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lunes, 14 de diciembre de 2009

TÁCTICAS DE PODER


TÁCTICAS DE PODER
*ATACAR PARA GANAR*
Capítulo de mi libro Tácticas de poder, editado por Pretextos, 2008.
Baltasar Hernández Gómez


El ataque racionalizado es la llave de entrada a una posición de PODER, pues demuestra la capacidad ofensiva de la estrategia. Abordar proactivamente una situación así representa que “quien pega primero, pega dos veces”, ya que además de someter al adversario a nuestro tiempo y espacio, asestamos un golpe sorpresivo, difícil de ser asimilado inmediatamente.

Un ingrediente del ataque de PODER es actuar con lo que se tenga a la mano, es decir, estar preparado a hacer suyo un incidente, si es que no fuera programado (hecho que puede suele ser recurrente). Utilizar los elementos que tiene a la mano le permite improvisar mientras recupera compostura. El ataque no es embestida, sino una serie de movimientos de avance-retroceso, que permiten fijar decisiones en el campo batalla. Por esto es necesario abordar y abandonar la dinámica de ataque a discreción.

Tipos de ataque:

A) Concentrar la atención por medio de las cualidades que se tienen, lo cual lo sitúa en posición de supremacía y admiración. Se crea expectativa, temor y respeto.

B) Desviar la visión general hacia el adversario, poniendo énfasis en sus errores, discrepancias y debilidades. La técnica del “enemigo único” permite desfasar contraataques, rechazos o resistencias. El contrincante se verá abrumado y reaccionará emotivamente, lo cual lo expulsa del círculo de objetividad. Esto retrae sus intenciones y desubica la aplicación de sus tácticas de dominación.

C) Interrumpir constantemente, teniendo en consideración que mover el eje de ataque contrario posibilita la exasperación y la incorrecta toma de decisiones. La interrupción se debe hacer en momentos álgidos donde no hay definición de las directrices de PODER.

D) Amenazar con la idea de que si no se avala la estrategia de PODER se puede perder lo alcanzado. La táctica de intimidación produce un efecto de temor que inhibe el siguiente paso del contendiente y pone en relieve los actos más abominables del otro, que puede significar su destrucción.

Amenazar es sinónimo de quebrantar las fortalezas enemigas, imponiendo turbación, porque se generan alarmas en la conservación de prestigio, trabajo, dinero, lujos, relaciones humanas y profesionales.

E) Demostrar audacia es una protección contra errores, ya que oculta debilidades como la vacilación, miedo escénico primario o sentirse menos ante las cartas credenciales de un adversario con mayor tiempo en el juego del PODER. Las personas que atacan con audacia evitan la consideración de pusilánimes, o sea, los contrarios apreciarán en usted una cualidad de valentía, y los desconcertará por completo, impidiéndoles manipular el escenario.

F) El ataque audaz produce en el rival desconcierto y sensación de subordinación ante su autoridad, ya que eleva su imagen por el precedente sorpresivo que utiliza. Pone en defensiva al adversario, que estará más agitado por un potencial golpe futuro.

La audacia le permite reunir varias tácticas de PODER, como son: imagen, implacabilidad, reputación exitosa, llamar la atención. Pero se debe tener cuidado en no confundir ser audaz con intrépido, aventurero o pirata al abordaje. La audacia trae implícito un estudio de las posturas que hay que adoptar en un escenario de PODER, dependiendo de los perfiles de los adversarios, el espacio donde se va a llevar el encuentro, las tendencias y debilidades que tenga en ese momento.

La audacia como su contraparte la timidez no son cuestiones genéticas o innatas en la humanidad. Por tal razón es necesario desarrollar la audacia en su perfil de PODER, con la finalidad de valorarse como persona, perder el miedo a perder, desechar sentimientos de dubitación o pérdida material. Esto lo hará ganar presencia donde quiera que se encuentre y ganar batallas con miras a la guerra total.

G) Distraer al oponente le dará oportunidad de reagrupar sus fuerzas, ya sea en el caso de ir en desventaja o por la espera en la toma de decisiones. Uno de los aspectos no explotados en el occidente es ceder premeditadamente a los gustos o necesidades del adversario, ya que se está concentrado en ser crisol de las bondades externas. Nadie es merecedor del todo y por ello es necesario admitir que al otorgar sencillez, entereza y ayuda puede ayudar a distraer y desarmar.

La distracción a través del halago permite una recepción más “amigable”. La distracción de llevar un obsequio abre la puerta a la cordialidad. Un gesto de generosidad al contrincante o miembro de su equipo ablanda las defensas. Un favor sin petición logra llevar al terreno propio las emociones contrarias: nos hace parecer buenas personas.

Distraer también es mostrarse sincero cuando se reconocen errores pasados: es como decirle ¡Mira hace tiempo cometí una falla, que ahora quiero recompensar, reconociendo tu acierto! Si a esto se le suma la reputación que hemos construido está cerrado el círculo de PODER.

La distracción puede provenir del exterior: generar con anticipación un alboroto que atraiga la atención de su adversario, gana tiempo en la preparación del ataque final. Otros agentes externos para distraer al oponente radican en entablar charlas previas o intercaladas en la negociación de PODER, que tengan la intención de adentrarlo en el aspecto humano, familiar o de experiencia. Si nos descubrimos preocupados por cuestiones que están ocurriendo en el hogar, en el estado, país o el mundo, estamos distrayendo sin morir en el intento.

