ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

Este es un espacio para conceptualizar, analizar, efectuar crítica y proponer estudios sobre política aplicada, marketing, comunicación, educación, métodos aplicados, alta dirección y proyectos sustentables. Contacto:baltasarhernandezgomez1@hotmail.com, baltasarhg@gmail.com

lunes, 12 de marzo de 2012

DETENGAN A FELIPE CALDERÓN HINOJOSA


DETENGAN A FELIPE CALDERÓN
Por Baltasar Hernández Gómez.
(Primera semana de marzo de 2012).


Todo parece indicar que ahora sí, Felipe Calderón Hinojosa ejercerá sin ambages ni titubeos las facultades no escritas que posee el Poder Ejecutivo en México: ser juez y parte muy activa en el desenlace político-electoral 2012. El actual presidente de la República apostó con varias canicas del PAN y la “cuiria”, la esfera de vidrio con matices femeninos resultó electa, bajo procedimientos antidemocráticos como acarreo, presión, compra de conciencias y populismo, para obtener los favores de militantes y adherentes panistas.

Calderón Hinojosa pretende fungir como el fiel de la balanza con los recursos públicos. Su mensaje equívoco lo hace a través del pensamiento “lo que hago es en nombre del interés general”, para llevar al cabo movimientos en el tablero del ajedrez nacional, intentando posicionar favorablemente a Josefina Vázquez Mota y demás contendientes a puestos de elección popular, entre los que se encuentran cercanos colaboradores, amigos y parientes (sólo hay que ver la lista para diputaciones y senadurías plurinominales que publicó el PAN). Él y su partido están desplegando una estructura mediática para que la sociedad crea que la silla presidencial y el partido de la derecha fundado por Manuel Gómez Morín son uno mismo.

Los spots institucionales, así como los discursos en actos públicos están infestados de semiótica politizada, a fin de colocar en la mente de las masas la impresión de que sólo faltan seis años más para afianzar el legado calderonista y así concretar el tan manoseado proceso de transición, que no llegó siquiera a una alternancia orgánica que modificara pautas en el sistema político mexicano. Insisto: la estrategia abordada a final de sexenio está dirigida a que la sociedad confunda la banda presidencial con el PAN. Hacer creer que Vázquez Mota es la heredera que cerrará con broche de oro el marketing inaugurado desde el año 2000 por el exmandatario Vicente Fox Quesada señalado como ignorante, inepto y corrupto, y continuado por el actual mandatario catalogado como impune, inhumano e ineficaz, es la prioridad para la conclusión de la administración federal plagada de sinsabores, errores y miseria material y humana.

De la figura del hombre con bigote grueso y botas norteñas se pasó al de la insipidez de un Jefe de Estado y Gobierno ensimismado en sustentar su gestión en el exterminio del crimen organizado. La jugada proveniente de la casa residencial de Los Pinos es hacer que llegue una mujer entrenada para sonreír sin mostrar arrugas frente a las lentes de los medios de comunicación, debido a la alta carga de botox en su cutis y a preservarse con un cuerpo anoréxico enfundado en vestidos de marcas internacionales. El mensaje presidencial pareciera estar remarcando, una y otra vez: “ya transitamos de la bulla foxista a la terquedad de un presidente que no oye a nadie, para que al final con una mujer se logre sostener al panismo como presumible organizador de la gobernabilidad en México, por lo menos en los seis años venideros”.

La persistencia de la guerra contra el narcotráfico, las cuentas abultadas de las reservas internacionales, programas asistencialistas que no resuelven los índices de pobreza, como por ejemplo el denominado seguro popular y piso seguro; van a ser magnificados por la táctica del terror, es decir, por poner la espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza de gobernantes, legisladores, políticos y empresarios afines a otros partidos, principalmente del PRI, a fin de abrir brecha a todas y todos los candidatos del PAN.

Las señales son muy evidentes, pues en las últimas semanas autoridades mexicanas y estadounidenses han anunciado con bombo y platillo que “van con todo” contra los líderes del mal, entre ellos el conocidísimo Joaquín Guzmán Loera, el Chapo; las investigaciones a exgobernadores y expresidentes municipales del PRI y PRD (recuérdese los casos de Carlos Hank Rohn, Greg Sánchez, Manuel Cavazos Lerma, entre otros), y las presentaciones de resultados gubernamentales. Este intento de relucir logros quiere incrustarse en la psique social como producto terminado del panismo que, en teoría, está adornado por la “ideología” del bien común al estilo de la iglesia católica. Desde los primeros días de 2012 la presidencia y el Partido Acción Nacional son exhibidos como una mercancía política fusionada, a fin de que el electorado ubique lo mejor de la actual administración con el partido que ha sido secuestrado por Calderón y compañía.

Mientras la maquinaria de los mass media y las acciones represivas de los aparatos del Estado mexicano operan para infundir miedo extremo no sólo a la delincuencia común y organizada, sino también a la partidocracia y a la población, las concertacesiones se siguen concretando en beneficio del clan calderonista, con el objetivo de cubrir las enormes irregularidades en el ejercicio del poder. Por un lado la sociedad es observante de las reyertas partidistas y de los fallidos intentos por apresar a priistas y perredistas, pero por el otro se aprecia que los opositores al PAN no han querido o podido unificar criterios, a efecto de detener el enorme gasto en publicidad oficial y la injerencia presidencial en el proceso electoral 2012, que culminará con las votaciones del próximo domingo 1 de julio.

La tarea del PRI, PRD, PT y Movimiento Ciudadano no debe estar centrada en la visión cortoplacista de captar/dividir sufragios, sino en la urgencia para destapar la olla de presión llena de frijoles, para que Felipe Calderón, aliados, colaboradores y familiares directos e indirectos comparezcan en los tribunales nacionales e internacionales, para que den cuenta de sus actividades políticas y de negocios, pero sobre todo las referentes a su responsabilidad pública. El ataque a la falsedad y la inseguridad debe ser la primacía de los partidos y sociedad civil no organizada. No obstante la urgencia de poner las cosas en su real dimensión nadie quiere entrarle de lleno, porque hay “colas y pendientes” en muchos de los personajes de la vida política mexicana. Se requiere parar la caída del todo, neutralizando a quienes han causado perjuicios.

Si las cosas continúan de la misma manera, posiblemente habrá un repunte en los porcentajes a favor de la candidatura de Josefina Vázquez Mota y un mayor fraccionamiento de votos para los otros partidos. Y no es que “Chepina”, como le dicen sus allegados, sea una mujer malévola, porque de lo que se trata es remarcar que ella representa más de lo mismo, lo cual resulta inadmisible en estos tiempos de crisis generalizada.

El imperativo es llevar al banquillo público al gobierno de Calderón Hinojosa y sus personeros, desenmascarando la cacareada limpieza blanquiazul. Poner a los panistas y políticos nefastos en el escrutinio social tiene que ser la llave para ensanchar las puertas de una democracia horizontal que busque legitimidad en lugar de legalidad procedimental.

Si los partidos no entienden que es el momento para arrinconar al Ejecutivo, sacarlo del escenario mediático, sentarlo y obligarlo a que deje de perseguir actores políticos y a ciudadanos de todas las clases sociales como consigna, la política del miedo podría perdurar y destrozar por completo el tejido social. Deben neutralizarse y dejar sin efecto los ases guardados bajo la manga de Felipe Calderón, tales como: 1) Los muy probables anuncios de detenciones de capos de primera línea, que tratarán de reforzar la idea de efectividad de su guerra contra el crimen organizado y la eficacia gubernamental y, 2) La emisión de promocionales para comunicar los macro resultados panistas con corte populista al más puro estilo de las consignas que propagan empresas que venden a la superación personal como la panacea para solucionar los problemas que aquejan a la gran mayoría de los mexicanos; toda vez que pretenden llevar a grado supremo de enajenación la intencionalidad y luego posicionamiento final de votos el domingo 1 de julio próximo.

