales e impresos, pero que solamente se llevó amonestaciones públicas………….como me repetía mi abuela Rosalina: “son como llamadas a misa, mi hijo. Por eso haz como que bajas la mirada y sigue andando”.

Ante este escenario cínico que consiente irregularidades electorales es necesario alejarse de los cantos de sirenas que nos repiten sin cesar que el horizonte de la democracia se acerca cada vez más y más, para retomar los caminos de exigencia social -en lo horizontal- y sin tener que pasar por filtros legislativos o condescendencias gubernamentales, lo cual permita detener la perversidad de partidos que, sabiendo del mal que cometen al rebasar gastos y dar acceso a dinero de particulares o empresas, no paran de repetir dicho procedimiento. No puede seguirse con el modelo de” haces mal y te aplico sanción administrativa”.

Hay que repensar que la reforma política tiene que contemplar sanción electoral y penal y no quedarse en lo meramente administrativo. Si una mujer u hombre es electo y toma posesión de su cargo público, pero se le descubre que lo hizo violando la legislación electoral, sobregirándose y con recursos ilícitos, debe ser separado del cargo y puesto a disposición de las autoridades judiciales.

Esto no es utopía, pues en países como Brasil son realidades comprobadas. El affair Fernando Collor de Melo, quien en 1992 tuvo que dejar la presidencia del país carioca (a casi tres años de tomar posesión) por habérsele comprobado actos de corrupción desde su campaña proselitista. Pero aquí, en la Nación vecina al coloso norteamericano no pasa nada aún. Pese a los acontecimientos de inactividad social prevaleciente, estoy convencido que las contradicciones existentes harán que pase algo en beneficio de las mayorías. Bueno, eso es lo que decimos los idealistas con los pies en la tierra. Sin embargo, el cambio trascendental implica una regeneración constitucional de fondo.

® Tanto en el IFE como en los organismos estatales encargados de recular la operación de los procesos electorales están integrados por juristas, académicos, políticos de carrera y especialistas en áreas de las ciencias sociales que supuestamente no tienen filiaciones con partidos o gobiernos en turno. Sin embargo, basta revisar la plana curricular de cada uno de ellos para descubrir un pasado muy cercano a los linderos del poder. La inclusión de los consejeros depende de los acuerdos entre partidos políticos, como sucedió con el nombramiento de Sergio García Ramírez, ex-titular de la PGR, hace apenas unos meses. B.H.G. baltasarhg@gmail.com baltasarhernandezgomez1@hotmail.com
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lunes, 12 de marzo de 2012

DETENGAN A FELIPE CALDERÓN HINOJOSA


DETENGAN A FELIPE CALDERÓN
Por Baltasar Hernández Gómez.
(Primera semana de marzo de 2012).


Todo parece indicar que ahora sí, Felipe Calderón Hinojosa ejercerá sin ambages ni titubeos las facultades no escritas que posee el Poder Ejecutivo en México: ser juez y parte muy activa en el desenlace político-electoral 2012. El actual presidente de la República apostó con varias canicas del PAN y la “cuiria”, la esfera de vidrio con matices femeninos resultó electa, bajo procedimientos antidemocráticos como acarreo, presión, compra de conciencias y populismo, para obtener los favores de militantes y adherentes panistas.

Calderón Hinojosa pretende fungir como el fiel de la balanza con los recursos públicos. Su mensaje equívoco lo hace a través del pensamiento “lo que hago es en nombre del interés general”, para llevar al cabo movimientos en el tablero del ajedrez nacional, intentando posicionar favorablemente a Josefina Vázquez Mota y demás contendientes a puestos de elección popular, entre los que se encuentran cercanos colaboradores, amigos y parientes (sólo hay que ver la lista para diputaciones y senadurías plurinominales que publicó el PAN). Él y su partido están desplegando una estructura mediática para que la sociedad crea que la silla presidencial y el partido de la derecha fundado por Manuel Gómez Morín son uno mismo.

Los spots institucionales, así como los discursos en actos públicos están infestados de semiótica politizada, a fin de colocar en la mente de las masas la impresión de que sólo faltan seis años más para afianzar el legado calderonista y así concretar el tan manoseado proceso de transición, que no llegó siquiera a una alternancia orgánica que modificara pautas en el sistema político mexicano. Insisto: la estrategia abordada a final de sexenio está dirigida a que la sociedad confunda la banda presidencial con el PAN. Hacer creer que Vázquez Mota es la heredera que cerrará con broche de oro el marketing inaugurado desde el año 2000 por el exmandatario Vicente Fox Quesada señalado como ignorante, inepto y corrupto, y continuado por el actual mandatario catalogado como impune, inhumano e ineficaz, es la prioridad para la conclusión de la administración federal plagada de sinsabores, errores y miseria material y humana.

De la figura del hombre con bigote grueso y botas norteñas se pasó al de la insipidez de un Jefe de Estado y Gobierno ensimismado en sustentar su gestión en el exterminio del crimen organizado. La jugada proveniente de la casa residencial de Los Pinos es hacer que llegue una mujer entrenada para sonreír sin mostrar arrugas frente a las lentes de los medios de comunicación, debido a la alta carga de botox en su cutis y a preservarse con un cuerpo anoréxico enfundado en vestidos de marcas internacionales. El mensaje presidencial pareciera estar remarcando, una y otra vez: “ya transitamos de la bulla foxista a la terquedad de un presidente que no oye a nadie, para que al final con una mujer se logre sostener al panismo como presumible organizador de la gobernabilidad en México, por lo menos en los seis años venideros”.

La persistencia de la guerra contra el narcotráfico, las cuentas abultadas de las reservas internacionales, programas asistencialistas que no resuelven los índices de pobreza, como por ejemplo el denominado seguro popular y piso seguro; van a ser magnificados por la táctica del terror, es decir, por poner la espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza de gobernantes, legisladores, políticos y empresarios afines a otros partidos, principalmente del PRI, a fin de abrir brecha a todas y todos los candidatos del PAN.

Las señales son muy evidentes, pues en las últimas semanas autoridades mexicanas y estadounidenses han anunciado con bombo y platillo que “van con todo” contra los líderes del mal, entre ellos el conocidísimo Joaquín Guzmán Loera, el Chapo; las investigaciones a exgobernadores y expresidentes municipales del PRI y PRD (recuérdese los casos de Carlos Hank Rohn, Greg Sánchez, Manuel Cavazos Lerma, entre otros), y las presentaciones de resultados gubernamentales. Este intento de relucir logros quiere incrustarse en la psique social como producto terminado del panismo que, en teoría, está adornado por la “ideología” del bien común al estilo de la iglesia católica. Desde los primeros días de 2012 la presidencia y el Partido Acción Nacional son exhibidos como una mercancía política fusionada, a fin de que el electorado ubique lo mejor de la actual administración con el partido que ha sido secuestrado por Calderón y compañía.

Mientras la maquinaria de los mass media y las acciones represivas de los aparatos del Estado mexicano operan para infundir miedo extremo no sólo a la delincuencia común y organizada, sino también a la partidocracia y a la población, las concertacesiones se siguen concretando en beneficio del clan calderonista, con el objetivo de cubrir las enormes irregularidades en el ejercicio del poder. Por un lado la sociedad es observante de las reyertas partidistas y de los fallidos intentos por apresar a priistas y perredistas, pero por el otro se aprecia que los opositores al PAN no han querido o podido unificar criterios, a efecto de detener el enorme gasto en publicidad oficial y la injerencia presidencial en el proceso electoral 2012, que culminará con las votaciones del próximo domingo 1 de julio.

La tarea del PRI, PRD, PT y Movimiento Ciudadano no debe estar centrada en la visión cortoplacista de captar/dividir sufragios, sino en la urgencia para destapar la olla de presión llena de frijoles, para que Felipe Calderón, aliados, colaboradores y familiares directos e indirectos comparezcan en los tribunales nacionales e internacionales, para que den cuenta de sus actividades políticas y de negocios, pero sobre todo las referentes a su responsabilidad pública. El ataque a la falsedad y la inseguridad debe ser la primacía de los partidos y sociedad civil no organizada. No obstante la urgencia de poner las cosas en su real dimensión nadie quiere entrarle de lleno, porque hay “colas y pendientes” en muchos de los personajes de la vida política mexicana. Se requiere parar la caída del todo, neutralizando a quienes han causado perjuicios.

Si las cosas continúan de la misma manera, posiblemente habrá un repunte en los porcentajes a favor de la candidatura de Josefina Vázquez Mota y un mayor fraccionamiento de votos para los otros partidos. Y no es que “Chepina”, como le dicen sus allegados, sea una mujer malévola, porque de lo que se trata es remarcar que ella representa más de lo mismo, lo cual resulta inadmisible en estos tiempos de crisis generalizada.

El imperativo es llevar al banquillo público al gobierno de Calderón Hinojosa y sus personeros, desenmascarando la cacareada limpieza blanquiazul. Poner a los panistas y políticos nefastos en el escrutinio social tiene que ser la llave para ensanchar las puertas de una democracia horizontal que busque legitimidad en lugar de legalidad procedimental.

Si los partidos no entienden que es el momento para arrinconar al Ejecutivo, sacarlo del escenario mediático, sentarlo y obligarlo a que deje de perseguir actores políticos y a ciudadanos de todas las clases sociales como consigna, la política del miedo podría perdurar y destrozar por completo el tejido social. Deben neutralizarse y dejar sin efecto los ases guardados bajo la manga de Felipe Calderón, tales como: 1) Los muy probables anuncios de detenciones de capos de primera línea, que tratarán de reforzar la idea de efectividad de su guerra contra el crimen organizado y la eficacia gubernamental y, 2) La emisión de promocionales para comunicar los macro resultados panistas con corte populista al más puro estilo de las consignas que propagan empresas que venden a la superación personal como la panacea para solucionar los problemas que aquejan a la gran mayoría de los mexicanos; toda vez que pretenden llevar a grado supremo de enajenación la intencionalidad y luego posicionamiento final de votos el domingo 1 de julio próximo.

Los dados están colocados en la mesa y sólo esperan manos que los hagan rodar. Se necesita una visión y proyecto de país. Punto. B.H.G. baltasarhg@gmail.com

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miércoles, 22 de febrero de 2012

SÍNTOMAS PATOLÓGICOS DEL PODER POLÍTICO EN MÉXICO


LA ENFERMEDAD DEL PODER POLITICO EN MÉXICO
Por Baltasar Hernández Gómez*


En un sistema político fundado en el presidencialismo, que amalgama un legado autoritario, sea por cultura, usos y costumbres o definición jurídica, el poder que se ejerce por la clase dominante llega a niveles enfermizos, toda vez que la operatividad del control social depende de la estrategia de producción y reproducción del statu quo. En México, el Jefe de Estado, que es al mismo tiempo Jefe de Gobierno, está investido por poderes constitucionales otorgados por la Ley, pero sobre todo, por normatividades metaconstitucionales que le brindan oportunidad de hacer y deshacer a su antojo, dependiendo de los intereses personales y/o grupales hegemónicos durante su periodo de mando.

