ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

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jueves, 3 de febrero de 2011

GANANCIAS Y PÉRDIDAS EN LA ELECCIÓN PARA GOBERNADOR DEL ESTADO DE GUERRERO, MÉXICO 2011.



QUIÉNES GANARON Y QUIÉNES PERDIERON EN LA ELECCIÓN GUERRERO 2011.
Una primera aproximación.
Por Baltasar Hernández Gómez


A las 21:00 horas del domingo 30 de enero se había computado el 37% de las 4,895 casillas instaladas en las siete regiones del estado de Guerrero y las cifras del conteo de salida ratificaban lo que desde siempre supo el electorado: que Ángel Aguirre Rivero sería el próximo gobernador de la entidad a pesar del infame derroche de recursos humanos, materiales, técnicos y financieros que hizo el PRI y su candidato Manuel Añorve Baños. Desde dos horas atrás la tendencia mostraba que el candidato de la coalición Guerrero nos Une, constituida por PRD, Convergencia y PT, obtendría más votos que la alianza opositora. Mientras los aguirristas estaban entusiasmados por la avalancha de votos a favor en el otro extremo las miradas y gestos mostraban los terribles estragos de la derrota. La bipolaridad psicológica penetró en la esfera de lo político, en virtud de que los priistas pasaron de eufóricas muestras de triunfo anticipado por la mañana a la depresión nocturna cuando se percataron del rotundo fracaso electoral.

Los priistas de buena fe, los jóvenes que fueron enajenados con el juego mercadológico construido por expertos en penetración psicológica y los perversos saltimbanquis de siempre, bajaban la vista y se iban retirando de los sitios donde supuestamente festejarían el triunfo de Añorve Baños. Los esbirros del presidente municipal con licencia no alcanzaban a digerir los por qué de la derrota de su candidato vestido en verde pistache. La mayoría apagó teléfonos móviles y se retiraron a sus aposentos, esperando hasta el último minuto un golpe de suerte que restara la sumatoria de votos a favor de Ángel Aguirre Rivero. El diablo no cumple todos los deseos ¿Verdad?

La información que llegaba puntualmente del Instituto Electoral del Estado de Guerrero (IEEG) fue un martirio para miembros y simpatizantes de la alianza de priistas, panalistas y ecologistas (militantes del PRI, Nueva alianza y Partido Verde, respectivamente) quienes no asimilaban que el “chaparrito entrón y cabrón”, como Añorve Baños se autodenominó en campaña, estuviera perdiendo con quince puntos porcentuales de diferencia, es decir, con la contundencia que aniquila cualquier pensamiento de impugnación. A partir de que los resultados se iban dando casilla por casilla, Manuel Añorve, que por egolatría y bajos intereses grupales aspiró a la gubernatura de la entidad, abandonando su mandato juramentado y tirando por la borda su responsabilidad con la base societal de Acapulco, no volvió a aparecer en público.

¿A dónde se iría Manuel Añorve? preguntaban las fuerzas matraqueras, los hombres de negro con gorras rojas, los empleados de confianza del Ayuntamiento que operaron la guerra sucia y los taxistas que transportaban votantes a casillas a modo ¿Dónde estaba el candidato, su esposa, hijos y colaboradores más cercanos? ¿Por qué no salía a decir que el triunfo de su contendiente era falso y que siguieran confiando ciegamente en su candidatura? ¿Por qué no salía a rechazar los datos generados por el IEEG, medios de comunicación locales y nacionales, que apenas unas cuantas horas antes lo publicitaban como la última botella de refresco en el desierto? La verdad es que no hubo más apariciones ni respuestas y los mariachis callaron. Ante el sigilo empezaron a generarse acusaciones veladas entre priistas. Muchos de ellos escondían la pena por haber manifestado el doble lenguaje de asegurar votos para Manuel Añorve, pero finalmente sufragar por Ángel Aguirre Rivero.

Los fanáticos tricolores echaban culpas al perredismo, a Ebrard, a los Chuchos, en fin, a todos los enemigos que surgen en momentos de desesperación. ¿Para qué sirvió traer a operadores de Tamaulipas, Veracruz y estado de México; a estrategas del CEN del PRI y a líderes de sectores, que estuvieron hospedados en hoteles de gran turismo e incluso en las residencias de Jorge Kahwagi, Figueroa Alcocer y René Juárez? Para nada.

Las cifras del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) hablaban por sí solas: Ángel Aguirre Rivero era el ganador de la contienda. Punto. El impacto de las gráficas publicadas minuto a minuto por el instituto electoral hizo que los representantes distritales y operadores del PRI dejaran a la deriva sus labores de control y contención. Los líderes desaparecieron. Los aliados guardaron distancia. Los rumores de violencia se intensificaron, pero no lograron la inmovilidad social. Los antiguos simpatizantes del candidato priista se fueron corriendo hacia el centro moderado y cambiaron su discurso fundamentalista hacia conceptos de reconciliación e inclusión. Jaque mate a la soberbia, al dispendio y autoritarismo desplegado por Manuel Añorve, familia y allegados.