Los dados están colocados en la mesa y sólo esperan manos que los hagan rodar. Se necesita una visión y proyecto de país. Punto. B.H.G. baltasarhg@gmail.com

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miércoles, 2 de marzo de 2011

EJES PARA DEVOLVER GOBERNABILIDAD A MÉXICO


ELECCIONES, PARTIDOS, NARCOTRÁFICO, FUERZAS ARMADAS, GOBIERNOS Y AUTOGESTIÓN EN MÉXICO
*Balance de perjuicios vs. beneficios* *Elecciones: costos y participación*
*¿Sistema de partidos o partidocracia?* *La guerra interminable contra el crimen organizado*
*Militares y sociedad: una fórmula explosiva* *Las nuevas redes sociales*
*África y Medio Oriente y sus repercusiones globales* *Castigo a los responsables de la crisis mexicana*

Por Baltasar Hernández Gómez


Desde hace cuatro años la atmósfera en México ha sufrido transformaciones impensables en pleno siglo XXI. Muchos de estos cambios no han sido evolutivos, sino todo lo contrario, pues el objetivo central gira en torno al papel de las instituciones del Estado para tratar de estabilizar procesos constitucionales, económicos y metapolíticos de dominación que, por equívocos de gobiernos priistas y panistas, consecuencias producidas por el narcotráfico, crisis económica, reacomodos normativos en el subsistema electoral y movimientos que fortalecen el monopolio de partidos políticos, han menguado la sustentación del corpus nacional. La mayor secuela en los últimos diez años se vive con un Estado fallido en grados diferenciados de ingobernanza e ingobernabilidad.

En el recuento social los saldos aparecen de color rojo encendido (balances contables/financieros negativos en lo macro y micro de la economía, sangre y muerte), pues los asesinatos, desempleo, carestía, incertidumbre, desconfianza y parálisis social son los elementos que envuelven la percepción y en el sentir social.

A continuación propongo algunas coordenadas para el análisis y debate de los asuntos de mayor relevancia en México 2011:

EJE 1: EL SUBSISTEMA ELECTORAL.

1.- Los recursos monetarios, materiales, humanos y técnicos que son inyectados al subsistema electoral no son detonadores para que la sociedad participe activamente en la política y acuda a votar en los tiempos establecidos. Es un hecho medible que campañas electorales con amplio espectro de cobertura tienen una connotación de derroche y alteración de fondos públicos. Por lo mismo, un gran porcentaje de ciudadanos se alejen de los procesos.

2.- Cuanto más grande es la estrategia de marketing político-electoral, más grande es el grado de desconfianza social, principalmente en las clases con niveles socioeconómicos y culturales de clase media y más. Slogans y promesas no han mostrado relación directa con la realidad prevaleciente en municipios, estados y federación y por lo mismo existe apartamiento ciudadano, lo cual anula legitimidades.

3.- La eficiencia en la organización procedimental de los comicios no es garante de mayor participación ciudadana y mucho menos condición óptima para el fortalecimiento de la cultura política. Ésta debe alcanzarse por medio de información permanente, programas específicos en todos los subsistemas educativos y la reproducción de valores y principios en el seno familiar, laboral y círculos de convivencia humana y cultural.

4.- Libertad de expresión no significa insulto o propaganda negra entre partidos y candidatos. Por tal razón, legisladores y expertos en la materia deben implementar controles para determinar límites sin violentar derechos sociales.

5.- Los órganos de organización, ejecución, evaluación y sanción de los procesos electorales deben estar a la par de las facultades del poder Legislativo, tanto a nivel nacional como estatal, a efecto de no propiciar el imperio partidocrático e intereses coyunturales de sexenio a sexenio.

6.- La utilización de medios de comunicación electrónicos globalizantes (telefonía celular, internet y televisión) tienen que reglamentarse, a fin de impedir la invasión de la privacidad ciudadana.

7.- Los institutos y tribunales electorales deben transitar hacia un estadio de eficacia administrativa y financiera que convierta a los procesos electorales en una verdadera reunión consensuada de voluntades sin gastos excesivos. La democracia en México es cara, sin lugar a dudas, ya que el proceso de renovación democrática de los poderes Legislativo y Ejecutivo -cada tres y seis años- es percibida por las mayorías como gasto y no como inversión, ya que los resultados tangibles son imperceptibles y dolorosamente inútiles.

Es necesario que sigan habiendo recursos suficientes para comunicar resultados, edición de material de cultura política, instrumentos y equipos, talleres de capacitación y actualización; pero a la par es imprescindible la restricción de prerrogativas, tales como: celulares, choferes, autos, préstamos personales, bonos de actuación, viáticos y pasajes, gastos de representación, sueldos estratosféricos, etc., que tanto encarecen la democracia y sumen a programas sociales y obras en el olvido o la postergación.

EJE 2: LOS PARTIDOS POLÍTICOS.

1.- El monopolio partidista debe desaparecer. Ciudadanizar candidaturas es paso trascendental para arrebatar el control verticalista de las élites. Los “políticos de carrera” tienen que soltar amarras, a través de la conformación de un marco legal contundente, a efecto de que la partidocracia no continúe presionando a funcionarios públicos, líderes, legisladores y gobernantes con base en “apoyos” otorgados desde los comités centrales, dependencias del gobierno en turno o Congreso de la Unión. El reto sigue vivo y no exento de peligros, pero más vale explorar nuevas vías que permanecer en stand by visualizando cómo se degrada el consenso social.

2.- Las plataformas, idearios y estatutos deben renacer como parte sustancial de la praxis política, a fin de acercar a la gente a la participación horizontal, es decir, la que se da en los ambientes societales. No hacerlo implica apartamiento, decaimiento de credibilidad y abstencionismo, lo cual puede poner en serios aprietos la legalidad-legitimidad de los procesos electorales y la reproducción de equilibrios.

3.- Las alianzas y coaliciones deben ser revaloradas, en virtud de que este método está exacerbando el pragmatismo político, de ganancia momentánea para las fuerzas en disputa, pero que no abona elementos clave para fortalecer la cultura y participación ciudadana ni tampoco el buen desempeño de gobiernos. No se trata de ideologizar, sino de poner en la cima de lo político verdaderos proyectos sustentables de nación, más allá de la alternancia impuesta desde el año 2000.

EJE 3: LA LUCHA CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO.

1.- Hay que interiorizar que la guerra calderonista no es la guerra de México. Los beneficios son raquíticos en cuanto a desmantelamiento real de cárteles. Por el contrario, los perjuicios son enormes en cuanto muertes masivas (más de 30 mil asesinatos de 2006 a la fecha) y gastos millonarios que rebasan lo que se obtiene en cateos, decomisos y detenciones.

2.- Se tienen que diseñar, aprobar, poner en funcionamiento y supervisar estrictos controles financieros y bancarios para evitar blanqueo de dinero de los cárteles nacionales e internacionales. Si no existen golpes a las alforjas del crimen organizado no habrá resultados verdaderos.

3.- Las instituciones educativas, de salud, de cultura y desarrollo económico deben vincularse orgánicamente para hacer frente común con infantes, jóvenes y adultos, a efecto de erradicar predisposiciones que orillen a muchos sectores poblacionales a optar por actividades ilícitas como fuente de supervivencia.

4.- ¿Hasta qué punto es conveniente plantear grados de “legalización” de ciertas drogas? Estado, gobiernos, académicos, medios de comunicación, empresarios y sociedad en general deben reunirse a debatir objetivamente este asunto de seguridad interna.

5.- Las desarticulaciones de bandas del crimen organizado han traído mayor descomposición del tejido social y un interminable reacomodo de las fuerzas intermedias del narcotráfico y sicariatos. Cuenta más una docena de “peces gordos”, dueños de empresas con apariencia legal, pero con fines aviesos, que dos mil caporegime y vendedores de droga al menudeo ¿O no? Sólo hay que analizar lo que sucede en Italia, Reino Unido y Estados Unidos de Norteamérica, para tener un marco de referencia funcional.

EJE 4: LAS FUERZAS ARMADAS.

