ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

Este es un espacio para conceptualizar, analizar, efectuar crítica y proponer estudios sobre política aplicada, marketing, comunicación, educación, métodos aplicados, alta dirección y proyectos sustentables. Contacto:baltasarhernandezgomez1@hotmail.com, baltasarhg@gmail.com

lunes, 14 de diciembre de 2009

TÁCTICAS DE PODER


TÁCTICAS DE PODER
*ATACAR PARA GANAR*
Capítulo de mi libro Tácticas de poder, editado por Pretextos, 2008.
Baltasar Hernández Gómez


El ataque racionalizado es la llave de entrada a una posición de PODER, pues demuestra la capacidad ofensiva de la estrategia. Abordar proactivamente una situación así representa que “quien pega primero, pega dos veces”, ya que además de someter al adversario a nuestro tiempo y espacio, asestamos un golpe sorpresivo, difícil de ser asimilado inmediatamente.

Un ingrediente del ataque de PODER es actuar con lo que se tenga a la mano, es decir, estar preparado a hacer suyo un incidente, si es que no fuera programado (hecho que puede suele ser recurrente). Utilizar los elementos que tiene a la mano le permite improvisar mientras recupera compostura. El ataque no es embestida, sino una serie de movimientos de avance-retroceso, que permiten fijar decisiones en el campo batalla. Por esto es necesario abordar y abandonar la dinámica de ataque a discreción.

Tipos de ataque:

A) Concentrar la atención por medio de las cualidades que se tienen, lo cual lo sitúa en posición de supremacía y admiración. Se crea expectativa, temor y respeto.

B) Desviar la visión general hacia el adversario, poniendo énfasis en sus errores, discrepancias y debilidades. La técnica del “enemigo único” permite desfasar contraataques, rechazos o resistencias. El contrincante se verá abrumado y reaccionará emotivamente, lo cual lo expulsa del círculo de objetividad. Esto retrae sus intenciones y desubica la aplicación de sus tácticas de dominación.

C) Interrumpir constantemente, teniendo en consideración que mover el eje de ataque contrario posibilita la exasperación y la incorrecta toma de decisiones. La interrupción se debe hacer en momentos álgidos donde no hay definición de las directrices de PODER.

D) Amenazar con la idea de que si no se avala la estrategia de PODER se puede perder lo alcanzado. La táctica de intimidación produce un efecto de temor que inhibe el siguiente paso del contendiente y pone en relieve los actos más abominables del otro, que puede significar su destrucción.

Amenazar es sinónimo de quebrantar las fortalezas enemigas, imponiendo turbación, porque se generan alarmas en la conservación de prestigio, trabajo, dinero, lujos, relaciones humanas y profesionales.

E) Demostrar audacia es una protección contra errores, ya que oculta debilidades como la vacilación, miedo escénico primario o sentirse menos ante las cartas credenciales de un adversario con mayor tiempo en el juego del PODER. Las personas que atacan con audacia evitan la consideración de pusilánimes, o sea, los contrarios apreciarán en usted una cualidad de valentía, y los desconcertará por completo, impidiéndoles manipular el escenario.

F) El ataque audaz produce en el rival desconcierto y sensación de subordinación ante su autoridad, ya que eleva su imagen por el precedente sorpresivo que utiliza. Pone en defensiva al adversario, que estará más agitado por un potencial golpe futuro.

La audacia le permite reunir varias tácticas de PODER, como son: imagen, implacabilidad, reputación exitosa, llamar la atención. Pero se debe tener cuidado en no confundir ser audaz con intrépido, aventurero o pirata al abordaje. La audacia trae implícito un estudio de las posturas que hay que adoptar en un escenario de PODER, dependiendo de los perfiles de los adversarios, el espacio donde se va a llevar el encuentro, las tendencias y debilidades que tenga en ese momento.

La audacia como su contraparte la timidez no son cuestiones genéticas o innatas en la humanidad. Por tal razón es necesario desarrollar la audacia en su perfil de PODER, con la finalidad de valorarse como persona, perder el miedo a perder, desechar sentimientos de dubitación o pérdida material. Esto lo hará ganar presencia donde quiera que se encuentre y ganar batallas con miras a la guerra total.

G) Distraer al oponente le dará oportunidad de reagrupar sus fuerzas, ya sea en el caso de ir en desventaja o por la espera en la toma de decisiones. Uno de los aspectos no explotados en el occidente es ceder premeditadamente a los gustos o necesidades del adversario, ya que se está concentrado en ser crisol de las bondades externas. Nadie es merecedor del todo y por ello es necesario admitir que al otorgar sencillez, entereza y ayuda puede ayudar a distraer y desarmar.

La distracción a través del halago permite una recepción más “amigable”. La distracción de llevar un obsequio abre la puerta a la cordialidad. Un gesto de generosidad al contrincante o miembro de su equipo ablanda las defensas. Un favor sin petición logra llevar al terreno propio las emociones contrarias: nos hace parecer buenas personas.

Distraer también es mostrarse sincero cuando se reconocen errores pasados: es como decirle ¡Mira hace tiempo cometí una falla, que ahora quiero recompensar, reconociendo tu acierto! Si a esto se le suma la reputación que hemos construido está cerrado el círculo de PODER.

