ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

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lunes, 6 de junio de 2011

SEGUNDA PARTE DE ANÁLISIS DE CONTENIDO DEL LIBRO EL ACENTO DEL CAMBIO ESCRITO POR EL EXGOBERNADOR DE GUERRERO, MÉXICO, ZEFERINO TORREBLANCA GALINDO



ANÁLISIS DE CONTENIDO
DEL LIBRO
EL ACENTO DEL CAMBIO
DE
ZEFERINO TORREBLANCA GALINDO
[Segunda Parte]

Por Baltasar Hernández Gómez.


La semántica del texto.

[El inicio de campaña.]

► “Queremos retomar los liderazgos…..” (Página 31).

Queremos significa yo quiero y otros más igual que yo. La conjugación ubica al emisor del mensaje como parte de un colectivo, sin embargo, el exgobernador no comunicó claramente sus proyectos ni quiénes lo apoyaron. Solamente se conocieron a sus acompañantes-colaboradores.
El verbo querer es un anhelo por cumplir, pero no representa compromiso para efectuar alguna acción en concreto.
No es lo mismo haber dicho “Voy a……Van a retomarse……Van a imponerse o cambiarse los liderazgos”, pues esto hubiera obligado a Zeferino Torreblanca a efectuar actos contundentes y no simplemente amagos y peroratas.
La conjugación del verbo querer y las implicaciones que emanan son factores que se repiten sistemáticamente a lo largo y ancho del libro, por ejemplo: “Queremos cambiar la historia que se vive en La Montaña”, “Queremos hacer historia para que La Montaña….” (Páginas 32 y 33).
En el renglón de la realpolitik, Zeferino Torreblanca quiso tomar el liderazgo del PRD, imponiendo a perredistas afines en la cúpula del partido, Congreso del estado y la Cámara de Diputados Federal, así como en posiciones administrativas clave. No obstante su propósito, el lenguaje discursivo, comunicación kinésica, conformación del gabinete, direccionalidad de programas sociales y aislamiento lo situaron en una posición desfavorable que no le permitió edificar hegemonía, legitimidad y mucho menos apoyo social.

► “Me comprometo a que a partir del 1 de abril de 2005 empecemos una ardua tarea. No estamos prometiendo falsas expectativas ni fórmulas mágicas” (Página 36).

Zeferino Torreblanca no utiliza en su discurso la primera persona del singular cuando conjuga el verbo empezar y prometer. Estructura su discurso en plural, dando énfasis a que forma parte o tiene para sí una cofradía de poder [no deja explícito si es él y su partido, él y su Frente Cívico o él y nada más que él]. Al pluralizar está enmascarando su responsabilidad directa para trabajar por el desarrollo de la entidad, de cara a la sociedad.
Cuando exterioriza que no está prometiendo falsas expectativas o pases mágicos, está estipulando –entrelíneas- que hará lo que tenga que hacer en el gobierno, basándose sólo en la medición de sus fortalezas, oportunidades, recursos y alcances, pero nada más. Algo muy parecido a: “No oigo, no veo ni percibo a nadie más que a mí mismo”.
Teniendo las facultades para cumplir y hacer cumplir la ley con sentido humano, Torreblanca Galindo se extasió en el poder y no se comprometió a llevar cambios sustanciales. Se justificó bajo la creencia de que nunca dio su palabra. Hizo a un lado las necesidades sociales, que bien pudieron haberse constatado en giras de trabajo o por medio de encuestas focalizadas en diversas poblaciones de las 7 regiones del estado. Desde el principio pudo haber basado su plataforma gubernamental en las múltiples y variadas demandas que motivaron a la mayoría del electorado en 2005 a votar por la opción que representó su oferta y no por el PRI o PAN.

[Toma de protesta].

► “Nos proponemos llevar a cabo un gobierno que sea factor de unidad e instrumento civilizado para el acuerdo y el cambio” (Página 39).

