ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

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jueves, 10 de febrero de 2011

ANÁLISIS CUANTITATIVO-CUALITATIVO DE LOS RESULTADOS ELECTORALES PARA CAMBIO DE GOBERNADOR EN EL ESTADO DE GUERRERO, MÉXICO 2011


ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS DE LA ELECCIÓN PARA GOBERNADOR EN GUERRERO 2011.
Por Baltasar Hernández Gómez.


Al dar a conocer los resultados finales de la elección para gobernador 2011, el Instituto Electoral del Estado de Guerrero (IEEG) confirmó oficialmente que Ángel Aguirre Rivero [AAR], abanderado de la coalición Guerrero nos Une, fue el ganador del proceso efectuado el domingo 30 de enero pasado con 673 mil 799 votos. El candidato del PRI-PVEM, Manuel Añorve Baños [MAB], obtuvo 514 mil 448 sufragios. El PAN computó apenas 16 mil 066 votos (aún cuando su candidato, Marcos Efrén Parra Gómez, había declinado a favor de AAR 3 días antes de que se llevaran a cabo las elecciones). Un dato que no permite suspicacias que puedan desembocar en impugnaciones es que entre el ganador y el “segundo lugar” –como los priistas fundamentalistas están queriendo fijar a MAB en la percepción pública- hay una diferencia de 158 mil votos.

Los datos duros de la elección no aceptan dubitaciones, pero sí ponen al descubierto la falsedad de elucubraciones políticas. Una de ellas es que la invencibilidad del PRI es un mito genial en Guerrero y por lo que se está observando en otras entidades, como el caso específico de Baja California. Las cifras del cómputo final en el estado pronostican jornadas electorales difíciles para el otrora partido “todopoderoso” que gobernó México por más de 71 años. La alianza Tiempos Mejores para Guerrero, que impulsó la candidatura de MAB, solamente conquistó cuatro de los 28 distritos electorales en juego (distrito 7 en Coyuca de Catalán; distrito 8 en Teloloapan; distrito 10 en Taxco y el distrito 20 en Arcelia), lo cual significa que el PRI tiene tan sólo el 14.28% de la geografía política sureña. Los “pitonisos” del tricolor deben poner manos a la obra, a fin de sacar, en forma más equilibrada, las elecciones que se realizarán durante el presente año en cinco estados: Coahuila, estado de México, Hidalgo, Michoacán y Nayarit, porque de lo contrario podrían enfrentar escenarios que lo situarían en etapa de quiebre en el proceso de cambio del poder Ejecutivo federal 2012.

Es importante subrayar que de los 81 municipios que constituyen la entidad, AAR y la coalición Guerrero nos Une ganaron 58, triunfando en los principales centros poblacionales, tales como: Acapulco, Arcelia, Atoyac, Chilpancingo, Coyuca de Benítez, Iguala, Ometepec, Taxco, Tecpan y Zihuatanejo, entre otros. Las cifras del IEEG desmienten además un segundo mito: la indestructibilidad de los clanes de poder en la entidad, pues solamente en 4 distritos electorales del Centro, Norte y Tierra Caliente el grupo Figueroa pudo conservar presencia con reparto de millones de pesos, despensas y prácticas intimidatorias. ¿Dónde quedó el poderío que tanto pregonaban Rubén Figueroa Alcocer, René Juárez Cisneros y gente identificada con parcelas políticas menos significativas?

Es notorio que sólo votó un poco más del 50% del listado nominal [un millón 229 mil 137], sin embargo, los números no reflejan con amplitud el estado de cosas que prevaleció durante los cinco meses de 2010, en virtud que hubo reaparición de expectativas y activismos en diferentes sectores sociales que tuvieron la oportunidad de optar por alternativas diferentes al PRI y al PRD sin coalición. Por encima de esto es que se materializó una convención social en el imaginario colectivo, que no permitió la asunción de MAB a la gubernatura. El gran perdedor notifica en estos instantes al Congreso que desea regresar ipso facto a la presidencia de Acapulco. En la opinión ciudadana este burócrata/político trae adherido el estigma de haber dejado en bancarrota la tesorería municipal, incumplido con las promesas emitidas en su campaña 2008, transmitido mensajes audiovisuales carentes de autenticidad y abandonado -sin recato alguno- las funciones administrativas y operativas del ayuntamiento que es pilar de la economía estatal, encargándolas a su eterno colaborador, José Luis Ávila Sánchez.