La distracción puede provenir del exterior: generar con anticipación un alboroto que atraiga la atención de su adversario, gana tiempo en la preparación del ataque final. Otros agentes externos para distraer al oponente radican en entablar charlas previas o intercaladas en la negociación de PODER, que tengan la intención de adentrarlo en el aspecto humano, familiar o de experiencia. Si nos descubrimos preocupados por cuestiones que están ocurriendo en el hogar, en el estado, país o el mundo, estamos distrayendo sin morir en el intento.

H) Utilizar lenguaje específico es darle a cada adversario y/o situación de PODER un lugar diferenciado. Debe saber cuándo comportarse correctamente. Si es con niveles superiores u homólogos debe aprenderse a utilizar oraciones y verbos específicos, acompañados de un despliegue moderado de cultura y refinamiento, si es posible. Si es con niveles más bajos se tiene que adoptar vocablos populares y bajar nivel de conocimientos, sin dejar de hacer sentir su superioridad.

I) Hacer sentir que lo que hace no quita tiempo substancial en su vida. Haga parecer que su posición es producto de un trabajo normal/natural. Al ver los resultados y compararlos con su reputación sus adversarios se preguntarán por qué todo le resulta sencillo, cuando es necesario un esfuerzo superior.

J) Parecer sobrio es lo contrario a ser majestuoso, lo primero que se recomienda es no ponerse por arriba de sus superiores ni hacer gala de lujos innecesarios a los iguales o subalternos. Ser audaz e implacable no quiere decir ostentosidad o exageración en su presentación, discursos y trato personal y profesional.

K) Controlar las emociones es aprender a contener coraje ante decisiones erróneas; no demostrar enojo por una situación adversa; no llorar o reír innecesariamente para atraer compasión; disfrazar sentimientos de ira, satisfacción y consenso. Recuerde “nada es personal”.

L) Ser cautivador permite conformarse en dador de gozo. Se convierte así en un centro de atención porque da siempre algo positivo, algo que se puede aprender o imitar. Esto alienta el sentimiento de dependencia de sus superiores, colegas, adversarios y colaboradores.

Esto logra llamar la atención, pero además el sentimiento de querer estar cercano a usted, sea porque dota de una sensación placentera o porque representa un antimodelo a analizar y al mismo tiempo una preocupación importante que haga que los oponentes “estén siempre al pendiente”.

Si se ve en una situación de peligro, obviamente reaccionara empleando un ataque de similar o mayor intensidad a la amenaza. Este tipo de ataque es defensivo y es dependiente de la estrategia contraria. Responder con ataque lo coloca en una posición de espera. Usted está obrando en sentido inverso a la tercera ley de Newton, que establece “A toda acción le corresponde una reacción”, pues reacciona al acto provocado por su adversario. Debe convertirse en hacedor del ataque para generar la reacción del oponente.

Al generar disturbio en su adversario, ya sea por medio de disgustos, contratiempos, interrupciones, espera tortuosa, efectos espejo que irritan por la imitación, así como tácticas descritas con anterioridad, está siendo artífice de un ataque. Éste obviamente es un artificio para sacar de balance al rival, pero no tiene la intención de acabarlo para ganar en definitiva.

Cuando se procura tener un desenlace exitoso no se puede actuar con empatía, compasión ni perdón. Tener PODER no da potestad para ser y no ser. En el límite de la victoria no hay espacio para la piedad, pues con estas muestras moralistas ni está haciendo más amigos, simpatizantes o aliados, pero sí por el contrario otorga un salvoconducto al contrincante. Quienes juegan al PODER saben que una derrota es eso una pérdida y que deberá ser recuperada en un momento posterior. Si usted se muestra complaciente y magnánimo lo único que está promoviendo es que su adversario tenga oportunidad de fortalecerse y hacerle pagar su duelo.

El oponente debe ser completamente neutralizado para que nunca tenga la mínima ocasión de cobrarse la afrenta. Si gana una guerra de PODER no ofrezca salidas decentes o humanitarias a su adversario. Lo que vaya a ganar usted lo consiguió y no tiene por qué redistribuirlo cediendo porciones, que con el paso del tiempo le pueden ser necesarias. Si usted asumió estar en el círculo de PODER debe interiorizar que está situado en medio de una lucha constante y que estará rodeado de enemigos, pues su ganancia atraerá desde antipatías hasta sentimientos enconados.

Si usted gana PODER tiene que asimilar que puede estar -en un momento dado- en el otro extremo. Por tanto, cuando tenga el triunfo total no puede permitirse el lujo de negociar o dejar resquicios para que sus adversarios se recuperen y le devuelvan un golpe fatal. Reconozca sin sentimientos que ganó y que no debe dejar cabos sueltos en el camino. Ataque hasta el exterminio, pues es mejor un enemigo sin recursos que esté impedido a levantarse contra usted, que uno que conserve fuerza y se cobre con creces su derrota.

Si su estrategia le dio éxito no trate, por ningún motivo, que sus contrincantes se adhieran como posibles aliados, dándoles pequeñas parcelas de negociación. Los adversarios entre más lejos mejor, ya que si los aproxima pueden convertirse en su peor pesadilla. Nadie se siente seguro teniendo al lado a la persona que lo ve como ganador de su fortuna y reputación. Sin temor a equivocarme puedo asegurar que, si por otros medios su adversario se recupera y quiere entrar a su espacio de PODER sabrá que usted es implacable y entonces evitará la confrontación.

