ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

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miércoles, 16 de marzo de 2011

IDIOSINCRACIA NACIONAL Y ESTILOS DE GOBERNAR


HASTA QUE EL AGUA NOS LLEGUE AL CUELLO

*Idiosincrasia mexicana y acción gubernamental*
*Dejar todo para el último minuto*
*Ineficacia e insensibilidad del poder político*
*Explosiones, muertes y desatención*
*Miseria, desempleo, hambre e ignorancia*
*Incendios cubren impunidad en el estado de Guerrero, México*

Por Baltasar Hernández Gómez


La idiosincrasia no se puede definir como la forma superficial en que los individuos muestran sus rasgos en un territorio determinado, sino por la connotación de las características pensamentales y actitudinales que los constituyen, de acuerdo a nacionalidad, status, gustos, costumbres sociales, historia y cotidianeidad. En México existe una idiosincrasia sui generis que puede ejemplificarse con la siguiente anécdota: un hombre ubicado en un estanque observa cómo circula un torrente de agua y no hace nada para evitar inundación, sólo hasta el momento en que su cuerpo casi es anegado. Dicho carácter “nacional” es reminiscencia de un mestizaje comprendido solamente en la dermis, pero que no es identificado como parte intrínseca a su conformación humana y social. El hoy es para vivir. El mañana para planear, pero como se vive en el hoy todos los días no existe la seguridad de mañanas seguros.

Los mexicanos nos ponemos máscaras. No nos rajamos, es decir, no abrimos las compuertas internas para sacar a flote potencialidades, inquietudes, proyectos y caracteres de ser auténticos. Tememos a la muerte, pero la festejamos con jolgorio cada vez que enfrentamos una situación atípica(1). Somos temerarios, pero nos sujetamos al sistema de vida prevaleciente creyendo ser leales a la bandera, constitución y catolicismo, pero aún más, nos vestimos con ropajes prehispánicos ataviados con accesorios confeccionados por Dior, Chanel, Boss o Versace. En pleno siglo XXI no acabamos de entender la conquista, independencia, reforma y revolución, pues creemos ser únicos, pero sin definición.

Cada inicio de año nuevo la lista de promesas se llena con buenos propósitos, pues los mexicanos, enfundados en ropa interior roja o amarilla, prometemos bajar de peso, llegar puntual a las citas, respetar el derecho ajeno, no ser bravucones, fumar y tomar alcohol en menor cantidad y ser buenos padres, hijos, hermanos, pareja y amigos de los demás. Al paso del tiempo dichas intenciones pasan a ser un nuevo inventario a futuro, porque es imposible cumplirlas en el corto plazo. Aunque parezca cosa trivial, este estilo de ser y estar se traslada al plano social, económico y político, permeando las actividades que llevan a cabo gobiernos, legisladores, líderes públicos y empresariales, partidos políticos, jueces, estudiantes, profesores, trabajadores, profesionistas e intelectuales; lo cual fusiona elementos perjudiciales que obstaculizan la construcción de un país sustentable y armónico.

Será mañana, te juro por la virgen, mi abuela se murió, el tráfico estaba insoportable, después te pago y prometo cambiar, son sólo algunas frases del breviario que los mexicanos transmitimos o recibimos de los demás, para ocultar indisciplina, irresponsabilidad e ineficacia. Así somos, alcanzan a musitar muchas bocas anónimas en medio del desorden para cumplir o hacer cumplir un objetivo de vida, pero esto no puede ser una justificación. La verdad es que existe la arraigada creencia de que dicha “naturaleza” es de origen hereditario, sin embargo, ésta no es -por ningún motivo- una situación insalvable aunque quiera asumirse como ADN imposible de modificar.

Si tal situación se quedara en los límites personales, los daños serían una sumatoria de conflictos constreñidos, pero como se traspola al ámbito general, la nación sufre de graves consecuencias en lo referente a la definición de proyectos sólidos de gobierno a largo plazo y con sustentabilidad probada, para que sus 112 millones de habitantes transiten sobre los rieles de un desarrollo integral, tanto en justicia, equidad, libertad, economía sana y armonía social y política.

La federación mexicana con el agua hasta el pescuezo.