Amén de que AAR ganó por penetrar en la psique y racionalidad social a través de una estructura programática sustentable en ejes que abarcan la temática social, económica, jurídica, cultural, política, seguridad y bienestar para los próximos cuatro años y 8 meses de gestión, así como por la coordinación de esfuerzos de las fuerzas coaligadas (PT, Convergencia y asociaciones civiles); la pérdida priista tuvo cinco fuentes de origen: animadversión de un elevado porcentaje de ciudadanos hacia MAB; inoperancia de las estructuras territoriales de su partido; carencia de sustento social de su “rémora aliada”, el partido Verde, el pésimo desempeño en cargos administrativos anteriores, incluyendo su ineficacia en el gobierno de Acapulco y la puesta en marcha de una campaña que visiblemente derrochó millonarios recursos públicos conferidos por el IEEG, CEN del PRI, ayuntamientos de dentro y fuera de Guerrero, pero también los que provinieron de empresarios y líderes que apostaron a la continuidad del modelo sistémico, que devuelve apoyos a través de contratos, concesiones y/o cargos en la administración estatal.

El cómputo electoral no es puramente estadístico, ya que las cifras se traducen en una radiografía del comportamiento político-electoral en Guerrero y de las fortalezas y debilidades partidistas, toda vez que en los 28 distritos se puede detectar el posicionamiento real de candidatos y proyectos. Al unísono, los números sacan a relucir las deplorables actuaciones de presidentes municipales, políticos, medios de comunicación y la percepción negativa hacia el gobierno de Felipe Calderón. Cuando la cúpula del PRI compró el boleto que traía en venta MAB, quien voceaba su supuesta victoria anticipada por haber ganado -diecisiete meses antes- la presidencia de Acapulco, no se percató que la población guerrerense no era Acapulco en 2008 y que “el chaparrito entrón y cabrón” como él mismo se hacía llamar en campaña, era una carta muy desgastada por la larga lista de agravios, acusaciones por presumibles desvíos de fondos públicos, traiciones y cambios de estafeta al más puro estilo palaciego que generó a su paso por la administración pública y en los grupos a los que ha pertenecido desde la década de los ochenta del siglo XX.

Con todo este bagaje negativo MAB fue propulsado como heraldo del PRI enfundado en formato coloreado de verde, corazón rojo y frases de marketing compuestas por 3 ó 4 palabras que no mostraron nada sustantivo a la ciudadanía. Por esto y más el cómputo final proporcionado por el IEEG, el domingo 6 de febrero pasado, debe servir de reflexión y como punto de partida para próximos estudios sobre actitud y desenvolvimiento sociopolítico, a fin de que haya una vuelta a la instalación de paradigmas más consolidados para pensar y hacer política. A continuación explico los resultados electorales del 30 de enero 2011 en Guerrero:

En el distrito 1 con cabecera en Chilpancingo, AAR obtuvo 32 mil 170 votos. MAB sumó 18 mil 425 papeletas y PAN 503 votos. Asimismo, en el distrito 15 también perteneciente a Chilpancingo, AAR contabilizó 38 mil 921 sufragios, MAB 22 mil 867 votos y PAN 632. Grosso modo la coalición de AAR obtuvo 71 mil votos y la alianza añorvista 41 mil, es decir, hubo 30 mil votos de diferencia en la capital del estado donde aparentemente debió haber existido control del actual presidente de extracción priista, Héctor Astudillo Flores. Muchos priistas que ahora están buscando culpables reales y ficticios han asumido que el mandatario capitalino apoyó al candidato de su partido de dientes para afuera, pero que desde el mes de octubre 2010 estuvo tendiendo puentes de acercamiento con AAR para asegurar gobernabilidad en el corto plazo. Personas cercanas al ex-candidato a la gubernatura de Guerrero en 2004 han comentado que Astudillo Flores tuvo la certeza, desde julio pasado, que el candidato de la coalición Guerrero nos Une sería el ganador de la contienda.