Atacar de esta manera es además de un arma eficaz una advertencia: si alguien está dispuesto a enfrascarse a obtener PODER a expensas de su PODER debe estar seguro que corre el riesgo de perder todo lo que tiene. Cuando el ataque infunde este temor, que supone pérdida de la vida y propiedades, el adversario se replegará, conservando sus aspiraciones y sentimientos perversos, pero no lo atacará.B.H.G.

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domingo, 1 de marzo de 2009

POLÍTICA Y GUERRA


AYER Y HOY: POLÍTICA Y GUERRA
Por Baltasar Hernández Gómez


En la antigüedad la política y la guerra eran cuestiones de honorabilidad donde lo importante radicaba en desarrollar valentía al extremo. Los hombres requerían de bloquear la sinrazón del miedo y entregarse íntegramente en cada combate. Muchos hombres fueron literalmente empujados a la guerra por voluntad del mandatario en turno, que era disimulada por el grito del bienestar común, fuera éste de tipo territorial, económico o simplemente por “deseo divino”.

Vencer o morir era la frase más utilizada por el código de “ética” de guerra, que enaltecía el supremo sacrificio. El hombre era antes que nada un sujeto que se debía a la comunidad y si ésta requería de su entrega, tenía que abandonar propiedades, familia e intereses, para ir a la batalla. Más allá de los épicos recuentos literarios, cantares, leyendas de boca en boca, programas televisivos y películas, que subrayan el arrojo de los héroes; lo cierto es que los combatientes perdían la vida o la capacidad para continuar la vida al ciento por ciento.

La concepción política al igual que la guerra estaba basada en códigos de integridad donde lo más trascendental era la entrega. No había justos medios ni capitulaciones: era ganar o perder. Así pues el “ciudadano” valía en razón de su pertenencia incondicional a las exigencias del soberano y de su sociedad. El todo era la suma multiplicada de las acciones de cada uno de sus miembros, en una especie de engranaje sinfín que se renovaba o se extinguía.

Como es posible imaginar, las historias que nos llegan hasta nuestros días no relatan la dimensión de horror de los hombres y sus familias ante la dinámica de guerras. La mayoría de las ocasiones los hombres luchaban hasta la muerte sin saber realmente los motivos de la guerra o la lucha política entre los miembros de la clase dominante.

La hegemonía siempre forjó intereses que se hicieron pasar como válidos, entrelazando con ello la voluntad de actuar a favor de “las causas más elevadas”. Muchos guerreros de la antigüedad, soldados y militantes políticos perdieron la vida sin conocer las causas de la guerra. Fenecieron sabiendo algunos efectos, pero no el trasfondo de los asuntos privados, que les fueron inculcados como públicos.

Después de que apareció Nicolás Maquiavelo se produjo una verdadera escisión en la concepción de la guerra y la política, toda vez que el sujeto social que aspiraba a tener Poder no debía guiarse por símbolos de virilidad o estoicismo, sino por la eficacia para alcanzar fines, a través de medios concretos, que no tenían nada que ver con valores morales, religiosos o cívicos.

Desde hace aproximadamente 500 años, la política y la guerra no siguen más las pautas del honor. Ya no hay espartanos asaltando las colinas atenienses; samuráis galopando contra los shogunatos rivales, ni caballeros con armaduras resplandecientes rescatando princesas. La guerra es hoy en día un acto eminentemente político de los Estados nacionales para conseguir fines económico-expansionistas.

Los soldados van ahora al campo de batalla preparados para defender la noción de patria infundida desde su temprana edad: unas veces en tanques, otras en vehículos aéreos y hasta en forma virtual, pero con la energía que se origina de “hacer lo correcto”. Claro está que ahora el soldado también tiene un salario y un nivel socioeconómico qué cuidar.

En la política, el “todo o nada” fue exterminado para situar a la negociación como eje estratégico, para desarrollar una constante “guerra sórdida” de protocolos. Las elecciones, alternancia, transiciones, simulación en los medios de comunicación y educación y cultura de masas, fueron erigidas como las llaves para obtener legitimidad y legalidad. De tal forma que se constituyó el paradigma de actuar en política con el menor daño posible.

Todo acto político va a ser medido por el costo-beneficio: ninguna factura debe ser mayor al valor de los productos que se consiguen. La filosofía administrativa que establece que el precio por el Poder no debe generar desequilibrios ha funcionado como acicate para líderes y gobernantes, para no quedarse en el limbo en caso de no alcanzar éxito en sus cometidos, sino a lo sumo, aguardar mejores condiciones materiales.

El tradicional juego de la pirinola donde “Todos ponen” o “todos se mueren” quedó atrás, para dar paso a la estrategia de no poner todo ni morirse en el intento. La política está sujeta ahora a los cánones impuestos por la democracia: el voto, la ganancia de la legitimidad por el marketing, la lucha entre partidos, la diplomacia y el recurrente ir y venir de incursiones bélicas, son los elementos más visibles en las sociedades modernas.

El estoicismo fue cambiado por el slogan; la valentía de empuñar el arma por el micrófono que anuncia discursos proselitistas, y el honor pasó a ser la transmisión de plataformas sociales para mejorar futuros. Ya no se necesitan gladius, corazas o armaduras para ganar batallas, pues la palabra, imagen, color y movimiento de partidos y candidatos en campaña son suficientes para ganar o perder sin que ello signifique quedarse en el vacío. B.H.G.

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sábado, 31 de enero de 2009

ENSEÑANZAS DE MAQUIAVELO EN "EL PADRINO"


LAS ENSEÑANZAS DE MAQUIAVELO EN EL PADRINO.
Comparativo entre el libro de Nicolás Maquiavelo y la obra de Mario Puzo.
Por Baltasar Hernández Gómez.