Hace casi medio siglo Daniel Cosío Villegas (intelectual y fundador de El Colegio de México) señalaba que las facultades del presidente de la República se materializaban conforme a su estilo personal. Sin embargo, los estilos no solamente están referidos a las características físicas, actitudes y aptitudes del gobernante, ni siquiera por la carga informativa que le llega por propios o extraños, sino a lo que “pasa en ciego para la multitud”, a lo oculto de su proceder, es decir, a sus raíces formativas, de vida, que lo han hecho llegar hasta el punto máximo de la pirámide política nacional.

El poder convertido en nombramiento, en banda tricolor con el águila devorando la serpiente se adhiere a la dermis, pero también a la sinapsis neuronal. De ahí que el portador siente, desde la toma de posesión, que es un súper hombre que todo lo sabe y que todo lo puede. A partir de la segunda mitad de los años treinta del siglo XX los presidentes de México interiorizaron ser portadores del bastón de mando azteca; de la corona monárquica europea y de la fuerza de las instituciones creadas para según, servir y proteger a la sociedad. Los presidentes asumieron para sí el enorme poder de decidir el proyecto de Nación que, a su parecer, es el más adecuado. Los tres niveles de gobierno y la sociedad se transformaron en entes pasivos que sólo alcanzaban a musitar un Sí a cualquier cosa que emanara del Palacio Nacional.

A los ojos de la masa social (recordemos que por más de 60 años las clases sociales fueron tratadas como simples engranes del corporativismo político) el presidente se erigió en un ser con cualidades cuasi divinas, apreciándolo como juez, militar, administrador y paterfamilias que podía resolver todo tipo de cuestiones mundanas. En la subcultura política se anidó un simbolismo bastante barroco y surrealista donde la ciudadanía era apéndice de la autoridad suprema, tejiéndose una red donde el pensamiento y la acción social debían basarse en el inactivismo, pero por encima de ello, en la aceptación de los requerimientos emanados de la cúpula.

El presidente repartía y quitaba tierras; creaba y otorgaba trabajo, aumentos salariales, firmaba escrituras, expropiaba, se endeudaba en el exterior, brindaba apoyos monetarios, se paseaba con las masas desvalidas, se fotografiaba con los pobres y hasta nacionalizaba bancos, para luego devolverlos reestructurados a los grupos financieros nacionales y extranjeros. Era -al mismo tiempo- el más implacable enemigo de sus adversarios y el más subordinado a las políticas de los países industrializados y organismos acreedores. Mandaba al exilio a sus detractores, censuraba a los medios de comunicación y podía vender o adquirir bienes para México, parientes, amigos y compadres.

Y llegó el año 2000 con los supuestos vientos de cambio estructural. Apareció la categoría denominada transición, para incrustarse en la psique social como alternativa para alcanzar un mejor modo de vida. El sistema político vio por primera vez en 71 años un cambio de forma. Ya no iba a ser el PRI el partido de Estado, sino el PAN y su apariencia de órgano opositor quien gobernaría a más de 100 millones de mexicanos. No obstante de la creencia inicial, a 11 años y dos meses de que la presidencia de México esté en manos de dos panistas, el Poder Ejecutivo tuvo si acaso cambios puramente morfológicos. El poder y la manera de ejercerlo permanecieron, ya que la médula del autoritarismo siguió generando decisiones verticales y cerradas, de arriba hacia abajo.

En los últimos cinco años Felipe de Jesús Calderón Hinojosa remasterizó el “tlatoanismo”, lo cual representó la vuelta a escuchar mensajes crípticos; a tratar de digerir discursos asistencialista; a aceptar como válido el descomunal gasto de los recursos públicos desde su particular perspectiva pro religiosa y empresarial. El sello de la actual administración federal ha sido una guerra contra el crimen organizado; programas paliativos para que la pobreza sea disfrazada de equilibrios sociales y económicos; de acciones mediáticas para fortalecer la imagen presidencial desde 2006. En la ineficacia de su sexenio, Calderón Hinojosa robusteció su aparato de seguridad; permitió que sus allegados, colaboradores y familiares directos e indirectos hicieran de las suyas. Ante el caos, el ejercicio del poder se volvió enfermedad.

Y la enfermedad del poder invadió a Felipe Calderón, notándose ciertos síntomas, tales como: prepotencia, incapacidad para aceptar disensos, altos niveles de autoritarismo, negación de la realidad, adicciones, narcisismo, omnipotencia y negación de límites. El actual presidente, más allá de su nariz abultada y rojiza que para muchos es indicio de alcoholismo, protege a aliados y recrimina a opositores; concibe al combate contra el narcotráfico como bastión único de su administración, pese a que se han dado 50 mil muertos, que son vistos como “daños colaterales” a lo largo y ancho del territorio nacional; aumenta salarios a las fuerzas armadas y policiales, mientras niega beneficios a las clases más desprotegidas; asume la defensa de funcionarios incapaces o acusados de desvíos de recursos; regaña a quienes en actos no están de acuerdo con sus políticas gubernamentales; permite la firma de convenios de colaboración internacionales, poniendo en riesgo el patrimonio y la soberanía (como el caso más reciente de “colaboración” en materia de energéticos en la franja fronteriza EUA-México).

Felipe Calderón o Felipillo como lo llama Jairo Calixto en su programa de sátira política en Milenio TV, es la muestra palpable de que el poder enferma en grado superlativo. Él es él y nadie más. Él es él y su esposa. Él es él y que la Nación viva en crisis, incertidumbre, desesperanza y muerte.
La versión blanquiazul del presidencialismo mexicano se ha cerrado completamente y no acepta críticas ni sugerencias para que, por lo menos en los últimos 10 meses de gestión que le quedan, pudiera haber cambios que beneficien a la colectividad. La enfermedad del poder del presidente en turno hace que México subsista en medio de una tasa de crecimiento económico de 1.7% y que su administración gaste cuatro veces más del presupuesto original programado; en medio de balas, explosiones, secuestros, extorsiones y con el ¡Jesús! en la boca por la inseguridad, desempleo y falta de oportunidades para alcanzar una calidad de vida digna.

Calderón Hinojosa ha sido penetrado a nivel celular por la enfermedad del poder, haciéndolo ver un país inexistente. La enfermedad no sólo produce espasmos y una desconexión absoluta de la realidad, sino que lo satura de justificaciones para no acarrear con culpas. En su interioridad Felipe Calderón cree y quiere hacer creer por todos los medios de comunicación que él es héroe que ataca a los malos, aun cuando en su lucha orquestada arrastra a miles y miles de mexicanos inocentes. Esta ceguera los hace que se autonombre paladín que hace lo que nadie ha querido hacer antes por el bien de México.

Su enfermedad lo dejó solo y con muchas cuentas pendientes, que más temprano que tarde, tendrá que rendir explicaciones al país y al mundo (hay que tener presente la renuncia del presidente alemán Christian Wulf hace unos días por haberse descubierto que tenía relaciones inadecuadas con un club de empresarios a os cuales benefició; así como los juicios a ex-mandatarios de Europa del Este, Asia y África). Punto. B.H.G. baltasarhg@gmail.com
* Maestro en Ciencia Política por la UAM y UNAM, catedrático, analista y
escritor.

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martes, 12 de julio de 2011

CÓMO SE MIDE LA POLÍTICA Y LOS POLÍTICOS.


DE LA MANERA QUE MIDAS SERÁS MEDIDO.
La medición comparativa en política.
Por Baltasar Hernández Gómez.


La comparación es una de las características sui géneris del Homo Sapiens moderno: medir y ser medido es parte de su modo de vida. Cuando la mujer o el hombre compara el yo con los otros, lo que está haciendo es medir capacidades, afinidades, fobias, diferencias, conocimientos y sentimientos. Desde que somos expulsados del útero materno comenzamos una odisea comparativa que va a delinear la morfología, esencias, objetivos y alcances del sujeto social frente a los supuestamente iguales, pero desigualmente diferentes.

Los cuestionamientos básicos de la filosofía ¿Quiénes somos? ¿De dónde provenimos? ¿Qué somos? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿De qué estamos compuestos? ¿Cuándo dejaremos de existir? ¿Somos mejores o peores que los otros seres vivos (terrestres o extraterrestres)? son medidas para tasar las experiencias vitales y han servido como sustento ideológico para moldear nuestra cosmovisión. Desde niños los aparatos represivos e ideológicos del Estado (de acuerdo a la interpretación weberiana) va forjando entes que deben compararse con los demás, a fin de que se acepten valores de bondad-maldad, capacidad-incapacidad o belleza-fealdad, para confrontar el pasado, presente y futuro. Quien posee más, quien vive más, quien disfruta más y quien demuestra más que otros es considerado propietario de la piedra angular, o sea, del éxito, lo cual servirá para la determinación de perfiles conductistas y de pensamiento a seguir por la generalidad.

Quien tiene más cualidades que los otros le es asignado el rol de liderazgo. Éste se metamorfosea en depositario del poder y adquiere la titularidad de paradigma para “los de abajo”. En el renglón de la política la comparación se transfigura en dogma, pues el éxito o la eficacia será la medida suprema a la que tienen que ajustarse gobernantes y gobernados, administradores, partidos políticos, sindicatos, líderes de opinión y masas. Sin embargo, en la segunda década del siglo XXI la medida comparativa de lo político enfrenta varios problemas: 1) Quiénes son exitosos; 2) Por qué medios se llega al poder, y 3) A costa de qué se desea estar, permanecer y defender la supremacía en la pirámide social.

Los de izquierda miden su posicionamiento por los equívocos de los conservadores. Los de derecha comparan su actuación frente a la verborrea y arrastre de los de centro e izquierda. Los de centro se comparan por medio del movimiento de la balanza, para no caer en ninguno de los bandos opositores. Así entonces, lo “estético” del marketing mide la abundancia o carencia física y discursiva de los productos políticos, trastocando el fondo de las cosas: la esencia apreciada solamente a través de lo superfluo.

