ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

Este es un espacio para conceptualizar, analizar, efectuar crítica y proponer estudios sobre política aplicada, marketing, comunicación, educación, métodos aplicados y proyectos sustentables. Para asesorías en todas las ramas de las ciencias sociales, tesis y trabajos específicos contacten:baltasarhernandezgomez1@hotmail.com, baltasarhg@gmail.com

miércoles 22 de febrero de 2012

SÍNTOMAS PATOLÓGICOS DEL PODER POLÍTICO EN MÉXICO


LA ENFERMEDAD DEL PODER POLITICO EN MÉXICO
Por Baltasar Hernández Gómez*


En un sistema político fundado en el presidencialismo, que amalgama un legado autoritario, sea por cultura, usos y costumbres o definición jurídica, el poder que se ejerce por la clase dominante llega a niveles enfermizos, toda vez que la operatividad del control social depende de la estrategia de producción y reproducción del statu quo. En México, el Jefe de Estado, que es al mismo tiempo Jefe de Gobierno, está investido por poderes constitucionales otorgados por la Ley, pero sobre todo, por normatividades metaconstitucionales que le brindan oportunidad de hacer y deshacer a su antojo, dependiendo de los intereses personales y/o grupales hegemónicos durante su periodo de mando.

Hace casi medio siglo Daniel Cosío Villegas (intelectual y fundador de El Colegio de México) señalaba que las facultades del presidente de la República se materializaban conforme a su estilo personal. Sin embargo, los estilos no solamente están referidos a las características físicas, actitudes y aptitudes del gobernante, ni siquiera por la carga informativa que le llega por propios o extraños, sino a lo que “pasa en ciego para la multitud”, a lo oculto de su proceder, es decir, a sus raíces formativas, de vida, que lo han hecho llegar hasta el punto máximo de la pirámide política nacional.

El poder convertido en nombramiento, en banda tricolor con el águila devorando la serpiente se adhiere a la dermis, pero también a la sinapsis neuronal. De ahí que el portador siente, desde la toma de posesión, que es un súper hombre que todo lo sabe y que todo lo puede. A partir de la segunda mitad de los años treinta del siglo XX los presidentes de México interiorizaron ser portadores del bastón de mando azteca; de la corona monárquica europea y de la fuerza de las instituciones creadas para según, servir y proteger a la sociedad. Los presidentes asumieron para sí el enorme poder de decidir el proyecto de Nación que, a su parecer, es el más adecuado. Los tres niveles de gobierno y la sociedad se transformaron en entes pasivos que sólo alcanzaban a musitar un Sí a cualquier cosa que emanara del Palacio Nacional.

A los ojos de la masa social (recordemos que por más de 60 años las clases sociales fueron tratadas como simples engranes del corporativismo político) el presidente se erigió en un ser con cualidades cuasi divinas, apreciándolo como juez, militar, administrador y paterfamilias que podía resolver todo tipo de cuestiones mundanas. En la subcultura política se anidó un simbolismo bastante barroco y surrealista donde la ciudadanía era apéndice de la autoridad suprema, tejiéndose una red donde el pensamiento y la acción social debían basarse en el inactivismo, pero por encima de ello, en la aceptación de los requerimientos emanados de la cúpula.

El presidente repartía y quitaba tierras; creaba y otorgaba trabajo, aumentos salariales, firmaba escrituras, expropiaba, se endeudaba en el exterior, brindaba apoyos monetarios, se paseaba con las masas desvalidas, se fotografiaba con los pobres y hasta nacionalizaba bancos, para luego devolverlos reestructurados a los grupos financieros nacionales y extranjeros. Era -al mismo tiempo- el más implacable enemigo de sus adversarios y el más subordinado a las políticas de los países industrializados y organismos acreedores. Mandaba al exilio a sus detractores, censuraba a los medios de comunicación y podía vender o adquirir bienes para México, parientes, amigos y compadres.

Y llegó el año 2000 con los supuestos vientos de cambio estructural. Apareció la categoría denominada transición, para incrustarse en la psique social como alternativa para alcanzar un mejor modo de vida. El sistema político vio por primera vez en 71 años un cambio de forma. Ya no iba a ser el PRI el partido de Estado, sino el PAN y su apariencia de órgano opositor quien gobernaría a más de 100 millones de mexicanos. No obstante de la creencia inicial, a 11 años y dos meses de que la presidencia de México esté en manos de dos panistas, el Poder Ejecutivo tuvo si acaso cambios puramente morfológicos. El poder y la manera de ejercerlo permanecieron, ya que la médula del autoritarismo siguió generando decisiones verticales y cerradas, de arriba hacia abajo.

En los últimos cinco años Felipe de Jesús Calderón Hinojosa remasterizó el “tlatoanismo”, lo cual representó la vuelta a escuchar mensajes crípticos; a tratar de digerir discursos asistencialista; a aceptar como válido el descomunal gasto de los recursos públicos desde su particular perspectiva pro religiosa y empresarial. El sello de la actual administración federal ha sido una guerra contra el crimen organizado; programas paliativos para que la pobreza sea disfrazada de equilibrios sociales y económicos; de acciones mediáticas para fortalecer la imagen presidencial desde 2006. En la ineficacia de su sexenio, Calderón Hinojosa robusteció su aparato de seguridad; permitió que sus allegados, colaboradores y familiares directos e indirectos hicieran de las suyas. Ante el caos, el ejercicio del poder se volvió enfermedad.