La aparición del libro El Príncipe de Nicolás Maquiavelo es el punto de partida de la política como ciencia. Una ciencia que luego de cientos de años ha encontrado su filosofía, metodología y marcos conceptuales para el estudio y tratamiento de fenómenos trascendentales para las sociedades modernas: las relaciones de Poder-Dominación-Estado. La determinación integral de la política no va a transitar por la vía puramente científica, sino que también tiende a convertirse en arte y técnica para la obtención, operación, preservación y aumento del Poder, sea éste para individuos o grupos bien estructurados.

En su parte aplicada, la política es convertida en un conjunto de técnicas para potenciar fortalezas y así acceder a la esfera de dominación y control. La fascinación que provoca el término Poder envuelve a la psique y actividades de la gran mayoría de personas, sobre todo cuando la ideología del sistema de vida hegemónico coloca al individualismo y la competitividad por encima de principios y valores humanistas.

Al conseguirse Poder, en cualquiera de los ámbitos de vida, la “intangibilidad” de su definición se vuelve algo concreto en las formas de comportamiento (social, cultural, política y económica). Poder es una palabra tan seductora, que viene explícita tanto en la obra política de Maquiavelo como la novela de Mario Puzo y su representación magistral en el film de Francis Ford Coppola.

El Padrino en su acepción literaria y fílmica reproduce estrategias y tácticas de El Príncipe. Los diálogos y escenarios y actos que se muestran de la familia Corleone tienen ángulos convergentes con el escrito del siglo XVI, toda vez que:

A.- Para que Vito Corleone se posicionara en el Poder tuvo que adueñarse de los controles políticos, sociales y económicos del barrio italiano de Nueva York, a través del asesinato de Don Fanucci, quien tenía las actividades ilícitas de dicho entorno con un estilo muy personal de activar el terror entre los vecinos.

Parafraseando a Maquiavelo, el inmigrante siciliano tuvo que usurpar un espacio de Poder cometiendo todos los actos de crueldad que creyera convenientes para sus fines -en una sola exhibición-, a fin de no desgastar mayores esfuerzos y recursos al tener que repetir una y otra vez una acción de control. Así lo hizo Don Corleone: usó la crueldad en una sola ocasión, pero en forma contundente y espectacular. Esto logró que afianzara su Poder y viviera seguro, pues había logrado infundir temor y respeto.

B.- Al conquistar un nuevo “principado” la forma más recomendada por Maquiavelo es la utilización de fuerzas y armas propias, debiendo dejar como última opción el uso de grupos mercenarios. Al asesinar al viejo capo Fanucci se posicionó como nuevo jefe sin tener disputa de nadie. Si hubiera ordenado a sus compañeros pandilleros matar a esta figura, lo más probable es que hubiera desatado una revuelta de sucesión, derivándose en más muertes y pérdidas.

C.- Pasado este episodio, Don Corleone no tuvo mucha dificultad para establecerse como el personaje de Poder central, ya que el “territorio” ganado estaba ávido de cambios, pues había estado sometido a procedimientos de terror y coerción que ya le eran insoportables. Como nuevo “Príncipe” Don Corleone empleó nuevas tácticas para mantener y aumentar su Poder (que no provinieran de la extorsión o cobro de cuotas por protección), por medio de un sistema de “favores” y pago de sumas de dinero a aliados, socios menores y funcionarios gubernamentales.

La violencia aplicada fue selectiva, en virtud que la crueldad referida en las enseñanzas maquiavélicas sólo iba a ocuparse cuando en verdad fuera necesario, es decir, como último recurso. La violencia no era un fin, sino un medio para alcanzar Poder, riqueza y status.

CH.- No todo lo que hace El Padrino coincide con las enseñanzas de Maquiavelo, sobre todo en lo que referente al respeto incondicional a la palabra empeñada. El florentino del siglo XVI estipuló que si todos los hombres fueran íntegros, el principio de engaño no sería necesario para quebrantar las promesas otorgadas.
Don Corleone defendía como valor inamovible la palabra ofrecida, vista como pacto de caballeros. Esto le retribuyó respeto, sometimiento y ganancias.

A diferencia de Maquiavelo que establecía que los hombres son perversos y mentirosos, por lo que no podía sostenerse largamente ninguna promesa. Sin embargo, para la ambientación de la trama de El Padrino esta característica le resultó ventajosa, en virtud de consiguió los fines que se requerían en una etapa temprana y media de su “imperio criminal”.

La máxima de Maquiavelo parece recobrar su real dimensión cuando al final de su mandato, Don Corleone ya no tuvo respeto, fortaleza y confianza de los clanes rivales. El relevo generacional de Michael -su hijo- vino a dar contundencia al principio maquiavélico que nos referimos, pues una de las primeras acciones que ejecutó fue “darles duro y con todo a los traidores y a todo aquel que se pusiera en medio del camino”. Al unísono se agenció de una táctica personal de disimulo, que le proporcionó la virtud de ocultar intenciones en su toma de decisiones y actos a desarrollar.

D.- En la fase de consolidación Don Vito Corleone adoptó la estrategia de rodearse de un equipo humano leal y emplear recursos propios, lo cual está apegado a la recomendación de Maquiavelo cuando escribió que siempre es mejor la autonomía en el uso de la fuerza.