Lo reiterativo de la imagen, trazo, color, voz, música y el síndrome de Cenicienta son elementos que se van a destacar en la espectacularidad de los mensajes comunicativos, con el propósito de quitar racionalidad a los gobernados. Si bien es cierto que la comparación no es por sí misma buena ni mala, ésta sirve para que los sujetos sociales consideren como suyas las percepciones validadas por lo centros de dominación. De repente todo se convierte en un péndulo que va de lo “correcto” a lo “incorrecto”. En las actuales circunstancias, la comparación en el terreno político se circunscribe a la frivolidad de los empaques. Las medidas se convierten en niveles de aceptación e impacto en la psique social, dividida ésta en estratos socioeconómicos y culturales. Todo es vitrina, donde los productos sociales se exhiben, manosean, compran o tiran.

No hay una comparación profunda de las ideas, propuestas, estatutos, plataforma política, valores y principios de los organismos públicos que desean poder para supuestamente transformar la realidad, sino únicamente la medición de la trivialidad. ¿Quiénes conocen los estatutos, razón de ser, experiencia y logros de candidatos y partidos? ¿Quiénes guardan siquiera una porción de memoria histórica de los cientos y cientos de candidatos reciclados que unas veces son tricolores y otras verdes, azules, naranjas, rojos o amarillos? Lo que se ve, pero sobre todo lo que se discute en los denominados foros democráticos es referente a lo ornamental, a la vestimenta, entonación, prestancia, manejo de imagen en medios de comunicación, capitales distribuidos para lobbysmo y apoyos, así como relaciones en las instituciones privadas y públicas.

La comparación se vuelve un concurso, o mejor dicho, reality show para vanagloriar o criticar cómo es la apariencia o conducción de los candidatos(as) a puestos de elección popular. Que la esposa de Calderón Hinojosa, Margarita Zavala, no sabe vestirse ni peinarse; que la coordinadora de diputados del PAN, Josefina Vázquez Mota, es anoréxica y tiene facciones grotescas; que el todavía gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, tiene estampa de galán de televisión en su perfil derecho; que Manlio Fabio Beltrones es un dealer=cerrador de convenios eficaz, pero tiene la apariencia de Capulina con acento poco varonil; que los precandidatos panistas a la presidencia de la República en 2012 quieren aparecer como representantes de la metrosexualidad urbana, pero son percibidos como “golpeadores”, “majaderos” e ineficientes; debiera ser el condimento que se pone en las conversaciones cotidianas de los ciudadanos de a pie, pero no parte sustancial de la cultura cívica que es preciso producir y reproducir por la propia ciudadanía. Desde las alturas la comparación de formas se potencia, a efecto de que los titiriteros del sistema político mexicano sigan preservando el poder por el poder mismo.

En el tinglado de la realpolitik ¿Quién se atreve a tirar la primera piedra y mostrar la mano? Dudo que alguno diga ¡Yo!, pues en el escenario nacional los actores tienen colas largas qué pisar y bocas cerradas con suturas difíciles de destrabar, debido a las redes de complicidades que han ido esculpiendo monolitos de impunidad y corrupción. Si los de un bando señalan las fallas de los contrarios, inmediatamente las respuestas surgen como ráfagas interminables contra los emisores originales y así ad infinitum, es decir, una y otra y otra vez. La gran mayoría de los ciudadanos caen en la dinámica de la comparación dérmica de las cosas: el universo de mujeres y hombres persisten en sus intentos de criticar los contornos, que para ellos significan fondos. Y cómo no, si la modernidad ha producido entes sociales educados a través de los medios de comunicación que transmiten noticias de la farándula, chismes, serie violentas, programas supuestamente educativos con información poco utilizable y significativa para el mundo de la vida.

La comparación en política se ciñe a los parámetros de los signos visibles: la interminable observación de las personas por medio de las características en su comportamiento (cómo se comporta, ríe, abraza, huele, viste, come, guiñe el ojo, apapacha a desvalidos, uso del verbo para hipnotizar y ocupa los recursos en beneficio propio para ensalzar figura). Más allá de esto, nada. Porque si de comparaciones y formas de medir a los otros se tratara, deberíamos plantear preguntas más profundas, que toquen verdaderamente el meollo de los problemas que aquejan a las sociedades y, en específico, a México. Por ejemplo: ¿Por qué en lugar de gastar cientos de millones de pesos en las elecciones para la renovación del poder Ejecutivo en el estado de México, los gobiernos locales, estatales y federales, partidos y candidatos no invirtieron estos recursos en construir mejores estructuras para que no se inundaran Valle de Chalco, Netzahualcóyotl y Ecatepec?

En lugar de que el presidente Calderón Hinojosa pida perdón, en cadena nacional, frente al movimiento ciudadano encabezado por el escrito Javier Sicilia, en el alcázar del castillo de los niños héroes ¿Por qué no se modifica la estrategia de lucha contra el crimen organizado y deja de haber la masacre social impuesta desde 2006?; ¿Por qué se invierten miles de millones de pesos en el IFE y las instituciones electorales de los estados cuando el modelo de democracia procedimental está claramente rebasado por el abstencionismo, que en el último ejercicio del estado de México llegó al 57%?

Hay de comparaciones a comparaciones, pues en el plano personal, medirse con los otros implica saber y saberse, pero al mismo tiempo representa un factor de superación individual y colectiva. Claro está que la comparación debe situarse fuera de la esfera competitiva de los concursos televisivos, sondeos de opinión comercial o cualquier otro dispositivo que emita valorizaciones contrarias a la convivencia. Sin embargo, cuando la competencia se convierte en tabla para medir “lo bueno de lo malo” en el renglón sociopolítico se cae en el ojo del huracán donde la trivialidad reemplaza al razonamiento y al sensus humano. Cuando esto ocurre parece repetirse la simulación colonial de cambiarnos baratijas por oro.

De tal manera que en esta selva de incoherencias los simuladores atacan sin cesar a sus oponentes, olvidándose de trayectorias nefastas. ¿Cómo es posible que la alumna más aventajada del ex-cacique sindicalista, Carlos Jongitud Barrios, la profesora Elba Esther Gordillo Morales, devele que en la presumida democracia mexicana los pactos son monedas de cambio entre los detentadores del poder formal y los organismos gremiales, partidistas y hasta de corte civiles? ¿Qué autoridad moral tiene para juzgar y demeritar a los otros igual que ella, cuando es la primera que mantiene la dirigencia y el control autoritario del mayor sindicato no sólo de México, sino de América Latina? Sin embargo, en bocas cerradas no anidan moscas, ni víboras. La presidencia de la República, legisladores, líderes partidistas no asumen la defensa democrática, sino la de sus propias trayectorias, desmarcándose de la maestra que se dice mexicana al ciento por ciento, pero que tiene mucho tiempo viviendo y gozando del american way of life, en San Diego, California.

El ex-candidato del PAN al gobierno del estado de México, Luis Felipe Bravo Mena primero deseó -a toda costa- la alianza con el PRD y aceptaba a Alejandro Encinas. Como esta coalición no se logró, el panista se mostró como el peor enemigo La comparación no se hizo contra el “adversario común”, sino con el candidato de izquierda y éste fue uno de los factores que redondearon su bajísima votación. La comparación de Bravo Mena se hizo equivocadamente, desviando la atención y restando votos a una postura diferente de quien era realmente el contrincante a vencer. Los resultados han demostrado que sigue habiendo hegemonía del grupo Atlacomulco y, por ende, del PRI.

En otro tipo de comparaciones insubstanciales muchas revistas políticas cada vez más se parecen a las de espectáculos, pues anteponen los roles morfológicos, como por ejemplo lo correspondiente a las “primeras damas blanquiazules”: la anterior (2000-2006) enfundada en vestidos y joyería de lujo, encopetada, risueña y publirrelacionista fue y sigue siendo vista como una “digna esposa” del Ejecutivo. La actual (2006-2012) vestida con rebozos de colores, mal peinada con tenazas de cerámica china, desgarbada y sin ningún atributo que capte atención o interés es percibida como estereotipo fallido, o sea, lo que no debe ser el cónyuge de quien habita en los Pinos.

Reza el refrán “con la vara que midas, serás medido” y esto aplica en la política, sin embargo, la comparación debe ser entre iguales y no confundiendo lo insignificante con lo verdaderamente importante, pues hacerlo en la forma frívola que está validada por los centros de entretenimiento y enajenación en los últimos años, dañaría el proceso de debate y construcción con razonamiento, pasando a las disputas interminables de la locura. El país debe compararse con otras naciones que tengan un mejor sistema económico, social y político, porque no se vale medirse con países en peores condiciones materiales. El sistema de vida mexicano tiene que medirse con otros modos de existencia, como los europeos y norteamericanos (EUA y Canadá) para obtener ideas, proyectos y acciones que redunden en beneficio social. Los políticos, legisladores, partidos, sindicatos y hasta ONG´s deben compararse con otros que han logrado situar lo humano por encima as medidas neoliberales más atroces que tratan de imponer los organismos financieros mundiales. Pero como la política no está basada en buenas intenciones, ésta debe edificarse con la participación horizontal de la sociedad civil, que se contrapone a la polis elitista que fija su dominancia en las alturas legales y represivas de los pocos sobre los muchos.

Si continuamos comparándonos con lo peor caeremos en un ciclo de justificación y conformismo, lo cual representa un ejercicio digno de tontos. B.H.G. Ω

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miércoles, 2 de marzo de 2011

EJES PARA DEVOLVER GOBERNABILIDAD A MÉXICO


ELECCIONES, PARTIDOS, NARCOTRÁFICO, FUERZAS ARMADAS, GOBIERNOS Y AUTOGESTIÓN EN MÉXICO
*Balance de perjuicios vs. beneficios* *Elecciones: costos y participación*
*¿Sistema de partidos o partidocracia?* *La guerra interminable contra el crimen organizado*
*Militares y sociedad: una fórmula explosiva* *Las nuevas redes sociales*
*África y Medio Oriente y sus repercusiones globales* *Castigo a los responsables de la crisis mexicana*

Por Baltasar Hernández Gómez


Desde hace cuatro años la atmósfera en México ha sufrido transformaciones impensables en pleno siglo XXI. Muchos de estos cambios no han sido evolutivos, sino todo lo contrario, pues el objetivo central gira en torno al papel de las instituciones del Estado para tratar de estabilizar procesos constitucionales, económicos y metapolíticos de dominación que, por equívocos de gobiernos priistas y panistas, consecuencias producidas por el narcotráfico, crisis económica, reacomodos normativos en el subsistema electoral y movimientos que fortalecen el monopolio de partidos políticos, han menguado la sustentación del corpus nacional. La mayor secuela en los últimos diez años se vive con un Estado fallido en grados diferenciados de ingobernanza e ingobernabilidad.

