ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

Este es un espacio para conceptualizar, analizar, efectuar crítica y proponer estudios sobre política aplicada, marketing, comunicación, educación, métodos aplicados, alta dirección y proyectos sustentables. Contacto:baltasarhernandezgomez1@hotmail.com, baltasarhg@gmail.com

miércoles, 13 de junio de 2012

INVADIDOS POR LA POLITIQUERÍA Por Baltasar Hernández Gómez. “Cuando ya no exista legitimidad, legalidad ni noción de equilibrio. Cuando ya no haya justicia ni aspiraciones para el desarrollo. Cuando no haya una naturaleza que explotar para vivir y reproducirnos. Hasta ese día comprenderemos el enorme mal producido por el engaño de los poderosos”. B.H.G Escena 1. Abrir la puerta de la casa significaba ver el portón de las casas colindantes o los árboles y arbustos de la calle, pero los regímenes políticos del último cuarto del siglo XX cambiaron el panorama vecinal en una jungla de propaganda impresa. Caras desconocidas recubiertas de trazos amorfos y colores que replican el espectro partidocrático se han apoderado de la polis posmoderna, tratando de apoderarse de la psique societal. En una sociedad cada vez menos reflexiva y crítica -producto del videns propiciado por la estructura educativa/cultural y medios de comunicación- los flashes visuales son erigidos como componentes cardinales para que los sujetos en masa definan preferencias y posturas frente a las opciones políticas colocadas en escaparate. El engaño mayor estriba en que dichas iniciativas transformadas en candidaturas no parten de la base, sino que son previamente filtradas por las élites partidistas, para responder a los intereses de la clase dominante. El objetivo es colocar a los políticos en los puestos de elección popular que quedan vacantes cada tres y seis años. Desde las primeras horas de la mañana niños, jóvenes, maduros y personas de la tercera edad desayunan altas dosis de mercadotecnia política, llevándose en la mente la impresión de vivir en “el país del nunca jamás”, que finalmente se transforma en sentimiento de burla. Burla porque los candidatos que prestan, rentan o venden su integridad, disimulada en rostros y frases prefabricadas, son personas desconocidas y ajenas. Burla porque es absurdo e infame que se desperdicien millones de pesos en material propagandístico que, pasada la efervescencia electoral, será vertido en tiraderos a cielo abierto. Burla porque en tiempos de crisis económica los recursos de todos no son utilizados para promover desarrollo productivo, servicios públicos o programas culturales y educativos. Burla porque ante la incertidumbre y desconfianza hacia las instituciones públicas, partidos y aspirantes, persisten las estrategias de engaño por medio de la distribución de slogans, promesas vacías, gorras, camisetas, matracas, refrigerios y despensas a la ciudadanía que está ávida de soluciones reales a sus múltiples problemas. Con tanta propaganda hasta el hambre se quita por las mañanas al salir de casa y en la tarde al regreso a la comida. Ya en la noche ante tanto bombardeo lo único que se quiere es cenar y estar con la familia, aunque esto suena fantasioso, porque la verdad es que ahora cada integrante se dedica a lo suyo (unos en la internet, otros en la televisión y otros más simplemente adormilados). Mientras el enojo amaina por el hartazgo propagandístico, afuera, en forma silenciosa, pero no por ello infructuosa, permanecen los postes, bardas, árboles, automóviles, ventanas, cables de electricidad y de telefonía tapizados de materiales visuales hechos en cartón, papel o vinil. Escena 2. Sentados en autos particulares, o bien, en unidades del transporte público, amas de casa, niños, jóvenes y adultos de todas las edades, son espectadores del caleidoscopio publicitario que hostiga con anuncios, grandes, medianos y pequeños, a través de los cuales partidos y candidatos se presentan como los productos a consumir. Durante tres meses (en el caso de elecciones federales) y mes y medio (en lo que concierne a procesos locales) los ciudadanos padecen el vía crucis del siglo XXI al ser incluidos en un entorno existencial invadido por espectaculares, pendones, pintas en casas, carteles, calcomanías, flyers y dípticos tirados en las calles. Caras de remasterizadas, gestos de siempre, caras de nuevo cuño, lemas repetidos, promesas sin sustento, guiños fingidos o “fotochopeados” y la mentira reflejada en el compromiso para trabajar por siempre y para siempre por la ciudad, estado y país, son el pan nuestro de cada día. Los adultos acostumbrados decidimos si volteamos o no a leer la propaganda, pero ¿Qué culpa tiene la niñez y juventud de heredar modelos caducos y engañosos para hacer política? La respuesta es simple: las nuevas generaciones no tienen por qué estar saturadas por preceptos equivocados que quieren hacerse pasar como principios universales del quehacer político. La actividad sine qua non de la política, que debe estar centrada en el bienestar común es suplantada por el juego procedimental donde lo más importante es la conservación de los controles socioeconómicos, es decir, el poder, a través del posicionamiento y reposicionamiento de los partidos y sus hombres en los tres poderes de la Unión (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), a costa de la libertad y la sanidad social. Y si los ojos son taladrados por la propaganda impresa (estática y móvil), los oídos no se quedan atrás, toda vez que al sintonizar estaciones radiofónicas, penetran spots y entrevistas que buscan la atención a fuerza de repetición tras repetición. Melodías exitosas son convertidas en jingles de campaña que, por la sistematización en su transmisión, se vuelven pegajosas, pero aún más, peligrosamente contagiosas y hasta de uso común. Cargados de colores, ofertas, voces y música, los niños y jóvenes llegan a sus escuelas como autómatas. Los demás enajenados, llegamos a los centros laborales o de convivencia social, creyendo ser políticos por comentar lo que hizo o dijo un candidato, cuando en la realidad la crisis material y espiritual se profundiza y nos hace más esclavos de las posesiones mundanas que sentimos nos pertenecen momentáneamente, pero que en realidad son mercancías que nos poseen. Lo más insultante es que mientras la partidocracia se mofa porque la gran mayoría de ciudadanos hasta se confronta con los otros por escoger de la vitrina a los productos previamente seleccionados por las cúpulas, la política es subsumida en el autoritarismo que ha convertido a millones de mexicanos en simples depositarios de sufragios un domingo cada tres o seis años. La cultura política autorizada establece que somos buenos hombres y mujeres sí sólo sí votamos y punto. Sin embargo, la creencia a ciegas de lo ya establecido se está desmoronando, poco a poco, pero con solidez. En la actualidad las líneas horizontales de hacer política no transitan por los formatos arcaicos del siglo XX, sino ahora las rutas son más sentidas, porque van desde el hogar, vecindario y colonia hasta la ciudad, estado, país, y por qué no, el mundo entero. Cada vez más se arraiga la concepción de que el género humano es político por naturaleza y que en esto radica la solución verdadera a los problemas que aquejan a sus sociedades. Asimilación y luego trabajo permanente de manera horizontal es lo que proveerá de nuevos canales democráticos para edificar una vida mejor.……………………B.H.G.

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martes, 5 de junio de 2012

EL SISTEMA POLÍTICO MEXICANO SE RESQUEBRAJA EN 2012.