Y la enfermedad del poder invadió a Felipe Calderón, notándose ciertos síntomas, tales como: prepotencia, incapacidad para aceptar disensos, altos niveles de autoritarismo, negación de la realidad, adicciones, narcisismo, omnipotencia y negación de límites. El actual presidente, más allá de su nariz abultada y rojiza que para muchos es indicio de alcoholismo, protege a aliados y recrimina a opositores; concibe al combate contra el narcotráfico como bastión único de su administración, pese a que se han dado 50 mil muertos, que son vistos como “daños colaterales” a lo largo y ancho del territorio nacional; aumenta salarios a las fuerzas armadas y policiales, mientras niega beneficios a las clases más desprotegidas; asume la defensa de funcionarios incapaces o acusados de desvíos de recursos; regaña a quienes en actos no están de acuerdo con sus políticas gubernamentales; permite la firma de convenios de colaboración internacionales, poniendo en riesgo el patrimonio y la soberanía (como el caso más reciente de “colaboración” en materia de energéticos en la franja fronteriza EUA-México).

Felipe Calderón o Felipillo como lo llama Jairo Calixto en su programa de sátira política en Milenio TV, es la muestra palpable de que el poder enferma en grado superlativo. Él es él y nadie más. Él es él y su esposa. Él es él y que la Nación viva en crisis, incertidumbre, desesperanza y muerte.
La versión blanquiazul del presidencialismo mexicano se ha cerrado completamente y no acepta críticas ni sugerencias para que, por lo menos en los últimos 10 meses de gestión que le quedan, pudiera haber cambios que beneficien a la colectividad. La enfermedad del poder del presidente en turno hace que México subsista en medio de una tasa de crecimiento económico de 1.7% y que su administración gaste cuatro veces más del presupuesto original programado; en medio de balas, explosiones, secuestros, extorsiones y con el ¡Jesús! en la boca por la inseguridad, desempleo y falta de oportunidades para alcanzar una calidad de vida digna.

Calderón Hinojosa ha sido penetrado a nivel celular por la enfermedad del poder, haciéndolo ver un país inexistente. La enfermedad no sólo produce espasmos y una desconexión absoluta de la realidad, sino que lo satura de justificaciones para no acarrear con culpas. En su interioridad Felipe Calderón cree y quiere hacer creer por todos los medios de comunicación que él es héroe que ataca a los malos, aun cuando en su lucha orquestada arrastra a miles y miles de mexicanos inocentes. Esta ceguera los hace que se autonombre paladín que hace lo que nadie ha querido hacer antes por el bien de México.

Su enfermedad lo dejó solo y con muchas cuentas pendientes, que más temprano que tarde, tendrá que rendir explicaciones al país y al mundo (hay que tener presente la renuncia del presidente alemán Christian Wulf hace unos días por haberse descubierto que tenía relaciones inadecuadas con un club de empresarios a os cuales benefició; así como los juicios a ex-mandatarios de Europa del Este, Asia y África). Punto. B.H.G. baltasarhg@gmail.com
* Maestro en Ciencia Política por la UAM y UNAM, catedrático, analista y
escritor.

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lunes 14 de noviembre de 2011

¿CÓMO SE MANIFIESTAN LA EXCLUSIÓN, INTOLERANCIA Y VIOLENCIA EN ESCUELAS PÚBLICAS DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR EN MÉXICO?


¿CÓMO SE MANIFIESTAN LA EXCLUSIÓN, INTOLERANCIA Y VIOLENCIA EN ESCUELAS PÚBLICAS DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR EN MÉXICO?

Algunas consideraciones sobre los resultados de la Primera Encuesta Nacional sobre temas de exclusión, intolerancia y violencia.

Por Baltasar Hernández Gómez


ANTECEDENTES:
Es una realidad que la juventud en México no es igual a la de hace apenas 20 años, en virtud de que los nuevos desafíos sociales, económicos, políticos y tecnológicos han transformado las, conductas y posturas de los jóvenes en cuanto su interrelación con su cotidianeidad.

Por la etapa de cambios y las diferencias socioeconómicas y culturales que viven los alumnos de bachillerato la Primera Encuesta Nacional Exclusión, Tolerancia y Violencia en Escuelas Públicas, realizada en 2008 se resaltan niveles elevados de intolerancia a la diversidad. Por lo mismo, las autoridades educativas se han dado a la tarea de apuntalar la formación de ciudadanos en un entorno con mayor tolerancia y respeto.

La encuesta deja ver un rango alto de intolerancia juvenil, que se expresa por medio de la contradicción de no estar a favor de la violencia, pero al mismo tiempo hay porcentajes considerables de abuso entre los jóvenes. Asimismo, hay presencia de estrés y de depresión entre los jóvenes, un poco más en el género femenino que en el masculino. Cabe señalar que, el ambiente social refleja inseguridad e incertidumbre, lo cual se refleja en percepciones de rechazo y nerviosismo. El núcleo familiar juega un papel importante para que muchos jóvenes se sientan confundidos e impugnados, lo que se hace visible en sus relaciones escolares, círculo de amigos y de trabajo.

Por ejemplo: el 35% de los jóvenes sondeados aseguró que no les gustaría tener como compañeros que profesen una religión distinta (aunque no se dice se están refiriendo a la católica). 51% no está de acuerdo en convivir con jóvenes discapacitados. Casi el 53% no muestra empatía por convivir con alumnos homo o bisexuales, y el 54% demostraron su disgusto para relacionarse con compañeros con Sida.

El 45% de hombres y 26% de mujeres aceptó haber abusado de sus compañeros, mientras que el 40% y 43%, respectivamente, aceptaron que han ignorado a sus compañeros. 39% del género masculino y 18% de mujeres han colocado motes o apodos para ofender. 36% de hombres y 35% de mujeres han rechazado a alguien distinto a ellos. Asimismo, 23% de hombres y 31% de mujeres habían hablado negativamente de sus compañeros.