En el recuento social los saldos aparecen de color rojo encendido (balances contables/financieros negativos en lo macro y micro de la economía, sangre y muerte), pues los asesinatos, desempleo, carestía, incertidumbre, desconfianza y parálisis social son los elementos que envuelven la percepción y en el sentir social.

A continuación propongo algunas coordenadas para el análisis y debate de los asuntos de mayor relevancia en México 2011:

EJE 1: EL SUBSISTEMA ELECTORAL.

1.- Los recursos monetarios, materiales, humanos y técnicos que son inyectados al subsistema electoral no son detonadores para que la sociedad participe activamente en la política y acuda a votar en los tiempos establecidos. Es un hecho medible que campañas electorales con amplio espectro de cobertura tienen una connotación de derroche y alteración de fondos públicos. Por lo mismo, un gran porcentaje de ciudadanos se alejen de los procesos.

2.- Cuanto más grande es la estrategia de marketing político-electoral, más grande es el grado de desconfianza social, principalmente en las clases con niveles socioeconómicos y culturales de clase media y más. Slogans y promesas no han mostrado relación directa con la realidad prevaleciente en municipios, estados y federación y por lo mismo existe apartamiento ciudadano, lo cual anula legitimidades.

3.- La eficiencia en la organización procedimental de los comicios no es garante de mayor participación ciudadana y mucho menos condición óptima para el fortalecimiento de la cultura política. Ésta debe alcanzarse por medio de información permanente, programas específicos en todos los subsistemas educativos y la reproducción de valores y principios en el seno familiar, laboral y círculos de convivencia humana y cultural.

4.- Libertad de expresión no significa insulto o propaganda negra entre partidos y candidatos. Por tal razón, legisladores y expertos en la materia deben implementar controles para determinar límites sin violentar derechos sociales.

5.- Los órganos de organización, ejecución, evaluación y sanción de los procesos electorales deben estar a la par de las facultades del poder Legislativo, tanto a nivel nacional como estatal, a efecto de no propiciar el imperio partidocrático e intereses coyunturales de sexenio a sexenio.

6.- La utilización de medios de comunicación electrónicos globalizantes (telefonía celular, internet y televisión) tienen que reglamentarse, a fin de impedir la invasión de la privacidad ciudadana.

7.- Los institutos y tribunales electorales deben transitar hacia un estadio de eficacia administrativa y financiera que convierta a los procesos electorales en una verdadera reunión consensuada de voluntades sin gastos excesivos. La democracia en México es cara, sin lugar a dudas, ya que el proceso de renovación democrática de los poderes Legislativo y Ejecutivo -cada tres y seis años- es percibida por las mayorías como gasto y no como inversión, ya que los resultados tangibles son imperceptibles y dolorosamente inútiles.

Es necesario que sigan habiendo recursos suficientes para comunicar resultados, edición de material de cultura política, instrumentos y equipos, talleres de capacitación y actualización; pero a la par es imprescindible la restricción de prerrogativas, tales como: celulares, choferes, autos, préstamos personales, bonos de actuación, viáticos y pasajes, gastos de representación, sueldos estratosféricos, etc., que tanto encarecen la democracia y sumen a programas sociales y obras en el olvido o la postergación.

EJE 2: LOS PARTIDOS POLÍTICOS.

1.- El monopolio partidista debe desaparecer. Ciudadanizar candidaturas es paso trascendental para arrebatar el control verticalista de las élites. Los “políticos de carrera” tienen que soltar amarras, a través de la conformación de un marco legal contundente, a efecto de que la partidocracia no continúe presionando a funcionarios públicos, líderes, legisladores y gobernantes con base en “apoyos” otorgados desde los comités centrales, dependencias del gobierno en turno o Congreso de la Unión. El reto sigue vivo y no exento de peligros, pero más vale explorar nuevas vías que permanecer en stand by visualizando cómo se degrada el consenso social.

2.- Las plataformas, idearios y estatutos deben renacer como parte sustancial de la praxis política, a fin de acercar a la gente a la participación horizontal, es decir, la que se da en los ambientes societales. No hacerlo implica apartamiento, decaimiento de credibilidad y abstencionismo, lo cual puede poner en serios aprietos la legalidad-legitimidad de los procesos electorales y la reproducción de equilibrios.

3.- Las alianzas y coaliciones deben ser revaloradas, en virtud de que este método está exacerbando el pragmatismo político, de ganancia momentánea para las fuerzas en disputa, pero que no abona elementos clave para fortalecer la cultura y participación ciudadana ni tampoco el buen desempeño de gobiernos. No se trata de ideologizar, sino de poner en la cima de lo político verdaderos proyectos sustentables de nación, más allá de la alternancia impuesta desde el año 2000.

EJE 3: LA LUCHA CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO.

1.- Hay que interiorizar que la guerra calderonista no es la guerra de México. Los beneficios son raquíticos en cuanto a desmantelamiento real de cárteles. Por el contrario, los perjuicios son enormes en cuanto muertes masivas (más de 30 mil asesinatos de 2006 a la fecha) y gastos millonarios que rebasan lo que se obtiene en cateos, decomisos y detenciones.

2.- Se tienen que diseñar, aprobar, poner en funcionamiento y supervisar estrictos controles financieros y bancarios para evitar blanqueo de dinero de los cárteles nacionales e internacionales. Si no existen golpes a las alforjas del crimen organizado no habrá resultados verdaderos.

3.- Las instituciones educativas, de salud, de cultura y desarrollo económico deben vincularse orgánicamente para hacer frente común con infantes, jóvenes y adultos, a efecto de erradicar predisposiciones que orillen a muchos sectores poblacionales a optar por actividades ilícitas como fuente de supervivencia.

4.- ¿Hasta qué punto es conveniente plantear grados de “legalización” de ciertas drogas? Estado, gobiernos, académicos, medios de comunicación, empresarios y sociedad en general deben reunirse a debatir objetivamente este asunto de seguridad interna.

5.- Las desarticulaciones de bandas del crimen organizado han traído mayor descomposición del tejido social y un interminable reacomodo de las fuerzas intermedias del narcotráfico y sicariatos. Cuenta más una docena de “peces gordos”, dueños de empresas con apariencia legal, pero con fines aviesos, que dos mil caporegime y vendedores de droga al menudeo ¿O no? Sólo hay que analizar lo que sucede en Italia, Reino Unido y Estados Unidos de Norteamérica, para tener un marco de referencia funcional.

EJE 4: LAS FUERZAS ARMADAS.

1.- El ejército, fuerza aérea y la marina deben volver a las zonas militares, pues a pesar de que en un primer momento den la impresión de mayor seguridad, en la práctica las instituciones castrenses no están preparadas para empatar disciplina con la dinámica social. Seguir visualizando a las fuerzas armadas acompañando a las policías llevaría a un estado de supresión de derechos humanos y terror, pero sobre todo a una peligrosa pérdida de credibilidad del Estado mexicano. Y no es que sea imposible equilibrar el papel de las milicias, pero esto llevaría muchos años de educación y entrenamiento. A los “narcos” hay que impactarlos donde más les duele: cuentas bancarias, propiedades y negocios.

2.- Las capuchas negras ahora forman parte de la integridad física de los militares frente a actos de venganza del crimen organizado, sin embargo, ¿Quién otorga certidumbre a la sociedad cuando ve rostros tapados y no alcanza a distinguir quiénes salvaguardan el orden? ¿Serán militares de verdad o clones del narcotráfico? Usando el sarcasmo como catarsis debería tomarse en consideración la conveniencia de que todos deambuláramos encapuchados para no ser reconocidos por propios y extraños, porque lo mismo vale la vida de un miembro de las fuerzas armadas, que la de un civil. Otra vez surge la ingenua pregunta ¿O no?

3.- Debe haber una estrategia para controlar los puntos geográficos donde se desarrollan intercambios de dinero, equipo bélico y otros enseres ilícitos, para que no continúe la proliferación de pistolas, ametralladoras, bazucas, morteros y granadas, lo cual da poderío de combate al crimen organizado ¿Es tan difícil vigilar zonas fronterizas, puertos, caminos, aeropuertos y pistas semiclandestinas para detener embarques ilícitos y abatir al mínimo la circulación de armamento, dinero sucio y estupefacientes? Los trabajos de inteligencia, satélites e información clasificada de EUA, entre otros asuntos, ahí están para ser tomados en cuenta.

4.- No es con exposiciones o simulacros publirrelacionistas como las fuerzas armadas van a recuperar la confianza social. Hace falta más, mucho más, para tender puentes de acercamiento y coexistencia entre todos los que conformamos a México. Una de ellas es la erradicación del sentimiento discriminatorio de militares hacia lo que ellos mismos denominan “civilones”= civiles.

EJE 5: GOBIERNO Y AUTOGESTIÓN.

1.- Observo un alza en la organización de asociaciones civiles y grupos de presión que van a forzar a la auditoría de las instituciones de los tres niveles de gobierno en los rubros administrativos, financieros y operativos. En este sentido el Ejecutivo en municipios, estados y federación y los otros poderes Legislativo y Judicial tienen que aperturar canales normativos que sirvan para el inicio de juicios políticos, judiciales y administrativos contra actos de ineficacia, corrupción e irresponsabilidad de gobernantes, legisladores y magistrados. De no ser así lo más probable es que haya, por lo menos, brotes de anarquía.

2.- Quiero pensar que los acontecimientos que suceden vertiginosamente en países de África y medio Oriente son producto de un nuevo tipo de organización social basado en el contacto de redes comunicativas virtuales, que readecúa las demandas y oposiciones relegadas por mucho tiempo por regímenes dictatoriales “autorizados” por la comunidad de países desarrollados.

Conservo escepticismo sobre la espontaneidad de los movimientos considerados como “neo-revolucionarios”, pues tras bambalinas hay olores de injerencia oculta de agencias de inteligencia y la operatividad de empresas de noticias y entretenimiento que cubren los eventos con visiones totalitarias (todo lo que había sobrevivido decenios y de lo cual no daban cuenta, ahora resulta maligno) y conceptualizaciones, tales como: libertad, hartazgo, masas y malos gobiernos. Al lado y atrás subsisten intereses económicos, petróleo e importancia geopolítica.

En la vorágine coyuntural es difícil separar lo objetivo de lo subjetivo, pero admitiendo que los movimientos sociales en Egipto, Libia, Túnez, Marruecos y otros países musulmanes provengan de las entrañas del pueblo, los Estados nacionales deberían “poner sus barbas a remojar” y a trabajar no solamente en mecanismos de preservación del establishment, sino pensar en la eficacia para materializar bienestar económico, social y político. De no hacerlo así, la sociedad rebasaría sus controles.