¿2012 SERÁ EL AÑO EN QUE SE QUIEBRE EL SISTEMA POLÍTICO MEXICANO? La movilización de los jóvenes universitarios. Por Baltasar Hernández Gómez. (Segunda quincena de mayo 2012) En la historia contemporánea de México los aparatos de dominación del Estado, sustentados en el uso de la fuerza y la reafirmación ideológica, fueron utilizados primordialmente para erradicar las reyertas político-militares del siglo XIX y principios del XX, ofreciendo la ocasión para constituir una sociedad subsumida a los designios de la nueva clase política. Así se conformó un escenario de estabilización para las élites, mismo que sirvió para el establecimiento de instituciones que otorgaron permanencia a las autoridades emanadas de la revolución política de 1910-1917. El proceso de pacificación -apuntan sociólogos, politólogos e historiadores- no estuvo exenta de altibajos, pues muchos reacomodos se siguieron dando a través de escaramuzas armamentistas; luchas intestinas en el partido que ahora lleva las siglas PRI; políticas públicas corregidas, inhibidas o aumentadas bajo el modelo acierto-error; sucesiones concertadas entre el Poder Ejecutivo y la clase dominante, así como reformas jurídicas para impedir quiebres del sistema político. Las matrices de análisis consideradas como paradigmas para ver, pensar, repensar y vivir México han sido validadas por los centros del poder y reproducidas para otorgar grados de defensa, mantenimiento y crecimiento a la hegemonía. Dichos modelos preservan la idea que el Estado es inalterable, que la democracia es perfectible y que las instituciones perduran más allá de la terrible corrupción de los hombres que en ellas intervienen. De esta manera el todo se apreciaba por medio de la voluntad del presidente de la República, o bien, de ciertas facciones de la milicia u organismos corporativos (públicos o privados). Desde 1946 la denominada “institucionalización mexicana” (categoría acuñada por el investigador Luis Javier Garrido) engendró el pragmatismo político reformar/incluir, proveniente del vértice de la pirámide política. Profesores, estudiantes, profesionistas, técnicos, trabajadores manuales e intelectuales, comerciantes y sectores más vulnerables sólo representaban el núcleo numérico para demostrar legitimidad, pero nada más, pues las decisiones partían unidireccionalmente del eje sistémico, que tuvo como meta la conservación a toda costa del statu quo. La persistencia de entidades rígidas en los tres niveles gubernamentales (federal, estatal y municipal), congreso nacional y en la cámara de diputados de los estados fue diseñada y operada por liderazgos corporativizados, o sea, por encima de las “fuerzas populares”, tuvo como baluarte la fuerza del Estado y se tradujo en movilización policiaca, organismos militares y paramilitares, cuerpos de inteligencia, medios de comunicación cobijados por la discrecionalidad en los tratos de concesión-publicidad, leyes y decretos, planes de estudio y una visión cultural oficialista. Esto tuvo como finalidad la intención de moldear a la sociedad en masa multiforme que debía estar doblegada por el imperio del autoritarismo. El poder en México transitó por los rieles de políticas públicas y disposiciones unipersonales que hicieron del entorno mexicano un plano vertical. Las extremidades de los mandatarios (manos, dedos, piernas, pies, lengua y pene) eran ley cuasi divina, para que la inteligentzia, burócratas, políticos y ciudadanos de a pie se movilizaran o paralizaran dependiendo de sus querencias. Luego entonces la psique social, inoculada de antidemocracia, anidó el dogma que los cambios eran simple y llanamente graciosas concesiones del hombre que llevaba en el pecho la banda presidencial, ya que él y sólo él podía ser gestor, juez y parte, expropiador, mentor y dador de vida. Nuestros abuelos y padres crecieron con la idea –casi admitida como verdad absoluta- que el sistema político era indestructible e inalterable por los siglos de los siglos, porque así era el destino de la patria. La suposición estaba apuntalada por la cultura de Estado que propagó que la raza de bronce tenía como alfa y omega las pasiones e intereses del Tlatoani sexenal. Sin embargo, empezaron a brotar manifestaciones fuera del arbitraje político, mediante el empuje de médicos, maestros, ferrocarrileros, obreros no afiliados a la CTM, campesinos y estudiantes, las cuales sacaron de balance el credo de “aquí todo pasa, para que no pase nada”. En la perspectiva de la élite los sectores insurgentes eran disfuncionalidades que debían resolverse con cierto toque de apertura, inclusión y cooptación, pero hasta ahí, porque se asumía que la crítica y los “levantamientos” eran estimulados por intereses extraños, que se gestaban en la anarquía desestabilizadora que pretendía la desaparición de poderes, golpes de Estado o la dimisión del presidente. Pan, circo, garrote, reconocimiento, cárcel, prebendas, represión, exilio o cinco minutos de fama fueron los componentes del arquetipo premio y castigo para desactivar los supuestos peligros para el sistema político. En el segundo tercio del siglo XX las protestas fueron tomadas como ejercicios del laboratorio comunista mundial, que ansiaban poner en el suelo los fantásticos logros independentistas, liberales y revolucionarios de México. Claro está, siguiendo al pie de la letra los cánones de Estados Unidos de Norteamérica para ser vencedor de la Guerra Fría que libraba contra la ex-URSS. No obstante de los acomodos normativos, de la cooptación de estudiantes, profesionistas, guerrilleros arrepentidos, del permiso para la creación de partidos políticos, de la autorización para ampliar el congreso nacional por medio de representaciones proporcionales, de la apertura desmedida de dependencias administrativas para que los “revoltosos o críticos” tuvieran puestos de confianza y/o sindicalizados; después de 1955 la sociedad mexicana ya no fue la misma, pues amplios sectores comenzaron a percibir que no importaban cuántas reformas legales se alcanzaran, cuántos programas asistencialistas, becas, canonjías, despensas, descuentos en pago de servicios se otorgaran a las masas desposeídas, pero principalmente a la clase media; el cambio no vendría por las rutas trazadas por el poder político y económico. Los mecanismos tradicionales de asimilación, colaboración o desaparición de elementos contrarios al sistema político fueron suficientes hasta mediados de los años setenta, pero a la larga acumularon tensiones insalvables con la táctica paliativa de “dar más con menos” o “dar y esconder la mano, para luego apapachar”. A partir de 1975 hubo giros para el tratamiento de las manifestaciones sociales, a través de una represión selectiva, de inclusiones en la nómina gubernamental, fundaciones de escuelas, universidades, información privilegiada para hacer negocios, apertura de medios filopartidistas, créditos, dádivas, etc. Las redes gubernamentales, los modelos de desarrollo económico, el endeudamiento, la ilusoria riqueza petrolera, el señorío de lo medios de comunicación, entre otros elementos de control, sirvieron para la contención social. Sin embargo, desde la mitad de la década de los noventa y en lo que va del tercer milenio, cuando todo parecía tener ciertos niveles de estabilidad para las estructuras del poder, las contradicciones materiales de vida, las miserias, incongruencias y engaños empezaron a detonar nuevas formas de pensar y hacer política, sobre todo en la juventud y clases sociales que sienten en carne propia el verdadero peso de las carencias. La mentira democratizadora de la alternancia, puesta en terciopelo azul como transición truncada desinfló a las cúpulas. Bastaron los últimos doce años para que las clases sociales consolidaran su percepción de abandono. Más allá de las proyecciones hechas en Palacio Nacional, aparecieron tecnologías de la información (equipos y programas que crearon un ciberespacio conectivo entre el yo y los otros yo, que se vuelven incluyentes, porque conecta la localidad con la universalidad en cualquier parte de México y el mundo), que se han erigido en entes de emisión-recepción de modos de vida alternativos, pero también de desacatos a lo que fue catalogado como intocable. Esto produjo una “anticultura” de contestación y propuesta de visiones distintas para ser y estar. ********************************************* Si fueran verdaderas las profecías mayas que indican que el mundo se va a acabar a finales de diciembre del año en curso, la interpretación no sería de hecatombe, sino de transformación para rescatar y preservar el sentido humanista profundo, que ha sido vilipendiado por los preceptos capitalistas que imponen la explotación y la ganancia como razón existencial suprema. El Hombre convertido en el lobo del Hombre no va a ser más el prototipo que tienen que adoptar las nuevas generaciones, pues el mundo no soportará más el desprecio a la vida por parte de los grandes corporativos que sólo quieren ganar, ganar y continuar generando plusvalor sin importarles la salud mental y física del planeta tierra y de todos sus habitantes. Afortunadamente la consciencia humana está guardada en una zona neuronal difícil de exterminar, que empieza a emanar, poco a poco, para recordar(nos) que no hay más mundo que éste, que no hay escape si no se efectúan cambios profundos en la conducta de vida. Ni la luna, marte, asteroide o laboratorio espacial situado en la bóveda espacial visible pueden convertirse en el hogar que hemos estado perdiendo por la voracidad de la industria globalizada. Las utopías, que no sueños guajiros, están renaciendo para devolver al homo sapiens posmoderno la capacidad de pensar y actuar a favor de un mundo más armónico, que esté integrado con universos internos y externos que busquen la felicidad. Nadie hubiera imaginado que rodeados por catástrofes naturales, de campañas políticas que refrendan la insoportable levedad de la incoherencia, de medios de comunicación hechos para la enajenación y entretenimiento de la población, así como crisis social y económica revestida de violencia extrema; los jóvenes universitarios de instituciones privadas pudieran ser la llave de ignición para echar a andar un movimiento que hoy por hoy está rebasando, y por mucho, la exigencia de democracia. La clase política no previó que los ritmos electorales 2012 estuvieran regidos por el reloj colocado en el centro del debate por la juventud perteneciente a la clase media y media-alta, que hoy en día ha sumado voluntades generales. El 11 de mayo la Universidad Iberoamericana, etiquetada por el cómico Luis de Alba como una institución de “pirruris o juniors”, fue la coordenada cartesiana promotora del desenlace de un clamor avasallado por años de ocultamiento y represión. Años con medios de comunicación mudos y ciegos que tergiversan la realidad mexicana; de partidos ocupados en prolongar sus dietas económicas y puestos en los tres Poderes de la Unión; de valores y principios de resignación y acomodo a lo ya establecido; de planes económicos, financieros, culturales y educativos que fomentan el conformismo y estoicismo para subsistir en condiciones paupérrimas; fueron colocados en pecera de cristal sin maquillajes y lo que observaron los jóvenes no les gustó y mucho menos les pareció justo. Sin decirlo, se pusieron a desmentir la barbarie y luego actuar en consecuencia. La rebeldía juvenil irrumpió como respuesta ante la práctica partidocrática de negociar, transar o concertacesionar. La respuesta venida del olimpo político fue de ataque feroz contra las voces disidentes. Sin embargo, la cualidad priista de valorar costos y beneficios, concretada en menosprecio a la crítica, encendió la mecha de inconformidad universitaria que creció hasta volverse descontento colectivo. Queda claro que no se se trata del cierre de puertas al candidato presidencial Enrique Peña Nieto o boicot al duopolio Televisa-TVAzteca, sino de la asimilación que una cosa aparentemente sencilla lleva a otras de gran envergadura. El tratamiento político del PRI y la información televisiva no se quedaron en el espacio electoral o mediático, sino que trascendió al ámbito político, social, cultural, pero sobre todo y al modo de concebir nuevos proyectos de nación. Los léxicos e imágenes del marketing político impactaron tanto a las generaciones que no crecieron bajo el influjo de la televisión abierta o en ejercicios autoritarios del pasado, que muchísimos ojos y oídos se desbloquearon para pensar que en lo pequeño se esconde lo magnífico. Los jóvenes (cientos, miles o millones, de acuerdo al visor que los cuenta) se han empezado a percatar que el uso indiscriminado de la fuerza ideológica, represiva, económica y cultural conduce al oscurantismo y al atraso. Por lo mismo han dicho, palabras más, palabras menos: no más de esto. Lo que flotaba en el aire desde muchos decenios atrás, pero que no podía cristalizarse por miedo, desconocimiento o intereses deformados, surgió como tsunami que ahora inunda los espacios de la internet, pero también las calles, escuelas, casas, centros de trabajo y reuniones de convivencia social. La antidemocracia prevaleciente en el sistema político mexicano no cayó en el terreno del olvido como si se tratara de esconder el polvo bajo la alfombra, pues la crisis