1.- Miles de litros sustraídos de hidrocarburos y no hay firmeza para vigilar los ductos de Pemex ¿Qué tanto es tantito?, piensan los funcionarios al tratar de minimizar los estragos. La “ordeña” de tuberías es vista como mal menor, pese a que significa la sustracción de 483 mil barriles de petróleo anuales y la extensión de actividades ilícitas en lo relativo a transportación, re-venta y colocación de petróleo, gasolina, gas y turbosina.

Sólo cuando hay fugas o explosiones las instituciones gubernamentales descubren redes de complicidad y desfalcos, prometiendo mejoras en supervisión, para que no vuelvan a ocurrir depredaciones contra la patria. ¿Y las pérdidas financieras, los grupos delincuenciales, las gasolineras y empresas que compran lo robado y las muertes por explosiones, como el caso más reciente ocurrido en Tlaxcala? Después de que la curva de atención noticiosa baja el asunto queda, otra vez, en el olvido.

2.- Las muertes de infantes en la guardería ABC no es simple omisión de los propietarios o funcionarios del IMSS. Así lo han querido hacer creer las autoridades estatales y federales, pero lo cierto es que este hecho escalofriante, de lesa humanidad, descubre el fracaso del Estado mexicano para brindar prestaciones sociales con calidad y seguridad. La niñez sirve como texto en el mensaje del poder, pero en realidad se deja en el abandono.

Aún cuando México está siendo dirigido, desde hace 10 años y 3 meses, por administraciones panistas autodenominadas del cambio, los gobernantes, apropiándose de artificios del priismo de antaño, pretendieron “tapar el pozo” con prebendas a los deudos, acusar a mandos intermedios del Seguro Social y manejar información sesgada en algunos medios de comunicación. Sin embargo, fueron enfrentados por la dignidad, valentía, hartazgo y coraje de decenas de padres de familia y sociedad civil de todo el país, que descubrieron la ineficacia de los gobiernos de Hermosillo, Sonora y la Federación.

¿Quién devolverá la vida a los niños fallecidos en el incendio de la guardería? ¿Felipe Calderón Hinojosa, Juan Molinar Horcasitas, Daniel Karam Toumeh o los tres dueños visibles de la guardería, señalados además como parientes del ex-gobernador de Sonora, del presidente de la República y hasta de capos del crimen organizado? Después del incendio -que cobró la vida de 49 niños- las cientos de estancias privadas autorizadas por el IMSS siguen teniendo deficiencias en construcción, operación, equipamiento, mantenimiento y capacitación del personal que trabaja en ellas. Ni con el mar de llanto de los familiares y ciudadanos de los cuatro puntos cardinales de la nación, las autoridades han reglamentado, como se debe, los contratos y evaluaciones de las guarderías. Hasta el momento no hay culpables ni modificaciones normativas y mucho menos indemnizaciones materiales, pero sobre todo espirituales de fondo para los deudos.

El colmo, Calderón Hinojosa se quiso disculpar adoptando una pose de “humildad con silencio” y luego volvió a citar a algunos padres a reuniones -a puerta cerrada- en Los Pinos. Hasta ahí llegó. Por el contrario, para recibir a equipos de fútbol y beisbol sí que es bueno. Para hacer bromas con gobernadores, entrevistarse y recibir instrucciones de Barack Obama y ocultarse de la pugna por el control de las telecomunicaciones es experto que mimetiza y esconde intenciones. Los cuerpos de los infantes están descomponiéndose en la tierra y el dolor marchitando la existencia de los padres. En el IMSS, Sedesol, presidencia de la República, los poderes Legislativo y judicial sigue la perversa política de esconder y dejar pasar las graves fallas en la Babel de la ignominia.

3.- Con más de 30 mil defunciones producidas por el crimen organizado (pugnas inter-mafias, acciones de las fuerzas armadas y policías o simplemente “por estar en mal momento y en el sitio menos indicado”), el gobierno voltea a ver los casos más notorios, desde el tenor comunicacional. En la mente ciudadana consta una idea: hay que pertenecer a las familias Martí o Wallace para ser atendidos por las dependencias encargadas de procurar justicia y seguridad pública. Si los apellidos son López, Hernández, Pérez, García, González o Sánchez los cataclismos pasan a engrosar la estadística de la PGR, SSPF, Sedena, Marina o TSJF.