3.- A más de cuarenta años de haberse dado movimientos de trabajadores, profesionistas y estudiantes en México no hay castigos a los responsables de muertes, desapariciones y torturas. Las respuestas del Estado se convirtieron en reformas constitucionales, democratización de instancias sociales y políticas, así como modelos de crecimiento económico de alcances restringidos, pero no más. Antes se le echaba la culpa a los regímenes autoritarios del PRI, pero ahora no hay justificación para dejar las cosas como están, así sin más.

Si la guerra contra el crimen organizado, recuperación económica, creación de empleos, bajas de gravámenes hacendarios fueron asumidas públicamente como compromisos del presidente Felipe Calderón y colaboradores ¿Por qué no enjuiciarlos -sin pasiones insanas, pero sí con determinación republicana- por el atroz incumplimiento de sus promesas y programas gubernamentales anunciados en foros públicos, planes de desarrollo, iniciativas y decretos?

Colofón.

¿A quiénes acusarán las madres, hermanos, esposas e hijos por la muerte de familiares y amistades? ¿Quiénes son los responsables de la miseria y muerte por hambre, enfermedad o inanición de cientos de miles de niños, jóvenes y adultos del campo y las ciudades? La respuesta de muchos funcionarios es que estos son daños colaterales por el enfrentamiento del Estado contra los malvados delincuentes y por la crisis globalizada. Muy a gusto reparten culpabilidades y se quitan sentimientos encontrados, pero no explican cómo los mexicanos mueren diariamente sin saber por qué una bala se introdujo en su cabeza; por qué una bomba destrozó su escuela o casa; por qué de repente sus seres queridos perdieron trabajo y los bancos les quitaron propiedades y, por qué se gastan los dineros de la sociedad en armas y equipos, publicidad, actos protocolarios, sueldos elevados de militares, policías, empleados gubernamentales, jueces y legisladores.

Si los mexicanos del siglo XX no determinamos procesar a políticos y gobernantes ojalá que en el siglo XXI se presione lo bastante fuerte para que no haya más impunidades. No es válido que mientras existe una sumatoria catastrófica de asesinatos, pobreza extrema, enfermedades al límite y una crisis moral y espiritual como nunca antes sentida, Vicente Fox y el actual presidente Felipe Calderón, autodenominados estadistas del cambio, se regodeen en foros internacionales afirmando que “México vive más o menos bien, pese a la crisis prevaleciente”. Y estos son los nombres de las cabezas más visibles de la Hidra, porque abajo, líderes, políticos y gobernantes también tienen su parte importante de adeudo.

¿Se van a ir Calderón Hinojosa, oficiales y jefes militares, procuradores, secretarios de seguridad, gobernadores, presidentes municipales, diputados, senadores y magistrados sin juicios por irresponsabilidades cometidas? Los muertos; los déficits; el temor, incredulidad y desconfianza social; la violencia, la miseria y las riquezas inexplicables ahí están, no son inventos ni elucubraciones, sino hechos contundentes.

Ojalá que cuando surjan las convocatorias para reunirnos en plazas públicas y se exija el enjuiciamiento de los “malos mexicanos” no se acuse a los participantes de delincuentes pagados por el narco, de guerrilleros o traidores a la patria, sino que sean tratados con la misma benevolencia que los medios nacionales e internacionales, analistas y la llamada clase política tratan a las masas aglutinadas en Egipto, Libia y otras partes del mundo. B.H.G. Ω

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viernes, 28 de enero de 2011

NEXOS ENTRE POLÍTICA Y NARCO EN MÉXICO


VÍNCULOS ENTRE LA POLÍTICA Y EL NARCO EN MÉXICO
Los supuestos vínculos entre la mafia y Manuel Añorve Baños, candidato del PRI a la gubernatura del estado de Guerrero.
Por Baltasar Hernández Gómez


La filtración sobre los aparentes vínculos de la mafia con Manuel Añorve Baños fue, antes que nada, un golpe mediático muy difícil de digerir por el hombre que abandonó la presidencia municipal de Acapulco, para aventurarse a la lucha proselitista para ganar la gubernatura de Guerrero, en el periodo comprendido entre septiembre 2010 y enero 2011. El heraldo del viejo PRI ahora enfundado en la mercadotecnia más ridícula que se ha visto no solamente en la entidad, sino en todo México, que atenta contra la inteligencia humana, hizo uso desde la compra de medios de comunicación masivos, panfletos, acusaciones sin fundamento, deflexiones de líderes opositores sin bases de apoyo, globos aerostáticos, helicópteros, camionetas hasta la puesta en escena de apoyos de artistas, deportistas y políticos y la contratación de cientos de edecanes con bikinis para “fomentar la cultura participativa en las elecciones”; con el siniestro objetivo de obtener la preferencia de los ciudadanos en edad de votar el próximo domingo 30 de enero del año en curso.

El candidato tricolor que se la ha pasado gritando a los cuatro puntos cardinales que ya es el próximo inquilino de Casa Guerrero desayunó bilis con la noticia en ocho columnas aparecida en el diario Reforma, mediante la cual se informó que fue descubierta la relación sostenida entre él y el cártel de los Beltrán Leyva. Rodeado de familiares, colaboradores y cortesanos que, con caras compungidas no podían creer lo que apareció a nivel nacional, Manuel Añorve manoteaba e insultaba lo mismo a Felipe Calderón que a panistas y aguirristas. Leía y releía la noticia colocada en el cuadrante superior derecho del periódico, pensando en las respuestas que debía decir sin meterse en mayores complicaciones.

Reforma fue el único medio masivo de comunicación que propagó los datos asentados en declaraciones de un testigo protegido por la PGR, identificado como “Mateo”, aún cuando muchos otros tuvieron desde la semana pasada dicho legajo de documentos: la cabeza del diario estableció “Revela narco que financia a Añorve” y a continuación reprodujo que “Manuel Añorve recibió quince millones de dólares de manos del narcotráfico”, según para fortalecer su campaña política en la tierra de jaguares en las marañas y pájaros en el río (como dicta una de las estrofas de la canción Por los caminos del sur del compositor sureño José Agustín Ramírez). Entre junio y julio de 2010, señala la nota, fue entregada la primera remesa de cinco millones en siete cajas de cartón, que contenían fajillas de billetes de veinte dólares, en una residencia localizada en la calle Rocas, colonia Jardines del Pedregal del Distrito Federal.

Esta versión detalló que en la reunión participaron Héctor Beltrán Leyva, Manuel Añorve en su calidad de presidente del municipio de Acapulco y pre-candidato a la gubernatura de Guerrero, así como el licenciado Fernando López Salinas. “Dicho concilio tuvo como finalidad recaudar fondos para que Añorve Baños llegara sin problemas a la gubernatura del estado”. Dicha transacción presumiblemente proporcionaría apoyo total del próximo gobierno, para que el cartel del “H” Beltrán operara sin contratiempos, afirmó el declarante.

La primera plana del 27 de enero/2011 resaltó que los mafiosos mantuvieron contacto con Manuel Añorve, quien como máxima autoridad de Acapulco estaba protegiendo las propiedades, operaciones y negocios de este cártel. Asimismo detalló que el acuerdo entre la presidencia municipal y el narco tenía como sentido las facilidades que concedería la administración y en particular la dirección de Policía y Tránsito, para facilitar las actividades de traslado y comercialización de estupefacientes en la plaza.

Desde las 11:00 p.m. del miércoles 26 de enero/2011 el rostro y comportamiento del abanderado priista a la gubernatura de Guerrero tuvo síntomas de angustia y no era para menos, pues había recibido el aviso de que a la mañana siguiente se descubriría su presunta relación con uno de los clanes criminales más perseguidos en México y el vecino país del norte. Durante la entrevista en vivo que le hizo Randy Suástegui en el noticiero nocturno de TV Azteca, Manuel Añorve no podía ocultar su desasosiego y mejor se limitó a refrendar los clichés pronunciados en las siete regiones de la entidad.

La noticia ciertamente apareció al amanecer del jueves 27, pero fue hasta las once horas cuando Manuel Añorve declaró que dicha información era falsa de toda falsedad, rechazando categóricamente las filtraciones de la PGR y remarcando que la publicación pretende dañar su campaña. “Esto es un infundio, una mentira y no podemos permitir que la figura de testigo protegido se use electoreramente". Negó la veracidad de las confesiones de “Mateo”, aseverando que no tiene duda de que el testimonio transmitido a menos de tres días de las votaciones constitucionales fue promovida por el gobierno calderonista, para dañar su persona, familia y partido. Repitió que ante su inminente triunfo se han difundido invenciones sobre su presunta relación con narcos para detener su llegada al palacio de gobierno en Chilpancingo. Ni duda cabe……¡Todo un wikileaks a la mexicana!

El susto y la perplejidad de Añorve Baños no es pecatta minuta, ya que semejante noticia significó poner en la superficie la serie de rumores que se venían repitiendo en corrillos sociales y políticos desde el año pasado. El zambombazo retumbó en la casa de la familia Añorve Fernández como cohete que estalla en una noche silenciosa, pues dicha información podría ser trocada en el colofón de muerte para una campaña plagada de insidias, quimeras, golpes bajos y despilfarro de recursos humanos, materiales y financieros.

Más allá de que periodistas y líderes de opinión a nivel nacional y local expresen que la nota publicada por Reforma es una filtración inadmisible de la PGR, que brota a la luz pública en “mal momento”, lo cierto es que a priori hay una especie de otorgamiento de votos de confianza, un blindaje a favor de Manuel Añorve. La lógica que se sigue es la de equiparar este caso con lo ocurrido a candidatos priistas en Chihuahua, Zacatecas y Veracruz, que primero fueron señalados de tener ligas con el narco, pero ahora son flamantes dignatarios. En este ir y venir coyuntural muchos se olvidan de Gregorio Sánchez Martínez, ex-alcalde de Cancún quien contendió el año pasado a la gubernatura de Quintana Roo por el PRD, pues en principio fue acusado de delincuencia organizada y lavado de dinero y luego defendido por correligionarios. Al final Jesús Ortega, Manuel Camacho y Luis Walton lo dejaron solo. Hoy en día está internado como recluso en el penal de Tepic, Nayarit. No es lo mismo que “lo mesmo” ¿Verdad?