1.- El ejército, fuerza aérea y la marina deben volver a las zonas militares, pues a pesar de que en un primer momento den la impresión de mayor seguridad, en la práctica las instituciones castrenses no están preparadas para empatar disciplina con la dinámica social. Seguir visualizando a las fuerzas armadas acompañando a las policías llevaría a un estado de supresión de derechos humanos y terror, pero sobre todo a una peligrosa pérdida de credibilidad del Estado mexicano. Y no es que sea imposible equilibrar el papel de las milicias, pero esto llevaría muchos años de educación y entrenamiento. A los “narcos” hay que impactarlos donde más les duele: cuentas bancarias, propiedades y negocios.

2.- Las capuchas negras ahora forman parte de la integridad física de los militares frente a actos de venganza del crimen organizado, sin embargo, ¿Quién otorga certidumbre a la sociedad cuando ve rostros tapados y no alcanza a distinguir quiénes salvaguardan el orden? ¿Serán militares de verdad o clones del narcotráfico? Usando el sarcasmo como catarsis debería tomarse en consideración la conveniencia de que todos deambuláramos encapuchados para no ser reconocidos por propios y extraños, porque lo mismo vale la vida de un miembro de las fuerzas armadas, que la de un civil. Otra vez surge la ingenua pregunta ¿O no?

3.- Debe haber una estrategia para controlar los puntos geográficos donde se desarrollan intercambios de dinero, equipo bélico y otros enseres ilícitos, para que no continúe la proliferación de pistolas, ametralladoras, bazucas, morteros y granadas, lo cual da poderío de combate al crimen organizado ¿Es tan difícil vigilar zonas fronterizas, puertos, caminos, aeropuertos y pistas semiclandestinas para detener embarques ilícitos y abatir al mínimo la circulación de armamento, dinero sucio y estupefacientes? Los trabajos de inteligencia, satélites e información clasificada de EUA, entre otros asuntos, ahí están para ser tomados en cuenta.

4.- No es con exposiciones o simulacros publirrelacionistas como las fuerzas armadas van a recuperar la confianza social. Hace falta más, mucho más, para tender puentes de acercamiento y coexistencia entre todos los que conformamos a México. Una de ellas es la erradicación del sentimiento discriminatorio de militares hacia lo que ellos mismos denominan “civilones”= civiles.

EJE 5: GOBIERNO Y AUTOGESTIÓN.

1.- Observo un alza en la organización de asociaciones civiles y grupos de presión que van a forzar a la auditoría de las instituciones de los tres niveles de gobierno en los rubros administrativos, financieros y operativos. En este sentido el Ejecutivo en municipios, estados y federación y los otros poderes Legislativo y Judicial tienen que aperturar canales normativos que sirvan para el inicio de juicios políticos, judiciales y administrativos contra actos de ineficacia, corrupción e irresponsabilidad de gobernantes, legisladores y magistrados. De no ser así lo más probable es que haya, por lo menos, brotes de anarquía.

2.- Quiero pensar que los acontecimientos que suceden vertiginosamente en países de África y medio Oriente son producto de un nuevo tipo de organización social basado en el contacto de redes comunicativas virtuales, que readecúa las demandas y oposiciones relegadas por mucho tiempo por regímenes dictatoriales “autorizados” por la comunidad de países desarrollados.

Conservo escepticismo sobre la espontaneidad de los movimientos considerados como “neo-revolucionarios”, pues tras bambalinas hay olores de injerencia oculta de agencias de inteligencia y la operatividad de empresas de noticias y entretenimiento que cubren los eventos con visiones totalitarias (todo lo que había sobrevivido decenios y de lo cual no daban cuenta, ahora resulta maligno) y conceptualizaciones, tales como: libertad, hartazgo, masas y malos gobiernos. Al lado y atrás subsisten intereses económicos, petróleo e importancia geopolítica.

En la vorágine coyuntural es difícil separar lo objetivo de lo subjetivo, pero admitiendo que los movimientos sociales en Egipto, Libia, Túnez, Marruecos y otros países musulmanes provengan de las entrañas del pueblo, los Estados nacionales deberían “poner sus barbas a remojar” y a trabajar no solamente en mecanismos de preservación del establishment, sino pensar en la eficacia para materializar bienestar económico, social y político. De no hacerlo así, la sociedad rebasaría sus controles.

3.- A más de cuarenta años de haberse dado movimientos de trabajadores, profesionistas y estudiantes en México no hay castigos a los responsables de muertes, desapariciones y torturas. Las respuestas del Estado se convirtieron en reformas constitucionales, democratización de instancias sociales y políticas, así como modelos de crecimiento económico de alcances restringidos, pero no más. Antes se le echaba la culpa a los regímenes autoritarios del PRI, pero ahora no hay justificación para dejar las cosas como están, así sin más.

Si la guerra contra el crimen organizado, recuperación económica, creación de empleos, bajas de gravámenes hacendarios fueron asumidas públicamente como compromisos del presidente Felipe Calderón y colaboradores ¿Por qué no enjuiciarlos -sin pasiones insanas, pero sí con determinación republicana- por el atroz incumplimiento de sus promesas y programas gubernamentales anunciados en foros públicos, planes de desarrollo, iniciativas y decretos?

Colofón.

¿A quiénes acusarán las madres, hermanos, esposas e hijos por la muerte de familiares y amistades? ¿Quiénes son los responsables de la miseria y muerte por hambre, enfermedad o inanición de cientos de miles de niños, jóvenes y adultos del campo y las ciudades? La respuesta de muchos funcionarios es que estos son daños colaterales por el enfrentamiento del Estado contra los malvados delincuentes y por la crisis globalizada. Muy a gusto reparten culpabilidades y se quitan sentimientos encontrados, pero no explican cómo los mexicanos mueren diariamente sin saber por qué una bala se introdujo en su cabeza; por qué una bomba destrozó su escuela o casa; por qué de repente sus seres queridos perdieron trabajo y los bancos les quitaron propiedades y, por qué se gastan los dineros de la sociedad en armas y equipos, publicidad, actos protocolarios, sueldos elevados de militares, policías, empleados gubernamentales, jueces y legisladores.

Si los mexicanos del siglo XX no determinamos procesar a políticos y gobernantes ojalá que en el siglo XXI se presione lo bastante fuerte para que no haya más impunidades. No es válido que mientras existe una sumatoria catastrófica de asesinatos, pobreza extrema, enfermedades al límite y una crisis moral y espiritual como nunca antes sentida, Vicente Fox y el actual presidente Felipe Calderón, autodenominados estadistas del cambio, se regodeen en foros internacionales afirmando que “México vive más o menos bien, pese a la crisis prevaleciente”. Y estos son los nombres de las cabezas más visibles de la Hidra, porque abajo, líderes, políticos y gobernantes también tienen su parte importante de adeudo.

¿Se van a ir Calderón Hinojosa, oficiales y jefes militares, procuradores, secretarios de seguridad, gobernadores, presidentes municipales, diputados, senadores y magistrados sin juicios por irresponsabilidades cometidas? Los muertos; los déficits; el temor, incredulidad y desconfianza social; la violencia, la miseria y las riquezas inexplicables ahí están, no son inventos ni elucubraciones, sino hechos contundentes.

Ojalá que cuando surjan las convocatorias para reunirnos en plazas públicas y se exija el enjuiciamiento de los “malos mexicanos” no se acuse a los participantes de delincuentes pagados por el narco, de guerrilleros o traidores a la patria, sino que sean tratados con la misma benevolencia que los medios nacionales e internacionales, analistas y la llamada clase política tratan a las masas aglutinadas en Egipto, Libia y otras partes del mundo. B.H.G. Ω

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domingo, 12 de diciembre de 2010

LOS DADOS POLÍTICOS EN MÉXICO


LA MANIPULACIÓN DE LOS DADOS POLÍTICOS EN MÉXICO.
Por Baltasar Hernández Gómez.