E.- La familia de Don Corleone es símil a los principados hereditarios, ya que la tradición de la mafia proveniente de Sicilia estipula que el traspaso del mando se daba al hijo primogénito (el rescate de las estructuras patriarcales romanas). En ese sentido, el cúmulo de virtudes políticas del sucesor natural no resulta -en la mayoría de los casos- tan desarrollado como otros que tienen que emplearse a fondo para conquistar un dominio.

Para el hijo mayor de El Padrino, Sony, no significaba mucho esfuerzo ocupar el lugar de Don, pues sólo se limitaba a acatar las órdenes del jefe y al final le heredaría el control. Él se limitó a cultivar el uso y abuso de la fuerza, así como la transmisión de mensajes directos de ataque contra todo lo que fuera contrario al mandato de su padre.

En el caso de Michael Corleone (hijo varón más joven), que ni siquiera estaba contemplado a ocupar un cargo dentro de la organización familiar, tuvo que lidiar con el enojo, desobediencia y problemas generados por la muerte de El Padrino, sobre todo porque esto se dio en momentos en que la mafia estadounidense se recomponía al igual que el sistema capitalista a nivel mundial.

F.- Con la muerte de Vito Corleone, la titularidad recayó en Michael, pues el hermano mayor fue acribillado en una emboscada de las familias rivales de Nueva York. El siguiente en la “línea del trono” seguía Fredo, que era el hermano de en medio y un personaje tímido y sin carácter para llevar las riendas de la empresa familiar, que empezaba a erigirse como emporio económico diversificado .

El nuevo Padrino prosiguió con la aplicación de enseñanzas maquiavélicas, como por ejemplo: nunca dejar que haya caos por evitar la guerra frente a la inevitabilidad de la circunstancia, ya que finalmente esta especie de pausa no detiene la conflagración, únicamente se le aplaza. En el caso del hermano mayor su temperamento iracundo e irracional produjo el desencadenamiento de vendettas entre los clanes mafiosos, la unión para arrebatar el poderío Corleone y al final su propia muerte. Mivhael no iba a permitirse el lujo de seguir por esta ruta. Él iba a ser simple y sencillamente impecable e implacable en todos sus actos.

G.- Michael Corleone como nuevo “soberano” puso en marcha una estrategia para ser verdaderamente temido por sus decisiones. En este aspecto la consigna de Maquiavelo “Más vale ser temido y cruel, que no clemente y amado” fue ajustada al ciento por ciento, toda vez que el nuevo Don procuró siempre las medidas radicales ante los conflictos que pudieran terminar en desequilibrio, pérdida de Poder y finanzas.

Pareciera que estoy retratando a un déspota autoritario, pero no. El uso de la crueldad no es motivado por arrebatos coléricos, sino que son actuaciones completamente deliberadas y con arreglo a fines. Michael Corleone nunca demostró ser impulsivo como su hermano mayor Sony, pero sí calculador, tajante y cruel en el momento en que se necesitara.

Se aleja de Don Vito cuando fija su postura frente a los traidores: no hay perdón contra ellos. El cobro de la traición o amenaza al Poder de la familia no era visceral o producto de la coyuntura, sino que era planificado hasta en los más finos detalles y ejecutad con todos los recursos de violencia disponibles, para dejar ejemplo a los rivales.

H.- Michael Corleone aplicaba también la enseñanza de Nicolás Maquiavelo de tener al lado a personas leales y eficientes, que no se sintieran con los fueros suficientes para después pelearle el Poder. Él concentraba las decisiones, pidiendo consejo a un reducido grupo de personas dignas de su confianza. Entre ellos a su hermano de crianza Tom Hagen, a quien escuchaba por ser el consejero de la familia, pero no nunca lo introdujo en el desarrollo de acciones de Poder.

El papel de consejero era muy apreciado por Michael Corleone, ya que era una especie de alter ego, que no tenía fuerza por sí mismo ni posibilidades de disputarle siquiera una porción de Poder. En este tenor, el nuevo Padrino supo dividir el trabajo de sus subalternos, a tal grado de que unos eran consejeros, especialistas en alguna rama del negocio y otros cobradores, asesinos o enlaces.

Conclusión.

En la lógica inflexible que determina puntos de intersección entre uno o más objetos a analizar por alguna ciencia o disciplina social, la mixtura entre El Príncipe y El Padrino pareciera no tener pies ni cabeza. Sin embargo, las dos obras tratan un común denominador: el Poder y por esto mismo son dignas de comparar. Las estrategias, tácticas, consejos en forma de diálogo cinematográfico o literario pueden ser empleadas no sólo en el ámbito de lo político, sino también en otras y muy diversas actividades de la vida social y productiva, y en este caso preciso las prácticas ilícitas.

Muchas, muchísimas personas tienen o tratan de tener su coto de Poder y por eso el tema Poder de ambas obras se hace atractivo. Avizorar, obtener, desarrollar, mantener y acrecentar Poder es parte intrínseca de las relaciones sociales (casa, escuela, amistades, trabajo, partidos políticos, instituciones del Estado, etc.) y por eso adentrarse aunque sea en la periferia de este fenómeno produce curiosidad, codicia y preocupación.

Mi pretensión fue comparar acciones similares y no dictaminar criterios valorativos. Finalizo este trabajo afirmando que el deseo de Poder es más fuerte que cualquier otro sentimiento humano (amor, justicia, equilibrio, paz y felicidad), ya que existe la creencia de que al tenerlo “lo demás bien por añadidura”. B.H.G.

