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jueves, 29 de enero de 2009

EL PADRINO ¿MAFIA O CORPORACIÓN TRANSNACIONAL?


¿MAFIA O CORPORATIVO EMPRESARIAL?: OTRA PERSPECTIVA DE EL PADRINO.
Por Baltasar Hernández Gómez


En mi ensayo anterior toqué algunas líneas de los diálogos de la película El Padrino desde una visión política, para resaltar la relación intrínseca del jefe de la mafia neoyorkina, con el poder político y económico de Estados Unidos y otros países.

Ahora cambio el vector de análisis, a fin de intentar el tratamiento de esta película, a partir de un enfoque de dirección/gerencia corporativa, pues la familia de Vito Corleone (que va más allá de los lazos sanguíneos) actuó mediante las estrategias que debe emplear un líder. Rebasando los cánones conceptuales que envuelven a la ciencia administrativa, los estilos directivos de Don Corleone y su hijo Michael no fueron puramente violentos -como fueron una constante en las pandillas sicilianas-, ya que incorporaron principios gerenciales.

Mucho del éxito de la película, desde lo cuantitativo (millonarios recursos por recaudación de taquillas) y cualitativo (como obra de arte cinematográfico y literario) se debió a que el guión basado en el libro de Mario Puzo no es simplemente crónica violenta de las vivencias de la familia Corleone, sino que rebasa la historia mafiosa para convertirse en una alegoría del capitalismo. Este film estampa el manejo corporativo de la Cosa Nostra, pues el modo de vida económico/ político capitalista estimula la aparición de actividades ilícitas.

La mafia es, al final de cuentas, hija bastarda del sistema capitalista, concebida desde sus albores en Sicilia y perfeccionada a su llegada a América. El rol del jefe del clan Corleone fue dirigir y tomar decisiones que garantizaran la permanencia y crecimiento de los negocios. Vito Corleone sin concientizarlo al principio de su elevación como líder de un pequeño grupo de delincuentes, se metamorfoseó en un gerente de la actividad criminal, que luego transformaría en emporio diversificado en ramas económicas: aceite de olivo, contrabando de licor, protección a establecimientos, empresas constructoras, control de sindicatos, juegos de azar, etc.

No había otra forma de empezar a ser un “hombre de respeto” en medio de la depresión económica de los Estados Unidos, en la década de los años treinta del siglo pasado. Su organización surcó el bajo mundo para ganarse un lugar en un país extraño. Por lo mismo tuvo que readecuar su marco conceptual y operativo traído de Sicilia, sincretizando experiencias teniendo el carácter de conquista (El Príncipe de Nicolás Maquiavelo), actos de fuerza de la Camorra, pero también incorporando las reglas del mercado capitalista.

Don Corleone es director/gerente de una organización familiar bajo un organigrama vertical y ortodoxo, basado en la lealtad a toda prueba. Sabía que su corporativo no era la única empresa y por eso fomentó la integración de otros negocios familiares de Nueva York e importantes ciudades de Estados Unidos, para que formaran un consejo directivo de “notables”, que se constituyó en filtro y distribuidor de cuotas de poder. A partir de ello se convirtió en el “jefe de jefes” de la gran familia mafiosa, gracias a la visión para crear un gran consorcio empresarial, que se repartió geopolíticamente los territorios de oportunidades para amasar fortunas.

El personaje representado por Marlon Brando aprovechó la dinámica de caos derivada por la crisis financiera de 1929 y asumió que el corporativo familiar iba a crecer en la medida en que se corrieran riesgos mayúsculos. Como si fuera un egresado de Chicago, Harvard o Yale, observó que a mayor riesgo en un ámbito no explorado de expansión de negocios, mayor sería su ganancia. La cualidad innata de ver oportunidades se convirtió en una capacidad especializada para estudiar estratégicamente el entorno económico y político.

Su desarrollo personal se vertió en la faceta de gerente corporativo de la mafia, pasando de un asaltante de casas habitación, benefactor de sus vecinos, a nuevo capo del barrio italiano de Nueva York, después de que asesinó al gangster que asolaba a pequeños comerciantes y habitantes de esta colonia de inmigrantes. Cuando se situó como jefe local empezó a diferenciar actividades, a través de la legalización de ingresos con su importadora de aceite de olivo y productos ultramarinos. En simultaneidad construyó una red operativa con otros líderes mafiosos, contactó políticos, jueces, empresarios y personalidades sociales connotadas, para que su imagen y la de sus negocios adquiriesen “respeto”.

No obstante el gran avance y poder conseguido por Vito Corleone, el clima imperante durante la etapa de la segunda guerra mundial, no garantizaba la continuidad de la corporación sin violencia. En lo interno sus adheridos eran a lo sumo excelentes capataces, ejecutores y asesinos leales, pero nada más. Corleone intuyó que debía focalizar su empresa en una dirección de especialización en las áreas que controlaba (abogados, economistas, administradores, expertos en logística, etc.).

Si a esto le aunamos que su núcleo dinástico estaba compuesto por jóvenes americanizados (el hijo mayor ignorante y furibundo; el hijo de en medio retraído y pusilánime; el hijo más joven educadamente occidentalizado y patriota; y la hija preocupada en hacer familia como lo establecía el “american way of life”); era lógico que su mayor preocupación fuera cómo y cuándo hacer una sucesión de poder sin contratiempos, muertes y pérdidas financieras.