Algunos periodistas aseguran que la sociedad chilpancinguense vota por autoridades priistas en lo local, pero que a nivel regional vota por mejores opciones, en este caso por AAR. ¿Dónde estuvo Efrén Leyva Acevedo, presidente del PRI-Gro., ya que no se apreciaron trabajos de consolidación territorial, pese a que la sede y recursos logísticos de dicho partido están asentados en la capital del estado? ¿Qué hicieron los emisarios priistas venidos de 5 entidades, pues no lograron sumar votos, sino por el contrario, produjeron proporciones negativas de 2 a 1 con respecto a AAR? ¿Es verdad que solamente estuvieron en hoteles de cinco estrellas de Acapulco y Zihuatanejo disfrutando de sus exorbitantes viáticos y emitiendo tarjetas informativas en las que se vaticinaba el triunfo de MAB sin soporte evidencial?

Hay voces que señalan que el presidente del priismo guerrerense se cobró las continuas afrentas de MAB cuando le impidió operar estrategias electorales en Acapulco, Costa Grande y Costa Chica. MAB acabó asignando dichas tareas a colaboradores que nunca han demostrado trabajo de base ni mucho menos eficacia en tareas gubernamentales.

En el distrito 2 de Tixtla y tres municipio circunvecinos *, AAR obtuvo 18 mil 366 votos; MAB atrajo 16 mil 400 y el PAN tuvo 519 votos. Casi dos mil sufragios de diferencia a favor del triunfador, lo que demuestra que a pesar de considerarse municipio controlado por el priismo, la labor del alcalde Jorge Luis Campos Espíritu fue desaprobada por la ciudadanía, debido a la desatención de comunidades rurales, indígenas y al desastroso estado físico de la tubería de agua potable y drenaje. La tierra del consumador de la independencia mexicana, Vicente Guerrero Saldaña y de uno de los hombres más brillantes de la cultura universal, Ignacio Manuel Altamirano, no se tiñó de verde, blanco y rojo, pero sí volcó sus preferencias hacia AAR.

En el distrito 3 de Chilapa y tres municipios circunscritos *, AAR ganó con 21 mil 741 votos; MAB tuvo 21 mil 517 y el PAN alcanzó 943. Si a esto se aúnan los resultados del distrito 25 con circunscripción en Chilapa, 16 mil 276 sufragios fueron para AAR, 14 mil 968 para MAB y 336 para el PAN; la cifra global cerró en: 38 mil para AAR, 36 mil para MAB y 1 mil 279 para el partido blanquiazul. Al igual que Tixtla, este municipio dotó del triunfo suficiente a AAR, quitándole al PRI una plataforma política en el centro del estado. El partido tricolor, los profesores “institucionales” del SNTE y líderes sectoriales no pudieron proporcionar la contundencia electoral para MAB. ¡Ni modo! dijo el indígena que baja desde Tlapa, los fines de semana, a vender huaraches de cuero y suela de llanta a la plaza principal de esta tradicional población.

Al otro lado de la entidad, en el distrito 4 de Tecpan, que también abarca los municipios de Atoyac y Benito Juárez (San Jerónimo), AAR ganó con 28 mil 296 votos, MAB tuvo 23 mil 621 y el PAN consiguió 303 votos. Si en el pasado reciente este municipio con demografía cercana a 100 mil habitantes fue señalado como coordenada geopolítica afín al PRI, ahora ni con los movimientos del presidente Nadín Torralba Mejía pudo conseguir la victoria de MAB. A través de la imagen positiva de AAR, creada durante su desarrollo político-administrativos a nivel estatal y nacional; los oficios y estructura de movilización del PRD en Atoyac y San Jerónimo, así como la operación de mujeres y hombres cercanos al actual gobernador Zeferino Torreblanca, como Armando Ríos Piter, autodenominado “El Jaguar”, la coalición Guerrero nos Une pudo más que la maquinaria priista que contabilizaba -desde principios de 2010- como suyo este distrito electoral.