Bibliografía.

Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe, Editorial Caballito, México, 1997.

Puzo, Mario. El Padrino, Editorial Planeta, España, 2002.

Latorre, J.M. “El Padrino II”, revista La dolce vita, Barcelona España, número 20, 1996.

Películas de El Padrino I, II y III, dirigidas por Francis Ford Coppola, Paramount Estudios, EUA, 1972, 1974 y 1991.

Memba, José Luis, “¿Por qué nos gusta tanto El Padrino?”, Revista de internet Mundo, España, 2002.

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martes, 27 de enero de 2009

EL PADRINO: DIÁLOGOS DE PODER


El Padrino: algunas acotaciones sobre Poder.
Diálogos para entender la dominación.
Por Baltasar Hernández Gómez


La película El Padrino es un trabajo literario y cinematográfico de calidad que traspasa la historia de una familia hegemónica en el mundo de la Cosa Nostra, pues sus logros literarios y cinematográficos, animados en diálogos y escenarios, representan una oportunidad para adentrarnos en las relaciones de Poder entre mafiosos, pero también puede servir para visualizar -en paralelo- las maneras en que operan capitalistas y hombres pertenecientes a las instituciones del Estado.

Independientemente de las vivencias de los Corleone, en la obra se encuentra condensado mucho material de política aplicada. La mafia siciliana que llegó a América del Norte trajo consigo no solamente tácticas violentas, sino que vino cargada de estrategias implementadas en Italia durante el siglo XVI por Nicolás Maquiavelo, así como por los actores políticos romanos y del Vaticano, todo ello mezclado con las experiencias del capitalismo.

Me propongo a examinar algunas líneas de diálogo de la película para entrelazarlas con conocimientos y acciones de política, que sirvieron para los propósitos de la familia de Vito Corleone. El Padrino sintetiza algunas lecciones para conquistar, mantener y acrecentar el control del entorno local, regional e internacional, traduciendo epitafios políticos en instrumentos de dominación a través del terror dosificado, pero implacable.

1 “Pese a lo que diga este enterrador, no somos asesinos”: Vito Corleone.

El centro de decisión de poder no se funda en los valores del bien o el mal, toda vez que la persona a cargo de la familia, corporativo o gobierno no se concibe como un asesino cuando intenta eliminar a sus enemigos. Para quien tiene el control de la violencia (aparatos represivos) se trata de quitar del medio todo lo que obstruye la realización de los planes de poder.

La palabra muerte o asesinato no forma parte del lenguaje ni del pensamiento de los líderes, pues la ejecución es antes que nada una solución directa a los problemas de reproducción del poder. Eliminar algo o a alguien es entendido como manejo de conflicto, lo cual está alejado de cualquier referente ético o moral con los que el común denominador actúa.

2 “Le voy a hacer una oferta que no podrá rechazar”: Vito Corleone.

Los valores que permean a la esfera del poder no son los mismos que se utilizan por la generalidad en situaciones mundanas. La voz del capo di tutti capi deja ver que, al igual que las empresas capitalistas, el interés supremo es la ganancia. Se asume que la oferta tiene que ver con una recompensa económica, acompañada de cierto status de protección y/o visto bueno de la familia hegemónica del crimen organizado.

Los elementos del poder no tienen que ver con honorabilidad, honestidad o principios cívicos, sino que están referidos a la perspicacia para alcanzar fines sin costos excesivos. La oferta no va en el sentido explícito de aceptación con la condicionante de recibir algo a cambio, ya que también trae implícito un mensaje sobre el uso de fuerza. La acción de ofrecer esconde el imperativo de aceptarla en forma consensuada, o bien, obligada con violencia en caso de desobediencia. La frase encubre un metalenguaje de poder en sí mismo: “estás conmigo o contra mí”.

3 “Nunca dejes que nadie fuera de la familia sepa lo que estás pensando”: Vito Corleone.

Dante Alighieri escribió que el camino al infierno está plagado de buenas intenciones y el jefe de la mafia establece una máxima que asumen las personas en el poder: “nunca exhibir las pretensiones, intereses y fines últimos de una decisión”.

La familia debe interpretarse como el cuerpo institucional que aglutina el poder y por eso no puede escapársele ningún tipo de información acerca de los actos que se realizarán para alcanzar una meta.

En el caso de los grandes capitalistas detrás de una propaganda audiovisual de mejoramiento (en la persona, casa, oficina, medio ambiente, etc.) se esconden las verdaderas intenciones de ganancia, que se obtienen por la explotación de los trabajadores, el bajo costo de las materias primas y la plusvalía generada por el valor de cambio en el mercado.

4 “Nunca odies a tus enemigos, nubla tu juicio”: Vito Corleone.

La actuación de la clase dominante, de los propietarios de los medios de producción y de los controles del poder político no está basada en parámetros valorativos de tipo pasional. El uso de la racionalidad es primordial para que se desarrollen los planes de control social y económico.

“Nada es personal”, parece estar recalcando esta frase de El Padrino cuando establece que a los enemigos no hay que odiarlos, sino eliminarlos en diferentes frentes. Las tácticas suelen ser muy diversas y variadas, ya que pueden ir desde la inutilización de programas de expansión hasta la desaparición física.