Hay que agradecer a Vicente Fox Quesada que su boca arrojó la víscera sin contemplaciones debido al enojo producido por las declaraciones del presidente Felipe Calderón [Jeli-pillo como lo llama Jairo Calixto Albarrán en su programa “Política Cero”, que se transmite en Milenio Televisión], señalando que hubo muchos errores durante el sexenio 2000-2006, los cuales propiciaron ambientes negativos en las asignaturas financieras, políticas y de seguridad nacional. El exmandatario federal, caracterizado por la utilización de botas y hebillas de ranchero norteño aseveró -sin ningún protocolo- que personalmente había cargado los dados electorales en 2006 para impedir la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la primera magistratura. Fox Quesada dijo, sin decirlo explícitamente, que la ascensión de Calderón Hinojosa se debió a sus desaseadas faenas y no al arrastre de quien ahora ocupa Los Pinos y mucho menos al empuje de la ola democratizadora en México, levantada desde el año 2000.

Resulta evidente que la manipulación de dados no se realiza nada más en las barras y mesas de cantinas, sino también en los entretelones de la política a la mexicana. No obstante la gravedad del tema, tirar dados cargados no representa un delito grave para las instancias fiscalizadoras de los procesos electorales y Vicente Fox, al igual que otra centena de políticos y gobernantes, tienen la certeza que brinda la impunidad para seguir deambulando libremente por marquesinas sociales y pasadizos oscuros sin despeinarse copetes. El surrealismo del surrealismo político es algo así como la negación de las contradicciones, proveyendo no sólo anécdotas a la historia contemporánea de México, sino una cauda de agravios que por su enorme amenaza, los mexicanos no sopesan en su real magnitud y mejor los vuelven ejercicios catárticos. El coraje interno es metamorfoseado en sátira, lo que desafortunadamente no es convertido en participación viva por el ambiente represivo, cínico y mediático del sistema político mexicano.

Por la incompetencia comunicacional del expresidente Fox Quesada se descubrió la estrategia del actual régimen panista para ocultar sus bajezas por medio de mensajes de superación personal, de guerra contra el narcotráfico y programas socioeconómicos paliativos, que en nada resuelven los efectos de la crisis económica y moral que sufre en carne propia el país. El apoyo directo de Vicente Fox a Felipe Calderón, restó votos a López Obrador y dividió el espectro electoral favoreciendo al abstencionismo y la desmovilización, lo que finalmente impuso al segundo presidente de filiación panista. Si bien es cierto que Fox Quesada no lo hizo por simpatía o preferencia, porque Felipe Calderón no era su candidato, las consecuencias tuvieron un efecto positivo para el arribo del eterno panista y burócrata que ha sido el jefe del Ejecutivo federal, quien inequívocamente fue favorecido con las bondades de impunidad.

Por eso cuando leamos o escuchemos afirmar por parte de gobernantes o legisladores que los procesos electorales son asépticos tienen que ulular en la interioridad las alarmas de que esto es un distractor para incubar el disimulo de sus preferencias. Los políticos que viven de la política y no para la política recurren a las falacias semánticas para esconder sus afinidades y diferencias, que luego son traducidas en discursos incendiarios para recomponer la opinión pública y la intencionalidad del voto ciudadano.

¡Claro que hay manipulación de los dados! Que no vengan con que la política es pura, justa y ciega, porque las “tepocatas y víboras prietas” que pronunció Vicente Fox desde su campaña en el año 2000 y hasta la más reciente entrevista, desenmascararon los acuerdos y pactos de la partidocracia para poner o quitar candidatos, asignar o negar proyectos económicos o sociales. En el último tercio del sexenio calderonista los dados cargados están empezando a meterse en los cubiletes de Palacio Nacional, Congreso de la Unión y oficinas legales y subrepticias que le apuestan a rediseñar un México a su medida. A continuación, me permito enunciar algunas jugadas con dados cargados en los corrillos nacionales.

Los dados en el PRI.-

1.- La imposición de Enrique Peña Nieto como el único abanderado de este partido que garantice un triunfo basado en lo mediático y la sinrazón. El manejo videns del actual gobernador del estado de México tiende a dejar fuera a candidatos del PRI tradicionalista, así como a los opositores, haciendo prevalecer la estética, el glamour, las relaciones sociales, compromisos económicos y lazos políticos. Cada vez menos hay inclinaciones a favor de Manlio F. Beltrones (no obstante el pronunciamiento fuera de lugar hecho por un senador priista, el pasado 7 de diciembre/2010) o Beatriz Paredes.

2.- La mayoría numérica de sus legisladores en el Senado y Cámara de Diputados son el fiel de la balanza para impulsar programas y presupuestos que vayan destinados a reposicionar asertivamente al partido en la psique y preferencia social, sobre todo en los sectores más desprotegidos y con menor rango de estudios escolares.

3.- Los medios masivos de comunicación están apostándole a la recuperación del PRI, para que vuelvan tiempos mejores (utilizando el slogan de campaña de Manuel Añorve Baños, actual candidato de este partido a la gubernatura del estado de Guerrero), a fin de que haya vastedad de dinero en campañas de promoción personal, política y gubernamental. En este sentido el PAN es etiquetado como incapaz, alejado de la sociedad y productor de muertes y mentiras. En contraparte, el PRD está siendo señalado como organismo peligroso, populista y proclive a la violencia y descomposición social.

Los dados en el PRD.-

1.- La apuesta va en dirección del armado de coaliciones con otros partidos, incluyendo al PAN, para arrebatar el mayor número de puestos de elección popular al PRI, sin considerar que en esto pierde autonomía y la calidad de erigirse en un proyecto distintivo de Nación. Si esto sigue así podría convertirse en un PVEM, es decir, en un partido que aporta cada vez menos votos, pero que sirve de aliado necesario al que sólo se le darán algunas plazas de control administrativo y legislativo, si bien le va.

2.- La cúpula partidista se asocia con las élites en el poder, para sacar ganancias a corto plazo, desmontando así cualquier posibilidad de mantenerse como un partido sui géneris que luche por la conquista del poder y persiga metas que beneficien a las clases sociales no favorecidas por el sistema.

3.- La negación de apoyos a candidatos lópezobradoristas o que no acaten los objetivos de los grupos hegemónicos, lo cual da mayores márgenes de movilidad a los otros partidos. En esta fragmentación los candidatos pueden adquirir medianas cuotas de sufragios, pero por separado no significan problemas mayúsculos para el recuento general para el PRI o el PAN.

Los dados de Felipe Calderón y PAN.-

1.- La operación del centenario de la Revolución y Bicentenario de la Independencia permitieron la acumulación de miles de millones de pesos para la operación de campañas de promoción institucional, desviar preocupación social y fomentar la imagen de funcionarios que pudieran ubicarse como candidatos calderonistas para 2012, como el caso de Alonso Lujambio Irazábal (actual secretario de Educación Pública) o Javier Lozano Alarcón (secretario del Trabajo).

En lugar de que la fiesta cupular trajera recuentos positivos para el actual gobierno federal, del cubilete salieron sospechas y acusaciones sobre los turbios manejos de tres mil millones de pesos -monto aproximado que se gastó en los eventos programados por el régimen calderonista-. Los directamente acusados son los titulares de SEP, Trabajo, SHCP y Economía, dejando “la caballada flaca” para la elección del futuro candidato panista a la presidencia de la República dentro de año y medio.

2.- Los contratos para la producción, distribución y colocación de affaires de los festejos de la Independencia y Revolución no estuvieron a la vista pública, pues el objetivo fue que la gente percibiera que el gobierno estaba “regalando” souvenirs patrióticos, escondiendo el llenado de bolsillos de las empresas y personas que vendieron al gobierno millones de banderas tricolores, trípticos, discos compactos, conciertos de artistas, spots publicitarios, trípticos, etc.

3.- La negociación de puestos de elección popular para familiares y amistades de Felipe Calderón: los casos más sonados son el de Margarita Zavala (esposa de Felipe Calderón quien es promovida anticipadamente para una silla en las nuevas instalaciones del Senado en avenida Reforma) y la hermana Luisa María Calderón (proyectada para la gubernatura de Michoacán).

4.- El reforzamiento de la guerra contra el narcotráfico trae consigo inmensas cantidades de presupuesto, pertrechos y capacidad decisoria a favor de las fuerzas armadas y la dependencia que dirige Genaro García Luna. Esto les ofrece la oportunidad de acumular, pero sobre todo desplegar poderío y alta presencia en acciones sociales, de seguridad pública, protección civil e intervención extra-judicial. De acuerdo a los documentos filtrados por Wikileaks, instructores militares y espías norteamericanos han preparado a soldados y marinos para combatir a ciertas células mafiosas, además de proporcionarles información clasificada sobre la localización de capos de mediana y baja envergadura.