H) Utilizar lenguaje específico es darle a cada adversario y/o situación de PODER un lugar diferenciado. Debe saber cuándo comportarse correctamente. Si es con niveles superiores u homólogos debe aprenderse a utilizar oraciones y verbos específicos, acompañados de un despliegue moderado de cultura y refinamiento, si es posible. Si es con niveles más bajos se tiene que adoptar vocablos populares y bajar nivel de conocimientos, sin dejar de hacer sentir su superioridad.

I) Hacer sentir que lo que hace no quita tiempo substancial en su vida. Haga parecer que su posición es producto de un trabajo normal/natural. Al ver los resultados y compararlos con su reputación sus adversarios se preguntarán por qué todo le resulta sencillo, cuando es necesario un esfuerzo superior.

J) Parecer sobrio es lo contrario a ser majestuoso, lo primero que se recomienda es no ponerse por arriba de sus superiores ni hacer gala de lujos innecesarios a los iguales o subalternos. Ser audaz e implacable no quiere decir ostentosidad o exageración en su presentación, discursos y trato personal y profesional.

K) Controlar las emociones es aprender a contener coraje ante decisiones erróneas; no demostrar enojo por una situación adversa; no llorar o reír innecesariamente para atraer compasión; disfrazar sentimientos de ira, satisfacción y consenso. Recuerde “nada es personal”.

L) Ser cautivador permite conformarse en dador de gozo. Se convierte así en un centro de atención porque da siempre algo positivo, algo que se puede aprender o imitar. Esto alienta el sentimiento de dependencia de sus superiores, colegas, adversarios y colaboradores.

Esto logra llamar la atención, pero además el sentimiento de querer estar cercano a usted, sea porque dota de una sensación placentera o porque representa un antimodelo a analizar y al mismo tiempo una preocupación importante que haga que los oponentes “estén siempre al pendiente”.

Si se ve en una situación de peligro, obviamente reaccionara empleando un ataque de similar o mayor intensidad a la amenaza. Este tipo de ataque es defensivo y es dependiente de la estrategia contraria. Responder con ataque lo coloca en una posición de espera. Usted está obrando en sentido inverso a la tercera ley de Newton, que establece “A toda acción le corresponde una reacción”, pues reacciona al acto provocado por su adversario. Debe convertirse en hacedor del ataque para generar la reacción del oponente.

Al generar disturbio en su adversario, ya sea por medio de disgustos, contratiempos, interrupciones, espera tortuosa, efectos espejo que irritan por la imitación, así como tácticas descritas con anterioridad, está siendo artífice de un ataque. Éste obviamente es un artificio para sacar de balance al rival, pero no tiene la intención de acabarlo para ganar en definitiva.

Cuando se procura tener un desenlace exitoso no se puede actuar con empatía, compasión ni perdón. Tener PODER no da potestad para ser y no ser. En el límite de la victoria no hay espacio para la piedad, pues con estas muestras moralistas ni está haciendo más amigos, simpatizantes o aliados, pero sí por el contrario otorga un salvoconducto al contrincante. Quienes juegan al PODER saben que una derrota es eso una pérdida y que deberá ser recuperada en un momento posterior. Si usted se muestra complaciente y magnánimo lo único que está promoviendo es que su adversario tenga oportunidad de fortalecerse y hacerle pagar su duelo.

El oponente debe ser completamente neutralizado para que nunca tenga la mínima ocasión de cobrarse la afrenta. Si gana una guerra de PODER no ofrezca salidas decentes o humanitarias a su adversario. Lo que vaya a ganar usted lo consiguió y no tiene por qué redistribuirlo cediendo porciones, que con el paso del tiempo le pueden ser necesarias. Si usted asumió estar en el círculo de PODER debe interiorizar que está situado en medio de una lucha constante y que estará rodeado de enemigos, pues su ganancia atraerá desde antipatías hasta sentimientos enconados.

Si usted gana PODER tiene que asimilar que puede estar -en un momento dado- en el otro extremo. Por tanto, cuando tenga el triunfo total no puede permitirse el lujo de negociar o dejar resquicios para que sus adversarios se recuperen y le devuelvan un golpe fatal. Reconozca sin sentimientos que ganó y que no debe dejar cabos sueltos en el camino. Ataque hasta el exterminio, pues es mejor un enemigo sin recursos que esté impedido a levantarse contra usted, que uno que conserve fuerza y se cobre con creces su derrota.

Si su estrategia le dio éxito no trate, por ningún motivo, que sus contrincantes se adhieran como posibles aliados, dándoles pequeñas parcelas de negociación. Los adversarios entre más lejos mejor, ya que si los aproxima pueden convertirse en su peor pesadilla. Nadie se siente seguro teniendo al lado a la persona que lo ve como ganador de su fortuna y reputación. Sin temor a equivocarme puedo asegurar que, si por otros medios su adversario se recupera y quiere entrar a su espacio de PODER sabrá que usted es implacable y entonces evitará la confrontación.

Atacar de esta manera es además de un arma eficaz una advertencia: si alguien está dispuesto a enfrascarse a obtener PODER a expensas de su PODER debe estar seguro que corre el riesgo de perder todo lo que tiene. Cuando el ataque infunde este temor, que supone pérdida de la vida y propiedades, el adversario se replegará, conservando sus aspiraciones y sentimientos perversos, pero no lo atacará.B.H.G.

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1 comentarios:

A las 14 de diciembre de 2009, 10:30 , Anonymous base de datos empresas ha dicho...

tu pagina es excelente

te mando un abrazo

 

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