endémica producida por trece sexenios revolucionarios luego convertidos en neoliberales, de color verde, blanco, rojo y azul no sólo crearon pobreza por doquier, sino muertos, enajenados, ignorantes, insensibles y zombis preocupados por la supervivencia. En el programa matutino Detrás de la Noticia, que se transmite en Radio Fórmula, el comunicador Ricardo Rocha leyó la editorial titulada “No nos dejarán dormir, si no los dejamos soñar” que es un claro ejemplo del pensamiento oficialista de quienes tienen la tarea de defender lo indefendible, pues con la excusa del ejercicio de la libertad de expresión tratan de estipular que a los jóvenes y otros tipos de disidencias deben dárseles oportunidades de pronunciar desacuerdos, marchar y hasta patalear, pero hasta ahí. Ésta y otras voces comunicacionales aspiran marcar la pauta de que es mejor oír y aceptar los sueños de inconformes, para luego volver a dormir bajo el amparo de la pax romana. La opción más efectiva ante las inconformidades debiera asumir el compromiso para la abolición de infamias, opresiones, miserias y corrupciones, a fin de que surgiera un México armónico, justo, digno y a la altura de sus habitantes. Por el momento dicha iniciativa no está contemplada por el Estado mexicano porque el pago de facturas sociales sería interminable. Para los detentadores del poder lo más fácil es fustigar con diatribas a los universitarios que se oponen al candidato que mejor acomoda la alternancia PAN/PRI, a efecto de obviar la dificultad de diseñar y operar acciones contundentes, para que exista un verdadero proceso de transición y cambios sustanciales en las entrañas del sistema político. Apuestan a que la curva de atención hacia el movimiento #Yosoy132, que ha traspasado las vallas de la UIA, IPN, UAM, UNAM, se desmorone en dos o tres semanas (como sucede con la mayoría de las noticias “impactantes”) y luego regresar a la propagación de espectacularidades banales. Sin embargo, veo permanencia de mediano y largo plazo para el embrionario proyecto de negación a lo impuesto y acción propositiva por parte de la juventud, pues haber declarado la guerra a la manipulación mediática, negarse a aceptar imposiciones políticas disfrazadas por la partidocracia y empezar a diseccionar los tumores del “mexican way of life” no es pecata minuta. El movimiento parece que contiene los símbolos necesarios para dar nacimiento a corrientes amplias de pensamiento y acción, que no pueden minimizarse con los comentarios de intelectuales, líderes de opinión, funcionarios, encuestólogos, políticos y gobernantes orgánicos. Las actuales relaciones personales o grupales no son las mismas que se instauraron como canales clásicos de convivencia cercana, como por ejemplo, la unidad familiar, los contactos con amigos, compañeros de trabajo. La iglesia, lugares de recreación, centros de afluencia pública ya no son los únicos lugares para la interacción societal, en virtud de que la tecnología abrió espacio-tiempo a través de la telefonía móvil, televisión cableada o satelital y computadoras portátiles, que se han vuelto portales de conexión a distancia, atrayendo acercamientos inmediatos y coincidencias entre una, tres, cien, mil o un millón de personas. Las consecuencias no son fáciles de pronosticar, pero en el corto plazo, las formas de comunicación en redes sociales, correos electrónicos, mensajes celulares y chats abrirán los pétalos cerrados que aprisionaron a las generaciones ahora maduras y añejas. ******************************** Después del 11 de mayo las clases hegemónicas (política-gobernante, empresarial, militar y eclesiástica) quedaron pasmadas, lo cual no significa paralizadas o socavadas, pero esta vez sí quedaron al descubierto las llagas que se creyeron cerradas por la penicilina de la desmemoria histórica, el impacto de los mass media y el circuito perpetuo de reformas legales que dan aliento y permanencia a los poderes de la República cada seis años. Los mitos geniales comenzaron a caer como fichas de dominó: la idea de que el candidato priista iba 30 puntos porcentuales arriba de su más cercano adversario fue derrumbada; las predicciones y simulaciones de televisoras, radio y prensa no convencen a la colectividad; el marketing golpeado con la vacuidad de imágenes y lemas que no dicen nada acerca de la realidad nacional; las redes sociales se volvieron foros abiertos que contuvieron y desenmascararon los “bots, trolls o fantasmas” de supuestos seguidores en Twitter y Facebook para favorecer a partidos y candidatos. De nueva cuenta las calles, las escuelas y los hogares están recuperando su función primaria para ser de nuevo sitios activos de reunión, una especie de ágora griega para discutir los asuntos de la Polis. A pesar de lo que aprecia el cerebro, a través de los cinco sentidos, así como de la constatación de lo que es real y lo ficticio, las voces institucionalizadas de los personajes más encumbrados de la partidocracia, gobierno, intelectualidad y medios de comunicación minimizan la nueva primavera mexicana de energía, protesta, propuesta y cambio, pues dicen, una y mil veces, que son idealismos propios de porros o inducidos por fuerzas extrañas (al más puro estilo del autoritarismo ejercido por los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Álvarez en el periodo comprendido 1964-1976). Error tras error. ¡Ya pasará, ya pasará! repiten sin cesar, cuando es evidente que las condiciones materiales de existencia han moldeado concepciones diferentes de cómo, cuándo y por qué vivir. ¿Quién está detrás; quién desembolsa recursos; qué es lo que verdaderamente desean obtener los jóvenes? son algunos de las interrogantes que salen a la luz pública como dudas pre-construidas para interrumpir el impacto de la ola juvenil que está llevando en su cresta las expectativas sociales. ¿Por qué en el proceso electoral; por qué el movimiento nació en una universidad privada de corte jesuita; por qué se aparecen en todas partes cuestionando a los candidatos presidenciales, principalmente al del PRI; por qué ahora no solamente exigen soluciones en materia de comunicación, sino que pasaron a la crítica del sistema político y la estructura económica; por qué los universitarios y no campesinos, obreros o trabajadores de oficina? Por qués y más por qués que no tienen ninguna razón de ser. Los por qués tienen respuestas en la realidad sofocante, en la antidemocracia, en la burla, en la corrupción, en el nepotismo, en la ineficacia y en la irresponsabilidad del Estado, que ha fallado para garantizar los derechos más elementales de millones de ciudadanos. Mentes atrofiadas por tanta alienación a control remoto, eclécticos sin bandera y conocimientos, repetidores del establishment, clasemedieros y profesionistas conformes con lo que lograron atesorar, así como mujeres y hombres sin iniciativa, se convierten en ecos de la trama cupular para apedrear el ave fénix que está surgiendo de las cenizas. Las críticas brotan como virus para carcomer la piel del movimiento generado por jóvenes mexicanos, sugiriendo de manera inmoral e infame que todo va a pasar para regresar al cauce de las tradiciones. Primero que nos expliquen racionalmente ¿Qué es esto de lo tradicional? y luego exigir que no haya arropamiento en cadenas de suposiciones absurdas y viscerales, que invalidan cualquier tipo de acción social. La mayoría de renegados reprocha, pero no propone. En el transcurrir histórico muchos han dicho por qué Miguel Hidalgo, José María Morelos, Vicente Guerrero, Benito Juárez, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Lázaro Cárdenas, Nelson Mandela, Gandhi, entre otros cientos y cientos de personajes y organizaciones que han participado en la lucha social y política a nivel nacional e internacional. Ninguno de ellos se ha puesto a reflexionar por qué primero no se levantan temprano, se informan sobre qué está pasando en el país, cumplen con sus labores, son buenos padres, hijos, amigos y cónyuges. No, primero la paja en el ojo del otro sin ver la viga en el propio. Critican sin proponer, acusan sin comprobar y las cosas siguen exactamente igual o peor. ***************** El análisis de los fenómenos sociales no puede darse en la pared del frontón. Los pronósticos deben tener la cualidad de ser objetivos, claros, imparciales y comprobables. En el caso del movimiento iniciado como #Yosoy132 el calor del momento impide visualizar los horizontes de la exigencia y movilización universitaria y los estratos sociales que se van uniendo a su causa. ¿Hacia dónde y cómo irán desarrollándose los acontecimientos; serán absorbidos o radicalizarán su protesta; serán un verdadero detonante social amplio, apartidista y sin intereses terciarios que garantice cambios profundos en el sistema político? Estas y otras preguntas flotan en el aire y son difíciles de contestar en el hoy y ahora, pero estoy convencido que el movimiento traerá saldos positivos en lo que atañe al entorno civil, pero al mismo tiempo en lo correspondiente al humanismo para volver a la primigenia de ver y sentir la vida en una dimensión plena de sensibilidad. Hasta el momento han hecho aparición algunos elementos que dejan ver liderazgos sin rostro, exigencias sin clichés, protagonismos rotativos y grupales, acciones sin estruendos ni banderas fundamentalistas. Dichos factores imprimen frescura a las nuevas formas de hacer política y son garantes de cambios para bien dentro de la vorágine del reformismo continuo. Para los complotistas hay muy pocos elementos de acusación para que sigan en su afán de hacer creer que el movimiento juvenil, que dicho de paso no es cosa de niños, porque todos ellos son universitarios, está situado en pilares de mesianismos o radicalismos. Lo cierto es que la juventud ha empezado a levantar la voz contra el Leviatán visto por los maduros y personas de la tercera edad como monstruo indestructible al que se le aprendió a soportar por necesidad, pero que en su interior lo quieren muerto y sepultado. Los incrédulos y escépticos señalan que para llegar a la consciencia se requiere de muchos años y kilómetros de marchas, tinta y puños levantados. Lo que se les olvida es que esto apenas está iniciando y será positivo para la generación de alternativas para el quehacer constructivo del tercer milenio. En un primer nivel habrá definiciones claras para el abordaje del futuro inmediato, pues los gatekeepers (término anglosajón para clasificar a los custodios del sistema) tendrán que admitir, para luego aceptar y atender las expresiones de los jóvenes y de otros sectores que irrumpirán en el ámbito público, con el objetivo de reacomodar andamiajes agrietados en lo que respecta a la legalidad y legitimidad de las estructuras de dominación. Los políticos tendrán que consensuar a través de diálogo abierto y no discrecional; implementar programas de reacción rápida y que impacten eficazmente las vivencias sociales; apresurar la creación de leyes y su aplicación en tópicos como la reforma de Estado, educativa, energética y protección de grupos vulnerados, como el caso de víctimas de la violencia, entre otros. Los empresarios de la comunicación tendrán más cuidado en la elaboración de sus productos informativos, para presentar la mediación entre lo que está pasando y sus representaciones simbólicas con mayor veracidad. Asimismo, habrán de aperturar sitios de debate e inclusión, para dar cabida a las manifestaciones de los millones de mexicanos que todavía consumen la mercancía televisiva, radiofónica y periodística, si es que desean que sus “industrias culturales” tengan ratings rentables, para seguir cumpliendo con el rol de ponerse como contenedores entre la ciudadanía y el poder. Los estudiantes que dieron origen al movimiento #Yosoy132 (que en el extranjero son identificados como “los enojados e inconformes”), padres de familia, profesores, trabajadores y ciudadanía organizada o no en sindicatos, organismos no gubernamentales o partidos que se han unido en un todo, deberán instalarse en exigencias que conciernen a la democratización del país sin caer en animadversiones, a fin de ir más allá para la transformación de las estructuras caducas en todos los contornos de la vida nacional. Si no hay inclinaciones protagónicas, tendencias hacia uno u otro partido, si se cuidan de las infiltraciones, si los discursos eliminan repertorios viscerales y si hay proposiciones racionales y sustentables, el movimiento caminará hacia adelante con posibilidades reales de edificar vías dignas para vivir en armonía, estabilidad, desarrollo y crecimiento. Ver, escuchar, pensar, participar, permanecer o criticar son los verbos que tenemos que conjugar para asumir retos y luego pasar a la toma de decisiones, a fin de que devolvamos el placer de sentirnos vivos y parte de una nación inmersa en una dinámica proactiva para orientarnos hacia nuevos rumbos. Las contribuciones del 68 mexicano y mundial, las luchas campesinas, magisteriales, obreras y populares ahí están, pues dieron pauta para alcanzar ciertas categorías democratizadoras. Los hechos ocurridos en Egipto, Libia, Marruecos, España y Grecia, por citar algunos acontecimientos sociales de actualidad reafirman que el estado de cosas existentes no puede perdurar en el silencio y la opacidad. ¿Llegó la hora? Ya lo veremos. B.H.G.