Las familias de secuestrados y asesinados pertenecientes a familias encumbradas, como los citados en el párrafo anterior y otros como Vargas Escalera han sido convertidos en luchadores sociales surgidos en la desgracia personal. Ellos ahora tienen presencia a través de asociaciones civiles y sirven como interlocutores entre sociedad y Estado para criticar o hasta justificar, según sea el caso, las acciones de la administración calderonista contra el crimen organizado. Los procesos de las familias Escobedo y Reyes en Chihuahua y Morlet en Guerrero, salvo algunas apariciones en medios masivos de comunicación, tienen que desentrañarse motu proprio en las redes sociales y en la propagación boca a boca.

El homicidio del agente norteamericano Jaime Zapata desató la investigación y luego la aprehensión inmediata de los asesinos, pero en contrapartida miles de muertes a lo largo y ancho de la República, así como cuerpos putrefactos en fosas clandestinas no han tenido los recursos públicos y la atención debida, mucho menos fiscales especiales o procesos expeditos para saber quiénes fueron los culpables. En la dinámica gubernamental no es lo mismo el fallecimiento de un ciudadano de a pie, que la de un político, militar, funcionario público o gobernante. Unos valen más que otros, ni duda cabe.

La regla no escrita de no atacar los puestos republicanos fue rota cuando instituciones penetradas por la mafia se transformaron en colaboradores de dichas empresas delictivas. ¿Hasta cuándo van a sentir el agua en el cuello? ¿Hasta que haya un atentado contra el presidente y su familia; titular de la Sedena, SM, PGR, SSPF; presidente del Senado o Cámara de Diputados; gobernadores; embajadores de países desarrollados; corresponsales de medios internacionales de CNN, Time o Washington Post, o bien, los más ricos de los ricos que aparecen en la revista Forbes?

4.- Una de las ofertas más aplaudidas por ciertos grupos sociales en la campaña de Felipe Calderón fue la recuperación del empleo. Sin embargo, la crisis generada por EUA y la Unión Europea desde principios de 2009 fue coartada para ocultar la inoperancia de la política laboral vigente. En 2010 el marketing institucional volvió a surgir con ímpetu para informar que se han creado 630 mil nuevos trabajos, los cuales no representan ni el 30 por ciento de los más de 2 millones de empleos que se perdieron en los últimos dos años.

De 2006 a la fecha, la capacidad de los trabajadores se redujo a la mitad, ya que el salario mínimo, ubicado en 48.57 pesos, permitía la adquisición de 60 por ciento de la canasta básica, y en 2010, dicha percepción, que en los actuales momentos tuvo incremento de 9 nueve pesos, solamente permite comprar el 36 por ciento de dicha canasta, incrementando la miseria del comer y vivir de un 12 a un 19 por ciento, al pasar de 13 a 20 millones de mexicanos con pobreza alimentaria en el periodo. Lo que hay son empleos raquíticos con sueldos miserables ¿Qué se puede comprar con el salario mínimo? Un kilo de tortillas, un kilo de frijol, el transporte de casa-trabajo-escuela-casa, chiles, sal y acaso un refresco de 600 mililitros. En el otro extremo gobernantes, burócratas en los tres órdenes de la administración pública, legisladores y jueces, por decir unos cuantos, gozan de sueldos estratosféricos y prerrogativas insanas en comparación a lo que percibe la gran mayoría de los mexicanos.

5.- La recuperación económica es otra más de las ilusiones del actual gobierno federal, ya que los datos hablan por sí solos: el PIB y la balanza comercial han ido a la baja en las dos terceras partes del sexenio. En el periodo enero-julio de 2010, el déficit promedio de la balanza comercial en México superó los 724 millones de dólares, alcanzando su punto más alto en julio de ese año con un quebranto de mil 36 millones de dólares. El PIB en 2010 ha crecido escasamente un 3 por ciento después de la caída de 2009 situado en -7 por ciento.

Las cifras macro presentan reservas internacionales al alza, que impactan positivamente a la estructura de la tesorería, de industrias y empresas de gran calado, pero que no concretizan bienestar en las familias mexicanas que, poco a poco han tenido que reducir la compra de satisfactores, tales como: escuela particular para los hijos, pago de deudas contraídas con bancos y aseguradoras y mantener un régimen alimentario saludable, entre otras cosas. Los pobres en rangos de extrema miserabilidad, la clase media compactándose y sufriendo los estragos de la inflación y la falta de oportunidades para no solamente vivir en subsistencia. En la otra esquina….un puñado de millonarios cada vez más y más ricos.