Los “revolucionarios institucionalizados” continuaron culpando de su desgracia a la maldad de perredistas, petistas, convergencistas y panistas, pues según ellos consiguieron confundir al electorado. Los cortesanos del PRI llegaron incluso a asegurar que la sociedad pagó mal al partido, pues no comprendió los mensajes emitidos durante los tres meses de proselitismo mediático de Añorve Baños. El candidato de la alianza Tiempos Mejores no volvió a declarar absolutamente nada y mucho menos se presentó en público acompañado de su esposa e hijos. Manlio Fabio Beltrones Rivera y Enrique Peña Nieto, entre otros miembros de la élite priista desaparecieron para no seguir contemplando la debacle en Guerrero.

Luego de las diez de la noche Beatriz Paredes Rangel, ex-gobernadora de Tlaxcala, actual diputada federal y secretaria general del PRI, flanqueada por Fernando Moreno Peña y Efrén Leyva Acevedo, leyó un comunicado llamando a la coalición Guerrero nos Une una concentración de políticos “antinaturales y sucios”. No hubo ronda de preguntas y mucho menos esclarecimientos, pues era evidente el clima de luto anticipado. Manuel Añorve se quedó solo con su soledad, solo con su traición, solo con sus engaños y solo con la esposa que abandonó el púlpito cristiano y la oficina del DIF local para compartir la ambición de ser la pareja rutilante del sur del país.

Dudas y traiciones se suscitaron en tropel al interior del equipo añorvista, que no tuvo empacho para dejar al garete la estructura administrativa y operativa del Ayuntamiento de Acapulco, a fin de aspirar a mejores posiciones en la jerarquía burocrática del estado, sin embargo, al atestiguar el hundimiento del barco priista, prefirieron resguardarse en la intimidad de sus casas o en alguna mesa oculta de restaurante abierto 24 horas. Los cortesanos de Manuel Añorve sabían perfectamente que no podían aparecérsele o hablar por celular con su “jefe”, pues serían el centro de sus insultos. Mientras los pensamientos funestos de la derrota copaban la mente y corazones del círculo añorvista, las instalaciones del PRI en los 81 municipios de Guerrero estaban vacías. ¡El último que se vaya quita las baterías a los megáfonos, guarda las playeras y despensas sobrantes y apaga la luz!

En el otro cuadrante, Ángel Aguirre Rivero esperaba con madurez y equilibrio que las cifras hablaran por sí mismas y se dictaminara oficialmente y de manera inobjetable, que había ganado democráticamente la titularidad del poder Ejecutivo de Guerrero para los siguientes 4 años y ocho meses. La sociedad mexicana permanecía a la expectativa y pasadas las diez de la noche obtuvo un mensaje mesurado y reconfortante, que apuntalaba gobernanza (término empleado por Rubén Aguilar Valenzuela, ex-vocero de Vicente Fox, en el diplomado sobre comunicación gubernamental que imparte en la Universidad Americana de Acapulco, referida a la “filigrana conectiva” de las instituciones gubernamentales para operar eficientemente las acciones necesarias para mantener la eficiencia del Estado), esperanza y trabajo para el fortalecimiento de la condición humana y material de los guerrerenses.

Ángel Aguirre Rivero pronunció un discurso en el zócalo de Acapulco que estuvo a la altura del estadista moderno que demanda la entidad, mediante el cual mantuvo firme su palabra para no abandonar principios ni fallar a los compromisos sociales y políticos adquiridos con la sociedad, “como candidato lo dije y como nuevo gobernador lo sostendré”, retumbó la franqueza del político que asumirá el poder el uno de abril próximo, teniendo como prioridades las necesidades sociales, económico-productivas, políticas, jurídicas, culturales y de servicios para todos los guerrerenses. La seguridad de sus palabras venían respaldadas por el blindaje social que brindan los 671,012 sufragios contantes y sonantes (el 55.92% de la votación general) contabilizados y validados por el IEEG con el 99.61% de casillas computadas.

El mitin nocturno fue la estocada final para Manuel Añorve que a esas alturas -me confió un colaborador cercano a su familia- ya había ingerido dos pastillas de diazepam para ponerse en un estado de onda cerebral tipo βeta, que le rebajara el frenesí por sentirse vapuleado. Las cifras del PREP sacudieron el súper yo del candidato priista y de los que rasgaban vestiduras difamando y amenazando a los pocos que nos atrevimos a dar cuenta de la barbarie añorvista. La madrugada del 31 de enero fue extremadamente corta para el vencedor y todos los que creyeron en su persona y programas a realizar, pero larga, muy larga para el vencido.