En el distrito 5 de Acapulco y municipios adheridos *, AAR triunfó con 26 mil 548 votos, MAB obtuvo 16 mil 322 y el PAN contabilizó 595. En el distrito 13 de Acapulco, AAR tuvo 31 mil 632 sufragios, MAB 23 mil 043 votos y el PAN tuvo 692. En el distrito 16 de Acapulco, AAR ganó con 26 mil 323 votos, MAB sumó 18 mil 226 y el PAN 450 votos. En estos tres distritos AAR consiguió 84 mil 503 votos efectivos, más de 26 mil 922 votos que los sumados por MAB. El PAN obtuvo tan sólo 1 mil 737 sufragios, cantidad tan insignificante en términos políticos, que puede compararse con la afluencia promedio de clientes -durante 2 horas- en un centro comercial.

En el distrito 17 de Acapulco, AAR salió victorioso con 29 mil 267 votos, MAB computó 16 mil 952 sufragios y el PAN 646. En el distrito 18 también de Acapulco, AAR triunfó con 32 mil 553 sufragios, MAB obtuvo 24 mil 743 votos y el PAN 695. En el distrito 26 de Acapulco, AAR captó 27 mil 082 votos, MAB 15 mil 845 sufragios y el PAN 690. Finalmente, el distrito 28 de Acapulco, AAR triunfó con 24 mil 325 votos, MAB 16 mil 272 sufragios y el PAN 477. Otra vez arrasó AAR con 113 mil 227 votos contantes y sonantes, 39 mil 405 sufragios más que MAB. El partido blanco y azul al cual pertenece el presidente de la República computó tan sólo 2 mil 508 votos.

Las cifras captadas en el municipio más importante de Guerrero, desde el punto de vista demográfico y económico, muestran que el ex-candidato MAB, presidente constitucional con licencia, aún cuando contó con recursos materiales, humanos, financieros y técnicos del Ayuntamiento, haber impuesto a colaboradores en puestos de operación política y vanagloriarse que Acapulco era propiedad tricolor por su triunfo en 2008, tuvo un revés estrepitoso. No fue la propaganda negra, Ebrard o las “tribus” del PRD, PT o Convergencia, sino el pésimo desempeño como administrador, como político saltimbanqui, como incumplidor de promesas en lo concerniente a servicios públicos y como derrochador de cantidades millonarias de dinero en campaña, lo que llevaron al PRI y a MAB a la derrota.

En la mente del perdedor lo único rescatable es que tuvo para sí 131 mil 403 votos, olvidándose que dicha cifra representa solamente un 39% del total de votantes, que frente al 59.31% que obtuvo AAR, no es suficiente para seguir asegurando que tiene hegemonía y por consiguiente, legitimidad. MAB, al confirmar su inferioridad electoral, está viendo bajar su cuerpo a la tumba política, que quiere rellenar con la vuelta a la presidencia. ¿Cómo pretende regresar? ¿Como político perdedor que no le interesó dejar al garete las responsabilidades administrativas y sociales de su mandato para perseguir el interés personal y el de los clanes del poder regional? ¿Como “ganador” del 39% de votos en el municipio que mal gobernó? ¿Como primo que rompió lazos familiares por codicia o cómo hombre malagradecido que le dio la espalda y acusó de “traidor” a su mentor y jefe en cargos públicos? ¿Como fabricante de falacias que gastó millonarios recursos en promoción personal antes, durante y después de la contienda electoral 2010-2011? ¿Cómo mesías que en estos momentos anda recorriendo algunas poblaciones en las siete regiones de Guerrero dando gracias por el medio millón de votos recibidos y augurando regresar a la silla presidencial de Acapulco para ahora sí otorgar tiempos mejores a sus habitantes?

¿Por qué los priistas no hicieron caso a Fernando Moreno, delegado especial del CEN-PRI y ex-gobernador de Colima, cuando en reuniones de evaluación afirmaba a todos los politiqueros guerrerenses que la elección no se trataba de dinero, sino de inteligencia y trabajo proveniente de la base? ¿Dónde anduvieron Alejandro Carabias, Fermín Alvarado, Vicente Trujillo, Erika Luhrs, Efrén Leyva, Oscar Rangel, Miguel Ángel Hernández Albarrán o Bismarck Villanueva Bracho, por citar sólo algunos? ¿Quiénes seguirán respetando a MAB en la CTM, sindicaturas, regidurías, asociaciones empresariales y organizaciones no gubernamentales? La verdad es que el perdedor de la contienda tiene un año y medio de terror –cuando logre regresar al Ayuntamiento- y otro decenio más de ostracismo. Sería provechoso que alguien le aconsejara que el exilio es una salida más o menos “honorable” o que la huída a un puesto de segundo nivel podría ser muy recomendable para no generar más controversias, apuntan algunos colegas. Ya se verá.