Aproximadamente el 57% de estudiantes de nivel medio superior se siente muy criticado o afrentado en su hogar. Un 58% tiene dificultades para hacer y un 63% se asusta con facilidad. 66% de los jóvenes se pone nervioso cuando algún adulto le señala algo, 72% se siente nervioso en general y 85% se pone nervioso por muchas cosas.

Es de llamar la atención que casi el 62% de los estudiantes encuestados asegura no llevarse bien con sus padres y un 59% declara que sus padres le prestan atención cuando le hablan. El 50% dicen contarles sus problemas, 48% les habla de lo que piensan sin sentirse mal, 45% les demuestra afecto con facilidad, 37% les cree lo que le dicen, el 37% saben cómo se sienten sin preguntárselo; y un 37% les expresa sus verdaderos sentimientos e intentan comprender su punto de vista.

16.3 por ciento de los estudiantes declaró la violencia forma parte de la naturaleza humana y otro 16% justifica la agresión a alguien porque le quitó algo y el 13 por ciento de los encuestados aceptó que los hombres les pegan a las mujeres por instinto.

Ahí están los datos………………Y ahora qué hacemos. B.H.G.

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viernes 30 de septiembre de 2011

ERRADICACIÓN DE LOS ADULADORES EN LA PRAXIS POLÍTICA


EN LA PRAXIS POLÍTICA NO DEBE DARSE CABIDA A LOS ADULADORES
Por Baltasar Hernández Gómez.


Para cualquier persona con un mínimo de sentido común los aduladores son entes perjudiciales que impiden la mejor toma de decisiones. Sin embargo, todavía existen líderes, políticos y gobernantes que se dejan embelesar por el “canto de las sirenas”, permitiendo que su inclinación por los halagos ofusque su razonamiento. Si un político se encuentra en este sitio de manipulación, no podrá tener objetividad, ya que los aduladores siempre muestran opiniones exageradamente positivas, que imposibilitan el diagnóstico, estrategia y operación a mediano y largo plazo.

Los serviles representan un serio problema para la praxis política, ya que aparte de degradar el pensamiento y las acciones del detentador de Poder, lo encaminan a la insensibilidad e indiferencia social. La manipulación de terceras personas sobre los políticos minimiza las virtudes empleadas para la conquista del Poder: astucia, inteligencia, análisis, prevención, personalidad, entre otros recursos.

Hay de aduladores a aduladores y los más peligrosos son aquellos que utilizan la persuasión que, al convencer con sus opiniones, van forjando un nivel de Poder para ellos mismos. Muchos psicólogos han establecido que muchos sujetos sociales pierden la dimensión de la realidad ante la lisonja y los halagos, siendo secuestrados en una burbuja que los separa de la realidad.

Por tanto, resulta inaplazable deshacerse de los aduladores, para evitar peligros que trastoquen en forma alarmante el equilibrio del Poder. Una táctica es convencerlos que no hay interés en escuchar elogios y que es preferible saber la realidad de las cosas, sin maquillajes. La “verdad” cobra en este contexto una connotación que permitirá poner en la superficie las intenciones ocultas de este tipo de personajes. O se limitan a trabajar y a dar resultados o pierden cualquier tipo de jerarquización y canonjías.

Se debe insistir que no habrá ofensa si se conocen percepciones negativas hacia su persona e incluso observaciones sobre errores. Los aduladores se sentirán confiados para decir con libertad y entonces el político o gobernante tendrá tiempo para obtener consejos de especialistas en los temas importantes para seguir manteniendo y acrecentando Poder.

La mayoría de los aduladores no cuenta con un área de especialización y por esto se sentirán rebasados por los colaboradores intelectuales u operativos que sí están en contacto con el espacio de dominación sociopolítica. Los aduladores pedirán transferencia a otro lugar, o bien, esto será motivo suficiente para rescindir contrato, lo cual los separa del “primer círculo” del Poder.

Si el político persiste en tener dosis de adulación o el adulador es lo bastante hábil para seguir en cercanía, hay que recordar una cuestión importante: entre los aduladores de hoy se encuentran aquellos que estuvieron al servicio de otro personaje importante. Muchos aduladores sirven ahora como lo hicieron anteriormente. Muchos de ellos seguirán por esta ruta y estarán dispuestos a empeñar su alma al diablo, otorgando secretos, información selecta e intenciones confesadas en el ejercicio político al mejor postor. La manipulación es y ha sido su profesión y no se detendrán ante nada para permanecer en sus posiciones. Por supuesto…….. si se les sigue permitiendo.

¿Por qué es tan difícil separarse a los aduladores? La interacción con este tipo de sujetos puede generar un sentimiento de “dependencia” al constante reconocimiento, lo cual los convierte en personas cautivadoras y simpáticas. Durante una crisis, un sujeto de Poder llega a sentirse agradecido por la actitud “solidaria” y los consejos otorgados. Algunos inclusive llegan hasta ceder el mando momentáneamente para que éste resuelva un problema considerado fácil, ya que tienen desdén para enfrentarlo (muchas veces propiciado por el adulador que insiste en cuidar su imagen).

Líderes, políticos y gobernantes deben conocer lo que ocurre en su territorio de Poder, analizar las situaciones imperantes sin filtros que distorsionen decisiones, actuando de acuerdo a sus fines, sin detenerse por los comentarios de los aduladores que siempre parecen estar conformes con todo lo que diga el “jefe”.