Después de escribir esta breve crónica que intenta retratar horas de fluctuaciones producidas por la acumulación de rumores, suspicacias pre-fabricadas, esperanzas, sinsabores y datos del IEEG, deseo traspasar el nódulo anecdótico y pasar al campo de las evidencias. Por tal motivo, primeramente rescato un diálogo pedagógico y de gran contenido humano del cine contemporáneo, expresado en la película Perfume de mujer por el actor Al Pacino (A.P.), cuando entabla comunicación con una joven hermosa (J.H.), que estaba esperando a su novio en un restaurante: A.P.: ¿Está esperando a alguien? J.H.: En un instante más. A.P.: En un instante se vive una vida……………..Un día, un voto, un mensaje contundente y una percepción positiva de la colectividad, en cierta etapa existencial, puede significar la vida misma. Eso pasó la noche del 30 de enero de 2011.

Y efectivamente un instante es la gloria para ganadores, pero también el infierno para perdedores. Más allá de los pensamientos y experiencias generadas durante la dinámica coyuntural es preciso que se ofrezcan comentarios connotativos, a efecto de quitar velos al evento electoral más significativo en Guerrero [ni siquiera el triunfo de Zeferino Torreblanca Galindo en 2005 alcanza esta designación, ya que dicho proceso estuvo ensombrecido por actos que sugirieron complicidad y cesión de derechos producidos por el entonces gobernador René Juárez Cisneros] y dar respuestas a preguntas como: ¿Quiénes ganaron y quiénes perdieron realmente las elecciones enero-2011? Aquí algunas coordenadas:

Primeros ganadores.

Ángel Aguirre Rivero llega a la titularidad de la gubernatura de Guerrero no solamente con la fuerza legal de las instituciones, sino con la legitimidad otorgada por una sociedad que saltó las bardas de la intimidación, saturación comunicativa de propaganda tendenciosa y la compra de consciencias edificadas por el PRI más retrógrada de México y el candidato Añorve Baños. El político, el gobernante probado, el jefe de familia, el guerrerense equilibrado y respetuoso que es Aguirre Rivero llega a la gubernatura rodeado del aura social que se ganó a pulso a través de una campaña congruente y honesta, la cual opacó la batalla del marketing político más funesto que se haya desplegado en todo el territorio nacional.

Gana un estilo de gobernar democrático, abierto, sencillo, entendible, responsable y conciliador que tiene como alpha y omega hacer de Guerrero un sitio digno para vivir. Así lo ha demostrado Ángel Aguirre Rivero, siendo el centro de principios, programas y plataformas de tres organismos políticos que profesan diversas ideologías, provenientes de alas progresistas, de centro e izquierda, pero sobre todo porque no fue introducido en el túnel de las descalificaciones como lo hiciera Manuel Añorve, quien estuvo enfocado a demeritarlo con injurias a través de todos los medios de comunicación que dispuso, a razón de tener firmados contratos de servicios, canonjías en especie y tratos especiales a empresas de comunicación y periodistas sin escrúpulos.

¿Cómo se comportarán de ahora en adelante periódicos como Novedades de Acapulco, empresas de radio y televisión como TV Azteca, Televisa, Siga Noticias, TV Fórmula Guerrero, Milenio Televisión, entre otros, cuando destilaban una grosera predilección hacia Añorve Baños y denostaban sin pudor a Ángel Aguirre Rivero? Una contestación a bote pronto remarcaría la siguiente consigna: “embarrándonos de aceite de ricino para que resbale fácilmente la crítica, pues lo importante es volver a construir mensajes comunicativos a favor del nuevo gobernador, como si nada hubiera pasado y de esta forma sigan fluyendo jugosas concesiones y ganancias económicas por concepto de publicidad”. Faltaría concluir con un amén y ver si el gobernador Aguirre Rivero quiere comprarles el boleto. Lo más probable es que se modifiquen sustancialmente las relaciones entre el Ejecutivo estatal y los medios masivos de comunicación, para que no se permitan las desigualdades percibidas durante el proceso electoral 2010-2011.

Ángel Aguirre Rivero triunfó porque cuenta con una plataforma reforzada por diagnósticos, análisis reales y propuestas sustentables que funcionarán como base para el programa estatal de desarrollo 2011-2015, el cual girará en cinco ejes rectores: 1) Desarrollo económico sustentable y empleo; 2) Desarrollo humano e igualdad de oportunidades; 3) Seguridad ciudadana y prevención del delito; 4) Gobierno con rostro humano y de puertas abiertas, y 5) Democracia de calidad. Esta certidumbre es la que requiere Guerrero para desechar discursos cantinflescos y amenazas de Manuel Añorve que adelanta desconocer los resultados oficiales, realizar un tour todo pagado por el estado para agradecer los 512 mil votos recibidos, amenazar con el levantamiento de impugnaciones jurisdiccionales ante los tribunales electorales y anticipar que está valorando volver a la presidencia de Acapulco.

