ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

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sábado, 24 de enero de 2009

SE PUEDE ACTUAR SIN TEORIZAR, PERO NO SIN PENSAR

ACTUAR SIN TEORIZAR NO ES LO MISMO QUE ACTUAR SIN PENSAR
Por Baltasar Hernández Gómez.


¿Todo acto es consecuencia del pensamiento previo? Tal parece que en la ruta de aceptación general, lo que se actúa (que es una forma elegante de decir lo que se hace o realiza) es resultado directo del pensamiento a priori de los individuos, teniendo una experiencia vivida y que está acompañada de pensamientos y conocimientos. Al respecto deseo puntualizar lo siguiente:

1) Actuar es lo que ha conducido a la humanidad a su existencia y persistencia. El Hombre necesariamente requiere de hechos para dar continuidad a la vida personal y global. Se actúa al cultivar, preservar, comunicar, preservar y transformar, lo cual se traduce en hechos tales como: comer, hablar, caminar, inventar, construir y escribir.

2) Pensar es un acto en sí mismo porque dispone de la voluntad de los sujetos que están dispuestos a transformar su entorno y a ellos mismos. Si una persona tiene frío piensa en alcanzar una posición menos incómoda para vivir y esto se convierte en un acto que toma corporeidad en la necesidad de guarecerse o cubrirse. Pensar no es entonces motivación pura ni mucho menos intención originada por espontaneidad, sino por el contrario, es un acto que lo reivindica como ser que sabe que sabe, que sabe que existe y que sabe que hace.

3) Actuar sin pensar es imposible, no así actuar sin teorizar. Los seguidores de modelos neurocientíficos han establecido que más allá de la conexión cerebro-órganos, las partes del cuerpo tienen “memoria” o “centros” de decisión, que no requieren de la transmisión procesada de pensamientos para llevar a cabo una acción. Más allá de la veracidad comprobable de esta aseveración, lo cierto es que la interconexión de reacciones químicas y eléctricas pueden, en un momento dado, establecer movimientos tan rápidos que escapan a cualquier tipo de medición temporal.

Se cree que hay acciones no pensadas cuando se resuelven casos donde está en juego la sobrevivencia, pero se debe tener presente que esta especie de conciencia intangible es impulsada por el tamaño de la necesidad, los costos de la decisión y la anuencia de los flujos de adrenalina, endorfinas, feromonas, etc., que son elementos no visibles del entramado donde está situado quien realiza la acción.

Por lo mismo, los actos pueden o no venir precedidos de un proceso cognitivo complejo, pero sí acompañado -en simultaneidad- de pensamientos casuales o premeditados in situ, que al final de cuentas son parte del bagaje de conocimientos, pensamientos y experiencias ya vividos o aprendidas, que sirven como puntal para resolver el conflicto que se presenta.

Los actos tienen una carga de pensamientos no procesados en demasía, pensamientos y conocimientos concebidos y por los hechos mismos del momento, pero necesariamente pasan por la creación/recreación de experiencias registradas (en la memoria a corto o largo plazo que no necesariamente nos resultan tangibles), que se dispersan y fusionan en el sujeto actuante en fracciones infinitesimales de tiempo, a fin de resolver los problemas que se enfrentan.

Cosa diferente es actuar sin decisión o a medias, cuando la realización es precedida y permeada por la teorización, o mejor dicho por una endeble o falsa teoría, ya que esto supone dubitación por una toma de decisiones basada en referentes axiológicos (anteponiendo pesos valorativos: bueno-malo, realizable-imposible, etc.).

Esto coloca en su real dimensión a los “teóricos” del puro actuar instintivo (que ciertas personas aseguran que operan cuando hay casos extremos de vida o muerte), pues evidentemente el hacer del Hombre no nace por generación espontánea o producto de emisarios ocultos que, como si fueran “ángeles o demonios” colocados en el imaginario a cada lado de la cabeza, comandan nuestras realizaciones.

Se actúa para vivir, para desarrollarse, para resolver un asunto o para hacer que impere un proyecto, teniendo presente que se puede obtener un resultado a favor o en contra. El acierto o error dependerá de las condiciones físicas, psicológicas, económicas, políticas y sociales donde se desenvuelve la trama. B.H.G.

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