Proponer en plural representa poner interés para realizar algo, pero de manera atemporal e indirecta. El verbo simboliza un deseo por cumplir, que no garantiza la concreción del hecho planteado. El concepto unidad fue entendido como concordancia a los dictados verticales provenientes del Ejecutivo sin que hubiera mediación razonada, aceptación de discrepancias y mucho menos críticas.
El término “civilizado” connota que muchas expresiones sociales distintas a su cosmovisión no entraron en el marco referencial de “gobierno moderno”. Civilizado es una categoría utilizada por el positivismo, corriente de pensamiento que propaga nociones de orden, progreso y negociación con “los iguales” (pertenecientes a una posición social-económica-política y cultural similar).
En los hechos Zeferino Torreblanca se rodeó de empresarios, de celebridades del mundo del jet set, espectáculo y las llamadas bellas artes; de políticos con influencia a nivel nacional, de hermanos incómodos, entre otros. Los indígenas, obreros y personas pertenecientes a grupos vulnerables sólo fueron convocados para la fotografía.
Zeferino Torreblanca actuó con desdén y jamás se sentó a palpar, dialogar y mucho menos resolver los asuntos planteados por campesinos, pescadores, indígenas, comunicadores, políticos opositores, partidos, sindicatos, intelectuales, académicos, estudiantes, poblaciones populares, etc. mucho menos cuando éstos tenía un perfil crítico y opositor a las decisiones autoritarias y discrecionales del exgobernador y la cortesanía que lo rodeó.
El exmandatario siempre fue él y nadie más que él. Como Luis XIV de Francia, el famosísimo rey absolutista, sus ojos, oídos y demás sentidos para percibir el latido social fueron sus amistades y familiares. Fuera de este círculo íntimo todo fue intriga y complotismo.

► “La igualdad a la que aspiramos es la que hace posible que florezcan los talentos de los miembros de cada familia, de cada comunidad…..” (Página 40).

La aspiración en plural personifica ansias para lograr algo. En esta frase se alcanza a ver que la igualdad será generada por los talentos que puedan existir en las familias guerrerenses. Por tanto, deja ver que su gobierno sólo sería de promotoría, pero no motor. Su gobierno, luego entonces, funcionó como “jardinero” para hacer florecer programas asistencialistas y paliativos.
Torreblanca Galindo no se erigió en líder legítimo y capaz de acciones que impulsaran políticas de estado sustentables en los rubros educativos, productivos, culturales, deportivos y sociales. Se visualizó como horticultor, asistencialista, promotor, pero no como gobernante proactivo de acuerdos y programas definidos que hubieran generado resultados sensibles, perceptibles y útiles a mediano y largo plazo, para alcanzar mejores niveles de vida en los 81 municipios de la entidad.

► “Alentaremos la participación y responsabilidad de la sociedad civil en el diseño, gestión y financiamiento de las artes y cultura” (Página 43).

Otra vez verbo en plural. Alentar denota incitación o exhortación. Es una intención que no necesariamente significa apoyo real en lo jurídico, técnico, material y financiero para la cultura. La labor gubernamental fue enmarcada en la estimulación, pero no en el diseño, organización, gestión y financiamiento de las propuestas presentadas por la sociedad civil.
El gobierno zeferinista no produjo las condiciones óptimas para poner en marcha programas de impacto social probado, pues su labor giró simplemente como acompañamiento a las voluntades que “anhelaban” hacer algo por las artes guerrerenses. Lo cierto es que los artesanos, pintores, poetas, escritores, danzantes, actores, músicos y escultores siguieron buscando apoyos en instituciones federales y hasta internacionales, porque en el estado sólo a los amigos se apoyó.
El Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC) fue depositario de dichas incongruencias, toda vez que en su interior se suscitaron cambios de estafeta, reyertas intestinas y cotos de poder de algunos miembros que dicen pertenecer al selecto grupo de intelectuales y artistas del estado.