5.- La imposición de personas con tendencias católicas extremas y de fuertes intereses económicos en instancias gubernamentales, como es el caso de la CNDH (Comisión Nacional de Derechos Humanos) por parte de grupos de derecha trata de introducir relaciones efectivas con el Yunque y Televisa (José Antonio Ortega Sánchez y Marcos Fastlicht Sackler. El primero abogado del cardenal Sandoval Iñiguez y cuñado del líder del organismo fascistoide Pro-Vida, y el segundo suegro de Emilio Azcárraga Jean).

6.- Si es verídico lo que plasma Anabel Hernández en su libro Los señores del narco, los dados cargados se inclinan a favor del cártel de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo” y de las fuerzas armadas, que pudieran no solamente solicitar un Estado de excepción, sino incluso la conformación de una junta militarizada de gobierno.

7.- Las medicinas contra virus de reciente aparición, las comidas chatarras en las instituciones escolares de la República no están dirigidas a ayudar a la población, ya que representan una jugada política para “hacer creer que se cuida a la sociedad mexicana. El discurso en materia de salud sólo cambia los ejes de ganancia a favor de empresas transnacionales, ya que ahora pueden vender medicinas que no están en los anaqueles de las farmacias del IMSS, ISSSTE, Seguro Popular o Secretarías de Salud en estados y municipios. En las escuelas los productos chatarra serán reacomodados como mercancías consumibles, aduciendo ahora bajos contenidos calóricos, pero al final de cuentas van a resultar lo mismo, porque lo único que variarán es en la presentación con nuevas envolturas llamativas, pesajes “equilibrados”, tratando de resaltar propiedades nutricionales inexistentes.

8.- El arribo de Gustavo Enrique Madero Muñoz a la dirigencia del PAN es un movimiento que intenta afianzar el papel del Calderón Hinojosa y su esposa en las decisiones partidistas, teniendo como interlocutor a un político que es senador y que puede ser manipulado por el círculo cercano del primer mandatario para tratar asuntos escabrosos con todo tipo de interlocutores. No se ve por dónde el relevo en el blanquiazul otorgue puntos para llegue en mejor forma a la contienda de 2012, pues se quiere dar la impresión de que es un organismo unido y con independencia de Los Pinos, pero lo que se observa es mayor injerencia de la pareja presidencial. Los dados cargados dieron una “pachuca” en el juego, pues la división afloró con las disputas entre los grupos comandados por Margarita Zavala, Patricia Flores y Manuel Espino en mucho menor grado.

Hasta el momento los dados cargados continúan aventándose en las mesas de dependencias gubernamentales y espacios metaconstitucionales en detrimento de millones y millones de mexicanos. No obstante el capital que otorga el Estado a la clase dominante, que hace sentir que nada va a cambiar, hay que tener presente siempre que llegará el día en que la sociedad civil tome en sus manos el cubilete para aventar los dados en la cara de los detentadores del poder que han ido en contrasentido de las necesidades y aspiraciones de la Patria hecha carne en los millones de niños, jóvenes, adultos, personas de la tercera edad y discapacitados que ven desaparecer a mil por hora sus legítimas aspiraciones para alcanzar estadios de vida digna. Por eso hago mío el refrán popular “No hay plazo que no se venza ni deuda que no se pague”. B.H.G. Ω

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lunes, 1 de junio de 2009

SUSTRATO IDEOLÓGICO Y ACCIÓN POLÍTICA DE LOS MEXICANOS


SUSTRATO IDEOLÓGICO Y ACCIÓN POLÍTICA DE LOS MEXICANOS
Una introspectiva para revalorar la política
Por Baltasar Hernández Gómez


Gran parte de la desesperanza y los fracasos en política es siempre atribuida a los actores sociales. El descrédito de las democracias occidentales representativas, sus contradictorios logros y la cada vez menos participación de votantes ante el llamado de los subsistemas electorales, para avalar la legalidad/legitimidad de los gobernantes, son cuestiones que las instituciones de los Estados modernos revierten a la ciudadanía en un interminable engarzamiento de culpas. Las instituciones públicas (que pertenecen a la clase política) transmiten la idea de que la abstención, apatía y desinterés social son productos del desgano para construir futuros mejores.

Los aparatos gubernamentales sólo asumen un porcentaje minúsculo de la baja credibilidad de los sistemas políticos democráticos, asumiendo errores procedimentales en la organización electoral, malas administraciones públicas o políticos que han fallado en sus funciones. En la acción sociopolítica y el ideario colectivo subyace lo que se ha denominado “sustrato ideológico” (1), que inunda la interioridad de cada pensamiento o acto de los individuos identificados con sus estructuras normativas y de convivencia, pero no tan sólo en su existencia presente, sino en la retrospección de etapas históricas que precedieron, interconectadas con el futuro que anhelan. Esta persistencia ideológica que no aparece visible, es la que mueve consciencias y sirve de resorte para la actuación social.

En el caso de México, el sustrato ideológico se refleja en un ir y venir de la historia nacional que ha pretendido fusionar la dominación azteca, que privilegió el respeto y reverencia al Tlatoani (2); la reminiscencia árabe-castellanizada de admiración y obediencia hacia el caudillo; la reverencia a la figura monárquica europea, y el legado de control vertical del que fuera -hasta el año 2000- el partido hegemónico (primero PNR, luego PRM y actualmente PRI). En lo intangible de los razonamientos acerca de la vida política mexicana está situada la tangibilidad de la cultura mestiza de hacer creer que los sujetos sociales son vasallos de los designios provenientes de “arriba” o cumplidores del mandato cuasi divino de la patria.

No obstante que la mexicaneidad ha hecho suya las ideas de modernidad y desarrollo, es decir, de saberse perteneciente a la civilización occidental -que pone en la cúspide de realizaciones al capitalismo y la democracia- no deja de sentirse heredera de la “raza de bronce mixturada con lo hispano-europeo”. El sustrato ideológico cobra vida en la toma de decisiones políticas, a través de dejar hacer al otro, al superior, o bien, al enorme peso del vacío, para no cambiar el “orden cósmico” de la realidad actual y en cierne. El mexicano nace como heredero del pasado, porque no tiene integralmente definida una identidad nacional o personal y no amalgama lo ya vivido con el presente y mucho menos proyecta hacia el futuro.

En este punto es cuando la contradicción de los conceptos estalla: la idea del progreso está fijada en una línea histórica “hacia adelante”, que hace suponer que desde la transformación del mono al Hombre, la humanidad y cada nación camina hacia el paraíso (3). Entre la tradición de lo mexicano y la perspectiva de que siguiendo la ruta del progreso vendrán estadios de vida a plenitud hay un abismo, que confunde el quehacer político para edificar un país más próspero e independiente.

El mexicano se paraliza porque no sabe a dónde ir, porque el pasado no es rescatado para concretar acontecimientos presentes. El tiempo a la mexicana se detiene en el inmovilismo por estar volteando a cada rato a la edad de oro prehispánica, a lo que se perdió en la Conquista, a lo que no se realizó en la Independencia, a lo que no debió ser en la Revolución y a lo que se ha permitido realizar por más de 70 años del siglo XX. México y los mexicanos son proyectos inconclusos, que no acaban de conformar una existencia, pues existir implica proyectarse másallá de lo coyuntural.

Por muchos sexenios el principio y fin del mexicano se sintetiza en los pasajes de la historia oficial, en los héroes o villanos, en los avances y retrocesos, así como en la permanencia de un sistema político autoritario y antidemocrático. Cuando la fase capitalista global impuso su ideología neoliberal, el ciclo “empieza-termina” sufrió un viraje de 180º: el principio quedó en el ayer nacionalista-liberal-revolucionario y el final idílico tomó forma en la inserción a la maquinaria global.