Y efectivamente resulta sospechosa la filtración ventilada mediáticamente el día de ayer, en virtud de que faltan menos de cuarenta y ocho horas para que se lleven a cabo las elecciones en Guerrero, sin embargo, esto dista mucho de que nos quieran poner en medio de las ráfagas intimidatorias de la guerra sucia política-electoral. Entre la humareda se alcanzan a apreciar desgarres de vestiduras por parte de comunicadores que emiten argumentos para limpiar [inconsciente o premeditadamente] la figura del candidato priista, quien ha sido ampliamente cuestionado en diversas instancias fiscalizadoras como burócrata envuelto en graves acusaciones de corrupción.

Hay que esperar que la PGR no sólo niegue la filtración o establezca que el candidato priista no ha sido citado a declarar al respecto, sino que sostenga si es verídica o falsa la información proporcionada por el testigo protegido; que abra éste y otros expedientes de investigación salpicados de revanchismo político o “sospechosismo”, y que manifieste por qué luego de seis meses de las delaciones hechas por “Mateo” ante el Ministerio Público Federal, salga precisamente en estos instantes como nota faxeada clandestinamente a un diario de circulación nacional.

Si los datos son fidedignos Manuel Añorve, PRI, equipo de trabajo, familiares, amigos y aliados tendrán que pensar en cómo salir bien librados del atolladero inducido desde la silla presidencial, lo cual en estos momentos se aprecia como algo insalvable, debido a las aristas que trae consigo este episodio, que muy bien podría convertirse en un filme exitoso si lo encuadran en el formato thriller desarrollado magistralmente -en la década de los años setenta- por el escritor Mario Puzo. La filtración no sólo tiene incidencia en las elecciones guerrerenses o negocios y propiedades que hayan sido acumuladas por políticos, gobernantes y hasta empresarios en el pasado inmediato, sino de las votaciones en 6 entidades (Baja California Sur, Coahuila, estado de México, Hidalgo, Michoacán y Nayarit) que habrán de celebrarse en este año lectivo y la “madre de todas” en 2012, cuando se renovará el poder Ejecutivo de la República.

Si se confirmara la falsedad del vínculo entre políticos-servidores públicos-policías-narcos se debe condenar -con todo- la artimaña del gobierno federal que no le ha importado traicionar su ideología de bien común cristiano o poner en riesgo el equilibrio político y la gobernabilidad del país con tal de no desprenderse de la ubre del poder. Lo cierto es que el PAN, Calderón Hinojosa y su grupo están viéndose forzados a concretar alianzas con partidos que en teoría son catalogados de centro o izquierda y, por ende, némesis a su proyecto de Nación, con el único fin de estar más tiempo en Los Pinos. “El camino al infierno está plagado de buenas intenciones”, dijo Dante Alighieri en su magnífica obra La divina comedia.

Lo verdaderamente trágico y peligroso es que esta “escaramuza” desafortunadamente será la táctica electoral más recurrente en el corto plazo que implementarán los grupos reaccionarios del sistema político mexicano para eliminar enemigos. Cabe recordar que, los sectores conservadores tienen como alta prioridad inundar de temor, inseguridad, confusión y apatía la mente y conducta de la sociedad civil, a efecto de conservar el establishment. Las estrategias fallidas del presidente fallido parecen concluir en una frase parecida a que México es de Dios, pero éste lo está rentando, desde hace once años, a los panistas

Por vía de mientras, dicen mis paisanos de la Costa Grande, hay que salir a votar el domingo 30 de enero por el candidato o partido que más se ajuste a los principios e intereses que cada quien profesa. B.H.G. Ω

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miércoles, 12 de enero de 2011

EL FUNESTO RECICLAJE EN EL EJERCICIO POLÍTICO


EL NEFASTO RECICLAJE EN LA POLÍTICA
Por Baltasar Hernández Gómez


Hacer referencia al concepto reciclaje implica abordar la vida misma sobre la faz de la Tierra, toda vez que su impacto no solamente tiene que ver con asuntos académicos o discusiones ético-morales, sino reviste la trascendencia para la conservación del medio ambiente, lo cual es una cuestión de prioridad para los seres humanos. El reciclaje es un proceso industrial basado en la re-utilización de materia prima de productos usufructuados por los consumidores. Hoy en día es un imperativo el reciclaje de envoltorios de plástico pet, cartón, papel y metal, con el propósito de que las fábricas no generen índices elevados de contaminación y depredación de recursos naturales no renovables. Hasta aquí todo va bien, sin embargo, dicho término también fue asimilado por el pragmatismo político para esconder los grados superlativos de impunidad en el ejercicio del poder, en virtud de que los sistemas democráticos en el mundo fueron convertidos en espacios selectivos con corte autoritario, los cuales son continuamente reformados para mantener el statu quo de las clases dominantes.

El modo de vida impuesto por los Estados nacionales impone el control de las élites reproduciendo la explotación, enajenación y reproducción de desigualdades sociales y económicas, para que los pocos estén por encima de los muchos, que día con día sienten la pauperización de sus niveles de existencia. Normas legales, productivas, electorales, culturales e ideológicas son los componentes que permean a los regímenes que no se cansan de pregonar las supuestas bondades del capitalismo globalizador enmarcado en la miseria humana existente en todos los continentes. El reciclaje lo mismo opera en Estados Unidos de Norteamérica, Rusia, Italia, que en México, Haití, Guatemala y Etiopía, ya que la denominada clase política mundial fundamenta su eficacia en la imposición de sus intereses en los poderes constitucionales y meta-constitucionales desplegados en sus países de origen, haciendo una clonación del poder, que se traduce en constante movimiento de personajes clave en partidos políticos, instituciones gubernamentales, legislativas y judiciales.

En el bloque de naciones del llamado primer mundo, así como en los periféricos, el reciclaje político se vuelve un mecanismo efectivo para perpetuar los objetivos y alcances del Estado y sus grupos hegemónicos, pues traer y retrotraer personas y programas exitosos para sus conveniencias garantizan la sujeción de las sociedades. El bipartidismo norteamericano, la alternancia en México, la sucesión de intereses en Argentina y Brasil, continuidad de los regímenes comunistas y militares en diferentes latitudes del orbe, seguimiento estricto de las exigencias del FMI y Banco Mundial en materia crediticia y de desarrollo son prueba fehaciente de que el reciclaje, disfrazado de estilo de vida integral válido en todo terreno, funciona muy bien para la élite.

Lo que está debajo del reciclaje político es un cúmulo de experiencias impunes para someter a las masas a una dinámica de intervención donde lo menos importante es que se alcancen estadios dignos de vida para los sectores más desprotegidos, toda vez que la meta es eternizar las desigualdades socioeconómicas, haciendo pasar las diferencias y pobreza como algo natural e imposible de erradicar, pues aseguran que “así es la condición sine qua non de las sociedades posmodernas”. Millones de personas en el mundo ven pasar -una y otra vez- a funcionarios, legisladores, magistrados, militares, policías y asesores de todo tipo por diferentes corporaciones, porque aparentemente reúnen cualidades excepcionales para seguir en sitios clave, a fin de impulsar la idea de que el horizonte de bienestar será alcanzado a largo plazo, cuando en realidad se aleja años luz para su realización.

¿Cómo se explica que congresistas, senadores, servidores públicos, consultores y miembros de las fuerzas armadas son movidos permanentemente de un cargo a otro en los Estados Unidos? ¿Cómo se entiende que los partidos políticos en México reciclan cada tres o seis años a gobernadores, legisladores y miembros de pasadas administraciones en los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) hacia nuevos cargos? ¿Cómo aumentar la participación electoral o social de la ciudadanía cuando en las campañas proselitistas se repiten hasta el cansancio slogans, promesas y gente que rodea a los candidatos? Ante la infamia, la suspicacia entra por la puerta grande de la percepción social que, viendo las incongruencias políticas, no alcanza a armar al ciento por ciento el rompecabezas del perverso juego de la realpolitik. Lo que subsiste es la persistencia de “más pan con lo mismo”, o sea, una especie de repetición de la frase del Gatopardo del escritor italiano Giuseppe de Lampedusa “que todo cambie para que todo siga igual”.

El caso México.

El presidencialismo ha sido y sigue siendo la marca más funesta del sistema político, que revestido de reformas electorales, sigue siendo -como lo dijo el premio nobel de literatura 2010, Mario Vargas Llosa- una dictadura imperfecta. El Estado mexicano es una gran fábrica de reciclamiento político: un ingeniero puede ser especialista en inteligencia y seguridad pública; un abogado experto en comunicaciones; un pedagogo experimentado en asuntos energéticos; un administrador conocedor de las relaciones políticas y una primera dama diestra publirrelacionista y futura gobernante en el mapa geopolítico más conveniente para su esposo y partido. Así de crudas y surrealistas están las cosas, pues la denominada transición política sólo quedó en una copia mal hecha de la alternancia americana.

Tanto se criticó al PRI de reciclar a políticos que ahora el partido en el poder (PAN) emplea dicho modelo en el diseño de políticas públicas y la recomposición del gabinete. El caso emblemático más reciente es el que protagonizó Felipe Calderón cuando dio a conocer los cambios en secretarías, moviendo piezas de su “ajedrez”, presumiblemente para eficientar la labor gubernamental en los 22 meses que le quedan como primer mandatario nacional. Quitó a Juan Molinar Horcasitas de la titularidad de SCT, para poner a Dionisio Pérez Jácome. Cambió a su antigua profesora Georgina Kessel de la Secretaría de Energía, para elevar a puesto “cardenalicio” a José Antonio Meade e incorporó a Roberto Gil Zuarth como secretario particular de la presidencia, sustituyendo al panista de toda la vida, Luis Felipe Bravo Mena. Los enroques son una especie de catarsis curativa ante los constantes señalamientos hacia el responsable directo (Molinar Horcasitas) de la muerte de 48 infantes en la guardería ABC, subrogada por el IMSS en Hermosillo, Sonora, así como de múltiples actos de corrupción en la asignación de concesiones del espectro radio-televisivo mexicano, así como de la previsión ante las elecciones de 2012.

La impunidad es el común denominador de los gobiernos priistas, pero también de las administraciones panistas, que supuestamente vinieron para procurar el bien general, justicia y desarrollo de las “mexicanas y mexicanos”. Mientras las modificaciones de forma se dan para hacer creer que se reforzará la gobernabilidad, la mayoría de funcionarios federales continúan firmes en sus plazas, principalmente en los rubros de seguridad pública, economía y asuntos sociales (educación, salud, desarrollo social, etc.). El reciclaje, luego entonces, significa la careta rosácea de la discrecionalidad prevaleciente en las esferas del poder. Ni más ni menos.