Por otro lado, en el distrito 6 de Ometepec y tres municipios circunscritos *, AAR triunfó con 33 mil 764 votos, MAB sumó 18 mil 322 y el PAN tuvo 265 papeletas validadas. Los resultados están exponiendo que las dos terceras partes de la ciudadanía de este municipio, lugar de nacimiento de AAR y de la ascendencia de MAB, fueron para el primero. Acapulco y Ometepec son para MAB los símbolos más emblemáticos de su pérdida, la cual no es solamente política, sino personal, íntima. La líder indígena Aceadeth Rocha o los priistas que antes alababan a AAR no pudieron detener su supremacía electoral. Las cifras ratifican la imagen consolidada de AAR y que el PRD cuenta aún con respaldo social en ese importante municipio de la Costa Chica desde hace 2 años.

En el distrito 7 de Coyuca de Catalán y dos municipios circunvecinos *, AAR tuvo 19 mil 732 votos, MAB ganó con 698 sufragios más, es decir, con 20 mil 430, y el PAN contabilizó 231. La misma secuencia continuó en el distrito 8 de Teloloapan, pues AAR alcanzó 18 mil 298 sufragios y MAB triunfó con 149 votos más, o sea, 18 mil 447 papeletas y el PAN logró 320. Ambas circunscripciones se encuentran “controladas” por los Figueroa, aseguran los priistas, pero aún con esto, la ventaja de MAB fue pírrica y en el futuro no será creíble la versión de predominio priista.

En el distrito 9 de Iguala y municipios circunscritos *, AAR triunfó con 21 mil 993 votos, MAB tuvo 19 mil 195 sufragios y el PAN captó un mil 266. En el distrito 21 también en Iguala, AAR ganó con 24 mil 103 votos, MAB 19 mil 888 y el PAN con 858. El municipio cuna de la Bandera Nacional con sus tres colores y el águila devorando la serpiente de cascabel no dejó que ganara el partido que usufructúa políticamente el verde, blanco y rojo, desde 1929.

Cerca de ahí, en el distrito 10 de Taxco, AAR perdió por casi mil votos: 16 mil 746 votos contra 17 mil 694 sufragios de MAB y el PAN logró mil 268 votos. En esta zona electoral el PRI trabajó bien y la coalición se confió a los supuestos arreglos de panistas. Unas de cal por otras de arena. Sin embargo, en el otro distrito de Taxco, el 19, AAR obtuvo 13 mil 061 sufragios, MAB 11 mil 753 votos y el PAN un mil 069. En el cómputo total, Taxco fue ganado por la coalición Guerrero nos Une con poco menos de 400 votos.

En el distrito 11 de Tlapa y cinco vecinos adscritos *, AAR obtuvo 23 mil 821 sufragios, MAB 18 mil 941 y el PAN 356 votos. En el distrito 27 también en Tlapa, AAR ganó con 17 mil 718 votos, MAB alcanzó 12 mil 201 y el PAN 197. La zona más atrasada en el plano socioeconómico de Guerrero, controlada muchos años por el PRI, vertió sus votos a la coalición de AAR, pese al despliegue del partido tricolor, principalmente en sectores campesinos e indígenas.

En el distrito 12 de Zihuatanejo y cuatro municipios circunscritos *, AAR triunfó con 36 mil 874 votos, MAB tuvo 34 mil 484 y el PAN alcanzó 875. Este municipio clave para la economía del estado, colindante con Michoacán no quiso regresar al PRI y se unió al llamado “corredor opositor” de la Costa Grande de Guerrero que comprende Coyuca de Benítez, Atoyac, San Jerónimo y Tecpan.