Por eso el mexicano recrea mitos y los posiciona como parte de su ser (íntimo y colectivo), porque el mito es memoria persistente que ha dejado tatuado el carácter indígena-mestizo, aguantador, disciplinado, guadalupano, fiel, respetuoso de investiduras y crédulo. El mito reproduce un modo de vida sui generis que acepta parámetros de orden y obediencia a los resultados obtenidos en luchas pasadas, pero que se regodea en lo inamovible de que ya no hay más por hacer.

Desde la llegada de presidentes civiles (4) el sustrato ideológico fue usado como ensamble de lo nuestro con lo externo, logrando así moldear a los depositarios de la herencia de Cuauhtémoc, Morelos, Juárez, Madero, Zapata, Villa, Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas con la civilización occidental, basándose en la eficacia de la tecnología y la ganancia económica. En la era priísta, El Poder Ejecutivo se convirtió en el crisol del pasado, presente y futuro. Los presidentes fueron los capitanes de un barco llamado México, a los cuales debía de obedecérseles incondicionalmente. En esta investidura quedaron remachadas las facultades constitucionales y metaconstitucionales del que todo lo puede, del que todo se le permite y del que todo lo hace.

Con la llegada de los tecnócratas al poder (algunos politólogos, incluido yo, establecen que este abordaje se cristalizó en el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado [1982-1988]) el mito del mexicano tuvo readecuaciones sustanciales, pues los portadores de la máscara de guerrero águila iban a ser ahora los heraldos del progreso neoliberal (5), desprovistos de nacionalismos y revolucionarismos. El mito mexicano iba a ser, a partir de esta nueva concepción, un recetario de conductas afines al sistema político y económico, aderezado con valores y principios institucionalizados por los aparatos ideológicos del Estado posmoderno.

Desde el año 2000, traspasando la caricatura del ex-presidente Vicente Fox y compañía, se reinventó el sustrato ideológico de los mexicanos, para amasar un nuevo tipo de comportamiento político: el voto apareció como el arma procedimental para fortalecer el sistema de representación democrática y la idea de transición aterciopelada, que no fue más que alternancia. El mexicano fue introducido al imperio de la mediatización para que su desempeño social estuviera regido por patrones de conducta laboral (competitividad, calidad e individualismo) y por la confianza de que su presente y futuro llegarían siempre y cuando participaran en la convocatoria electoral, cada 3 ó 6 años, pero nada más.

El Partido Acción Nacional (primer partido de oposición que alcanza la primera magistratura en el país, a partir del año 2000) ha sido el nuevo operador de los designios del Estado mexicano, toda vez que reconvino el sustrato ideológico, modernizando su apariencia para hacerlo más atractivo y fácil de digerir: seguimos siendo guerreros, pero sólo ante una caótica realidad de crisis; seguimos siendo nacionalistas, pero pensando siempre en la globalización; seguimos siendo católicos, pero no sólo en el plano privado, sino abiertamente público en las decisiones republicanas; seguimos siendo fieles y crédulos, pero a las exigencias del gran capital y sus empresas, y seguimos siendo leales a la nación, pero ahora con un prisma teñido de color azul y blanco.

Quienes sostienen que hubo transición democrática se equivocan, ya que lo único que se suscitó en el año 2000 fue una reformulación de los controles administrativos-burocráticos, porque la estructura de poder sigue intacta (verticalismo en la toma de decisiones, sometimiento a los requerimientos externos, corrupción que ahora se ha vuelto sofisticadamente tecnificada, nulo proyecto de desarrollo sostenido, explotación en el trabajo, etc.). El Estado no es tan sólo la expresión de la clase dominante, sino al mismo tiempo ésta es producto de la acción del Estado. Si por muchos decenios el PRI fue el agente de control político para poner en marcha los intereses de la clase hegemónica, llegado el momento no tuvo ningún impedimento para colocar a otro partido para captar la voluntad y apoyo de las mayorías, a fin de cerrar el paso a la pérdida de poder y a la desestabilización social (6).

Lo anterior no se pierde en planificaciones de escritorio, ya que el Estado y su gobierno pusieron manos a la obra para hacer la reconversión de vida en los mexicanos del siglo XXI, a través del arma ideológica más importante que tienen: los mass media. El presidente Felipe Calderón refunda el presidencialismo, a través de obras, programas sociales de corto alcance, giras, spots, enlaces nacionales, decretos y reformas a la Constitución, que inmediatamente son transmitidas por periódicos, radio, televisión e internet, para devolver a la investidura del Ejecutivo federal rituales de culto a la personalidad y el aire de mesías salvador.

Los medios masivos de comunicación hacen alarde de su alianza con el poder: cuando la crisis iniciada en EUA y luego a nivel internacional ya no pudo ser disfrazada como “catarrito económico”, los artistas de moda salieron mañana, tarde y noche para infundir entereza a los mexicanos, retrotrayendo los supuestos valores históricos de entrega solidaria, trabajo, paciencia, esperanza, devoción y orden. Desde Lucero hasta Gloria Trevi y otras docenas de artistas aparecieron para dar valor a los mexicanos (7), mientras que en las empresas seguía habiendo despidos, los bancos recogían propiedades, las casas de empeño se atiborraban de enseres domésticos, la economía se comprimía y las monedas extranjeras subían.

La aparición del virus de la influenza humana A H1N1(8) fue también usada como instrumento político (más aún cuando las elecciones federales 2009 ya están en marcha): apariciones a toda hora del presidente Calderón Hinojosa y sus secretarios de Estado, defensa nacionalista por supuesta discriminación en China, Argentina y Francia, pedimento de préstamos, compras exageradas de utensilios y equipos médicos, que inclusive promovieron la adquisición de 6 tráileres como hospitales móviles, que nunca han sido puestos en operación.

En el carnaval mediático en el que estamos sumergidos veo muy difícil que, a corto plazo, incluyendo las próximas elecciones 2012, se pueda dar una transformación consciente, comprometida y responsable del papel proactivo que deben tener los ciudadanos, sobre todo porque en el sustrato ideológico y las prácticas políticas establecidas como válidas, permanecen fuertes cargas de sujeción. A pesar de que los organismos electorales, civiles y empresariales apliquen un sistemático “golpeteo” a la ciudadanía para recordarle la importancia de votar para el bien de la nación, el subsistema electoral está mostrando las fisuras procedimentales por haber erigido una democracia vertical y no horizontal, es decir, que tiene su punto de partida y fin en el acto de sufragar y no de la construcción de relaciones igualitarias y justas en todas y cada una de las realizaciones sociales (casa, escuela, trabajo y trato entre gobernantes y gobernados).

Mientras persista la aceptación de que votar es la cima democrática, mientras la mediatización tome el control de las campañas y mientras no se perfilen condiciones democráticas en las esferas sociales y culturales (micro y macro) los mexicanos estaremos condenados a repetir la espiral de democracia impuesta como instrumento de legitimación y regulación de los controles políticos de la clase dominante, partidos políticos y grupos de interés.

¿Estaremos convictos a seguir repitiendo la simbiosis Tlatoani-vasallo? ¿Seremos siempre clones de la dominación de monarcas transmutados en gobernantes? ¿Viviremos a expensas de proyectos caudillistas que retoman a su antojo los valores de la Independencia, Revolución y el neoliberalismo?

Remato parafraseando un diálogo de un anuncio para venta de camionetas, donde un padre le enseña a su hijo un inmenso campo productivo que heredará en años subsecuentes, el cual ha sido un éxito publicitario: “Todo esto algún día será tuyo………………y la identidad apá”. B.H.G.bbhdezgomez@hotmail.com y baltasarhg@gmail.com
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(1) George Dumézil determina en su obra El hombre y sus mitos que el sustrato ideológico es la permanencia de un sistema de creencias y costumbres en las sociedades, que va incorporándose a los individuos en distintas conformaciones estructurales y supraestructurales (en lo económico, político, social y cultural). Hay una especie de identidad colectiva y personal para la incorporación más o menos modificada de experiencias pasadas en el presente.