La “Chimoltrufia”, personaje creado por el cómico mexicano Roberto Gómez Bolaños, se queda corto al escuchar las desviaciones de pensamiento y acción de Manuel Añorve Baños, quien hace unos días era el consentido de la cúpula priista y del gobernador Peña Nieto, pero que en estos instantes no es más que un hombre sentado en escritorio ajeno (en la entrevista televisiva hecha por Ciro Gómez Leyva para Milenio TV, a las 10:00 p.m. del lunes 31 de enero del año en curso, Manuel Añorve salió a cuadro en el despacho de la presidencia de Acapulco, ubicado en un anexo del parque Papagayo), que no distingue el norte del sur porque perdió la brújula en la vorágine electoral y por el síndrome obsesivo-compulsivo que ahora lo envuelve de rabia enfermiza por haber perdido los comicios que creía suyos desde el mes de agosto de 2010.

Debo subrayar que otro gran ganador es la sociedad de Guerrero, porque no hubo violencia que pusiera de rodillas la continuidad de un proyecto político encaminado a sacar del atraso ancestral a los sectores sociales más desprotegidos. Aún con todas las deficiencias del modus operandi de la política local y de los vacíos de poder generados por Zeferino Torreblanca Galindo, el estado ganó en virtud de que el órgano electoral pudo organizar elecciones confiables y que las instituciones dirigieran esfuerzos para evitar tensiones o colisiones insalvables en el corto plazo.
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Guerrero ganó con la victoria de Ángel Aguirre Rivero, ya que así habrá un estilo sui generis donde prevalecerá el desarrollo, legalidad, justicia y paz, para que Guerrero no caiga otra vez en la era paleolítica del priismo paleolítico o en el espectro indefinido y engañoso que fabricó Zeferino Torreblanca Galindo, quien aprovechándose de la voluntad progresista de la clase media, de las ilusiones de muchos sectores de la clase pobre en zonas rurales y suburbanas, así como del PRD de avanzada, hizo que se derrumbara a nivel cero la credibilidad ciudadana hacia las autoridades. Hay muchas tareas pendientes por hacer.

Segundo ganador.

El fallo electoral establece explícitamente que la coalición de los partidos PRD, Convergencia y PT fueron los ganadores del proceso electoral 2011. De alguna manera el PAN, cuyo candidato, Marcos Efrén Parra Gómez, declinó a favor del candidato de Guerrero nos Une, al cinco para las doce, fue otro beneficiario colateral de dichos comicios, pese a que en lo visible no estuvo orgánicamente integrado. Sin embargo, el PRD en sí mismo no ganó mucho al igual que los otros partidos adheridos, en virtud de que, quien triunfó fue Ángel Aguirre Rivero como elemento aglutinador de las preferencias sociopolíticas.

El segundo ganador es la estrategia planificada de alianzas a nivel nacional, para evitar -a toda costa- que el PRI tenga mayoría en las cámaras legislativas, conserve un número mayoritario de gubernaturas (hay que tener presente que durante 2011 están por realizarse seis elecciones estatales), y que no obtenga la presidencia de México.

No tengo intenciones de ahondar en la validez o no de las alianzas, bajo la lupa analítica de ideologías, principios y proyectos políticos, pero sí apuntar que desde la perspectiva pragmática las coaliciones han funcionado para instaurar supremacías electorales. ¿Cuáles serán los costos? Habrá que ver los comportamientos en diferentes entidades federativas y avizorar 2012 como un horizonte tan cercano como el crecimiento priista de los últimos 2 años, debido a la inoperancia de las políticas sexenales panistas y de administraciones perredistas en municipios y estados.

Mientras no existan exigencias de cuotas a forciori, de paralizaciones provocadas por tribus incontrolables, simulaciones de unidad, alianzas espurias en el congreso, atrasos a propósito en la operación de programas en el próximo gabinete; se puede garantizar operatividad, equilibrio y un contexto adecuado para el desarrollo sostenible en los próximos años. Si las alianzas sirven en principio para detener al priismo mafioso de Salinas, Beltrones, Grupo Atlacomulco y caciques regionales en diferentes latitudes de la República, bienvenidas por “vía de mientras”, como diría en vida mi primo Bolívar.

Tercer ganador.

El cambio en la percepción social sobre los medios de comunicación, el cual no es una abstracción, sino una actitud distinta frente a los programas de impacto masivo. Ya nada puede ser igual, pues muchos espacios impresos y audiovisuales quedaron por los suelos ante la transmisión de parcialidades que rayaban en lo absurdo.