¿Hasta cuándo sentirán el agua en el cogote? ¿Cuándo la masa salga a robar los grandes centros comerciales, casas habitación en unidades populares o fraccionamientos residenciales? ¿Cuándo se dé la lucha callejera por un bocado o cuando todo México sea territorio del imperio delictivo? ¿Cuándo todos nos convirtamos en vendedores ambulantes o emisarios de algún cártel?

6.- Mientras no haya un verdadero acuerdo para elevar la calidad educativa, recursos óptimos para la actualización de escuelas, mobiliario, equipo, multimedia, libros, apoyo a las familias de los educandos, reestructuración democrática en el SNTE, y la disposición de hacer que los subsistemas educativos caminen por el mejoramiento continuo, no habrá cultura, desarrollo, libertad y crecimiento sostenido. En el discurso gubernamental que toca a la educación, niños y jóvenes sirven como punta de lanza para tratar de seducir a la masa de que México le apuesta a las nuevas generaciones. En el mundo de la vida real la niñez y juventud sigue asistiendo -si es que todavía lo hacen- a clases con un café soluble y un bolillo. Los que tienen más posibilidades económicas, consumiendo comida chatarra que venden en las cooperativas y concesiones al interior de los planteles.

Elba Esther Gordillo y sus delegaciones estatales siguen fortaleciendo su hegemonía a través de la concentración de cuotas, apoyando al partido Nueva Alianza, vendiendo las cuentas de vidrio para que el magisterio institucionalizado sea visto como fiel de la balanza electoral. En la otra punta de la madeja, los educandos obtienen evaluaciones deficientes, qué decir, reprobables en competencias cognitivas y habilidades para la vida y el trabajo. Sin educación no hay cultura, así de fácil. Sin educación no hay democracia o interés en los asuntos de la República. Sin educación se avizora un futuro laboral de quinta, pues los egresados pasarán a engrosar el enorme ejército de subempleados y desempleados, o bien, de las huestes operativas del crimen organizado.

El agua llega al cuello y los dirigentes magisteriales, directivos y gobernantes se pavonean en los eventos donde se hace alusión a la modernización y crecimiento sustancial del renglón educativo. La oratoria, que más bien es demagogia, quiere encubrir que las escuelas se caen por vetustas e inoperantes (sólo en algunas entidades hay nuevos planteles o modelos a seguir para la fotografía o video promocional), que las plazas son hereditarias, que no hay capacitación docente, que los padres de familia no tienen voz ni voto para intervenir en los asuntos escolares y que el equipo y mobiliario no sirven para nada. En este caso, el agua sí puede ahogar a los mexicanos, en virtud que en la mente de la clase dominante persiste la idea de que la ignorancia es el mejor aliado del autoritarismo y la inmovilización social.

7.- Los gobiernos mexicanos del siglo XX siempre consideraron que el problema de la droga era de trasiego, es decir, que el país simple y sencillamente era puente de traspaso de estupefacientes a Estados Unidos de Norteamérica. El Estado permitió que la droga, armas y actividades derivadas del narcotráfico siguieran su curso, pues no representaba un fenómeno que “contaminara” la vida social, económica y política de la nación. Desde mediados de la década de los años noventa y hasta la fecha el crimen organizado no sólo usó a México como peldaño que recibía, almacenaba y transportaba las drogas venidas de Colombia, Bolivia y Turquía, sino que, poco a poco, se convirtiera en una plaza de consumo.

El secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, informó que de 2005 a 2011 el consumo de cocaína se incrementó en 100%, lo cual demuestra que México no es más el paraíso de mudanza, sino un territorio de consumo, que afecta a la sociedad en su conjunto, ya que la droga es una industria por sí misma, que ha penetrado en el tejido social. ¡Nos llegó el agua al cuello! Gritan por doquier quienes antes afirmaban que los estragos del narcotráfico eran allende de nuestras fronteras. Error garrafal que ahora pagan millones de niños, jóvenes y adultos de todas las edades y estratificaciones económicas.

De la impavidez se pasó a la preocupación cuando los asesinatos, descomposición familiar y descontrol del Estado se hicieron presentes en todas y cada una de las actividades que se llevan a cabo en el país. En tanto se dilucidan a los culpables y las políticas para combatir certeramente al narcotráfico, en la escuela, avenidas y centros de reunión los “niños de la calle”, estudiantes, profesionistas, funcionarios y gente adinerada se preguntan ¿Dónde podrán adquirir la mejor tacha, cristal, bolsita, cuadrito de ácido y carrujo de mariguana? Uppppppppppp, upppppppppp, uppppppppp alcanzan a regurgitar los que se están ahogando.