Para quitarse de encima a los aduladores, deben tenerse presente los incisos que a continuación enuncio:

A.- Ser una persona objetiva y abierta a las críticas, que confía en sus conocimientos, experiencias y personas que han demostrado capacidad y lealtad.

B.- Tener siempre interés por saber la verdad de las cosas.

C.- Actuar de acuerdo a las estrategias y procedimientos previamente diseñados, a fin de alcanzar metas.

CH.- Estar en contacto directo con la realidad social, política, económica y cultural de su espacio de liderazgo.

D.- Trazar una política de mejoramiento continuo y evaluación de resultados, a efecto de detectar disfuncionalidades, conservar fortalezas y aumentar oportunidades de crecimiento.

E.- Evitar burbujas de halagos, privilegiando la opinión social y la comprobación de hechos.

Glosario de halagos más comunes:

Dinero.
Bienes inmuebles.
Arte y joyas.
Favores carnales.
Reconocimientos y premios públicos.
Apariciones en medios masivos de comunicación.
Acceso a círculos sociales considerados de élite.
Extravagancias.

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jueves 22 de septiembre de 2011

TOMAR DECISIONES SIN APEGOS EMOCIONALES


TOMAR DECISIONES COMO SAMURAI MODERNO
[Un extracto del libro de mi autoría Samurái moderno, editorial Corona Borealis, España, 2009]
Por Baltasar Hernández Gómez.


Un samurái moderno debe saber y asumir que sólo existen dos tipos de decisiones: las que se hacen bien y las que se hacen mal. Cuando un hombre o una mujer deciden actuar por algo y sobre todo en el ambiente de Poder, lo tienen que hacer aceptando la responsabilidad de sus actos. Haga lo que haga, debe saber por qué lo hace y luego seguir adelante con sus acciones sin tener cabida a dudas o remordimientos.

Una vez que ponga en marcha un plan no debe anidar pensamientos encontrados y mucho menos preocupaciones. Un samurái moderno siempre actúa sin lamentos ni vacilaciones. Los buenos resultados dependen de la aceptación de la estrategia trazada y que los procedimientos que desarrolla son los correctos. Si esto es así los continuará realizando sin tener dubitaciones. Si por el contrario falla en su intento tendrá que asimilar su pérdida momentánea, pero nunca abandonarse a la pena.

El mundo está constituido por pares contrarios: lo bueno y lo malo; lo frío y lo caliente; el día y la noche; el amor y el odio; la vida y la muerte; la luz y la oscuridad, entre una infinidad de ejemplos, y por lo mismo es inaplazable tomar decisiones para vivir.

La decisión es como un eco que regresa metamorfoseado en consecuencias para afrontar y por eso un samurái moderno sabe que todos sus actos implican responsabilidades, pero no por esto se inmoviliza, sino por el contrario preserva el desarrollo de tácticas para triunfar, es decir, mantenerse y acrecentar posicionamiento.

La gran mayoría de las personas basan su actuación social en criterios de cómo creen que se ven y cómo juzgan a los otros, sin ponerse a pensar que la realidad es un desafío que debe asumirse con sentido y voluntad.

La mejor manera de afrontar al mundo es tomar todo lo que se nos presenta como un reto y la mejor manera para transitar los caminos de la vida es como un samurái moderno, que siente y hace sentir que cualquier cosa que desarrolla es un combate donde va todo su ser.

Si no sigue por esta ruta, estará secuestrado en la creencia -bastante extendida- de aceptar que todo o es una bendición, o bien, una maldición, lo cual significa transitar por la vida en un bote a la deriva, dependiendo del juego perverso recompensa-castigo. La verdad es que no se puede andar por la vida jugando a los dados.

Ser samurái moderno no es un asunto aleatorio o coyuntural, como si fuera colocarse los calcetines o limpiarse la nariz. Convertirse en uno es una lucha permanente que va formando un carácter sui generis para la toma de decisiones. Para llegar a serlo es necesario adquirir un cúmulo de conocimientos conceptuales para luego traducirlos en práctica pura, y así alcanzar equilibrio.

Un samurái moderno trata todo lo que le rodea con respeto y no pasa por encima de nada o nadie a menos que en verdad tenga que hacerlo para sobrevivir. No deja ningún acto al libre albedrío y si se “mete” con alguien tiene la convicción de lo que está haciendo, asumiendo riesgos y responsabilidades. No anida culpas ni pide perdones innecesarios por cumplir con su cometido.

Vale más tomar decisiones, que vivir en la duda de no hacer nada. Ya tomada una decisión, no hay marcha atrás. Se alcanza el fin o se intentarán otras formas de actuación para lograr eficacia. B.H.G.Ω

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martes 13 de septiembre de 2011

QUINTO INFORME DE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA: UNA LLUVIA DE METEORITOS.



QUINTO INFORME DE GOBIERNO DE FELIPE CALDERÓN HINOJOSA

Por Baltasar Hernández Gómez


Primer asteroide:

Rodeado de funcionarios federales, legisladores, intelectuales orgánicos del sistema, comunicadores, militares, marinos, policías federales, gobernadores e invitados especiales, Felipe Calderón Hinojosa se hinchó de orgullo cuando en la lectura resumida de su Quinto Informe de Gobierno señaló que:

“…….han sido capturados o abatidos 21 de los 37 líderes criminales más peligrosos que operaban en México, y vamos por el resto de ellos. Y no se trata sólo de los líderes, sino de toda su estructura”.

Qué bueno que el titular del Ejecutivo federal insista en tratar de demostrar buenos resultados en su “guerra contra el crimen organizado”, sin embargo, en lugar de que México tenga un clima social equilibrado, justo y próspero en todos los sentidos materiales y humanos, la inseguridad se incrementa día con día.