El coraje, insulto u ofensa no tienen cabida frente a los enemigos, ya que se nubla el juicio con el que se debe tratar una amenaza o conflicto. Al enemigo en sentido figurado y práctico debe de vérsele como un reto a resolver y no como un manojo de sentimientos viscerales que puedan subjetivar la decisión para proseguir en el juego del poder.

5 “Recuerda esto, mantén cerca a tus amigos, pero más cerca tus enemigos”: Vito Corleone.

El hacedor de poder no quiere decirnos que al enemigo hay que ofrecerle cobijo y amparo, sino que debe conocérsele a fondo teniéndolo cerca del radio de influencia. La amistad y los lazos familiares no son cuestiones de afectibilidad, porque son factores para garantizar permanencia con el mayor número de aliados. Los amigos y familiares dotan a quien tiene poder de un lazo de lealtad y eficiencia para llevar a cabo las decisiones.

Los enemigos lo son en tanto repercuten negativamente en el cumplimiento de los objetivos trazados. Nunca deben ser vistos como seres despreciables a los que hay que atacar sin ton ni son. Los enemigos son al mismo tiempo la oportunidad para conocer la otra concepción del asunto y se hacen imprescindibles tenerlos en un rango de observación cercana para dilucidar sus estrategias, para luego neutralizarlas o aniquilarlas.

6 “Un abogado con su portafolios puede robar más que cien hombres con pistolas”: Vito Corleone.

Esta frase se refiere a la importancia del saber aplicado en la modernidad. Un profesionista tiene un capital de conocimientos especializados en alguna área de aplicación, que resulta más poderosa -muchas veces- que las armas. El entrenamiento académico, las destrezas y habilidades aprendidas en las instituciones educativas y la tecnología pueden más que el uso de la violencia a secas.

La mafia como las corporaciones económicas/financieras no solamente emplea la fuerza para lograr sus fines, sino que se vale del conocimiento y la técnica para lograr resultados legales, organizacionales y operativos a favor.

La globalización ha prohijado nuevos emporios basados en la especialización del trabajo: hoy la mafia, por ejemplo, no es sinónimo de violencia extrema en las calles (la cual sigue resultándole útil como ajuste de cuentas contra clanes rivales), toda vez que cuenta con una amplia red de profesionistas y profesionales en áreas como el derecho, química, ingeniería, física, comunicaciones, logística de transportación, economía, psicología, etc.

7 “Intenta pensar siempre como piensan los que te rodean, con esa base todo es posible”: Vito Corleone.

Los hombres asentados en el poder se ponen siempre en ambos lados de la vía, es decir, intentan focalizar una situación desde una perspectiva dual: de acuerdo a las potencialidades propias, pero también adelantándose a los movimientos de sus contrincantes. El Padrino trata de decir que lo más conveniente es estudiar al adversario antes de dar un paso, a través de un diagnóstico libre de valoraciones subjetivas, para cerciorarse del modo de pensar opuesto.

La psicología humana es factor que acompaña este pequeño diálogo, ya que al igual que los consorcios económicos, que hacen un estudio de mercado y del perfil de los reales y potenciales consumidores, es necesario saber cómo, qué, dónde y cuándo piensa el rival. Sabiendo las fortalezas y debilidades ajenas se conocen más las propias.

8 “No me digas que eres inocente, porque eso insulta mi inteligencia…”: Michael Corleone.

Las acciones de poder no vienen exentas de pretensiones. En el entramado político y económico la clase dominante actúa siempre con intenciones de ganancia (recursos financieros, cargos de elección popular, información clasificada, etc.). Por lo mismo, ningún acto está libre de intenciones.

Quien ande por el mundo promulgando inocencias o ingenuidades al llevar a cabo una acción lo hace con el afán propagandístico de esconder sus alcances. Quien se deje llevar por dicho mensaje está condenado a sucumbir ante intereses ajenos.

9 “Mi padre no es distinto a cualquier otro hombre poderoso…”: Michael Corleone.

Toda persona que detenta poder en mayor o menor grado emplea los recursos a su alcance, para afianzar posiciones y alcanzar nuevas metas. En esta frase, el hijo de Vito Corleone antepone la frialdad para no enjuiciar actos realizados por su progenitor y concluye aseverando que ni él u otro hombre poderoso (políticos, empresarios, banqueros, etc.) están vacunados para hacer lo que tengan que hacer para desenvolverse con efectividad en su posición de liderazgo.

El poder condiciona la mentalidad y la acción de quien se lo atribuye. Nada está en el rasero de lo subjetivo: bueno, malo, arriba, abajo, etc. La toma de decisiones se activa si sólo sirve para resolver una situación X y no distan muchos métodos empleados por la mafia de parecerse en la práctica a otros que son operados por empresarios o gente del gobierno, siempre y cuando sirvan a los intereses trazados.

10 “A ti te querían Don Tomasino, mientras a mi me temían… ¿Por qué?”: Michael Corleone.

La máxima escrita en El Príncipe por Nicolás Maquiavelo se hace presente en esta frase, en virtud de que es mejor ser temido que amado. La queja del hijo de El Padrino tiene un sesgo de irracionalidad momentánea frente a la muerte del viejo mafioso siciliano (Don Tomasino), sin embargo, el mensaje aunque descubre el lado humano del personaje, no implica que se amolde al desempeño de sus funciones como hombre de poder.