Al llegar a su fin la segunda guerra mundial, el ambiente sociopolítico y económico cambió y en el escenario de los negocios de la familia Corleone. Hubo estancamiento porque los intereses de las familias rivales ya no estaban empáticas con las normas de respeto de los mercados, que había fijado Vito Corleone y los miembros del consejo de mafiosos.

El fantasma que recorría el ámbito ilícito era la droga, elemento que perturbó al jefe del clan, pero que era necesario tenerla en cuenta para evitar confrontaciones y pérdidas en los negocios. Esta nueva mercancía de consumo vino adquirir especial relevancia, toda vez que las ganancias que producía eran exorbitantemente mayores que cualquiera de las actividades empresariales realizadas con anterioridad.

Las otras “corporaciones” supieron que para acumular un mayor número de capital debían producir, comercializar y distribuir droga, aún con la oposición o soslayo de El Padrino. Con esta lógica Don Corleone se convirtió en el jefe a vencer, y de paso, motivo suficiente para apoderarse de su empresa. Así entonces fue baleado y casi muerto. Después sufrió la pérdida física de su hijo mayor en una emboscada y tuvo que otorgar el poder al hijo menor. En esta vorágine de situaciones Don Corleone se debilitó físicamente, pero sobre todo en su interioridad, porque se le escapó la oportunidad de “legalizar” su corporación.

Cuando Michael Corleone asumió el poder, el ambiente empresarial de la familia y sus adherentes iba a la baja: persecución del gobierno, bajas ventas por exceso de muertes violentas, pérdida de recursos por protección, desorganización en los cuadros directivos, cero crecimiento y expansión de los negocios y falta de planificación estratégica para continuar con saldos positivos. En este clímax Corleone hijo se convirtió en el centro de las decisiones.

Como no era conocido no tenía el “respeto” de las familias rivales y la empresa Corleone tuvo que navegar con cautela, en una especie de repliegue y conservación de fuerzas para mejores tiempos. El negocio no aumentó, sino más bien se estancó con la posibilidad latente de llegar a la bancarrota, lo que pudo convertirse, en su sentido más crudo, en muerte.

Pese a que Michael Corleone tuvo que refugiarse en Sicilia después de haber asesinado al rival que originó la inestabilidad entre el consejo de mafiosos y los negocios particulares de la familia, así como al jefe policiaco de Nueva York; el nuevo Don tenía una visión más objetiva, que no toleraba la subjetividad del amor, honorabilidad y hasta compasión, pues todo lo concebía como acierto-error; pérdida-beneficio, y recompensa-castigo.

El nuevo capo di tutti capi no tuvo un marco conceptual y táctico repleto de referentes de nobleza o respeto a valores subjetivos, como lo desplegaba su padre; sino por el contrario cambió el eje de rotación de sus decisiones, pues su meta iba a ser la conformación de una megaempresa fundada en la eficiencia, organización y jerarquía para obtener máximas ganancias. Lo único que conservó como legado inamovible fue la idea de “legalizar” la empresa, pesara a quien le pesara.

Michael Corleone concentró las decisiones estratégicas, dejando la operación a expertos profesionales en cada área de negocios. Identificó que el negocio no era una cuestión familiar o de percepción personal, sino que debía basarse en las leyes del mercado.

En el instante en que decidió trasladar la matriz empresarial al oeste americano, sin dejar de controlar el consejo de mafiosos del centro y norte de Estados Unidos, el Michael Corleone apostó a la expansión global de su emporio. Las Vegas representó la oportunidad de construir un negocio altamente rentable, que combinaba la libertad de apostar grandes cantidades de dinero con droga y prostitución. Todo esto dentro del marco legal permitido por las leyes del estado de Nevada y otros estados de la unión americana. Nuevo negocio con riesgos reducidos y altísimas ganancias.

Ahora sí el jefe de la mafia se convirtió en un gerente del oligopolio llamado juego, así como de las ramas de la construcción, venta de inmuebles y contactos con el comercio mundial, que tocó a las finanzas e intereses del Estado Vaticano (lo cual se observa en El Padrino III). Michael Corleone desarrolló sobre la marcha el perfil de un gerente, toda vez que se desenvolvió con las características de un estratega, que no actúa en la inmediatez, sino que prevé y se adelanta a las circunstancias del mercado.

Asimismo, empleó las habilidades del directivo exitoso: la técnica (el manejo administrativo-contable, uso eficaz de la tecnología, organización jerárquica, destreza analítica y delegación óptima de funciones); así como el control personal que se tradujo en relaciones públicas, autocontrol y manejo psicológico para tratar los negocios, empleados y el entorno.

El nuevo gerente de los Corleone destrozó los paradigmas de desempeño creados por su padre, pero con el nuevo perfil consiguió ser más temido que amado; logrando empatías por su conducta organizacional jerárquica, pero por encima de todo porque elevó las ganancias de la empresa.B.H.G

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2 comentarios:

A las 6 de octubre de 2009, 11:31 , Anonymous Repo ha dicho...

Excelente analisis...

 
A las 16 de mayo de 2010, 20:48 , Anonymous Antonio ha dicho...

Muchas gracias, me ha servido para enfocar este topo de análisis a otras peliculas y lecturas, pero sobre todo para comprender mejor esta obra filmica que nos deja mucho por aprender.
Gracias.

 

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