Fuego contra fuego no es la fórmula que va a extirpar la violencia imperante, pues la realidad demuestra que mientras se detuvieron o eliminaron a 21 criminales de alta jerarquía, de acuerdo a las estadísticas elaboradas por las fuerzas armadas y dependencias policiacas, existen más de 50 mil personas asesinadas que se encuentran en fosas comunes o tumbas con nombres y apellidos, y otras más están en calidad de desaparecidas.

La verdad es que de poco vale que atrapen a las cúpulas, ya que en las calles continúan libres miles de jefes de plaza y gente operativa de la mafia haciendo de la extorsión, secuestro, asesinatos, desapariciones, venta de productos ilegales, trata de personas, prostitución su modus vivendi. La eficacia y los resultados comprobados brillan por su ausencia.

La obstinación que llevó al actual gobierno al descrédito total sigue viento en popa y a toda vela. ¿Hasta cuándo visualizaremos y sentiremos un cambio que traiga paz y armonía, para luego trascender al desarrollo sustentable y equitativo?

Segundo asteroide:

Felipe Calderón Hinojosa otorgó reconocimientos a:

“La lealtad y al patriotismo de las Fuerzas Armadas en México: al Ejército y a la Marina. Su participación firme y valiente ha sido decisiva en la defensa de México. Igualmente, a los policías federales, ministeriales y ministerios públicos honestos, que arriesgan su vida todos los días por el bien de México”.

¡Bravo Sr. Presidente! Lo único que olvidó es honrar a los millones de mujeres y hombres que todos los días salen a trabajar, a estudiar, al mercado, a las oficinas de gobierno, a las instituciones bancarias, a dejar a los hijos a las escuelas, a hacer ejercicio, a la biblioteca, al cine, a la playa, a la carreteras y hasta depositar la basura. Mexicanos que dejan sus hogares todos los días sin chalecos antibalas, sin cascos, sin fusiles y sin capuchas negras, para seguir levantando a sus familias. Ellos, tú, nosotros no fuimos homenajeados, bueno, ni siquiera nombrados.

Desde la óptica del gobernante que abusa de la terquedad y las facultades constitucionales y metaconstitucionales, la sociedad aparece como masa numérica sin rostro, corazón o razón. El Ejecutivo federal olvidó conscientemente la sensibilidad tan pregonada por sus correligionarios panistas de cepa cuando pregonan los principios más elevados del cristianismo, capitalismo y el bien común. En el hoy y el ahora sólo existen escaramuzas, detenciones, incautaciones, dolor, desconfianza, muerte y desolación.

Tercer asteroide:
Y admitió en su discurso:

“Poco a poco se ha abierto una brecha entre los ciudadanos y la política y, sencillamente, los ciudadanos no se sienten representados por sus políticos”.

Reconocerlo públicamente es un logro en sí, pero esto dista mucho de que Felipe Calderón Hinojosa realice acciones contundentes en el año que le falta para traspasar la banda presidencial a su sucesor o sucesora. De la misma forma retórica, que más bien se oye demagógica, reconoció hace dos meses, en el alcázar del castillo de Chapultepec, que tiene una deuda con las víctimas de la violencia, pidiendo incluso perdón por los daños infringidos, sin embargo, esto no ha significado ningún cambio en la estrategia de combate al narcotráfico. Siguen las muertes, el horror, la paralización social y en muchos lugares hasta productiva.

La clase política blanquiazul abrió una enorme zanja de legitimidad que la separa de la ciudadanía, lo cual representa un alejamiento que se traduce en abstencionismo, falta de participación y en la amenaza latente de que el tejido social se descomponga de tal forma que existan posibilidades de ingobernabilidad global, que serán difíciles de arreglar en el corto y mediano plazo.

El Ejecutivo federal asumió que haciendo elecciones más costosas y vistosas, concertacesionando con partidos políticos e inundando de spots propagandísticos es como se arreglarán las situaciones anómalas del país. Craso error, pues la base societal está años luz separada de la clase política dominante, que cada día se separa de los sentimientos y necesidades reales de la población.

Se observa muy complicado que vaya a efectuar un movimiento democratizador, quitando poder a la partidocracia y permitiendo ejercicios reales de ciudadanización. Para él y su grupo lo más importante en lo que queda del año 2011 y el siguiente es posicionar candidatos, ganar elecciones a como dé lugar y lo demás que ruede en la infamia del desprestigio.

Cuarto asteroide:

Dio medalla de buena conducta a la sociedad cuando afirmó que:

“Gracias al esfuerzo de todos los mexicanos, hoy tenemos finanzas públicas sanas y un sistema financiero sólido. Ello nos permite afrontar y superar las muy difíciles condiciones que vemos en la economía internacional”.

Gracias a los millones de mexicanos que han tenido que bajar expectativas de vida (soportar desempleo o trabajos pésimamente remunerados, aguantar carestías y desabasto de productos, comer menos, reducir la compra de satisfactores familiares, retirar a sus hijos de escuelas privadas, negar momentos de regocijo cultural, deportivo y de diversión, entre otras cosas de vital valía).

No avizora que el “apretón de cinturón obligado” de cientos de miles de familias va a tener una recompensa en la elevación de los niveles de vida. Su reconocimiento tiene como fin el baño de pueblo, el populismo verborreico tan necesario en el último año de gestión. Sus palabras connotan un ¡Gracias! al estoicismo nacional que ha permitido tener finanzas públicas sólidas en el plano internacional ¿Y el dinero en el bolsillo? ¿Y los trabajos dignos? ¿Y la educación y la vivienda?