En el distrito 14 de Ayutla y otros municipios aledaños *, AAR ganó con 26 mil 897 sufragios, MAB tuvo 21 mil 365 y el PAN 929. En este espacio la “aplanadora priista” no pudo obtener el triunfo para su abanderado, que no adquirió presencia mayoritaria ni contacto real con la población.

En el distrito 20 de Arcelia y los municipios de Totolapan y Tlapehuala, AAR perdió por 622 votos, es decir, tuvo para sí 16 mil 201, frente a los 16 mil 823 de MAB. El PAN logró apenas 128 sufragios. Los votos priistas costaron mucho en esta zona de influencia figueroista, porque los analistas del PRI aseguraban un triunfo con más de 4 mil sufragios de diferencia y no fue así.

En el distrito 22 de Huamuxtitlán y cinco municipios circunscritos *, AAR alcanzó 11 mil 737 votos, MAB 10 mil 545 y el PAN 266. En este escenario regional se dio sorpresa, pues el PRI había asegurado victoria anticipada frente a la coalición del PRD, PT y Convergencia, pero los cálculos le fallaron por un mil 192 sufragios.

En el distrito 23 de Pungarabato y los municipios de Cutzamala y Tlalchapa, AAR triunfó por 440 votos, es decir, obtuvo 14 mil 685 boletas, frente a los 14 mil 245 de MAB. El PAN captó solamente 266. Otro revés para el priismo acostumbrado a mantener cerrada esta zona.

En el distrito 24 de San Luis Acatlán y municipios como Azoyú, Copala, Marquelia, entre otros *, AAR ganó con 24 mil 669 sufragios, MAB obtuvo 10 mil 904 y el PAN contabilizó 291 votos. Aún cuando el PRI se regodeaba de quitarle presencia a AAR en la región de la Costa Chica, éste conservó su dominio y sacó la victoria electoral en proporción de 2.2 a 1.

A manera de conclusión.

A.- Las elecciones Guerrero 2011 debe ser apreciada como una lección para el PRI estatal y nacional, toda vez que la recuperación electoral de 2006 y 2008 no fue condición absoluta para pronosticar el regreso a la gubernatura del estado ni mucho menos afirmar la vuelta a la presidencia de México en 2012.

B.- 2011 no será “pan comido” para el PRI en las cinco elecciones que faltan por realizarse, ya que Guerrero y después Baja California Sur fueron ganados por medio de una colación de centro-izquierda y por el PAN, respectivamente. Los demás partidos tendrán que sentarse a analizar los pasos a seguir, tanto en solitario como en forma coaligada si es que así lo determinan las dirigencias, pero sobre todo la base militante.

C.- Por lo mismo, en la elaboración de escenarios prospectivos para este año y 2012, la figura de las alianzas debe aparecer como una constante analítica de gran importancia, en virtud de que el pragmatismo político está sirviendo como eje rector para no dejar llegar al PRI a los poderes Ejecutivo de estados y la República.

CH.- Ángel Aguirre Rivero llega como gobernante legitimado por una amplia mayoría ciudadana, lo que dará impulso a transformaciones en cuatro años y ocho meses de gestión.

D.- El PRI tendrá que reformar sus estrategias políticas, administrativas y electorales si quiere competir a futuro con posibilidades reales de triunfo, pues su actual andamiaje le está restando -incluso- votos duros en circunscripciones que han sido catalogadas como seguras. Deberá además seleccionar a candidatos con presencia, trabajo y legitimidad, para que la gente crea en ellos. Por lo tanto tendrá que desechar recomendaciones o imposiciones de políticos “reciclados”.

E.- Guerrero deberá entrar a un proceso de estabilidad, re-diseño económico-productivo y convivencia social, lo que no significa olvido ni perdón al mayoreo, pues los enemigos de la democracia pulularon y ahí siguen estando ahora con rostros compungidos requiriendo indulgencia. Sin embargo, agazapados en la sombra, a la menor oportunidad, pueden transmutarse en animales peligrosos para el desarrollo del estado. B.H.G. Ω

NOTA IMPORTANTE:
* Para mayor ahondamiento en lo relativo a la composición de distritos electorales, recomiendo consultar el Código Electoral del Estado de Guerrero, número 264, páginas 15-18.

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