El Festival Cervantino en Taxco y otros foros culturales se desarrollaron por inercia y con recursos tan precarios que bien podrían compararse con los que se otorgan a una escuela primaria rural para festejar el día del niño (sin ánimo de demeritar los esfuerzos de las comunidades de escasos recursos).
Nula creatividad, innovación y trascendencia. Olvido al fomento de zonas arqueológicas, cooperativas artesanales, organizaciones culturales y artistas independientes

► “….Tengo claro que es necesario un cambio de mentalidad colectiva, transición cultural indispensable para pasar de una sociedad de contrastes a una sociedad justa…..” (Página 44).

La claridad (si la hubo) la tuvo solamente él, pero no la pudo o quiso reflejar en la realidad de su sexenio. ¿Cambio de mentalidad? ¿Con sesiones de hipnotismo? Fue evidente que el exgobernador quería un cambio de mentalidad al estilo de sus secretarios y subsecretarios de gabinete, como los casos de Jorge Peña Soberanis, César Bajos Valverde y hermanos, José Luis de la Vega, entre otros personajes que actuaban como si estuvieran departiendo en algún campus del Tecnológico de Monterrey o embarcados con magnates en yate de lujo. En lo cotidiano los sectores sociales vulnerables, bajos y medios fueron simplemente carne fresca para la mercadotecnia política, cuando así lo necesitaba transmitir.
El exgobernador habló de contrastes en lugar de referirse a la desigualdad socioeconómica prevaleciente en la entidad. El concepto utilizado da cuenta de un gobernante clasista que no quiso introducirse a fondo en la solución de los fenómenos que verdaderamente originan la pobreza, discriminación, enfermedades, muertes, inseguridad, carencia de servicios públicos, etc.

[Ideario político].

► “Queremos ser recordados como un gobierno con bases distintas, un gobierno que no regala plazas, que no es injerencista…” (Página 48).

¿Con bases distintas? El gobierno de Zeferino Torreblanca funcionó con las estructuras y procedimientos usados por los regímenes priistas, que en innumerables ocasiones del pasado fustigó hasta el cansancio. Muchas de estas anomalías fueron, entre otros factores, detonantes para que éste llegara a la presidencia de Acapulco en 1999. En la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) las plazas siguieron comerciándose o heredándose. Continuaron los otorgamientos de plazas administrativas, operativas y docentes a recomendados políticos, sindicalistas. La SEG fue un mercado donde las mercancías fueron vendidas al mejor postor.
En el ejercicio general de gobierno, amigos, familiares y aliados coparon los cargos públicos, llegando incluso a conferir el nivel de subtitular de la Secretaría de Salud (SS) a su eterna secretaria de oficina (Magali Salinas Serna). Así como éste caso, otras centenas más que se materializaron por recomendación de hermanos, cuñados, esposos, amantes, compadres y amistades en la gran mayoría de las dependencias estatales (PGJE, Finanzas, Salud, Sedesol, Economía, Educación, Semujer, Sejuve, de manera muy visible), ayuntamientos, delegaciones federales, organismos públicos desconcentrados y congreso.

► “Queremos ponerle orden al transporte”. (Página 49).

A lo largo de 6 años de gobierno, la Dirección de Transporte tuvo: 1) Tres cambios de titular; 2) Muertos (como el caso de Salvador Melesio Montiel; 3) Heridos de gravedad, como el subjefe en Acapulco, Simón Zamora García, así como continuos cambios en delegaciones municipales. El transporte público y concesionado fue un desastre, porque no hubo ordenamiento en renovaciones, supervisiones, rutas ni en los procedimientos que deben seguir los propietarios y conductores de taxis, camiones urbanos, suburbanos o camionetas “alimentadoras”.
Quien controlaba Transporte fue uno de los incondicionales predilectos del exgobernador, su amigo César Bajos Valverde. Muchos concesionarios, comunicadores y sociedad civil han documentado que este personaje benefició a empresarios del ramo, amigos y familiares, tal y como lo hizo también en instancias encargadas de la adquisición de todo tipo de materiales para el gobierno, contratos de obras públicas y recursos humanos.
Camiones chatarra, rutas sin atender, concesiones al mayoreo, trato despótico a los usuarios, centenas de muertes por atropellamiento, estaciones de servicio y paradas no autorizadas, clonación de placas, amparos y contubernios en el servicio fueron el emblema que caracterizó el ejercicio gubernamental zeferinista. El antes y después sigue teniendo el mismo escenario de descontrol.
El “monstruo del transporte” continúa aterrando a los guerrerenses. Basta asomarse a las calles, caminos rurales y carreteras para comprobar el deplorable estado del transporte público, tanto a nivel urbano como suburbano y rural. La intención ambigua de “poner orden” se quedó varada en algún escritorio de la ciudad capital Chilpancingo o en alguna sala de “Casa Guerrero”.