(2) El “Huey Tlatoani” era la figura más reverenciada en la cultura mexica, pues revestía a su detentador de poderes políticos y religiosos, para dirigir los destinos de la sociedad prehispánica del Valle de Aztlán y los territorios bajo su dominación. Este término fue interpretado como rey o emperador por los españoles conquistadores, aunque su significado más profundo está referido a la enorme capacidad de oratoria, es decir, el poder del verbo y la escritura, que otorgaba el conocimiento profundo de lo espiritual, del arte de la guerra, de la medicina, entre otros muchos aspectos.

(3) Hay que recordar que la cultura occidental debe mucho al cristianismo la idea del Edén o Paraíso, que es una representación simbólica del final feliz de las sociedades que alcanzan sus objetivos más sublimes, bajo el esquema de fe extrema hacia un Dios que se materializó, murió y renació para salvar al Hombre de todos sus pecados.

(4) A partir de 1940 los presidentes de la República son civiles, hombres adheridos a la disciplina jerárquica partidista (el PRI hasta el año 2000) y con experiencia política-administrativa. Los militares fueron totalmente separados de los puestos públicos y cargos de elección popular y se concentraron en las instituciones de la Defensa Nacional y Marina como salvaguardas de la soberanía nacional.

(5) Como señala Roderic Ai Camp en su libro Las élites de poder en México, los funcionarios y políticos tecnócratas irrumpieron en la década de los ochenta en la vida en la estructura del partido hegemónico y en las esferas de decisión gubernamental. Un rasgo característico que los define es su entrenamiento profesional en áreas tecnificadas de la economía, finanzas, ciencia política, etc. En escuelas del extranjero y principalmente de los Estados Unidos de Norteamérica. Véanse los caso de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Luis Donaldo Colosio, Pedro Aspe Armella, entre otros muchos gobernantes y funcionarios en el periodo de 1982-2000.

(6) Samuel P. Huntington ha establecido que las transiciones políticas se concretan cuando existen fuertes movimientos sociales provocados por disfuncionalidades en la dirección gubernamental, que desestabilizan los comandos de control del poder. Dice que la transición es un mecanismo que puede ser provocado por el Estado y la clase dominante para preservar su supremacía, o bien, provocada por las clases emergentes que quieren imponer nuevas condiciones estructurales/supraestructurales. Señala que la transición puede también originarse en la base societal, pero que ésta es muy difícil de avizorar sus alcances.

(7) Durante los meses de enero y febrero el consorcio multidivisional de comunicación Televisa se dio a la tarea de transmitir por todos sus canales spots donde sus estrellas del espectáculo hacían alarde de la valentía y el tesón de los mexicanos, para hacer frente a momentos difíciles. Esto en clara alusión al impacto de la crisis económica mundial en la mayoría de los hogares.

(8) El 23 de abril de 2009 inicia la alerta nacional del virus de influenza humana, versión mutación porcina, que ha permeado las prácticas médicas y la conducta social de los mexicanos. Se aprecia zozobra por el posible contagio de la enfermedad y la incredulidad ampliada por la alarma encendida por el gobierno calderonista, que para muchos (a catorce días de implementadas las medidas de control) es un distractor para desatender la crisis económica y las elecciones federales y estatales intermedias.

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martes, 3 de febrero de 2009

MUERTE DEL SECRETARIO DE GOBERNACIÓN EN MÉXICO (noviembre 2008)


LA MUERTE DE JUAN CAMILO MOURIÑO TERRAZO
(4 de noviembre de 2008).
Por Baltasar Hernández Gómez


Réquiem del avionazo.

Independientemente de que un fallecimiento es siempre motivo de lamentación, la muerte de Juan Camilo Mouriño Terrazo es una cuestión de Estado. Si bien es cierto una vida es igual a otra en términos humanistas, el deceso de quien fuera Secretario de Gobernación es un asunto eminentemente político, que debe ventilarse para no sumir al país en una percepción de inseguridad incontrolable.

Quiero subrayar que el dolor y la solidaridad demostrada ante la muerte del funcionario nacido en España en 1971 y naturalizado mexicano en 1989 deben ser vertidos también hacia las personas que murieron o quedaron heridas en tierra, las cuales no recibieron homenajes dignos de héroes de guerra ni excelsas defensas a su dignidad, honestidad y trayectoria. Para todos los deudos mis condolencias y el deseo de que la justicia descubra los por qué de este trágico accidente.

El imperio mediático convirtió la muerte de Mouriño Terrazo, funcionarios acompañantes y de ciudadanos que transitaban por una de las zonas con más afluencia del Distrito Federal, en un espectáculo parecido al de los programas televisivos de investigación criminalística. Más allá de que el presidente Felipe Calderón Hinojosa parafraseó versículos bíblicos de bienaventuranza y expresó a flor de piel su conmoción por la desaparición de Juan Camilo, quien fuera miembro prominente de su gabinete, uno de sus mejores amigos y asesor de cabecera; el macabro percance se transfiguró en set cinematográfico donde no faltaron declaraciones de personajes de la vida política y artística, policías y soldados en estado de alerta, redobles marciales, banderas ondulantes y biografías para uso exclusivo de mártires de la Patria.

Lo sentimentaloide y el “complotismo” fueron la envoltura del infortunio convertido en mercancía, que se vende por los medios de comunicación a un público ávido de sensacionalismo ante la crisis generalizada de satisfactores y valores, que día con día desmoraliza el espíritu de unidad de los mexicanos. Ni hablar, los negocios son negocios y ninguna aflicción es lo suficientemente importante para detener tintas, voces e imágenes en color amarillo y rojo. Sin duda alguna la muerte vende y vende bien.

Trayectoria de Mouriño en política.

Mouriño Terrazo incursionó en la política hace apenas 11 años cuando obtuvo la diputación del quinto distrito en Campeche, convirtiéndose así en el parlamentario más joven de la LVI Legislatura de ese estado. Posteriormente llegó a ser -por la vía plurinominal- diputado federal. En la LVIII legislatura conoció a Felipe Calderón Hinojosa, quien inmediatamente lo integró a su esfera de influencia en la presidencia de la Comisión de Energía de la Cámara.

Antes de culminar con su encargo representativo intentó llegar a la alcaldía de Campeche, pero perdió frente al priísta Fernando Ortega Barnés, hoy senador de la República. No obstante este escollo electoral se integró al núcleo “Amigos de Fox” y encarrilado el ratón, como dice el proverbio popular, Mouriño Terrazo fue nombrado coordinador general de asesoría y enlace de la Secretaría de Energía cuando el actual mandatario de la Nación era titular de la dependencia.

Posteriormente fue designado Subsecretario de Electricidad por el ex-presidente Vicente Fox Quesada y en 2006 ocupó la jefatura de la oficina de la presidencia siendo Felipe Calderón Hinojosa mandatario nacional……De ahí pal real en caballo de hacienda hasta el edificio de Bucareli.

Por razones de espacio y debido a la línea directriz del presente ensayo, dejo al margen los señalamientos sobre el origen, consolidación y crecimiento desmedido de la fortuna política y económica de la familia de Juan Camilo y los nexos “empresariales” que presumiblemente tiene Carlos Mouriño Atánes (padre y cabeza del clan) con negocios en México, España, Estados Unidos y supuestas ligas con organizaciones ilícitas, que se han beneficiado con tráfico de influencias y estupefacientes.

Desde hace algún tiempo muchas actividades de la familia están siendo investigadas a nivel nacional e internacional y son motivo de incontables especulaciones de corrupción e impunidad al más alto nivel. Hasta aquí dejo el comentario.

Implicaciones del accidente.

Antes de conocer los resultados periciales sobre las causas del accidente aéreo se hace necesario desmenuzar el hecho con ojos distintos a la de los guardianes de la conspiración banquetera o de café, ya que el mortal incidente es un suceso enmarcado por la guerra entre el Estado mexicano y el crimen organizado, así como los vaivenes en el ámbito político y financiero.

Más allá de que el avionazo haya sido producto de una falla técnica o humana -por razones de uso o inducción- éste ocurrió en el preciso momento que se realizaba la elección presidencial en Estados Unidos; en el centro neurálgico del país; a casi dos meses del granadazo en Morelia, Michoacán; después de espectaculares detenciones y decomisos al narcotráfico, y una vez aprobada la reforma de Pemex.