Maquiavelo estipuló hace poco más de 500 años que más vale ser temido que amado por el absoluto requerimiento de respeto. Esto es: el temor es un factor tangible y palpable, ya que proviene de hechos que lo confirman. El temor se deriva de actos premeditados donde se desarrolló violencia (leyes, castigos, muerte o pérdidas materiales). Por su parte, el amor es un sentimiento aleatorio y temporal que puede variar de acuerdo a las circunstancias imperantes en un ambiente determinado.

El ser amado puede -en una situación específica- llegar a ser detestado u odiado. El que es temido mantiene su supremacía de poder en tanto haga valer sus fortalezas. Por tanto, es preferible ser temido, que amado. B.H.G.

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jueves, 22 de enero de 2009

TÁCTICAS DE PODER: ser hegemónico sin morir en el intento.

SINOPSIS AMPLIADA
LIBRO: TÁCTICAS DE PODER
Autor Baltasar Hernández Gómez

Este texto es un esfuerzo de síntesis para rescatar la praxis de las enseñanzas del padre de la ciencia política, Nicolás Maquivavelo, así como la tradición de pensamiento estratégico de oriente, tal como lo exponen Tsun Su y Lao Tse, entre otros. Hoy en día algunos escritores sistémicos, como es el caso de Robert Greene, han compilado preceptos que hablan sobre el aspecto actitudinal de hacer y comportarse en la esfera de lo político, pero en forma compleja, que muchas veces, satura al lector de anécdotas o ejemplificaciones.

TÁCTICAS DE PODER es un escrito que concentra las fases estratégicas que debe tener una mujer u hombre por controlar su contexto social, dando especial énfasis al conjunto de procedimientos prácticos, para que las personas adopten posiciones reales de poder en las relaciones sociales, políticas y económicas.

TÁCTICAS DE PODER es un libro guía para que las personas se desenvuelvan vigorosamente en su contexto social, cualesquiera que sea su actividad específica, a través de la maximización de su capacidad de liderazgo, planeación y ejecución de estrategias.

Resulta una verdad indiscutible que en cada actividad que se realiza está presente el fenómeno PODER y por esto es primordial conceptualizar una estrategia para la optimización en la toma de decisiones. Todos irremediablemente formamos parte del fenómeno PODER: un gran número de personas actúan empíricamente, obteniendo resultados inconsistentes; otros asumen el rol, pero carecen de modelos para mantener una posición de dominio en forma sustentable.

El concepto PODER se ha convertido en un asunto trascendental para la consecución de todas las actividades sociales, ya que tiene que ver con las aspiraciones tangibles e intangibles del género humano. Quien no tiene PODER o por lo menos un segmento de mando, para direccionar, hacerse escuchar y seguir, se siente inútil. Para muchas personas no tener PODER resulta intolerable, toda vez que los hace sentir desprotegidos para continuar con su modo de vida.

Aspirar a tener PODER implica el compromiso interno de controlar conscientemente el entorno de vida, sin que haya reminiscencia de culpabilidad, ya que el proceso de dominación no se implanta tomando en consideración valores axiológicos. El hombre y la mujer que entra al espectro de PODER no puede pensar en parámetros morales, porque esto lo nulifica. La separación de “lo bueno y lo malo” tiene que ver con una cuestión estrictamente dirigida a intereses.

No puede haber actuaciones, bajo supuestos de buena voluntad o fe (si un familiar o aliado trata siempre de defenderlo, pero sus actos conducen al fracaso será preciso neutralizarlo a como dé lugar, sin pensar en los lazos sanguíneos o de afinidad que existan). Aprender a conducirse con PODER demanda la adopción y adaptación de un conjunto de normas, según sea la circunstancia que se enfrente. A continuación detallo las más importantes características para afrontar situaciones de PODER:
Eliminar los referentes de bondad y maldad.
Erradicar actuaciones pasionales (enojo, prejuicio, amistad, enemistad).
Incorporar el pensamiento “nada es personal”.
Ser objetivo para la determinación de alternativas de ataque y respuesta.
Estar siempre en estado de alerta.
Diagnosticar el curso de los acontecimientos prevalecientes.
Estudiar al adversario y su entorno de desenvolvimiento.
Tener una visión ampliada de las cosas.
Ajustar las tácticas a los acontecimientos que se presenten.
Adoptar tácticas de mimetización y sincretismo.
Ser capaces de mostrar y ocultar a voluntad.

Muchas personas encuentran imposible participar del PODER, anteponiendo la falacia “eso a mí no me importa porque yo no estoy en la política”. Reconocer que todos formamos parte de este fenómeno sociopolítico es atreverse a participar de manera proactiva y no pasiva en su entorno existencial. La vida no se vive con suerte o pensando que el destino coloca a cada quien con su cada cual. Muy por el contrario, el devenir se construye paso a paso con la firmeza de saber dónde se está situado.

Mi opinión es que nadie puede vivir sin una postura digna ante la vida. Nadie puede llegar a ser sin saber qué quiere, cómo lo quiere y cuándo activar las potencialidades humanas y profesionales que posee. Se debe dejar de ser simples receptores y convertirse en hombres y mujeres íntegramente realizados, con pleno conocimiento de las causas, límites y perspectivas, teniendo control de todos los actos que se efectúan.

La mayoría de las personas que desarrollan sus capacidades profesionales en organismos públicos y privados basan su desempeño en esquemas de subordinación lineal, dejando a un lado su potencial profesional y humano, toda vez que se someten a los estándares estructurales para la resolución de la problemática que enfrentan. Ignorar que se está en el “juego” del poder puede ocasionar más pérdidas que ganancias en su vida. B.H.G.

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