La macroeconomía si bien es un indicador de fortaleza estructural, en los años recientes no ha repercutido en aumentar el bienestar familiar y de la sociedad entera. La lectura concreta es: debemos seguir los lineamientos del Banco Mundial y el FMI. Punto.

Quinto asteroide:

Y otra “perla” del mandatario nacional se ensartó en el hilo de la cadena de buenas intenciones que fue su discurso público cuando dijo:

“Hoy, cada año se gradúan en México más de 100 mil ingenieros o técnicos; es decir, más que en Alemania, más que en Canadá, más que en Brasil. Además, para que los niños y jóvenes no abandonen sus estudios por falta de dinero, hoy más de seis millones de jóvenes o niños tienen el apoyo de una beca Federal”.

100 mil nuevos profesionistas y técnicos que van a engrosar seguramente al ejército de desempleados o subempleados. Sr. Presidente: no debe olvidar que vivimos en México y no en países del primer mundo económico y del paradigma brasileño. Ingenieros y técnicos que van a realizar seguramente labores de plomeros, electricistas, carpinteros e intendentes sin ningún tipo de prestaciones, pero sobre todo desconociendo cuándo van a llevar a cabo trabajos en casas u oficinas, para obtener recursos contantes y sonantes y llevarlos al seno familiar.

Becas de supervivencia, que no alcanzan a mantener a flote la compra de útiles, libros, pasajes, alimentos y vestimenta. En las escuelas públicas y privadas se observan tasas de deserción elevadas y cada vez son más los miembros de las familias que tienen que trabajar, dejando de lado aspiraciones de superación.

Sexto asteroide:

Para el presidente Calderón México está mejor que nunca:

“En telefonía móvil, en internet, en televisión de paga, los consumidores han visto este año importantes reducciones en sus pagos, gracias a que hay mayor competencia. Sé que falta mucho por hacer y que debemos redoblar el paso”.

¿Cómo se dieron las concesiones? ¿Por qué ha permitido la guerra entre Slim y Salinas Pliego que ha provocado confusiones y malos servicios? Qué trivial suena este párrafo ante las calamidades sociales y económicas que padecen cotidianamente millones de mexicanos.

Habrá más meteoritos…….B.H.G. Ω

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sábado 3 de septiembre de 2011

VIOLENCIA, PODER Y PSIQUE SOCIAL


VIOLENCIA, PODER Y PSIQUE SOCIAL
Por Baltasar Hernández Gómez


[Ponencia expuesta en el Foro "Rescatando Valores Familiares: bullying, sexting y mobbing", que se realizó en la Universidad Americana de Acapulco, el día lunes 29 de agosto de 2011].

La violencia no es un efecto, sino causa social que forma parte fundamental para la ejecución de los procesos de dominación. Hablar de violencia no se limita al recuento de daños y perjuicios generados por ciudadanos que rompieron su equilibrio mental, o bien, organismos públicos y privados que provocaron crisis y dolor, sino al conjunto ideológico, cultural y material que está inmerso en las conductas sociales de los individuos y las instituciones, lo cual provoca estragos tangibles e intangibles, tanto en el ámbito físico, psicológico y emocional.

La violencia es un elemento constitutivo del PODER, entendida esta categoría política como la capacidad que posee un individuo o entidad para lograr que otros realicen actos que por sí mismos no llevarían a cabo. Luego entonces, violencia y poder caminan de la mano cuando el ejercicio real de la política (la cual está íntimamente ligada a la Polis, ciudad-Estado, centro, principio y fin de la sociedad y de cada uno de sus miembros) se convierte en una sucesión interminable de intereses particulares o grupales, pero no de las mayorías.

La violencia no se da única y exclusivamente en el seno familiar, en los centros de trabajo o en las relaciones interpersonales, sino sobre todo en las conexiones entre los órganos públicos y el corpus societal cuando se desea imponer -a toda costa- planes y programas de cobertura amplia sin los adecuados consensos. Basta recordar que uno de los dos aparatos de dominación que integran la estructura de, los Estados nacionales, de acuerdo a la óptica de Althusser, es el represivo, es decir, el conglomerado normativo-legislativo y las fuerzas operativas que resguardan el statu quo establecido.

Así pues, la violencia puede ser conceptualizada de muchas maneras y valorada como mala en la generalidad y buena en hechos específicos, como por ejemplo el castigo a cualquier tipo de actos ilícitos, sin embargo, resulta innegable que es apreciada vívidamente en las golpizas propinadas por un familiar a un hijo, esposa, sobrino e incluso a los ancianos; en la contención de una manifestación opositora a políticas públicas; en el verbo que se estrella en la dignidad de un trabajador manual o intelectual; en el ordenamiento psicológico, físico o emocional que se da a las personas contra su propia voluntad.

La violencia hoy en día ha cobrado magnitudes extremas por el recrudecimiento de la inseguridad, pues la sociedad percibe y siente -en lo muy cercano- los trastornos producidos por asesinatos, extorsiones, secuestros, acosos, prostitución, trata de blancas, pederastia, etc. Por mucho tiempo la violencia pretendía ocultarse en las paredes de hogares, en los cubículos de oficinas de gobierno, en las empresas privadas, en la soledad o en compañía de testigos mudos y, aunque muchos fingían decirlo voz en alto, los señalamientos eran hechos en la lejanía.