Las veteranas y nuevas generaciones que están al pendiente de los mass media no vislumbraron canales comunicativos, sino empresas que privilegiaron contratos de publicidad, demeritando la labor periodística. La sociedad será parte activa de cambios trascendentales en televisión, radio, periódicos y revistas, pues si no existieran evoluciones cualitativas en los formatos habrá una severa baja de público seguidor.

Cuarto ganador.

Otro gran ganador es la participación societal como mecanismo proactivo y exigencia hacia las esferas del poder político y económico, toda vez que quedó demostrado que a través de la racionalidad en los procesos electorales, la toma de consciencia y la quita de temor infundado, los sectores sociales pueden modificar el escenario predispuesto por las fuerzas oscuras que defienden hasta la muerte el mantenimiento y reproducción del statu quo. Ante las llamadas telefónicas, rumorología y amedrentamientos, la movilización y la acción colectiva.

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Los primeros perdedores.

Manuel Añorve Baños es el gran perdedor que hoy por hoy vive el apocalipsis de haber asumido como verdad absoluta que la repetición ad infinitum de prácticas trapecistas y desleales le servirían siempre para obtener intereses retorcidos en el ámbito político. Si durante veintinueve años de carrera burocrática el procedimiento de ir como veleta y tanteando a los “jefes” le resultó, la elección del penúltimo día de enero 2011 le restregó en la cara que los vientos de cambio no pasan por los ductos de la infamia, la ingratitud y los amarres perversos con grupos cupulares, que desde ahora le exigirán pagos.

Lo más probable es que Añorve Baños quiera volver a tomar posesión de la presidencia de Acapulco, bueno si es que el incipiente movimiento ciudadano que se está forjando en su contra lo deja llegar ahora. En el actual escenario político tendrá que enfrentar a una sociedad que fue irritada por una campaña plagada de despilfarro, mentira y coacción. El gran perdedor de la contienda quedó con una imagen de gobernante que dejó a la deriva su responsabilidad social para perseguir su sueño de grandeza y el de los clanes de poder regionales y nacionales, los cuales fueron engañados asumiendo la recuperación de la gubernatura a costa de lo que fuera.

Pero no solamente Manuel Añorve perdió la elección, sino también su familia, colaboradores y seguidores, y sobre todo el PRI en su conjunto, pues al soslayar la historia reciente en otras entidades federativas y despreciar análisis comparativos, perdió la oportunidad de tener en su poder las líneas directrices del gobierno en Guerrero. Este partido, que desde el año 2000 es de oposición a nivel nacional, optó por defender lo indefendible, es decir, promover con todo a Añorve Baños, quien a pesar de sus limitaciones físicas y poca efectividad en la gestión gubernamental, supo vender vidrios como gemas preciosas sin requerírsele pruebas tangibles que comprobaran su capacidad de convocatoria y unidad.

No obstante el excesivo apoyo en recursos, idas y vueltas de líderes, manejo discrecional de medios de comunicación y analistas orgánicos, el PRI tuvo que enfrentarse a la indiferencia de la mayoría de los sectores sociales de la entidad, que no quisieron introducirse al ojo del huracán por escisiones, discusiones estériles y luchas intestinas de poder, y que finalmente vertieron votos efectivos a favor de Ángel Aguirre Rivero. A escasos tres días de conocerse los resultados electorales el PRI está lamiéndose heridas profundas, volteando sus ojos hacia los próximos escenarios en otros seis estados donde se efectuarán elecciones este año, con el propósito de reacomodar fuerzas y estar en posibilidad de contender con mejor posicionamiento en 2012. Manuel Añorve ya no les interesa, inclusive ni como alcalde de uno de los puertos mexicanos más conocidos mundialmente. A lo sumo -si logra volver a la presidencia- será utilizado como dealer para la reservación de residencias para descanso o foros de fin de semana, o bien, para la organización de bacanales.

Añorve Baños quedará con el estigma de hombre irresponsable e ineficaz que pagará costos muy elevados por las promesas incumplidas a diferentes patrocinadores. El arruinado priista afrontará el desprecio social de acapulqueños, guerrerenses y simpatizantes de todas las latitudes y además llevará en sus extremidades cortas el peso de grilletes forjados al enemistarse con Ángel Aguirre Rivero, equipo de colaboradores y aliados políticos. Lo único que le queda a Manuel Añorve es regresar al Ayuntamiento de Acapulco aunque no tenga ningún ápice de legitimidad, a efecto de recuperar recursos financieros, para pagar, aunque sea a medias a sus antiguos promotores. De la honra añorvista ni hablar, pues ésta se escapó por uno de los 16 cauces de aguas negras que desembocan en la bahía de Santa Lucía.