El reciclaje no es patente exclusiva del presidente en turno, gobernadores o presidentes municipales, porque también es utilizado por los liderazgos políticos en sus respectivos cotos de poder: los partidos políticos se valen de él, para mover a un diputado a una senaduría y viceversa; para cobijar a un funcionario defenestrado a una embajada o dirección de paraestatal; poner a un candidato cuestionado por sus acciones de antaño como figura remasterizada que vocifera haber encontrado la buena nueva de bondad y tiempos mejores. Así están las cosas en este juego perverso de reciclamiento que moldea los contornos de mujeres y hombres que viven de la política, a través de la plasticidad del marketing político. Hasta Diego Fernández de Cevallos pretende borrar la imagen de abogado y político iracundo, corrupto y despótico, para aparecer como un senecto mesiánico de barba blanca que desea enmendarse ante la opinión pública, enarbolando causas sociales justas, encubriendo las argucias que lo hicieron millonario (uso y abuso de información privilegiada y fueros constitucionales).

El reciclaje esconde la infamia de dejar tal cual el estado de cosas que ha funcionado por más de 81 años, convocando a los mismos de siempre, eso sí con diferentes fisonomías, complexiones y colores partidistas, pero haciendo prevalecer la injusticia en las personas de carne y hueso que ven morir a sus seres queridos en las entidades federativas por causas imputables a la miseria económica y la fuerza del crimen organizado. No se debe olvidar que la ingobernabilidad no sólo ha sumido a un mayor número de mexicanos en la pobreza extrema, sino también ha computado en los últimos 3 años la horrenda cifra de 31 mil muertos por motivos del narcotráfico y la complicidad gubernamental. En un cuadrante mediático se presentan los cambios “para el bien de la República”, y en los otros, flashes de asesinatos, desempleo, inseguridad galopante y la parafernalia de decenas de campañas electorales que intentan hacer olvidar las desgracias materiales por medio de un recuento de ofertas mentirosas.

El estado de Guerrero.

Punto 1.
Desde mediados de 2010 el PRI optó por el reciclaje de un filibustero de la política, me refiero a Manuel Añorve Baños, aprovechando su “triunfo electoral” en el municipio de Acapulco, con la finalidad de recuperar la gubernatura del estado. Pero no sólo es Añorve Baños quien salta a la vitrina pública, sino también las cabezas del cacicazgo regional, líderes y burócratas saltimbanquis que ven al ejercicio político como una agencia de colocaciones. La campaña priista está diseñada para estar a la par de dicha estrategia, ya que slogans, logotipos, promesas, trazos y colores son copias de proselitismos añejos y de otros que se pusieron recientemente en funcionamiento a nivel nacional, como es el caso específico del estado de Yucatán (donde incluso se emplea la imagen estilizada del corazón rojo junto a los nombres de los candidatos a puestos de elección popular).

Reciclaje de personas, ideas, propuestas, pero sobre todo de aspiraciones para volver al gobierno con el mismo estilo autoritario y corrupto de un partido que por siete décadas impuso el atraso social, económico y cultural. Los priistas parecen olvidar que, la voluntad ciudadana, los hizo abandonar Los Pinos hace casi once años y por esto los tricolores le apuestan al más puro pragmatismo, profesando que la desmemoria de los mexicanos es más fuerte que la realidad imperante. Sin embargo, el reciclamiento de personalidades, incumplimientos y corrupción en los 18 meses que presidió Manuel Añorve el Ayuntamiento de Acapulco, saturación de propaganda política, desaseo de los recursos financieros en campaña, sobreendeudamiento de la hacienda pública en el municipio y las acciones incumplidas durante 2009 y 2010 hicieron que el “olvido social” se transforme en oposición abierta a la táctica de “más de lo mismo”. Los resultados electorales del domingo 30 de enero próximo reflejarán el No al priismo más retrógrada.

Punto 2.
“El gobernador inactivo”, como llamó Alejandro Poiré, secretario técnico del Consejo Técnico de Seguridad, a Carlos Zeferino Torreblanca Galindo, aplicó a sus anchas la técnica del reciclaje, pues sus amigos, compadres, familiares y aliados del PRI y anteriores administraciones federales y estatales tuvieron un peso preponderante en las líneas directrices del gobierno de Guerrero, principalmente en los puestos de mayor nivel y en la intrincada red de adquisiciones, contratos y concesiones de obra. Además del reciclaje de políticas ficción, de escuetas actualizaciones en materia de tramitología y finanzas, el sello del gobernador que no actúa fue la corrupción, claro, una que es ahora tecnificada y basada en arreglos fuera de papel, como es el caso de la construcción del edificio que albergará a las instituciones del estado en Acapulco, que tendrá un costo total de dos mil millones de pesos, incluyendo la adquisición del terreno ubicado en la esquina de avenida Costera Miguel Alemán y Vía Rápida, arquitectos, ingenieros, material de construcción y compra de enseres de oficina y más.

El reciclaje de prácticas corruptas estuvo encubierto en la desinformación, el desprecio a la sociedad y la discrecionalidad. Zeferino Torreblanca reprodujo el diezmo de empresarios y constructores, proyectó hasta niveles insospechados de riqueza a su círculo íntimo de allegados (se ha dicho que las familias Bajos Valverde, Peña Soberanis, Pasta Muñúzuri, Figueroa Alcocer, Juárez Cisneros y asociados, entre otras tienen cuentas abultadas de recursos en el país y el extranjero) contando la protección de diestros profesionales en contaduría y auditoría que han sabido “blanquear” contratos de compra-venta de bienes inmuebles, constructoras, proveedoras de mobiliario, consumibles y contratación de personal inexistente. Nada de esto fue sometido al concurso o siquiera al dominio de la sociedad. Torreblanca Galindo recicló las mejores habilidades de los llamados “delincuentes de cuello blanco”, de los priistas más autoritarios en los tiempos de partido único, del discurso de Carlos Salinas de Gortari cuando estableció que a los opositores y críticos “ni los oía y ni los veía”. El próximo ex-gobernador de la entidad de jaguares en las marañas y pájaros en el río debe tener presente que en la actualidad hay intentos por enjuiciar a ex-mandatarios estatales, como está ocurriendo en Zacatecas y Oaxaca.

P.D.
Es notorio que los neanderthales de la política guerrerense sienten un inmenso temor a la tinta y a la voz disidente. Aunque hayan “inutilizado” algunas de mis cuentas de correo electrónico y de recibir intimidaciones verbales, persisto en el intento de exponer públicamente mis ideas y convicciones. Los tricolores y añorvistas no saben gobernar para la gente, pero sí saben operar triquiñuelas, actos de provocación, sabotajes y golpeteo físico. Allá ellos.

Estoy convencido que no es con hombres de negro como se va a detener el empuje de la participación ciudadana. Digamos no a la violencia y sigamos adelante. B.H.G. Ω

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domingo, 28 de noviembre de 2010

SOMOS FANTASMAS EN UN DESIERTO LLAMADO MÉXICO


SOMOS COMO FANTASMAS EN UN DESIERTO LLAMADO MÉXICO
Baltasar Hernández Gómez


No se puede olvidar ni un segundo que la quintaesencia del ser humano reside en su extraordinaria facultad de observar, vivir, conceptualizar, abstraer, comprender y transformar el medio que lo rodea. La modernidad es una etapa histórica, mediante la cual las clases hegemónicas enajenan a los sujetos sociales hasta convertirlos en entes híbridos sin capacidad de pensamiento y acción autónoma. El Estado mexicano persigue -hoy más que nunca- el encajonamiento de la ciudadanía en el laberinto de la sinrazón, a efecto de que se cumplan los preceptos y metas del modo de vida capitalista: vivir para la reproducción social y económica del sistema mercantilista, que privilegia la explotación del Hombre por el Hombre y la transmutación de las mercancías en valores tangibles e intangibles supremos que se tienen que conseguir a como dé lugar…….caiga quien caiga.

Los mexicanos hemos sido orillados a comportarnos como fantasmas, zombis que sólo existen para trabajar, consumir y reproducir el estado de cosas que beneficia a las élites. México es, sin lugar a dudas, un territorio desértico donde los coyotes del desierto deambulan para devorar todo lo que signifique ganancia material e inmaterial. En este sentido pongo a consideración 3 vertientes que pueden dar luz al panorama que se vive en el aquí y ahora:

Ciudades vaciadas.-
Los fenómenos de pobreza y narcotráfico han provocado una migración de personas que tratan de buscar fuentes de trabajo y seguridad, produciendo con ello el abandono de ciudades. Lo que antes fueron centros de convivencia se han convertido en zonas inhóspitas, algo muy parecido a las visiones de Pedro Páramo [obra del literato mexicano Juan Rulfo], que dejan ver casas y calles abandonadas que representan la postal más elocuente del México del siglo XXI. Mientras las autoridades federales se ufanan en hacer creer que la crisis económica y de inseguridad está desapareciendo, para dar paso a la recuperación y bonanza, miles de mexicanos andan en diáspora dentro del territorio nacional y más allá de la frontera norte. Los estados de Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas, Michoacán y Baja California, por citar sólo algunos ejemplos, son tierra infértil para la permanencia y el desarrollo social.

Sin percatarnos todavía de la magnitud de dicha problemática, nos asombran las noticias transmitidas por algunos medios de comunicación, que exhiben en tecnicolor ciudades cuasi vacías donde aparecen hogares abandonados, carros incendiados, maleza creciendo por doquier y personas en estado vegetativo que apenas alcanzan a visualizar propaganda gubernamental sobre logros inexistentes. A lo largo y ancho del país hay un número indeterminado de poblaciones rurales y urbanas donde el terror se apoderó de la psique social originando avenidas y negocios desolados. ¿Hasta cuándo andaremos como muertos en vida, contemplando asesinatos, amenazas, desapariciones y robos? Siendo realista, que no pesimista, todavía falta mucho tiempo.

Representatividad secuestrada.-
Aprovechándose del fuero y facultades metaconstitucionales, la gran mayoría de legisladores aprobaron el presupuesto de egresos 2011 enviado por el Ejecutivo federal. El dinero para ser gastado por los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal) es, en pocas palabras, groseramente colosal: 3 billones 438 mil 895 millones 500 mil pesos. Detrás de esta cantidad fenomenal de recursos se esconden las concertacesiones, pactos, arreglos, intereses y compromisos de las bancadas políticas, que tienen en la mira las elecciones presidenciales de 2012. Millones de mexicanos fuimos -y seguimos siendo- espectadores de la danza de los dineros que presumiblemente servirán para el equilibrio financiero interno y externo de la Nación, pero que en definitiva sólo tendrán fines de rescate de deuda, pago de nómina en los tres poderes de la federación, programas paliativos en salud, educación y fomento al trabajo.