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miércoles, 23 de mayo de 2012

LA MUTACIÓN DEL ADN POLÍTICO EN MÉXICO

¿SE PUEDE CAMBIAR EL ADN? La politiquería mexicana dice que sí Por Baltasar Hernández Gómez. El pragmatismo político quisiera perturbar las leyes de la naturaleza y hacer que sus convenciones protocolarias se volvieran cánones científicos. En su estúpida apuesta irracional e inhumana llevan la penitencia. La táctica de transmutación política está siendo impuesta por la politiquería mexicana como algo “natural”, promoviendo una visión materialista, que malinterpreta la teoría darwiniana de la evolución de las especies, para colocar el interés personal por encima del concepto bienestar común concebido en la Polis griega. El cambio de bandera, principios ideológicos y trayectoria por parte de la clase política no es otra cosa más que el intento fallido por atraer la ingeniería genética a sus fines siniestros. En la actualidad la ciencia está en posibilidades de clonar o hacer variaciones en las combinaciones de los cuatro elementos que integran al ADN de los seres vivos, pero esto no significa que el zon politikon adquiera la capacidad de tener para sí los experimentos comprobados, y por ende, sea capaz de modificar las relaciones cromosómicas de su especie. Hoy en día, el paso de un partido a otro y las modificaciones en imagen y discursos es conducta recurrente para afianzar la partidocracia y sus personeros, propagando la idea que los cambios -por incongruentes e infames que sean- son legítimos, toda vez que sirven como medios para mantener el denominado “equilibrio de poderes”. Lo que no sale a la luz pública es que la meta es seguir reproduciendo el modelo hegemónico de dominación. Hay que recordar que un orangután no puede combinar cargas hereditarias con un burro. Un perro no puede conceder genes, vía cópula, a una rata. Lo mismo sucede para el género humano, ya que en las presentes circunstancias es imposible que el Hombre (hombre y mujer) se perpetúe con especies diferentes. Si Nicodemo Sánchez Toledo aspirara a cambiar apellidos por pugnas con sus progenitores, podría hacer uso de los derechos que otorga la ley para tal efecto, sin embargo, el legado genético, la cultura sorbida (una manera templada de decir mamada) en el seno familiar y las experiencias vivenciales no desaparecerán por decreto judicial o intereses cortoplacistas. Nicodemo seguirá siendo Sánchez Toledo, toda vez que los nuevos apelativos fueron impuestos por el arbitrio jurídico. Aunque Nicodemo posteriormente apareciera presumiendo apellidos como Smith Corcuera, su raíz de sangre permanecería en cada gesto, palabra, pensamiento y actos que llevara a efecto. Sin decirlo en voz alta muchos políticos profesionales (porque hacen de la actividad política su modus vivendi) siguen la ruta de mutación del ADN en pensamiento y gestión. Cuando sus organismos propulsores los dotaron de rangos de poder su heráldica pública lucía en marquesina repleta de leds, utilizando el argumento clave de la institucionalidad. Durante decenios se ejercitó la filosofía estoica si había desgracia por no haber sido palomeado por la mano del poder Ejecutivo, tanto en lo federal como estatal. Ahora, cuando los vientos cambian, negando continuidad en posición y canonjías, los apellidos son inmediatamente ocultados en el laboratorio de la traición. Ante la turbulencia del desamparo optan por la permuta del ADN político, adoptando características morfológicas que permitan el funcional acoplamiento a los nuevos entornos de subsistencia. En palabras comunes y corrientes a esto se le denomina deslealtad. Punto. Dicho performance ha sido constituido en deporte nacional por los políticos del sistema. La imaginaria mutación genética es alegoría de desfiguración superficial, que se aprecia, nada y más y nada menos en colores, texturas y expresiones. Ningún priista, perredista o panista (por no citar a todos los miembros de sectas partidistas minoritarias y satelitales) puede, en un momento determinado, quitarse el ropón y decir a los cuatro vientos que todo fue ilusión o mentira. Nadie que fue institucional al sistema se transforma de la noche a la mañana en rebelde. Ningún revolucionario muda de un día para otro sus ideas y proyectos para convertirse en reaccionario. Los que han transitado por esta órbita son simple y llanamente seres nefastos y peligrosos. Aunque traten de aparentar desacuerdos profundos en lo relativo a principios ideológicos o nominaciones a cargos de elección popular, con el propósito de justificar transmutaciones, los ojos cada vez más abiertos y atentos de la sociedad civil dan cuenta que el hipotético cambio del ADN político es un acto atroz de oportunismo. Las generaciones acostumbradas a soportar los estragos del “tlatoanismo mexicano”, o sea, del emperador político investido como presidente de la República, tienen ahora abiertas sus mentes y corazones para asumirse como entes sociales activos y promotores de una visión histórica critica, para que no haya amnesia del pasado no muy lejano que impuso un modo de vida antidemocrático, humillante y miserable. El ejercicio utilitario de mutar piel y lenguaje además de ser inmoral es el acto más infame que termina por quitar cualquier vestigio de decencia. Los políticos trapecistas, los que hacen malabares en sindicatos, comités centrales, asientos legislativos y burocráticos eluden la autocrítica, escondiendo sus oscuras pretensiones en preceptos de sobrevivencia y porque, dicen, “así es la vida política”. Lo cierto es que su proceder no es más que un intercambio de su integridad mercenaria por monedas de oro, curules, propiedades o privilegios mundanos. Los pragmáticos, al menor riesgo de quedar fuera de la nómina, se pintan tricolores, amarillos, anaranjados, verdes, rojos o más azules que un cielo de primavera. Muchos priistas, panistas y perredistas, al igual que panalistas o convergencistas (no aplico otro término porque no sé cómo llamar a los afiliados al partido que estrenó nomenclatura en 2011, Movimiento Ciudadano) han recorrido -ida y vuelta en diferentes ocasiones- el espectro cromático del sistema político. ¡Nombres, nombres, nombres! Es la exigencia que se escucha en el ring mexicano. Hay muchos y muy diversos, pero para identificarlos citaré sólo a algunos: Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Manuel Camacho Solís, Elba Esther Gordillo Morales, Demetrio Sodi de la Tijera, Rosario Robles Berlanga, Ruth Zavaleta, Gabino Cué, Arturo Núñez, Jorge Castañeda, Miguel Ángel Yunes, Manuel Espino, entre otros cientos de políticos que se desenvuelven a nivel nacional y regional como peces que pueden pasar del agua salada a la dulce sin morir en el intento. En el estado de Guerrero también sobran saltimbanquis y aludiré dos casos emblemáticos: 1) Carlos Zeferino Torreblanca Galindo, que pasó de junior empresario a ciudadano activo en un grupo de empresarios inconformes e indecisos, para luego volverse “demócrata”, panista, luego independiente, perredista, progresista de izquierda, para regresar al panismo más reaccionario, y 2) Armando Ríos Piter que del priismo pasó al panismo para luego estacionarse en el perredismo que le dio diputación federal y la posibilidad de obtener una senaduría en 2012. Afortunadamente la tecnología otorga la oportunidad de estar en contacto con el mundo. Las protestas, ideas, proyectos, anhelos, fobias y filias no solamente se comparten en marchas, reuniones, lectura de libros, artículos o pláticas, sino que ahora son abordadas activamente en redes sociales, foros académicos, organismos no gubernamentales, correos electrónicos, asociaciones civiles, iniciativas populares, juntas vecinales, etc. La posmodernidad tan criticada se ha vuelto una catapulta dinámica que amalgama al cuerpo societal para que tome definiciones concretas, pero sobre todo a vislumbre rumbos. Ni las altas dosis propagandísticas que defienden perspectivas de partidos, sindicatos oficialistas, medios de comunicación, intelectuales y comunicadores orgánicos del sistema, planes de estudio, programas asistencialistas, populismo inducido o el impacto permanente que defiende plataformas enajenantes; pueden ocultar las contradicciones que generan tomas de decisión, que luego, paradójicamente, brindan la ocasión para renacer como ave fénix. La realidad muestra tal cual la podredumbre política encubierta en celofán con etiqueta de cultura política y pactos civilizados, que supuestamente enaltecen la democracia a la mexicana. Las sonrisas, lemas de campaña, promesas, spots audiovisuales, espectaculares, trípticos, mítines, reuniones prefabricadas, volantes, bardas, lonas, entrevistas, artículos periodísticos o seguidores virtuales prepagados en redes sociales no garantizan la aceptación y mucho menos sumisión masiva a los ejes de dominancia del Estado. La mentira, mentira es y ante las crisis económicas endémicas, convertidas en crisis ampliadas en lo social, político y moral, la verdad que se siente en el hogar y en cualquier centro de convivencia (laboral, cultural, escolar, etc.) es la que será tomada en cuenta para resolver, de una vez por todas, la disyuntiva de continuar viviendo de rodillas, o bien, de pie y con dignidad. Ahí están las movilizaciones, comentarios y exigencias de los jóvenes universitarios del mes de mayo 2012. ¿Qué sigue? Ya lo veremos, pues seremos testigos de un ejercicio democrático protagonizado por la juventud, esa que heredará seguramente un México mejor. B.H.G.

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lunes, 23 de abril de 2012

LA DEMOCRACIA SECUESTRADA EN MÉXICO


LA DEMOCRACIA SECUESTRADA EN MÉXICO.
Las falacias procedimentales en la fiscalización de recursos electorales
Por Baltasar Hernández Gómez.


El colmo de colmos. Si de por sí la articulación del sistema político mexicano ha sido ampliamente cuestionado por su constitución autoritaria, procedimental y parcializada, en virtud de la preponderancia partidocrática que impone tránsitos a estadios de equilibrio total sin pasar por dinámicas sociales de cambio estructural y funcional; ahora se está tocando fondo al conocer que la fiscalización electoral da entrada a la utilización de recursos financieros sin restricciones eficaces in situ.
No obstante que la letra normativa establece que ningún partido puede gastar las prerrogativas financieras fuera del marco consensuado por todos los actores de la trama política y menos aún que inserten recursos de procedencia privada o pública externa al proceso mismo, el consejero Lorenzo Córdova Vianello puso al descubierto, palabras más, palabras menos, que la fiscalización del IFE es un candado abierto, pues si los organismos políticos hicieran uso indebido del patrimonio nacional etiquetado como apoyo al ensanchamiento democrático, aceptando recursos no autorizados provenientes de corporativos o particulares, los gastos de campaña en 2012 podrán evaluarse y sancionarse, en su caso, un año después de la jornada del domingo 1 de julio, es decir, hasta 2013.

Si se llegaran a detectar extralimitaciones en los topes o la cabida de aportaciones “ilegítimas” no habría nada qué hacer, pues la reglamentación en la materia no prevé la destitución de ningún cargo de elección popular por dicha razón. Habría consecuencias jurídicas que implican desde amonestaciones públicas hasta sanciones económicas y la pérdida del registro, pero no efectos directos para la elección ni los representantes populares “elegidos”. Esto y nada es lo mismo, decía mi tío Toño.

Las multicitadas reformas políticas no son el punto final para que existan en la praxis leyes electorales que fortalezcan e incrementen la cultura política y la democracia sustantiva en México, pues la llave de acceso al universo de participación societal la tiene en sus manos el Estado, partidos políticos y los organismos electorales a nivel federal y estatal que están conformados por personajes propuestos por la clase política hegemónica®. La apuesta de los detentadores del poder real gira en el eje de conservación del monopolio y la dominación de la actividad política, creando y modificando normas que en apariencia amplían el espectro democrático, pero que en la práctica únicamente representan vehículos de control administrativo, como parte del circo al que está acostumbrado a observar la sociedad mexicana.

Que la fiscalización de los recursos financieros sea promovida como un “avance sustancial” no connota que en verdad sea un mecanismo para supervisar, evaluar y sancionar desvíos presupuestales de partidos y candidatos. En el caso específico de la fiscalización de gastos de campaña 2012, el procedimiento consiste solamente en recopilar y revisar cúmulos de datos y quejas sobre los que ocurre en el ámbito político-electoral, para luego, “a toro pasado”, revisar y amonestar, si ese fuera la cuestión. ¿Qué pasaría si queda demostrado el abuso de prerrogativas y la inclusión de recursos financieros, materiales, técnicos y humanos de dudosa o renombrada procedencia? Nada, pues sería hasta el 2013 cuando los inculpados ya estarían ocupando los cargos de elección popular, gozando de fuero, que es casi una patente de Corzo.

Los partidos y sus candidatos no tienen trabas, sino por el contrario, incentivos, toda vez que a pesar de que se descubran rebases en los topes de gastos de campaña no puede anularse la elección. Hay llamadas de atención, multas y reconsideraciones, pero hasta ahí. En el pasado inmediato el grupo Amigos de Fox, por ejemplo, fue sancionado con 500 millones de pesos a los partidos que postularon a Vicente Fox Quesada, quien resultó presidente de la República (2000-2006). Éste fue investido y terminó su encargo. Lo mismo pasó con el actual Ejecutivo, Felipe Calderón Hinojosa, al conocerse sus vinculaciones en el proceso electoral por medios de promocionales audiovisuales e impresos, pero que solamente se llevó amonestaciones públicas………….como me repetía mi abuela Rosalina: “son como llamadas a misa, mi hijo. Por eso haz como que bajas la mirada y sigue andando”.

Ante este escenario cínico que consiente irregularidades electorales es necesario alejarse de los cantos de sirenas que nos repiten sin cesar que el horizonte de la democracia se acerca cada vez más y más, para retomar los caminos de exigencia social -en lo horizontal- y sin tener que pasar por filtros legislativos o condescendencias gubernamentales, lo cual permita detener la perversidad de partidos que, sabiendo del mal que cometen al rebasar gastos y dar acceso a dinero de particulares o empresas, no paran de repetir dicho procedimiento. No puede seguirse con el modelo de” haces mal y te aplico sanción administrativa”.

Hay que repensar que la reforma política tiene que contemplar sanción electoral y penal y no quedarse en lo meramente administrativo. Si una mujer u hombre es electo y toma posesión de su cargo público, pero se le descubre que lo hizo violando la legislación electoral, sobregirándose y con recursos ilícitos, debe ser separado del cargo y puesto a disposición de las autoridades judiciales.