No obstante el galimatías emitido por Añorve Baños en medios de comunicación, éste ya confirmó -sin expresarlo francamente- su reconocimiento al triunfo de Ángel Aguirre Rivero. La gira de agradecimiento en las siete regiones del estado y las supuestas mil denuncias por “desaseo” perredista son manotazos de náufrago a punto de morir en mar abierto. El PRI acabó por aceptar que fue una equivocación haberle prestado la franquicia regional a una persona sin calidad moral ni empuje social, que perdió incluso la supuesta hegemonía en Acapulco. Por tanto, lo dejará en solitario, para que dé la cara a las acusaciones de manejos licenciosos en las finanzas municipales, así como otras demandas que hay en su contra por asociación delictuosa (de acuerdo a la filtración de declaraciones del testigo protegido identificado como “Mateo” en la PGR y SSPF) y ver si puede resolver los retos municipales, que se ven insuperables de abordar con éxito.

Beltrones Rivera, Paredes Rangel, Moreira Valdés, Peña Nieto y los clanes de Figueroa y Juárez, entre otros, modificarán su proceder para tener una relación funcional con el nuevo gobernador de Guerrero, pues saben muy bien que no hay enemigos eternos. Para Manuel Añorve, quien hasta hace una semana “se creía el rey de todo el mundo”, como dice una de las canciones más famosas del compositor vernáculo José Alfredo Jiménez, el pago por su engaño será elevadísimo. El dispendio de recursos monetarios y la sarta de ficciones que puso en vitrina para aspirar a ocupar Casa Guerrero lograron arruinarlo en lo físico, mental y político, al igual que a sus seguidores. Hay fuertes rumores de que en estos momentos está padeciendo parálisis facial y estragos de neuritis que lo sitúan al borde de la histeria.

Los demás perdedores.

1.- El 5 de septiembre de 2010, cuando se hizo oficial que Ángel Aguirre Rivero había sido designado candidato del PRD a la gubernatura de Guerrero, el todavía jefe del Ejecutivo estatal, Zeferino Torreblanca Galindo, despotricó en contra del partido negro-amarelo que lo propulsó seis años atrás. Llamó a los perredistas “come mierda” y protagonizó una campaña de desprestigio en contra de la postulación del ex-priista, ex-gobernador interino y senador, a través de entrevistas en todos los medios de comunicación regionales. La cólera zeferinista colocó una serie de epítetos a perredistas, llamándolos desde mercenarios, cínicos, borrachos hasta bandoleros. Subrayó que el PRD fue convertido en una compañía S.A. de C.V., cuyos dirigentes pactaban acuerdos y silencios a cambio de bolsas repletas de dinero, las cuales eran entregadas en el palacio de gobierno estatal. Luego entonces ¿Quién daba el visto bueno y por qué razones se les entregaban recursos públicos? Eso no lo dijo, entre otras muchas cosas, porque nadie se lo preguntó y porque era evidente que asume ser el ave fénix que cruza los pantanos sureños sin mancharse.

Zeferino Torreblanca calificó de antinatural la postulación de Ángel Aguirre Rivero, porque esto significaba la desmemoria de la izquierda, recalcando que la candidatura coaligada con PT y Convergencia no tenía ningún sentido. Dijo que él sí fue producto del esfuerzo (apropiándose del discurso de Luis Donaldo Colosio en 1994) y que ha sido artífice del perredismo desde abajo. El gobernador en turno fustigó que a él no le regalaron nada los “cuche cuiteros” de la dirigencia perredista. Ahora resulta que es mártir y que no le debe nada a nadie.

¡Qué argumentación tan furibunda! Sobre todo porque es, antes que nada y después de todo, un administrador, especializado en contaduría, metido a la política, bajo el andamiaje de una asociación cívica compuesta por empresarios con diferentes corrientes de pensamiento (me refiero al Frente Cívico de Acapulco, cuyos miembros originales han ocupado los más elevados cargos en los gobiernos de Acapulco y el estado, así como curules en el congreso local), para luego buscar el cobijo del PRD y después abandonarlo. Al final de esta tragicomedia volvió a aceptar la postulación de este partido como candidato al puesto que hoy todavía ostenta. ¡Es grande el amor, pero más grande el olvido!

Torreblanca Galindo apareció en escena como defensor de la izquierda a la que jamás ha pertenecido y fustigador del perredismo, así como soterrado protector de intereses de priistas a los que benefició con concesiones y prerrogativas durante su gestión. Sin embargo, pasada una semana de la designación de Ángel Aguirre Rivero, el discurso incendiario fue reformulado: Zeferino Torreblanca moduló su crítica e invitó a todos los contendientes a la gubernatura a que se reunieran para platicar sobre la situación prevaleciente en Guerrero. Alguien con mucha ascendencia sobre el “gobernador intransigente”, como lo han llamado propios y extraños, tuvo que frenar los ímpetus que parecían colocarlo en medio de una lucha de todos contra todos. No obstante de dar dos pasos atrás….….golpe dado ni Dios lo quita.