La sociedad surge como testigo mudo y sin capacidad de intervención para exigir un manejo adecuado, justo, pero sobre todo transparente del presupuesto nacional. Ciega también de los acuerdos tras bambalinas no hay garantías de que los montos aprobados por el poder Legislativo valdrán para “sacar al buey de la barranca”. Otra vez el pueblo fue convertido en una entidad amorfa sin voz ni participación en las decisiones trascendentales de México. ¿Por qué el Estado de México fue uno de los más beneficiados? ¿Por qué si se repite que la austeridad es el emblema republicano de los gobiernos, las partidas presupuestales para pagar gobernantes, diputados, senadores, ministros, funcionarios del IFE y CNDH son monumentales? Lo cierto es que en México hay un costoso gobierno, una costosa justicia y una costosísima democracia.

El Consejo del IFE, la Suprema Corte de Justicia y burócratas valen oro aún cuando sus desempeños están plagados de ineficacias, corrupciones e irresponsabilidades. Los fantasmas de los ciudadanos ni siquiera pudieron entrar al recinto legislativo para decir ¡Basta! y mucho menos incidir en la conformación de un presupuesto que abarque, por lo menos, soluciones mínimas a las múltiples y variadas necesidades de la generalidad.

Después de horas de sesiones, los aposentos de Palacio Nacional, Los Pinos, Cámara de Diputados, Senadores, oficinas de Hacienda y Economía estarán a medio llenar, pues sus inquilinos van a estar festejando no sólo el centenario de la Revolución y la proximidad de la temporada navideña, sino el reparto del botín. Los fantasmas sociales seguiremos vagando y contemplando camionetas de lujo, trajes de seda, joyas, canonjías, lujos, viajes y concesiones de quienes se dicen representantes de la voluntad social. Las víctimas de la sequía nacional observaremos los oasis particulares de cínicos que se otorgan alabanzas y felicitaciones por haber autorizado el gasto del dinero de todos, que ahora es de muy pocos.

La abstinencia electoral.-
Las elecciones son desiertos donde los sufragios escasean como la misma agua, toda vez que el abstencionismo en México está situado en el rango comprendido entre el 50 y el 60%. En otras palabras, casi el 60% del padrón ciudadano inscrito elige los productos colocados en aparador de cristal por los partidos, dejando en la ignominia y desamparo, o sea, fuera de todo tipo de decisión, a decenas de millones de jóvenes y niños sin edad de votar, indígenas, ancianos, personas con capacidades físicas o mentales distintas, adultos analfabetas, personas desencantadas por el sistema electoral y trabajadores presionados por sus patrones. Así de impúdico es el modelo democrático a la mexicana, ni más ni menos.

En otras palabras, México vive y coexiste con una podredumbre democrática, la cual quiere ser imputada a la ciudadanía, cuando en realidad ésta es producida por el diseño procedimental, inequitativo y parcializado del Estado y sus instancias organizadoras y fiscalizadoras. En este paraje árido lo que menos importa es encontrar un pozo colmado de vital líquido o una sombra para guarecerse del sol inclemente, que debiera ser alegoría de equilibrio, desarrollo armónico y niveles dignos de vida, pues la meta de las instituciones de poder está enfocada en la promoción de la más completa soledad en valores y participación, con la finalidad de legitimar –legalizando- al subsistema político, que solamente busca representatividad sin rozar siquiera el sentir social. El pánico a la metralla proveniente del narco, fuerzas armadas o policiales es el plus que revitaliza el verticalismo político y la pasividad.

Entre más fantasmas vagabundeen, los cargos de elección popular y puestos administrativos serán distribuidos sin resistencias por los clanes partidistas. El propósito central de estos seres no es incrementar la acción societal, sino sumir a la masa en un sueño terrorífico de apatía, pues un puño de votos alcanzados resulta suficiente para erigir gobernantes y legisladores, repartiéndose el erario público a diestra y siniestra sin menoscabo de honorabilidad. Partidocracia y mediocracia se combinan para crear ciudadanos zombis, receptores inactivos de mensajes y programas que favorecen únicamente a los detentadores del poder. B.H.G. Ω

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martes, 20 de julio de 2010

IDIOSINCRACIA DEL PODER POLÍTICO: análisis a bote pronto en México 2010.


ANÁLISIS POLÍTICO A BOTE PRONTO.
Algunas reflexiones sobre el primer semestre 2010 en México.
Por Baltasar Hernández Gómez.


Éste es un ejercicio a “bote pronto” sobre algunos puntos que definen la idiosincrasia del poder en México:

Primer poing.- Una balacera, un asesinato, un secuestro, un robo……. La respuesta más socorrida es que se trata de un asunto inherente al crimen organizado ¿Y las venganzas pasionales, políticas, los delitos del fuero común y la incompetencia de los gobiernos para mantener la seguridad pública, dónde quedaron? La élite no se cansa de repetir a los cuatro vientos que la violencia -que ha cobrado la vida de un poco más de veintitrés mil personas desde 2006- es producto de las pugnas intermafias. Luego entonces se repite hasta el cansancio la práctica cínica de la administración federal para dejar que “los malos” se asesinen por mayoreo, pues ha imaginado que en un plazo relativamente corto ya no van a existir más capos ni actividades ilícitas. Cuando México lleve medio millón de muertos -desde la óptica miope de la clase política- posiblemente se abrirá el horizonte de la paz y el desarrollo sustentable: algo así como creer que cuando se aniquilen entre ellos volveremos a vivir con normalidad.

Segundo poing.- Cuando queda descubierta la ingobernabilidad……..Inmediatamente emerge en todos los aparadores mediáticos la figura del secretario de Gobernación o cualquiera de sus homólogos, argumentando discursos muy similares a los que se exponían en el Senado romano en los tiempos de los emperadores, alejados por completo de la realidad. Los mensajes que hizo el ahora ex-secretario Fernando Gómez Mont estuvieron atiborrados de palabras que enarbolan valores, principios patrióticos, unidad familiar, honestidad, compromiso y responsabilidad, mientras en las entidades federativas hay muertes a granel ¿Por qué no se discute el nepotismo del gobierno, la corrupción y el mal uso de los recursos?

Como ejemplo pongo el caso de su hermano quien era director general del fondo nacional de turismo hasta antes de ser despedido por un altercado de cantina en Sudáfrica contra familiares de jugadores del seleccionado de fútbol cuando perdían frente al equipo de Argentina, hace apenas unos cuantos días. ¿Cuántos burócratas de alto nivel son familiares, amigos o compadres de miembros prominentes de la cúpula del poder? Si revisamos nóminas seguramente se encontrarán a centenas de ellos.
Lo cierto fue que ninguna televisora, radiodifusora o medio impreso dijo nada al respecto sobre el desaguisado del hermano incómodo del ex-titular de Gobernación. Debería ser obligación ética y moral checar permanentemente las listas que componen a las dependencias gubernamentales y diputaciones, con el propósito de conocer, para luego exhibir a parientes de ex-presidentes, gobernadores y burócratas de rango elevado que ocupan plazas importantes como premios de consolación o trampolines políticos.

Tercer poing.- En el primer aniversario de la muerte de niños en la guardería ABC de Hermosillo, Sonora…….El presidente de la República no aceptó (o simplemente no quiso) estar presente en el evento convocado por los padres de familia. En contrapartida, sí estuvo muy puntual en el partido de inauguración del mundial de fútbol Sudáfrica 2010 donde jugó el seleccionado nacional. Imagen, imagen y más imagen, pero la justicia en los sucesos importantes para el país no llega a pesar de que el crimen de infantes fue producido por omisiones, irresponsabilidades e incapacidades de funcionarios de varias instituciones, tales como IMSS, secretaría del Trabajo, Desarrollo social y diversos organismos estatales y municipales; que han dado a diestra y siniestra concesiones a particulares sin escrúpulos, entre los que se encuentran familiares de servidores públicos y parientes de narcotraficantes sentenciados.

Cuarto poing.- Se dan a conocer las muertes de presidentes municipales y candidatos a puestos de elección popular…….. Y entonces los focos rojos de emergencia se prenden, alertando sobre los peligros que ponen en riesgo a la mexicaneidad sin dejar de insistir que el interés supremo es y será el continuismo de los procesos electorales programados. ¡Que siga la fiesta democratizante!, pues la jornada del voto ciudadano tiene que estar por encima de los asesinatos aún cuando haya una imposición autoritaria -como nuevos abanderados- de hermanos, esposas, correligionarios o cualquier otro espécimen político que garantice la captación de sufragios a favor de la partidocracia.

No importa que las elecciones tengan el ridículo porcentaje de 40% ó 50% de participación civil, ya que lo prioritario es avalar los poderes constitucionales, es decir, los debidamente autorizados por el status quo, para que todo siga igual (parafraseando al “Gatopardo” del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa).

Para el futuro inmediato es seguro que se implantará un mecanismo donde se seleccione al candidato propietario, pero también al suplente y a los suplentes de otros suplentes, con la finalidad de evitar crisis partidistas y sustos sociales por culpa de ajustes de cuentas o derivaciones de la inseguridad. El hermano de Rodolfo Torre Cantú, Egidio, es ahora gobernador del estado de Tamaulipas. Ni más ni menos, en este instante de la historia contemporánea somos testigos (¿Cómplices?) del nacimiento de la monarquía partidocrática en México.

Quinto poing.- El fracaso de la selección nacional…….Y toda la prole da como verdad que fue resultado de la soberbia de Javier Aguirre y la falta de profesionalismo del “Bofo” Bautista. ¿Por qué no aparecen proposiciones serias para realizar un análisis profundo sobre la carencia de una política deportiva responsable y duradera? Lo único válido es el signo mercantilista de empresas, medios de comunicación e intereses del Estado mexicano, con el fin de incrementar el consumo compulsivo de mercancías y desviar la atención ciudadana para borrar la percepción de desgracias provocadas por las crisis económica, sociopolítica y moral.

Al fin y al cabo ya vendrán más mundiales, más sueños guajiros y otros millones de sándwiches y bebidas de marcas globalizadas para comer y beber ¿Y los chícharos; los “vascos” nacionalistas con placas dentales mal fabricadas; las camisetas oficiales verdes, blancas y negras; los chistes sexistas y discriminatorios hechos por comentaristas de todas las televisoras; las felices proyecciones de estar casi a punto de llegar a la final futbolística? Como decía un compañero de trabajo hace trece años: “Con nuestros sentimientos no se juegan”…….B.H.G.

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