Esto no es utopía, pues en países como Brasil son realidades comprobadas. El affair Fernando Collor de Melo, quien en 1992 tuvo que dejar la presidencia del país carioca (a casi tres años de tomar posesión) por habérsele comprobado actos de corrupción desde su campaña proselitista. Pero aquí, en la Nación vecina al coloso norteamericano no pasa nada aún. Pese a los acontecimientos de inactividad social prevaleciente, estoy convencido que las contradicciones existentes harán que pase algo en beneficio de las mayorías. Bueno, eso es lo que decimos los idealistas con los pies en la tierra. Sin embargo, el cambio trascendental implica una regeneración constitucional de fondo.

® Tanto en el IFE como en los organismos estatales encargados de recular la operación de los procesos electorales están integrados por juristas, académicos, políticos de carrera y especialistas en áreas de las ciencias sociales que supuestamente no tienen filiaciones con partidos o gobiernos en turno. Sin embargo, basta revisar la plana curricular de cada uno de ellos para descubrir un pasado muy cercano a los linderos del poder. La inclusión de los consejeros depende de los acuerdos entre partidos políticos, como sucedió con el nombramiento de Sergio García Ramírez, ex-titular de la PGR, hace apenas unos meses. B.H.G. baltasarhg@gmail.com baltasarhernandezgomez1@hotmail.com
www.baltasarhernandezgomez.blogspot.com

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jueves, 22 de marzo de 2012

PROHIBICIONES POLÍTICAS EN MÉXICO 2012


HAY DE VEDAS A VEDAS
Prohibiciones en las elecciones 2012 en México
Por Baltasar Hernández Gómez.


Hasta hace algunas semanas creía que las vedas eran espacios temporales que prohibían efectuar una actividad determinada. Conocía la veda de moluscos bivalvos; la prohibición de cazar animales en peligro de extinción; el consumo de frutos exóticos, la ingestión de sustancias nocivas para la salud e incluso la abstinencia de ciertas prácticas sociales, como sucedió en el primer semestre del año 2009 debido a la crisis provocada por la influenza AH1N1 en México.

Desde mediados de febrero del año 2012 la veda se extendió al ámbito político. La prohibición electoral consiste en la proscripción de los partidos y candidatos a cargos de elección popular propaguen su posicionamiento. El IFE definió al periodo comprendido del 16 de febrero al 29 de marzo como intercampaña, que se ha traducido en mes y medio de cuasi silencio, o sea, una zona “entreluces” donde únicamente está autorizada la difusión de información relativa a la organización electoral, participación ciudadana y valores democráticos.

Desde esta perspectiva aséptica, propiciada por la ley 2007-2008, los precandidatos, candidatos, partidos políticos y coaliciones tendrían la ocasión para estructurar estrategias de campaña, y por ende, ligar su entramado jurídico, con el objetivo, dicen, de que todos comiencen sus acciones proselitistas en circunstancias similares, privilegiando la igualdad y la equidad en la contienda. Ajá, decía mi padre.

¡Qué merequetengue reglamentario es éste! Las libertades democráticas se ven rebasadas por la veda política aplicada por el Instituto Federal Electoral, cumpliendo con las normas aprobadas por el Poder Legislativo, es decir, por los representantes sociales provenientes de los partidos que hoy señalan como injustas las prohibiciones. Así pues durante la intercampaña los organismos políticos no podrán exponer ante la ciudadanía por sí mismos ni a través de precandidatos y candidatos sus plataformas electorales. Tampoco podrán promoverse para llamar al voto por medio de actos proselitistas. Mutis, pues.

El denominado plazo del silencio prohíbe el acceso a los tiempos del Estado en la radio y la televisión, en virtud que serán utilizados exclusivamente por las autoridades electorales. Asimismo, partidos y candidatos no podrán celebrar debates, quedando protegidas -por la libertad periodística- las tertulias, programas de opinión y mesas de análisis político. En este maremágnum de confusiones e interpretaciones la instancia electoral permite que los medios de comunicación lleven al cabo entrevistas y transmitan noticias sobre partidos políticos, coaliciones, precandidatos y candidatos postulados, con respeto absoluto a la equidad y a las disposiciones sobre la compra o adquisición de tiempo aire en medios electrónicos.

Claro, hay miedo a las multas y pérdidas de registros o concesiones. Por esto mismo partidos y medios de comunicación guardan silencios o disfrazan propagandas a través de infomerciales, que tratan de aparecer como notas de interés general. La veda sólo permite que los partidos realicen propaganda política de carácter genérico en medios impresos siempre y cuando no promuevan candidaturas, expongan plataformas y ofertas políticas ni soliciten el voto a su favor para la jornada del próximo domingo 1 de julio, o bien, incluyan de manera expresa, mensajes alusivos al Proceso Electoral Federal.

Luego entonces el oscurantismo no fue -como han asegurado los historiadores- una fase superada en las postrimerías del siglo XVIII, ya que en pleno tercer milenio perduran métodos inquisidores que callan voces. En lugar de estar promoviendo los debates, las presentaciones de plataformas políticas e idearios, en México se eligió la prohibición legaloide para simular respeto y equidad, dejando a la democracia, o lo que se dice de ella, en la indefensión. Hay de vedas a vedas ¿Vedad?

De cualquier manera de abril a junio 2012, los partidos y candidatos utilizarán técnicas de organización política y marketing para tratar de disuadir con el videns a los electores mexicanos. Con veda o sin ella, la ciudadanía está a expensas de las voluptuosidades que imponga la partidocracia, en aras de conservar el statu quo establecido, para proteger sus intereses. Más allá de las imposiciones del sistema político, el silencio no es la vía para elevar la cultura y los principios democráticos. En el fondo del asunto se busca reproducir modelos autoritarios, que dejan muy poco margen a la horizontalidad civil que es la que puede verdaderamente construir andamiajes para el mejoramiento del entorno y esencia del país.

¿Silencio, justicia electoral, igualdad de oportunidades, respeto a la conciencia nacional? ¡Pamplinas! La propaganda continúa dándose de manera encubierta, ya que entrevistas, imágenes y discursos pueden transmitirse con la salvedad de que los medios afirmen no estar recibiendo dinero y que las noticias sean sustentadas por la “trascendencia periodística”. Los poderes políticos y económicos siguen desarrollando sus aparatos ideológicos para incidir en la psique social, independientemente de los “obstáculos” que se autoimponen como válvula reguladora de legitimación del subsistema electoral que enfrenta niveles de abstencionismo cercanos al 60%.

Asociaciones civiles fantasmas, esposas, amigos, clubes e instituciones de todo tipo han salido a la arena social para hablar sobre x ó y alternativas políticas, cuidando el lenguaje para no meterse en líos con la institución electoral. La veda no es para la clase política mexicana, sino para la ciudadanía, toda vez que en lugar de discutir abiertamente el presente y futuro de nación, hay una trasgresión conceptual y actitudinal que nos sigue sumiendo en la ignorancia y el atraso.

La estrategia del Estado y la clase dominante puede sintetizarse como la validación del pensamiento “todo ciudadano debe ejercer el derecho político como zon politikon por medio del voto, pero sólo en los tiempos marcados por los detentadores del poder”. La cultura política proclamada por las dependencias gubernamentales (brazos ejecutivos del Estado) ha hecho de los ciudadanos emisores de sufragios. El resultado final se aprecia el día de las votaciones, cuando los electores escogen a mujeres y hombres previamente seleccionados por los partidos, creyendo que con ello se hace política y se renueva la utopía del México perfectible.

Los resultados de las encuestas presentadas por la empresa GEA-ISA en la tercera semana de marzo 2012 dan cuenta de que la ciudadanía ha perdido interés en las cuestiones políticas, desdibujando la contienda política, pues quedó demostrado que el porcentaje de ciudadanos que aseguran conocer a los candidatos a puestos de elección popular y sus partidos propulsores disminuyó sensiblemente 10 puntos.
Ante la ignominia que ampara la veda propongo la lucha transversal y cotidiana, a efecto de caminar hacia un estadio de transición verdadera, como por ejemplo: 1) La generación consensuada de iniciativas ciudadanas, presionando para que sean aprobadas por los legisladores; 2) El imperativo constitucional para que servidores públicos, jueces y representantes populares estén sometidos al escrutinio público, a fin de evaluar trayectorias y eficacias; 3) La total transparencia en el uso y utilización de recursos públicos (financieros, materiales, técnicos y humanos; 4) La recomposición de los órganos electorales y judiciales que garanticen justicia e imparcialidad en los procesos políticos, y 5) La supervisión de los roles de los medios de comunicación en el ámbito político y cultural.

Pero más allá de lo anteriormente planteado, lo trascendental es asumir a conciencia un pensamiento y una actuación demócratas. No en asambleas o foros, sino en los círculos más íntimos, es decir, con nuestras amistades, con nuestros familiares, con los compañeros de trabajo y con las personas que convivimos diariamente. Esta es la mejor forma de ejercer la responsabilidad para sabernos y sentirnos entes políticos que piensan, dicen y hacen con el único afán de todos alcancen niveles de vida material y espiritual dignos.B.H.G. baltasarhg@gmail.com

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lunes, 12 de marzo de 2012

DETENGAN A FELIPE CALDERÓN HINOJOSA


DETENGAN A FELIPE CALDERÓN
Por Baltasar Hernández Gómez.
(Primera semana de marzo de 2012).


Todo parece indicar que ahora sí, Felipe Calderón Hinojosa ejercerá sin ambages ni titubeos las facultades no escritas que posee el Poder Ejecutivo en México: ser juez y parte muy activa en el desenlace político-electoral 2012. El actual presidente de la República apostó con varias canicas del PAN y la “cuiria”, la esfera de vidrio con matices femeninos resultó electa, bajo procedimientos antidemocráticos como acarreo, presión, compra de conciencias y populismo, para obtener los favores de militantes y adherentes panistas.

Calderón Hinojosa pretende fungir como el fiel de la balanza con los recursos públicos. Su mensaje equívoco lo hace a través del pensamiento “lo que hago es en nombre del interés general”, para llevar al cabo movimientos en el tablero del ajedrez nacional, intentando posicionar favorablemente a Josefina Vázquez Mota y demás contendientes a puestos de elección popular, entre los que se encuentran cercanos colaboradores, amigos y parientes (sólo hay que ver la lista para diputaciones y senadurías plurinominales que publicó el PAN). Él y su partido están desplegando una estructura mediática para que la sociedad crea que la silla presidencial y el partido de la derecha fundado por Manuel Gómez Morín son uno mismo.

Los spots institucionales, así como los discursos en actos públicos están infestados de semiótica politizada, a fin de colocar en la mente de las masas la impresión de que sólo faltan seis años más para afianzar el legado calderonista y así concretar el tan manoseado proceso de transición, que no llegó siquiera a una alternancia orgánica que modificara pautas en el sistema político mexicano. Insisto: la estrategia abordada a final de sexenio está dirigida a que la sociedad confunda la banda presidencial con el PAN. Hacer creer que Vázquez Mota es la heredera que cerrará con broche de oro el marketing inaugurado desde el año 2000 por el exmandatario Vicente Fox Quesada señalado como ignorante, inepto y corrupto, y continuado por el actual mandatario catalogado como impune, inhumano e ineficaz, es la prioridad para la conclusión de la administración federal plagada de sinsabores, errores y miseria material y humana.