Después de este episodio de disentería verborreica, el aún gobernador del estado se mostró como árbitro afónico, concentrándose a desempeñar el rol de inaugurador de obras y eventos. Pese a su cambio de táctica, el daño estaba hecho y el más perjudicado resultó ser él mismo, toda vez que quiso ser protagonista y terminó siendo un sujeto sin grupo político consolidado y sin equipo estratégico y operativo que lo respalde en el futuro inmediato. Ratificó su perfil flemático, dedicado a defender sus intereses y los de sus allegados en obra pública, adquisiciones de bienes y contratación de servicios. La etiqueta de pretor del priismo fue colocada en lugar visible y se duda mucho que logre quitarla de su currículum.

Por lo anterior, Zeferino Torreblanca es también perdedor, ya que restó presencia y simpatías sociales, así como la posibilidad de escalar a algún puesto en la administración calderonista, senaduría o diputación federal que le pueda otorgar fuero. Desde octubre pasado el gobernador está envuelto en una nube de guardaespaldas, funcionarios y reporteros que lo acompañan a los eventos programados por su coordinación de giras. Pese a que se ha dedicado a forjar -tardíamente- la imagen de gobernante ecuánime y respetuoso de la vida política, social y económica de la entidad, el actual gobernador es apreciado como hombre desbordado por la soberbia, el cual estará ocupado en llevar una vida apartada de los reflectores, pero colmada de comodidades por el incremento monumental de su tesorería personal que, para muchos expertos en finanzas públicas, tiene su origen en movimientos poco claros -por decir lo menos- realizados por colaboradores muy cercanos, que están enquistados en todas y cada una de las dependencias del gobierno que dirigió a tumbos y trompadas.

Y es que no le queda de otra, debido a sus incontables equívocos políticos y a la baja estrepitosa de apoyo social, lo cual lo acomodarán en la historia regional como un administrador que logró algunas modernizaciones tramitológicas, obras que de por sí deben llevarse a cabo porque están en rubros de gasto corriente e inversión. El comentario que habrá debajo de su foto será: “Gobernante grisáceo que jugó a ser estadista. Abandonó las demandas ciudadanas y no atendió la crítica constructiva, encerrándose en la terquedad de ser centro, principio y fin de las decisiones de interés público, que trató como asuntos de corte neoliberal.

El gobernador está solo y cumpliendo funciones ornamentales hasta el 1 de abril de 2011. Solo y sin aliados auténticos, porque no pudo formar cuadros técnico/políticos para sostener un régimen eficiente y un proyecto social y económico en el estado que diera continuidad a los principios enarbolados desde que era un ciudadano con ilusiones de cambio democrático. Así pues, no tiene grupo. No tiene la percepción positiva de la sociedad y, por el momento, de acuerdo a las presentes circunstancias, no tiene futuro político. Sólo le resta desaparecer a algún lugar del sureste de Estados Unidos de Norteamérica.

2.- Una gran porción de los medios masivos de comunicación fueron desnudadas por el poder del dinero y las promesas a mediano plazo como empresas mercantilistas de información, que estuvieron dedicadas a transmitir -con desmedida parcialidad- las notas a favor de Manuel Añorve Baños y su esposa. Programas de radio, televisión, periódicos y revistas fungieron como delegaciones de comunicación política del candidato perdedor, que al menor asomo de crítica hacían caso a las amenazas del director de comunicación social del Ayuntamiento y dueño de un espacio radiofónico con contrato millonario por parte del gobierno al cual sirve como acompañante en giras, Bismarck Villanueva, que raudo y veloz adelantaba recorte o desaparición de igualas publicitarias a los programas que daban cabida a críticas contra el entonces candidato priista a la gubernatura.

Muchos locutores (porque no se les puede llamar comunicadores y mucho menos periodistas) parecían voceros/defensores a rajatabla de Manuel Añorve. Los medios impresos y electrónicos -con la excepción de algunos- construyeron spots mercadológicos disfrazados de entrevistas y reportajes que tenían la meta de persuadir al teleauditorio a que votara a favor de Tiempos Mejores del PRI. Los sentidos de acapulqueños, costeños, calentanos y demás habitantes de las otras regiones de Guerrero estuvieron inundados de entrevistas, sondeos, iconografías, publicidad electrónica y cibernética donde se notaba a todas luces la excesiva preferencia de gerencias y reporteros hacia Añorve Baños y su señora esposa, que a pesar de que se le edificó una imagen de mujer sencilla, emergía con aires de grandeza, emitiendo órdenes como si fuera la primera dama del estado (basta hablar con trabajadores del DIF Acapulco para comprobarlo).