Guerrero: la asfixia por fuego para ocultar malos manejos gubernamentales.

En la antigüedad europea y prehispánica se quemaban cuerpos y órganos humanos para purificar el alma y la relación del Hombre con sus dioses. En la edad media se incendiaban personas para erradicar la hechicería. Las dictaduras calcinaban libros(2) para prohibir el conocimiento y en las dictaduras disfrazadas de democracias se queman archivos financieros y contables para no dejar huella de la corrupción administrativa. En el segundo decenio del tercer milenio, como émulo del obispo Teófilo en Alejandría o Nerón en Roma, el todavía gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, muestra contrariedad e insensibilidad ante el incendio de una de las dependencias estatales más cuestionadas de su administración (secretaría de Salud), el pasado martes 8 de marzo/2011, provocado por presuntos delincuentes comunes que, con botellones de gasolina, prendieron fuego al archivo donde estaba la documentación de soporte concerniente a adquisiciones y cumplimiento de programas, tales como medicamentos, construcción de centros de hospitales, equipo médico, computadoras, nóminas, etc.

El “sospechosismo” no es invento ni crítica insana, pues han salido a la luz pública irregularidades en dicha dependencia, que van desde la compra de helicópteros que sirvieron para la transportación personalizada del gobernante, hasta la puesta en marcha de centros de salud inconclusos, compra de medicinas caducadas o adquiridas previamente del sector federal, diezmos por la adquisición de materiales de curación y obras diversas de construcción y remodelación, entre otros actos que tienen tintes de corrupción. Claro está que el gobernador dice que no pasa nada, pues los documentos carbonizados en la secretaría de Salud están resguardados en otras áreas. El gobernador afirma que la procuraduría de justicia está investigando este siniestro, luego de que muchos personajes de la vida social, política y periodística han puesto en el tapete de la denuncia una serie de anormalidades presupuestales y administrativas.

El agua que ahoga se volvió, en este preciso instante, en fuego ardiente que puso en entredicho a las esferas del poder regional. Como van las cosas, a menos de veinte días de que Zeferino Torreblanca concluya un sexenio de claroscuros, se puede esperar todo y es muy posible que se vean hogueras en instalaciones de la secretaría de Educación, Finanzas, Economía, Obras Públicas, Recursos Humanos y Transportes.

Torreblanca Galindo, quien llegó con la talega cargada de promesas de transformaciones profundas y con la oferta de acabar con corruptos del pasado, en la práctica se convirtió en lo mismo que acusaba y repudiaba, pues permitió que ex-funcionarios no fueran investigados y que muchos colaboradores de su administración siguieran vendiendo plazas educativas, solicitando percepciones indebidas a compañías proveedoras, engrosando nóminas de personal inexistente y concesiones de transporte público, así como elevando precios de mobiliario y equipo y construcciones de carreteras, puentes, hospitales y edificaciones, como el que será el centro de delegaciones del estado con sede en Acapulco. Hay, afortunadamente, ex-colaboradores y personas inconformes dentro de su círculo cercano que tienen pruebas contundentes. Ya se verán en su debido momento.

En la espiral de ineficacias gubernamentales, los crímenes no se investigan bajo el supuesto de que todo es culpa del crimen organizado o la mala fortuna (¿¿??), de que los ministerios públicos agentes, policías y jueces no están bien capacitados o son insuficientes para cubrir los requerimientos de la entidad. Ojalá que los incendios, desapariciones, balances contables, miserias sociales y encubrimientos políticos no queden como sello del cierre sexenal zeferinista y luego entonces no ocurra nada. Ojalá que el PRI, PAN o PRD no fragüen planes nefastos para proponer a Torreblanca Galindo como futuro candidato a algún puesto de elección popular o plaza a nivel federal. Ojalá que haya una investigación objetiva y se enjuicie a los culpables de los desastres en Guerrero. Ojalá. B.H.G. Ω

(1) Para una mayor profundización en el tema aconsejo leer El laberinto de la soledad del permio nobel Octavio Paz, así como La jaula de la melancolía del sociólogo Roger Bartra.

(2) Recomiendo la lectura del libro Bocas del tiempo del escritor y periodista Eduardo Galeano.

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