De la figura del hombre con bigote grueso y botas norteñas se pasó al de la insipidez de un Jefe de Estado y Gobierno ensimismado en sustentar su gestión en el exterminio del crimen organizado. La jugada proveniente de la casa residencial de Los Pinos es hacer que llegue una mujer entrenada para sonreír sin mostrar arrugas frente a las lentes de los medios de comunicación, debido a la alta carga de botox en su cutis y a preservarse con un cuerpo anoréxico enfundado en vestidos de marcas internacionales. El mensaje presidencial pareciera estar remarcando, una y otra vez: “ya transitamos de la bulla foxista a la terquedad de un presidente que no oye a nadie, para que al final con una mujer se logre sostener al panismo como presumible organizador de la gobernabilidad en México, por lo menos en los seis años venideros”.

La persistencia de la guerra contra el narcotráfico, las cuentas abultadas de las reservas internacionales, programas asistencialistas que no resuelven los índices de pobreza, como por ejemplo el denominado seguro popular y piso seguro; van a ser magnificados por la táctica del terror, es decir, por poner la espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza de gobernantes, legisladores, políticos y empresarios afines a otros partidos, principalmente del PRI, a fin de abrir brecha a todas y todos los candidatos del PAN.

Las señales son muy evidentes, pues en las últimas semanas autoridades mexicanas y estadounidenses han anunciado con bombo y platillo que “van con todo” contra los líderes del mal, entre ellos el conocidísimo Joaquín Guzmán Loera, el Chapo; las investigaciones a exgobernadores y expresidentes municipales del PRI y PRD (recuérdese los casos de Carlos Hank Rohn, Greg Sánchez, Manuel Cavazos Lerma, entre otros), y las presentaciones de resultados gubernamentales. Este intento de relucir logros quiere incrustarse en la psique social como producto terminado del panismo que, en teoría, está adornado por la “ideología” del bien común al estilo de la iglesia católica. Desde los primeros días de 2012 la presidencia y el Partido Acción Nacional son exhibidos como una mercancía política fusionada, a fin de que el electorado ubique lo mejor de la actual administración con el partido que ha sido secuestrado por Calderón y compañía.

Mientras la maquinaria de los mass media y las acciones represivas de los aparatos del Estado mexicano operan para infundir miedo extremo no sólo a la delincuencia común y organizada, sino también a la partidocracia y a la población, las concertacesiones se siguen concretando en beneficio del clan calderonista, con el objetivo de cubrir las enormes irregularidades en el ejercicio del poder. Por un lado la sociedad es observante de las reyertas partidistas y de los fallidos intentos por apresar a priistas y perredistas, pero por el otro se aprecia que los opositores al PAN no han querido o podido unificar criterios, a efecto de detener el enorme gasto en publicidad oficial y la injerencia presidencial en el proceso electoral 2012, que culminará con las votaciones del próximo domingo 1 de julio.

La tarea del PRI, PRD, PT y Movimiento Ciudadano no debe estar centrada en la visión cortoplacista de captar/dividir sufragios, sino en la urgencia para destapar la olla de presión llena de frijoles, para que Felipe Calderón, aliados, colaboradores y familiares directos e indirectos comparezcan en los tribunales nacionales e internacionales, para que den cuenta de sus actividades políticas y de negocios, pero sobre todo las referentes a su responsabilidad pública. El ataque a la falsedad y la inseguridad debe ser la primacía de los partidos y sociedad civil no organizada. No obstante la urgencia de poner las cosas en su real dimensión nadie quiere entrarle de lleno, porque hay “colas y pendientes” en muchos de los personajes de la vida política mexicana. Se requiere parar la caída del todo, neutralizando a quienes han causado perjuicios.

Si las cosas continúan de la misma manera, posiblemente habrá un repunte en los porcentajes a favor de la candidatura de Josefina Vázquez Mota y un mayor fraccionamiento de votos para los otros partidos. Y no es que “Chepina”, como le dicen sus allegados, sea una mujer malévola, porque de lo que se trata es remarcar que ella representa más de lo mismo, lo cual resulta inadmisible en estos tiempos de crisis generalizada.

El imperativo es llevar al banquillo público al gobierno de Calderón Hinojosa y sus personeros, desenmascarando la cacareada limpieza blanquiazul. Poner a los panistas y políticos nefastos en el escrutinio social tiene que ser la llave para ensanchar las puertas de una democracia horizontal que busque legitimidad en lugar de legalidad procedimental.

Si los partidos no entienden que es el momento para arrinconar al Ejecutivo, sacarlo del escenario mediático, sentarlo y obligarlo a que deje de perseguir actores políticos y a ciudadanos de todas las clases sociales como consigna, la política del miedo podría perdurar y destrozar por completo el tejido social. Deben neutralizarse y dejar sin efecto los ases guardados bajo la manga de Felipe Calderón, tales como: 1) Los muy probables anuncios de detenciones de capos de primera línea, que tratarán de reforzar la idea de efectividad de su guerra contra el crimen organizado y la eficacia gubernamental y, 2) La emisión de promocionales para comunicar los macro resultados panistas con corte populista al más puro estilo de las consignas que propagan empresas que venden a la superación personal como la panacea para solucionar los problemas que aquejan a la gran mayoría de los mexicanos; toda vez que pretenden llevar a grado supremo de enajenación la intencionalidad y luego posicionamiento final de votos el domingo 1 de julio próximo.

Los dados están colocados en la mesa y sólo esperan manos que los hagan rodar. Se necesita una visión y proyecto de país. Punto. B.H.G. baltasarhg@gmail.com

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miércoles, 22 de febrero de 2012

SÍNTOMAS PATOLÓGICOS DEL PODER POLÍTICO EN MÉXICO


LA ENFERMEDAD DEL PODER POLITICO EN MÉXICO
Por Baltasar Hernández Gómez*


En un sistema político fundado en el presidencialismo, que amalgama un legado autoritario, sea por cultura, usos y costumbres o definición jurídica, el poder que se ejerce por la clase dominante llega a niveles enfermizos, toda vez que la operatividad del control social depende de la estrategia de producción y reproducción del statu quo. En México, el Jefe de Estado, que es al mismo tiempo Jefe de Gobierno, está investido por poderes constitucionales otorgados por la Ley, pero sobre todo, por normatividades metaconstitucionales que le brindan oportunidad de hacer y deshacer a su antojo, dependiendo de los intereses personales y/o grupales hegemónicos durante su periodo de mando.

Hace casi medio siglo Daniel Cosío Villegas (intelectual y fundador de El Colegio de México) señalaba que las facultades del presidente de la República se materializaban conforme a su estilo personal. Sin embargo, los estilos no solamente están referidos a las características físicas, actitudes y aptitudes del gobernante, ni siquiera por la carga informativa que le llega por propios o extraños, sino a lo que “pasa en ciego para la multitud”, a lo oculto de su proceder, es decir, a sus raíces formativas, de vida, que lo han hecho llegar hasta el punto máximo de la pirámide política nacional.

El poder convertido en nombramiento, en banda tricolor con el águila devorando la serpiente se adhiere a la dermis, pero también a la sinapsis neuronal. De ahí que el portador siente, desde la toma de posesión, que es un súper hombre que todo lo sabe y que todo lo puede. A partir de la segunda mitad de los años treinta del siglo XX los presidentes de México interiorizaron ser portadores del bastón de mando azteca; de la corona monárquica europea y de la fuerza de las instituciones creadas para según, servir y proteger a la sociedad. Los presidentes asumieron para sí el enorme poder de decidir el proyecto de Nación que, a su parecer, es el más adecuado. Los tres niveles de gobierno y la sociedad se transformaron en entes pasivos que sólo alcanzaban a musitar un Sí a cualquier cosa que emanara del Palacio Nacional.

A los ojos de la masa social (recordemos que por más de 60 años las clases sociales fueron tratadas como simples engranes del corporativismo político) el presidente se erigió en un ser con cualidades cuasi divinas, apreciándolo como juez, militar, administrador y paterfamilias que podía resolver todo tipo de cuestiones mundanas. En la subcultura política se anidó un simbolismo bastante barroco y surrealista donde la ciudadanía era apéndice de la autoridad suprema, tejiéndose una red donde el pensamiento y la acción social debían basarse en el inactivismo, pero por encima de ello, en la aceptación de los requerimientos emanados de la cúpula.

El presidente repartía y quitaba tierras; creaba y otorgaba trabajo, aumentos salariales, firmaba escrituras, expropiaba, se endeudaba en el exterior, brindaba apoyos monetarios, se paseaba con las masas desvalidas, se fotografiaba con los pobres y hasta nacionalizaba bancos, para luego devolverlos reestructurados a los grupos financieros nacionales y extranjeros. Era -al mismo tiempo- el más implacable enemigo de sus adversarios y el más subordinado a las políticas de los países industrializados y organismos acreedores. Mandaba al exilio a sus detractores, censuraba a los medios de comunicación y podía vender o adquirir bienes para México, parientes, amigos y compadres.

Y llegó el año 2000 con los supuestos vientos de cambio estructural. Apareció la categoría denominada transición, para incrustarse en la psique social como alternativa para alcanzar un mejor modo de vida. El sistema político vio por primera vez en 71 años un cambio de forma. Ya no iba a ser el PRI el partido de Estado, sino el PAN y su apariencia de órgano opositor quien gobernaría a más de 100 millones de mexicanos. No obstante de la creencia inicial, a 11 años y dos meses de que la presidencia de México esté en manos de dos panistas, el Poder Ejecutivo tuvo si acaso cambios puramente morfológicos. El poder y la manera de ejercerlo permanecieron, ya que la médula del autoritarismo siguió generando decisiones verticales y cerradas, de arriba hacia abajo.

En los últimos cinco años Felipe de Jesús Calderón Hinojosa remasterizó el “tlatoanismo”, lo cual representó la vuelta a escuchar mensajes crípticos; a tratar de digerir discursos asistencialista; a aceptar como válido el descomunal gasto de los recursos públicos desde su particular perspectiva pro religiosa y empresarial. El sello de la actual administración federal ha sido una guerra contra el crimen organizado; programas paliativos para que la pobreza sea disfrazada de equilibrios sociales y económicos; de acciones mediáticas para fortalecer la imagen presidencial desde 2006. En la ineficacia de su sexenio, Calderón Hinojosa robusteció su aparato de seguridad; permitió que sus allegados, colaboradores y familiares directos e indirectos hicieran de las suyas. Ante el caos, el ejercicio del poder se volvió enfermedad.

Y la enfermedad del poder invadió a Felipe Calderón, notándose ciertos síntomas, tales como: prepotencia, incapacidad para aceptar disensos, altos niveles de autoritarismo, negación de la realidad, adicciones, narcisismo, omnipotencia y negación de límites. El actual presidente, más allá de su nariz abultada y rojiza que para muchos es indicio de alcoholismo, protege a aliados y recrimina a opositores; concibe al combate contra el narcotráfico como bastión único de su administración, pese a que se han dado 50 mil muertos, que son vistos como “daños colaterales” a lo largo y ancho del territorio nacional; aumenta salarios a las fuerzas armadas y policiales, mientras niega beneficios a las clases más desprotegidas; asume la defensa de funcionarios incapaces o acusados de desvíos de recursos; regaña a quienes en actos no están de acuerdo con sus políticas gubernamentales; permite la firma de convenios de colaboración internacionales, poniendo en riesgo el patrimonio y la soberanía (como el caso más reciente de “colaboración” en materia de energéticos en la franja fronteriza EUA-México).