La lección, si es que los medios de comunicación la quieren tomar, es que no debe haber sometimiento al dinero de candidatos, partidos, gobiernos o patrocinadores privados, pues sería un golpe mortal a corto plazo. Si de por sí el público mexicano no lee, no oye ni ve noticias sociopolíticas y económicas, volverlos a meter en 2012 a un espacio de enajenación forzada, sería el colofón para que los medios sólo funcionaran como canales de transmisión de talk-shows, concursos, recuentos y chismes del mundo del espectáculo, pero sin legitimidad para presentarse como generadores de cultura democrática. El beneficio económico debe ir aparejado con la conformación de verdaderos espacios de pensamiento abierto e incluyente, acción democrática, derechos humanos y cultura universal. No cabe ninguna duda al respecto.

Ojalá que las compañías de cobertura nacional y otras de circuito cerrado y localistas aprendan que no bastan los pagos de tiempo aire, cochupos, intereses pactados o contar con cámaras y micrófonos abiertos para la simulación de preocupación social, cuando en realidad funcionan como repetidoras de los intereses de candidatos y partidos que llegan al precio. Al final, la crítica no obliga a nadie a trocarse en contestatario sistémico, sino a cerrar el paso a las pretensiones de uniformidad a fuerza.

3.- Los promotores de la violencia y la confusión tuvieron su propio chocolate, pues cuando la gente decide participar no hay llamadas, correos electrónicos, intimidaciones físicas o verbales que logren detener el empuje de una sociedad harta de mentiras enmascaradas como promesas, que por su amplitud no serán cumplidas. No trato de fabricar himnos kamikaze para que los ciudadanos se arrojen al ruedo político y se inmolen ante los hechos violentos que hoy por hoy suceden en el país, sino el razonamiento de que unos pocos no pueden paralizar que las personas expresen sus puntos de vista y tomen una decisión que cambie el estado de cosas nefastas que todavía predominan en los nichos del poder.

Ante el chantaje de perder el empleo, las mentadas de madre, las llamadas intimidatorias, los “hackeos” de teléfonos y correos electrónicos, las amenazas anónimas en automóviles y persecuciones de bajo perfil, la sociedad acreditó que se puede decir sí -de dientes para afuera- ante la infamia persecutoria, pero al último elegir libremente por la opción que llene las expectativas personales, profesionales, familiares y sociales.

4.- A los líderes gremiales y de partidos satelitales debe quedarles muy en claro que el voto no es un tótem monolítico y que la membrecía está únicamente supeditada a cuestiones laborales, económicas y de protección social. Desde el año 2000 las elecciones han demostrado que el corporativismo no es una fábrica productora de votos o institución uniformadora de ideologías. Los tiempos del sindicalismo tipo fideliano (por Fidel Velázquez, máximo líder de la Confederación de Trabajadores de México [CTM] en el periodo comprendido de 1940 a 1995), vinculado a los intereses de los regímenes priistas en el poder y del empresariado ya terminaron, pues los trabajadores no votan más por consigna.

Los liderazgos jurásicos de Guerrero, estacionados en el modelo de acarreos, inserción de desplegados adherentes, spots en medios, mítines y marchas para apoyar a quienes consideran aliados; tendrán que dar cuentas a sus agremiados, pues ya no es creíble y mucho menos sustentable que los trabajadores sigan siendo utilizados como “carne de cañón”, números estadísticos y proyecciones para favorecer a las dirigencias, que sólo así pueden acceder a regidurías, sindicaturas, diputaciones o cargos administrativos en los tres órdenes de gobierno. Aún cuando se observen matracas y silbatos haciendo ruido a favor de X ó Y partido o persona, es seguro que los apoyos de los trabajadores no existan como tal, toda vez que mientras no se dé una verdadera lucha de los organismos gremiales para el mejoramiento de salarios y prestaciones, los trabajadores continuarán afirmando que sí votarán por la candidatura sugerida, pero caminarán en dirección opuesta, como ocurrió al dejar abandonado a Añorve Baños con las prospecciones fantasiosas que lo ubicaban como futuro gobernador del estado.

Los partidos satelitales y sus creadores tienen un presente y futuro muy complicado, pues ya no van a vender tan fácilmente la falacia de que profesores, administrativos, intendentes y jóvenes de bachillerato o universidad dirigirán su sufragio hacia donde señala el dedo índice de líderes pertrechados en el Comité Central y delegaciones del SNTE, frentes estudiantiles o nuevas alianzas inexistentes. Claro que habrá algunos que continuarán adquiriendo los espejos de Hernán Cortés por ignorancia o presión, pero cada vez serán menos los políticos, gobernadores, legisladores y funcionarios de Estado que sigan entrampados con el petate del muerto que todavía hace creer que el magisterio controlado por la “maestra Gordillo”, por ejemplo, es factótum que inclina la balanza político-electoral en cualquier punto geográfico de México. Con los fracasos gubernamentales de Fox Quezada y Calderón Hinojosa resulta evidente que la discípula de Carlos Jongitud Barrios produce mucho ruido, pero sólo ofrece exiguos resultados. B.H.G. Ω

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