La violencia originada por la aceptación consensuada o a forciori de modelos culturales es la más sentida ¿Cómo no sentirnos indignados por los golpes propinados por padres o familiares contra mujeres, niños y ancianos? ¿Cómo no estremecernos ante la subvaloración del jefe laboral, profesor, líder, político o funcionario que menosprecia y devalúa constantemente a sus subordinados o seguidores? ¿Cómo no preocuparnos ante la crecida del bullying, sexting y mobbing que se practica todos los días ante el silencio, ineptitud o desdén de paterfamilias, autoridades, empresarios, legisladores, políticos, intelectuales, comunicadores, asociaciones civiles, profesionistas y hasta sacerdotes?

Sólo que fuéramos de hierro o de piedra podríamos permanecer insensibles ante la ola de violencia ocasionada por gente que por norma emite regaños en exceso, que golpea, que da “madrizas”, como se dice en lenguaje simple y llano, sin ton ni son, que acosa y despide, que acosa sexualmente, que extorsiona, que presiona y da trato desigual a amigos, novios, esposos, familiares y compañeros de trabajo. Para muchas personas (afortunadamente cada vez menos) la violencia tiene una representación equivocada, pues les significa la falsa entrada al PODER.

Mal conceptualización y pésima materialización, ya que si se grita, golpea, manotea, reprime, castiga o quitan garantías individuales y derechos humanos no quiere decir que se está adquiriendo o acumulando fuerza o capacidad para ser “grandes”. Al contrario, quienes hacen estos infames actos se sumergen en un túnel de difícil salida, que terminan en el camino de la animadversión, soledad, depresión, reclusión y muerte.

Sabiendo lo anterior es imprescindible ubicar que la violencia social, política y económica no se combate prendiendo fuegos, o sea, no es con más violencia como se va a erradicar el trato inhumano hacia nuestros semejantes. En la historia hay lecciones de vida que nos permiten avizorar que las ideas y acciones de paz, tolerancia, inclusión, libertad y equidad van a gestar nuevos pensamientos, pero sobre todo nuevos códigos de comportamiento, que van incrustándose desde la etapa temprana de la niñez, para cimentarlas en las fases juveniles y adultas, en mujeres y hombres por igual. Ahí están prohombres como Gandhi, Martin Luther King, entre otros muchos, que han contribuido con su pensamiento y acción en siglos pasados.

Hay que decirlo y muy claro: la violencia no es un acto natural o entregado como “don” por alguna divinidad. Los humanos no nacemos ni somos violentos por naturaleza. Por tanto, tenemos que considerar a la violencia como una creación eminentemente social, no un fenómeno otorgado por la genética. Por ello debemos asumir su eliminación para que no siga habiendo sociedades desequilibradas y miserables no sólo en el ámbito económico, sino sobre todo en lo emocional, psicológico y espiritual, que son elementos aparentemente intangibles, pero que cimentan las bases de nuevos seres humanos.

¿Qué hacer? Lo fundamental es erradicar “la cultura del miedo”, ya que éste pierde su función primaria de protección, para convertirse en un estereotipo de vida. La violencia engendra miedo, que pasa en algunos pasos a nivel de terror extremo, el cual provoca, entre otras cosas, un agotamiento emocional aún mayor que los episodios traumáticos de guerra, inclusive. En este inicio del tercer milenio la violencia va aparejada de la desconfianza, la inseguridad y la poca certidumbre hacia el futuro y por eso es necesario que se ataquen todos los síntomas que producen debilidad y vulnerabilidad personal, así como sensación de desamparo.

Eliminar la violencia en cualquiera de sus configuraciones va a permitir que no se distorsione la naturaleza y la realidad de las cosas y, por encima de todo, va a unificar la red de redes de las relaciones sociales basadas en la confianza, en la solidaridad y compromiso de edificar una ciudad, un estado y un país más próspero y saludable en todos los sentidos, no sólo en lo inmediato, sino a largo plazo. No hay que olvidar que la violencia no solamente forja relatos de miedo, estragos fisiológicos, que incluyen pulso acelerado, sudoración, temblores corporales, tics nerviosos, exabruptos, enojos, jaquecas, diarreas y fatigas, sino terrores que fracturan el tejido social desde la casa, la escuela, el gobierno y las conductas sociales que se dan a ras del suelo en el mundo de la vida.

La violencia aquí y ahora está, la vemos, olemos y sentimos, pero no por esto debemos aceptarla o darla como un hecho imposible de cambiar. Por tanto, mi ponencia no expone el problema, sino también propone una serie de ideas sustentables, como sigue:

Asignaturas curriculares en todos los niveles educativos escolarizados y semiescolarizados.

Programas de sensibilización e información sobre el horror que provocan todas las manifestaciones psicológicas y físicas que trae aparejada la violencia.

Cursos, talleres que certifiquen la comprensión, aceptación y cumplimiento de una nueva cultura para la construcción de una convivencia social armónica por parte de funcionarios, empleados públicos, miembros de las fuerzas armadas, policías, ministerios públicos, jueces, legisladores, profesores, comunicadores, etc.

Escuela para padres.

Programas de concientización sobre los peligros para la salud física, psicológica y emocional de niños, mujeres y adultos mayores de los efectos provocados por la violencia intrafamiliar.

Programa de atención y respuesta a personas que viven y sufren la violencia, a través de contactos telefónicos y modulares que den seguimiento.

Legislaciones que regulen y castiguen a quienes ejerzan la violencia en todas sus modalidades.

Programa integral de terapias de atención y readaptación para padres, hijos, empleadores, funcionarios públicos, gobernantes, políticos, empresarios, etc.
B.H.G.

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viernes 26 de agosto de 2011

VOLVER A SER GUERRERO: Una visión para la participación social.