El avión no transportaba paquetería o productos imperecederos, sino a un grupo selecto de colaboradores del Poder Ejecutivo, como es el caso de Juan Camilo Mouriño Terrazo y José Luis Santiago Vasconcelos, ex-titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada de Delincuencia Organizada, quien se había salvado con anterioridad de operativos de exterminio por parte de las fuerzas del narco. Luego entonces el avionazo es un asunto mayor que concierne al Estado y su gobierno…… Ni más ni menos.

Está por cumplirse el primer tercio del mandato constitucional de Felipe Calderón Hinojosa y se ha tenido que prescindir a forciori de los servicios de investigadores, fiscales, comandantes y funcionarios de primerísimo nivel en el gobierno. Por lo mismo hay que instalar en altorrelieve las palabras ofrecidas por el Presidente de la República, una vez confirmado el fatal accidente: “Pido a todos mis colaboradores redoblar esfuerzos y continuar con sus actividades por el bien del país”.

En la forma hay contenido -estableció Jesús Reyes Heroles- y en esta ocasión el discurso oficial filtró gran preocupación sobre el estado de cosas domésticas y la percepción circundante de que gobernar es una tarea peligrosa. Queda suspendido en el aire el pensamiento de que no hay nada que compense ataques a la integridad física. Los bonos por riesgo laboral o condecoraciones post mórtem ya no son alicientes para trabajar por México. Hoy más que nunca nadie quiere morir en el intento.

Otras consecuencias.

Las piezas del ajedrez calderonista están siendo sometidas por las circunstancias imperantes. La estrategia de mantener en su equipo a cercanos y eficientes colaboradores ha sido rota por variables no previstas o medianamente dictaminadas (quiebra del sistema económico-bursátil mundial, fluctuaciones del petróleo, etc.), pero también por los ritmos implantados por los enemigos del establishment (políticos opositores radicales, crimen organizado, presiones de grupos de interés, entre otros).

¿Quién será, de qué grupo provendrá y cuáles serán las instrucciones del nuevo Secretario de Gobernación? ¿Se caerá en una especie de aletargamiento/omisión por parte de los servidores públicos, especialmente los que atienden asuntos de seguridad nacional, procuración de justicia y combate a la delincuencia organizada? El presidente Calderón Hinojosa se encuentra en la disyuntiva de colocar a un político afín a su proyecto, o bien, ubicar a un político equilibrado y eficaz sea cual sea su condición política y de interés, teniendo presente la gravedad de la situación.

¿Se colocará por encima de todo el interés nacional o dominará la pretensión de grupo para afianzar 2012 y los años subsecuentes? En este mismo cuadrante observamos que la pus no termina de salir de los organismos de seguridad pública y es inocultable la existencia del miedo mezclado con contubernio por el “sospechosismo latente” que trae consigo el fenómeno atentado.

El desazolve de los canales de diseño y operación en esta vital área será más lento de lo originalmente concebido o de plano sumamente difícil de cumplir, por no decir imposible. Las reacciones previsibles en lo macro (nacional) y en lo micro (estados y municipios) están situadas en coordenadas de fluctuación y desconcierto.

Traspasando las líneas del discurso nacionalista, que acentúa reforzamiento en las tareas gubernamentales, equipamiento y recursos para combatir la crisis económica e inseguridad; el factor temor predomina en los hombres y mujeres que detentan puestos públicos. En el común denominador ciudadano persiste un sentimiento extremo de incertidumbre “a lo que vendrá”…. ¿Y ahora quién podrá defendernos? como decía el famoso personaje de El Chapulín Colorado.

Los sectores sociales y políticos que desean postergar decisiones o cambiar proyectos están al acecho, alistando tácticas para magnificar presión, sobre todo en temas como: Ley del ISSSTE, Acuerdo para la Calidad Educativa, Ingresos y Egresos de la Federación, así como la elaboración y puesta en marcha de la Reforma Integral del Estado (reforma político-electoral, reforma jurídica-constitucional, inversión financiamiento y participación relativa al TLC, electricidad, transporte y comunicaciones, por ejemplo). Sin lugar a dudas el avionazo diversificó los frentes de batalla y puso en la fragua los problemas existentes.

Ronda de especulaciones.

En la espera de conclusiones de peritos mexicanos y extranjeros, el consciente colectivo mantiene fija la idea de que la caída del jet no fue un accidente como los que ocurren en líneas aéreas comerciales. Hasta ahora, dentro del espectro “de lo probable”, la(s) falla(s) que pudieron provocar la precipitación del avión se inscriben en tres hipótesis de investigación: 1) Error humano, 2) Descompostura de un dispositivo mecánico, eléctrico o electrónico y, 3) Atentado.

Los datos que se tienen a disposición apuntan que el jet venía en ruta, sin embargo en fracción de segundos los controladores del aeropuerto perdieron contacto visual y comunicacional. No se da razón de explosión ni aviso de emergencia por radio u otra vía. Por tanto, la supuesta falla humana no tiene sustento, en virtud de que no hay evidencia de crisis durante el vuelo y mucho menos durante la maniobra de aterrizaje ¿Se habrá quedado dormida -de súbito- la tripulación por comer alimentos o bebidas dentro de la nave? ¿Se desmayaron los pilotos y funcionarios por la repentina inhalación del smog de la capital o de un gas letal?

Si hubo descompostura en algún instrumento de navegación ¿Quién o quiénes revisaron y dieron mantenimiento al “learjet” en San Luis Potosí, que fue el último lugar donde estuvo estacionado? Si el error provino de piezas aeronáuticas defectuosas se hubiera hecho notorio en el despegue o en el trayecto-crucero ¿Por qué no hubo reporte para activar un plan B de emergencia?

Concediendo sin conceder, como estipulan los abogados, que la caída del avión hubiera sido producto de un atentado, éste no se dio por explosivos, misil o bazuca, cabiendo la única posibilidad de infiltración en el manejo de refacciones, recarga de combustible, avería de instrumentos electrónicos y hasta la introducción del “pulso electromagnético”, para fundir comandos de control. Al estar viviendo los tiempos en que la cruda realidad rebasa con creces la ficción, nos hemos transformado en participantes del juego perverso de las deducciones. Piensa mal y acertarás.

Sin embargo, la información sobre la investigación oficial de este accidente (apoyada por expertos de Estados Unidos e Inglaterra) arroja que el derribe del aeroplano se debió a la denominada turbulencia del avión comercial que venía en proceso de aterrizaje antes que el learjet donde viajaban los altos funcionarios del gobierno mexicano. Turbulencia fatídica a la supuesta distancia tan corta que venía el jet donde se transportaba, entre otros, el ahora ex-secretario de Gobernación mexicano.

A manera de conclusión.

El avionazo es un mensaje en sí mismo (ya sea por descompostura, lo cual es versión oficial; o provocado que es parte de lo especulativo del asunto), ya que sus alcances no quedan en el escenario del accidente, sino que impacta a la columna vertebral del gobierno mexicano. El presidente Felipe Calderón Hinojosa y su programa estadista para organizar, dirigir, evaluar y solventar los asuntos internos de la Nación (gobernabilidad, funcionamiento del aparato administrativo, comunicación y redes de información, enlace y resolución de la agenda legislativa y judicial, entidades federativas, municipios, partidos políticos, organizaciones sociales, seguridad nacional y protección civil) fueron contundentemente trastocados.

Por lo mismo le resulta imperativo realizar reacomodos y cambios sin demora. Si no lo hiciera, el país se nos estaría escapando de las manos…..Y todavía quedan cuatro años. A 6 días de la muerte de Mouriño el presidente Calderón Hinojosa nombró a Fernando Gómez Mont como nuevo titular de la Secretaría de Gobernación, que es la dependencia del gobierno mexicano que controla los hilos de la política interna. Más allá del afecto al amigo fallecido estaba la urgencia de no dejar acéfalo este ministerio, sobre todo por el cúmulo de acontecimientos políticos en el Congreso, las elecciones estatales en varias partes del país; la movilidad y presencia del narcotráfico, y la situación económica a nivel mundial.B.H.G.

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