Felipe Calderón o Felipillo como lo llama Jairo Calixto en su programa de sátira política en Milenio TV, es la muestra palpable de que el poder enferma en grado superlativo. Él es él y nadie más. Él es él y su esposa. Él es él y que la Nación viva en crisis, incertidumbre, desesperanza y muerte.
La versión blanquiazul del presidencialismo mexicano se ha cerrado completamente y no acepta críticas ni sugerencias para que, por lo menos en los últimos 10 meses de gestión que le quedan, pudiera haber cambios que beneficien a la colectividad. La enfermedad del poder del presidente en turno hace que México subsista en medio de una tasa de crecimiento económico de 1.7% y que su administración gaste cuatro veces más del presupuesto original programado; en medio de balas, explosiones, secuestros, extorsiones y con el ¡Jesús! en la boca por la inseguridad, desempleo y falta de oportunidades para alcanzar una calidad de vida digna.

Calderón Hinojosa ha sido penetrado a nivel celular por la enfermedad del poder, haciéndolo ver un país inexistente. La enfermedad no sólo produce espasmos y una desconexión absoluta de la realidad, sino que lo satura de justificaciones para no acarrear con culpas. En su interioridad Felipe Calderón cree y quiere hacer creer por todos los medios de comunicación que él es héroe que ataca a los malos, aun cuando en su lucha orquestada arrastra a miles y miles de mexicanos inocentes. Esta ceguera los hace que se autonombre paladín que hace lo que nadie ha querido hacer antes por el bien de México.

Su enfermedad lo dejó solo y con muchas cuentas pendientes, que más temprano que tarde, tendrá que rendir explicaciones al país y al mundo (hay que tener presente la renuncia del presidente alemán Christian Wulf hace unos días por haberse descubierto que tenía relaciones inadecuadas con un club de empresarios a os cuales benefició; así como los juicios a ex-mandatarios de Europa del Este, Asia y África). Punto. B.H.G. baltasarhg@gmail.com
* Maestro en Ciencia Política por la UAM y UNAM, catedrático, analista y
escritor.

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lunes, 14 de noviembre de 2011

¿CÓMO SE MANIFIESTAN LA EXCLUSIÓN, INTOLERANCIA Y VIOLENCIA EN ESCUELAS PÚBLICAS DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR EN MÉXICO?


¿CÓMO SE MANIFIESTAN LA EXCLUSIÓN, INTOLERANCIA Y VIOLENCIA EN ESCUELAS PÚBLICAS DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR EN MÉXICO?

Algunas consideraciones sobre los resultados de la Primera Encuesta Nacional sobre temas de exclusión, intolerancia y violencia.

Por Baltasar Hernández Gómez


ANTECEDENTES:
Es una realidad que la juventud en México no es igual a la de hace apenas 20 años, en virtud de que los nuevos desafíos sociales, económicos, políticos y tecnológicos han transformado las, conductas y posturas de los jóvenes en cuanto su interrelación con su cotidianeidad.

Por la etapa de cambios y las diferencias socioeconómicas y culturales que viven los alumnos de bachillerato la Primera Encuesta Nacional Exclusión, Tolerancia y Violencia en Escuelas Públicas, realizada en 2008 se resaltan niveles elevados de intolerancia a la diversidad. Por lo mismo, las autoridades educativas se han dado a la tarea de apuntalar la formación de ciudadanos en un entorno con mayor tolerancia y respeto.

La encuesta deja ver un rango alto de intolerancia juvenil, que se expresa por medio de la contradicción de no estar a favor de la violencia, pero al mismo tiempo hay porcentajes considerables de abuso entre los jóvenes. Asimismo, hay presencia de estrés y de depresión entre los jóvenes, un poco más en el género femenino que en el masculino. Cabe señalar que, el ambiente social refleja inseguridad e incertidumbre, lo cual se refleja en percepciones de rechazo y nerviosismo. El núcleo familiar juega un papel importante para que muchos jóvenes se sientan confundidos e impugnados, lo que se hace visible en sus relaciones escolares, círculo de amigos y de trabajo.

Por ejemplo: el 35% de los jóvenes sondeados aseguró que no les gustaría tener como compañeros que profesen una religión distinta (aunque no se dice se están refiriendo a la católica). 51% no está de acuerdo en convivir con jóvenes discapacitados. Casi el 53% no muestra empatía por convivir con alumnos homo o bisexuales, y el 54% demostraron su disgusto para relacionarse con compañeros con Sida.

El 45% de hombres y 26% de mujeres aceptó haber abusado de sus compañeros, mientras que el 40% y 43%, respectivamente, aceptaron que han ignorado a sus compañeros. 39% del género masculino y 18% de mujeres han colocado motes o apodos para ofender. 36% de hombres y 35% de mujeres han rechazado a alguien distinto a ellos. Asimismo, 23% de hombres y 31% de mujeres habían hablado negativamente de sus compañeros.

Aproximadamente el 57% de estudiantes de nivel medio superior se siente muy criticado o afrentado en su hogar. Un 58% tiene dificultades para hacer y un 63% se asusta con facilidad. 66% de los jóvenes se pone nervioso cuando algún adulto le señala algo, 72% se siente nervioso en general y 85% se pone nervioso por muchas cosas.

Es de llamar la atención que casi el 62% de los estudiantes encuestados asegura no llevarse bien con sus padres y un 59% declara que sus padres le prestan atención cuando le hablan. El 50% dicen contarles sus problemas, 48% les habla de lo que piensan sin sentirse mal, 45% les demuestra afecto con facilidad, 37% les cree lo que le dicen, el 37% saben cómo se sienten sin preguntárselo; y un 37% les expresa sus verdaderos sentimientos e intentan comprender su punto de vista.

16.3 por ciento de los estudiantes declaró la violencia forma parte de la naturaleza humana y otro 16% justifica la agresión a alguien porque le quitó algo y el 13 por ciento de los encuestados aceptó que los hombres les pegan a las mujeres por instinto.

Ahí están los datos………………Y ahora qué hacemos. B.H.G.

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viernes, 30 de septiembre de 2011

ERRADICACIÓN DE LOS ADULADORES EN LA PRAXIS POLÍTICA


EN LA PRAXIS POLÍTICA NO DEBE DARSE CABIDA A LOS ADULADORES
Por Baltasar Hernández Gómez.


Para cualquier persona con un mínimo de sentido común los aduladores son entes perjudiciales que impiden la mejor toma de decisiones. Sin embargo, todavía existen líderes, políticos y gobernantes que se dejan embelesar por el “canto de las sirenas”, permitiendo que su inclinación por los halagos ofusque su razonamiento. Si un político se encuentra en este sitio de manipulación, no podrá tener objetividad, ya que los aduladores siempre muestran opiniones exageradamente positivas, que imposibilitan el diagnóstico, estrategia y operación a mediano y largo plazo.

Los serviles representan un serio problema para la praxis política, ya que aparte de degradar el pensamiento y las acciones del detentador de Poder, lo encaminan a la insensibilidad e indiferencia social. La manipulación de terceras personas sobre los políticos minimiza las virtudes empleadas para la conquista del Poder: astucia, inteligencia, análisis, prevención, personalidad, entre otros recursos.

Hay de aduladores a aduladores y los más peligrosos son aquellos que utilizan la persuasión que, al convencer con sus opiniones, van forjando un nivel de Poder para ellos mismos. Muchos psicólogos han establecido que muchos sujetos sociales pierden la dimensión de la realidad ante la lisonja y los halagos, siendo secuestrados en una burbuja que los separa de la realidad.

Por tanto, resulta inaplazable deshacerse de los aduladores, para evitar peligros que trastoquen en forma alarmante el equilibrio del Poder. Una táctica es convencerlos que no hay interés en escuchar elogios y que es preferible saber la realidad de las cosas, sin maquillajes. La “verdad” cobra en este contexto una connotación que permitirá poner en la superficie las intenciones ocultas de este tipo de personajes. O se limitan a trabajar y a dar resultados o pierden cualquier tipo de jerarquización y canonjías.

Se debe insistir que no habrá ofensa si se conocen percepciones negativas hacia su persona e incluso observaciones sobre errores. Los aduladores se sentirán confiados para decir con libertad y entonces el político o gobernante tendrá tiempo para obtener consejos de especialistas en los temas importantes para seguir manteniendo y acrecentando Poder.

La mayoría de los aduladores no cuenta con un área de especialización y por esto se sentirán rebasados por los colaboradores intelectuales u operativos que sí están en contacto con el espacio de dominación sociopolítica. Los aduladores pedirán transferencia a otro lugar, o bien, esto será motivo suficiente para rescindir contrato, lo cual los separa del “primer círculo” del Poder.

Si el político persiste en tener dosis de adulación o el adulador es lo bastante hábil para seguir en cercanía, hay que recordar una cuestión importante: entre los aduladores de hoy se encuentran aquellos que estuvieron al servicio de otro personaje importante. Muchos aduladores sirven ahora como lo hicieron anteriormente. Muchos de ellos seguirán por esta ruta y estarán dispuestos a empeñar su alma al diablo, otorgando secretos, información selecta e intenciones confesadas en el ejercicio político al mejor postor. La manipulación es y ha sido su profesión y no se detendrán ante nada para permanecer en sus posiciones. Por supuesto…….. si se les sigue permitiendo.

¿Por qué es tan difícil separarse a los aduladores? La interacción con este tipo de sujetos puede generar un sentimiento de “dependencia” al constante reconocimiento, lo cual los convierte en personas cautivadoras y simpáticas. Durante una crisis, un sujeto de Poder llega a sentirse agradecido por la actitud “solidaria” y los consejos otorgados. Algunos inclusive llegan hasta ceder el mando momentáneamente para que éste resuelva un problema considerado fácil, ya que tienen desdén para enfrentarlo (muchas veces propiciado por el adulador que insiste en cuidar su imagen).

Líderes, políticos y gobernantes deben conocer lo que ocurre en su territorio de Poder, analizar las situaciones imperantes sin filtros que distorsionen decisiones, actuando de acuerdo a sus fines, sin detenerse por los comentarios de los aduladores que siempre parecen estar conformes con todo lo que diga el “jefe”.

Para quitarse de encima a los aduladores, deben tenerse presente los incisos que a continuación enuncio:

A.- Ser una persona objetiva y abierta a las críticas, que confía en sus conocimientos, experiencias y personas que han demostrado capacidad y lealtad.

B.- Tener siempre interés por saber la verdad de las cosas.

C.- Actuar de acuerdo a las estrategias y procedimientos previamente diseñados, a fin de alcanzar metas.

CH.- Estar en contacto directo con la realidad social, política, económica y cultural de su espacio de liderazgo.

D.- Trazar una política de mejoramiento continuo y evaluación de resultados, a efecto de detectar disfuncionalidades, conservar fortalezas y aumentar oportunidades de crecimiento.

E.- Evitar burbujas de halagos, privilegiando la opinión social y la comprobación de hechos.

Glosario de halagos más comunes:

Dinero.
Bienes inmuebles.
Arte y joyas.
Favores carnales.
Reconocimientos y premios públicos.
Apariciones en medios masivos de comunicación.
Acceso a círculos sociales considerados de élite.
Extravagancias.

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jueves, 22 de septiembre de 2011

TOMAR DECISIONES SIN APEGOS EMOCIONALES


TOMAR DECISIONES COMO SAMURAI MODERNO
[Un extracto del libro de mi autoría Samurái moderno, editorial Corona Borealis, España, 2009]
Por Baltasar Hernández Gómez.


Un samurái moderno debe saber y asumir que sólo existen dos tipos de decisiones: las que se hacen bien y las que se hacen mal. Cuando un hombre o una mujer deciden actuar por algo y sobre todo en el ambiente de Poder, lo tienen que hacer aceptando la responsabilidad de sus actos. Haga lo que haga, debe saber por qué lo hace y luego seguir adelante con sus acciones sin tener cabida a dudas o remordimientos.