VOLVER A SER GUERRERO
[Un tributo a mi patria chica, el estado de Guerrero, México]
Por Baltasar Hernández Gómez


Soy de la tierra donde los jaguares, todavía, recorren algunas zonas de la sierra madre occidental. Soy de las costas que inundan de brisa mis actos íntimos y externos. Soy de la montaña que derrama olor y nostalgia de la cultura prehispánica y mestiza. Soy de los valles centrales que con las manos de sus artistas pintan de color jícaras y maderas, para enaltecer casas y recintos.

Soy del terruño caliente que empuja a mujeres y hombres a trabajar con lo que ofrece la naturaleza. Soy del universo geográfico que se va al infinito otorgando sonidos y toques de pasado histórico combinados con modernidad. Soy del mundo que se habla con la “CH” porque la mayoría somos “chingones” para efectuar tareas cotidianas y porque la misma “CH” no es la suma de la “C” y la “H”, sino una letra cuyo significado se pronuncia con ese golpe de voz tremendo que es “cha, che, chi, cho y chu”, que sabe decir, pero sobre todo hacer sentir la connotación de miles de palabras en el castellano mexicanizado.

Soy garganta que puede deleitarse al tomar “champurrado”. Soy cuerpo que anda “chirundo” para que el sol palpe los pliegues de la edad. Soy padre de una “chamaca” que con su risa me hace olvidar perfidias. Soy espectador de lo “chando” en que se ha convertido la vida societal y soy estómago que digiere “enchiladas” con un largo sorbo de “chilate” fresco.

Y soy, al igual que otras tres millones ochocientos mil personas, herencia del “aporreadillo”, del “relleno” de cerdo que se mete en un bolillo cocido a leña. Soy, y al ser, somos el pan costeño que se le llama “ponte duro”, que se remoja en café bajado de Atoyac. Soy y somos el “requesón” y el “jocoque” que visten de blanco los frijoles negros. Y a pesar de ser y de que somos parte del ADN de sangre e historia colmada de heroicidad, de escritos universales, de pensadores inmortales, de canciones de amor y pasión, de comida fantástica, de expresiones coloridas en arte y ropa, de costumbres ancestrales que nos reivindican como raza valiente, creativa y noble; nos hemos convertido en piezas de un engranaje social enmohecido que detuvo su andar ante las adversidades.

En lugar de recobrar lo “guerrero” de Guerrero, nos hemos vuelto granos de arena, en entes que no se saben ni reconocen como sujetos activos. Al contrario, de individuos pensantes hemos pasado a formar un ejército de zombis que soportan todo sin hacer nada ante la oleada de barbarie y sin razón. De “guerreros” hemos pasado a ser la cola del atraso nacional; en voz silenciada que todo acata y que siempre va a la retaguardia, en acción paralizada por el terror, el hastío, la indiferencia y la falta de ganas para ser otra cosa de lo que nos hemos transformado. En fin, como dice una estrofa musical….”Soy aquel dolor de ser…..”, perdidos en mil filosofías y con las coyunturas del cuerpo adormecidas que admiten la infamia de la miseria política, social y económica como si fuera algo imposible de erradicar.

En el instante sublime que tenemos para transformar las amenazas en oportunidades de crecimiento, devolver los ojos y los corazones a lo humano, de recuperar el amor, la solidaridad, compromiso y solidaridad, para hacer de Guerrero, México y el planeta sitios de convivencia armónica; nos hemos visto opacados, discriminados y despreciados por nosotros mismos.

Las preguntas circundan los pensamientos y nos hay respuestas a bote ponto ¿Cuándo es la hora de la metamorfosis? ¿Hasta que llegue la muerte a las casas? ¿Hasta que estemos falleciendo de hambre por la falta de empleos? ¿Hasta que las enfermedades producidas por la pobreza física y mental nos quiten las fuerzas por vivir? ¿Hasta que nos golpeen, roben, secuestren o desaparezcan? ¿Hasta que los malos políticos nos arrebaten todo el patrimonio que aún nos queda? ¿Hasta que el amigo, vecino, compañero o familiar se conviertan en enemigos por hambre y sed de justicia o simplemente por supervivencia?

Estoy seguro que no, pues la situación que padecemos (inseguridad, crisis, demérito de valores, autoritarismo, engaños, etc.) debe ser catapulta para que comencemos a participar conscientemente en la construcción de un país con mayor calidad de vida. Lo único que nos queda por hacer es luchar en nuestros entornos de existencia y así realmente cambiar para bien. Tenemos que luchar para hacer de nuestras casas lugares democráticos, abiertos e incluyentes. Pugnemos porque en nuestros trabajos haya compañerismo para realizar labores que coadyuven a prosperar lo espiritual y material en su justo equilibrio. Debemos pugnar para salir a las calles y exigir respeto y cumplimiento de las promesas ofertadas en campañas. Hay que quitar el velo de la ignorancia y la apatía y así nos sea devuelto el asombro por ser verdaderos arquitectos de luz y paz.

No queda de otra más que hacer de los guerrerenses “guerreros” para que no haya miserias. Hagamos del estado, de México y la Tierra espacios para el desarrollo igualitario y permanente donde niños, jóvenes y adultos puedan disfrutar de todas las maravillas que nos ofrece el mundo de la vida. Estoy convencido que un buen plato de pozole verde puede ser la gran ocasión para el regocijo y la recarga de energía. No permitamos que los asesinos de cuerpos y almas nos sigan robando lo que es nuestro. En las marchas se sigue escuchando ¡El pueblo unido jamás será vencido! ¿Será?...............Seguro que sí.
B.H.G. baltasarhernandez@gomez1otmail.com, baltasarhg@gmail.com, www.baltasarhernandezgomez.blogspot.com

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