► “Quiero ser recordado como un gobernador que se equivocó, que cometió errores; que tuvo luces y sombras, pero que trabajó con la mejor voluntad a favor de Guerrero”. (Página 50).

Se autodefine como hombre-político claroscuro. Torreblanca Galindo quiso ser recordado como un sujeto de carne y hueso, un humano apostado en los linderos de la política “que supuestamente siempre dice la verdad de las cosas”. Gobernó con la consigna de otorgar el mejor servicio a la comunidad, pero con un método sustentado en acierto-error. Hago esto, si estuvo bien, lo publicito y aplausos. Si estuvo mal, se esconde y vuelta de hoja.
Al haberse asumido como “político de la verdad”, mitad técnico y mitad progresista, atemperó su perfil flemático asumiendo la creencia de que estaba transitando por el camino del cambio ¿Dónde se quedaron sus promesas de campaña y su filosofía de mejoramiento continuo? Giras sin contacto social; acompañamiento de políticos y gobernantes federales; aperturas y cortes de listones, fotografías para informar de actos agendados, entrevistas preparadas para lucimiento en prensa, radio y televisión medios pagados por medio de contratos millonarios convenidos en la Dirección de Comunicación Social (oficina controlada por el multifacético César Bajos Valverde)
En su libro La divina comedia, Dante Alighieri acuñó una sentencia que ha perdurado por siglos: “el camino al infierno está plagado de “buenas intenciones” y Zeferino Torreblanca la aplicó al pie de la letra, pues mientras decía por un lado democracia, por el otro lado impulsaba procedimientos autoritarios y concertacesiones en secrecía. Mientras hablaba de la importancia de la educación, la niñez y la juventud, abandonaba a las escuelas en cuestión de infraestructura y se escondieron los apoyos y becas a estudiantes y deportistas destacados. Buenas intenciones, precarios hechos.

► “Vamos a entregar un Guerrero más generoso. Un Guerrero más digno, un Guerrero recuperado, un Guerrero que se sienta digno de su Historia…”. (Página 51).

“Vamos a entregar….” indica responsabilidad y compromiso a toda prueba. Sin embargo, en el ejercicio real del poder esta obligación se diluyó, pues el exgobernador no entregó un estado digno, recuperado ni digno. De acuerdo a los resultados del último Censo INEGI 2010, Guerrero ocupa los siguientes sitios:
El primer lugar del porcentaje nacional de hijos fallecidos de las mujeres de 12 años y más.
El segundo lugar, después de Chiapas, en tasa de analfabetismo de la población de 15 años y más.
El antepenúltimo lugar nacional, es decir, el lugar 30 en el grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más.
El primer lugar en el conjunto de municipios con menor grado de escolaridad (Cochoapa El Grande), que alcanza apenas promedio de segundo año de primaria en la población entre 15 y 64 años de edad.
El penúltimo lugar nacional en cobertura derechohabiente al servicio de salud.
Desafortunadamente, como estos indicadores negativos hay muchos más en los rubros de seguridad, economía, sociedad, cultura, deporte de alto rendimiento, entre otros. Los resultados comprobables del periodo gubernamental 2005-2011 demuestran que el mensaje zeferinista fue retórica pura. B.H.G. Ω
Continúa…….

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