Una vez que ponga en marcha un plan no debe anidar pensamientos encontrados y mucho menos preocupaciones. Un samurái moderno siempre actúa sin lamentos ni vacilaciones. Los buenos resultados dependen de la aceptación de la estrategia trazada y que los procedimientos que desarrolla son los correctos. Si esto es así los continuará realizando sin tener dubitaciones. Si por el contrario falla en su intento tendrá que asimilar su pérdida momentánea, pero nunca abandonarse a la pena.

El mundo está constituido por pares contrarios: lo bueno y lo malo; lo frío y lo caliente; el día y la noche; el amor y el odio; la vida y la muerte; la luz y la oscuridad, entre una infinidad de ejemplos, y por lo mismo es inaplazable tomar decisiones para vivir.

La decisión es como un eco que regresa metamorfoseado en consecuencias para afrontar y por eso un samurái moderno sabe que todos sus actos implican responsabilidades, pero no por esto se inmoviliza, sino por el contrario preserva el desarrollo de tácticas para triunfar, es decir, mantenerse y acrecentar posicionamiento.

La gran mayoría de las personas basan su actuación social en criterios de cómo creen que se ven y cómo juzgan a los otros, sin ponerse a pensar que la realidad es un desafío que debe asumirse con sentido y voluntad.

La mejor manera de afrontar al mundo es tomar todo lo que se nos presenta como un reto y la mejor manera para transitar los caminos de la vida es como un samurái moderno, que siente y hace sentir que cualquier cosa que desarrolla es un combate donde va todo su ser.

Si no sigue por esta ruta, estará secuestrado en la creencia -bastante extendida- de aceptar que todo o es una bendición, o bien, una maldición, lo cual significa transitar por la vida en un bote a la deriva, dependiendo del juego perverso recompensa-castigo. La verdad es que no se puede andar por la vida jugando a los dados.

Ser samurái moderno no es un asunto aleatorio o coyuntural, como si fuera colocarse los calcetines o limpiarse la nariz. Convertirse en uno es una lucha permanente que va formando un carácter sui generis para la toma de decisiones. Para llegar a serlo es necesario adquirir un cúmulo de conocimientos conceptuales para luego traducirlos en práctica pura, y así alcanzar equilibrio.

Un samurái moderno trata todo lo que le rodea con respeto y no pasa por encima de nada o nadie a menos que en verdad tenga que hacerlo para sobrevivir. No deja ningún acto al libre albedrío y si se “mete” con alguien tiene la convicción de lo que está haciendo, asumiendo riesgos y responsabilidades. No anida culpas ni pide perdones innecesarios por cumplir con su cometido.

Vale más tomar decisiones, que vivir en la duda de no hacer nada. Ya tomada una decisión, no hay marcha atrás. Se alcanza el fin o se intentarán otras formas de actuación para lograr eficacia. B.H.G.Ω

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martes, 13 de septiembre de 2011

QUINTO INFORME DE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: UNA LLUVIA DE METEORITOS.



QUINTO INFORME DE GOBIERNO DE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA

Por Baltasar Hernández Gómez


Primer asteroide:

Rodeado de funcionarios federales, legisladores, intelectuales orgánicos del sistema, comunicadores, militares, marinos, policías federales, gobernadores e invitados especiales, Felipe Calderón Hinojosa se hinchó de orgullo cuando en la lectura resumida de su Quinto Informe de Gobierno señaló que:

“…….han sido capturados o abatidos 21 de los 37 líderes criminales más peligrosos que operaban en México, y vamos por el resto de ellos. Y no se trata sólo de los líderes, sino de toda su estructura”.

Qué bueno que el titular del Ejecutivo federal insista en tratar de demostrar buenos resultados en su “guerra contra el crimen organizado”, sin embargo, en lugar de que México tenga un clima social equilibrado, justo y próspero en todos los sentidos materiales y humanos, la inseguridad se incrementa día con día.

Fuego contra fuego no es la fórmula que va a extirpar la violencia imperante, pues la realidad demuestra que mientras se detuvieron o eliminaron a 21 criminales de alta jerarquía, de acuerdo a las estadísticas elaboradas por las fuerzas armadas y dependencias policiacas, existen más de 50 mil personas asesinadas que se encuentran en fosas comunes o tumbas con nombres y apellidos, y otras más están en calidad de desaparecidas.

La verdad es que de poco vale que atrapen a las cúpulas, ya que en las calles continúan libres miles de jefes de plaza y gente operativa de la mafia haciendo de la extorsión, secuestro, asesinatos, desapariciones, venta de productos ilegales, trata de personas, prostitución su modus vivendi. La eficacia y los resultados comprobados brillan por su ausencia.

La obstinación que llevó al actual gobierno al descrédito total sigue viento en popa y a toda vela. ¿Hasta cuándo visualizaremos y sentiremos un cambio que traiga paz y armonía, para luego trascender al desarrollo sustentable y equitativo?

Segundo asteroide:

Felipe Calderón Hinojosa otorgó reconocimientos a:

“La lealtad y al patriotismo de las Fuerzas Armadas en México: al Ejército y a la Marina. Su participación firme y valiente ha sido decisiva en la defensa de México. Igualmente, a los policías federales, ministeriales y ministerios públicos honestos, que arriesgan su vida todos los días por el bien de México”.

¡Bravo Sr. Presidente! Lo único que olvidó es honrar a los millones de mujeres y hombres que todos los días salen a trabajar, a estudiar, al mercado, a las oficinas de gobierno, a las instituciones bancarias, a dejar a los hijos a las escuelas, a hacer ejercicio, a la biblioteca, al cine, a la playa, a la carreteras y hasta depositar la basura. Mexicanos que dejan sus hogares todos los días sin chalecos antibalas, sin cascos, sin fusiles y sin capuchas negras, para seguir levantando a sus familias. Ellos, tú, nosotros no fuimos homenajeados, bueno, ni siquiera nombrados.

Desde la óptica del gobernante que abusa de la terquedad y las facultades constitucionales y metaconstitucionales, la sociedad aparece como masa numérica sin rostro, corazón o razón. El Ejecutivo federal olvidó conscientemente la sensibilidad tan pregonada por sus correligionarios panistas de cepa cuando pregonan los principios más elevados del cristianismo, capitalismo y el bien común. En el hoy y el ahora sólo existen escaramuzas, detenciones, incautaciones, dolor, desconfianza, muerte y desolación.

Tercer asteroide:
Y admitió en su discurso:

“Poco a poco se ha abierto una brecha entre los ciudadanos y la política y, sencillamente, los ciudadanos no se sienten representados por sus políticos”.

Reconocerlo públicamente es un logro en sí, pero esto dista mucho de que Felipe Calderón Hinojosa realice acciones contundentes en el año que le falta para traspasar la banda presidencial a su sucesor o sucesora. De la misma forma retórica, que más bien se oye demagógica, reconoció hace dos meses, en el alcázar del castillo de Chapultepec, que tiene una deuda con las víctimas de la violencia, pidiendo incluso perdón por los daños infringidos, sin embargo, esto no ha significado ningún cambio en la estrategia de combate al narcotráfico. Siguen las muertes, el horror, la paralización social y en muchos lugares hasta productiva.

La clase política blanquiazul abrió una enorme zanja de legitimidad que la separa de la ciudadanía, lo cual representa un alejamiento que se traduce en abstencionismo, falta de participación y en la amenaza latente de que el tejido social se descomponga de tal forma que existan posibilidades de ingobernabilidad global, que serán difíciles de arreglar en el corto y mediano plazo.

El Ejecutivo federal asumió que haciendo elecciones más costosas y vistosas, concertacesionando con partidos políticos e inundando de spots propagandísticos es como se arreglarán las situaciones anómalas del país. Craso error, pues la base societal está años luz separada de la clase política dominante, que cada día se separa de los sentimientos y necesidades reales de la población.

Se observa muy complicado que vaya a efectuar un movimiento democratizador, quitando poder a la partidocracia y permitiendo ejercicios reales de ciudadanización. Para él y su grupo lo más importante en lo que queda del año 2011 y el siguiente es posicionar candidatos, ganar elecciones a como dé lugar y lo demás que ruede en la infamia del desprestigio.

Cuarto asteroide:

Dio medalla de buena conducta a la sociedad cuando afirmó que:

“Gracias al esfuerzo de todos los mexicanos, hoy tenemos finanzas públicas sanas y un sistema financiero sólido. Ello nos permite afrontar y superar las muy difíciles condiciones que vemos en la economía internacional”.

Gracias a los millones de mexicanos que han tenido que bajar expectativas de vida (soportar desempleo o trabajos pésimamente remunerados, aguantar carestías y desabasto de productos, comer menos, reducir la compra de satisfactores familiares, retirar a sus hijos de escuelas privadas, negar momentos de regocijo cultural, deportivo y de diversión, entre otras cosas de vital valía).

No avizora que el “apretón de cinturón obligado” de cientos de miles de familias va a tener una recompensa en la elevación de los niveles de vida. Su reconocimiento tiene como fin el baño de pueblo, el populismo verborreico tan necesario en el último año de gestión. Sus palabras connotan un ¡Gracias! al estoicismo nacional que ha permitido tener finanzas públicas sólidas en el plano internacional ¿Y el dinero en el bolsillo? ¿Y los trabajos dignos? ¿Y la educación y la vivienda?

La macroeconomía si bien es un indicador de fortaleza estructural, en los años recientes no ha repercutido en aumentar el bienestar familiar y de la sociedad entera. La lectura concreta es: debemos seguir los lineamientos del Banco Mundial y el FMI. Punto.

Quinto asteroide:

Y otra “perla” del mandatario nacional se ensartó en el hilo de la cadena de buenas intenciones que fue su discurso público cuando dijo:

“Hoy, cada año se gradúan en México más de 100 mil ingenieros o técnicos; es decir, más que en Alemania, más que en Canadá, más que en Brasil. Además, para que los niños y jóvenes no abandonen sus estudios por falta de dinero, hoy más de seis millones de jóvenes o niños tienen el apoyo de una beca Federal”.

100 mil nuevos profesionistas y técnicos que van a engrosar seguramente al ejército de desempleados o subempleados. Sr. Presidente: no debe olvidar que vivimos en México y no en países del primer mundo económico y del paradigma brasileño. Ingenieros y técnicos que van a realizar seguramente labores de plomeros, electricistas, carpinteros e intendentes sin ningún tipo de prestaciones, pero sobre todo desconociendo cuándo van a llevar a cabo trabajos en casas u oficinas, para obtener recursos contantes y sonantes y llevarlos al seno familiar.

Becas de supervivencia, que no alcanzan a mantener a flote la compra de útiles, libros, pasajes, alimentos y vestimenta. En las escuelas públicas y privadas se observan tasas de deserción elevadas y cada vez son más los miembros de las familias que tienen que trabajar, dejando de lado aspiraciones de superación.

Sexto asteroide:

Para el presidente Calderón México está mejor que nunca:

“En telefonía móvil, en internet, en televisión de paga, los consumidores han visto este año importantes reducciones en sus pagos, gracias a que hay mayor competencia. Sé que falta mucho por hacer y que debemos redoblar el paso”.

¿Cómo se dieron las concesiones? ¿Por qué ha permitido la guerra entre Slim y Salinas Pliego que ha provocado confusiones y malos servicios? Qué trivial suena este párrafo ante las calamidades sociales y económicas que padecen cotidianamente millones de mexicanos.

Habrá más meteoritos…….B.H.G. Ω

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