ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

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domingo, 8 de marzo de 2009

NATURALEZA DE LOS CONFLICTOS POLÍTICOS


NATURALEZA DE LOS CONFLICTOS POLÍTICOS
Una aproximación introductoria al manejo de conflictos.
Por Baltasar Hernández Gómez.


Un conflicto político es una etapa de crisis que surge cuando actores u organizaciones requieren impulsar o defender un interés para proseguir con su estrategia de desarrollo. Los conflictos sirven para evaluar y resolver el estado de cosas prevaleciente en el ambiente social y, en el último de los casos, si no es manejado adecuadamente, para dar marcha atrás o sucumbir. Es una situación que involucra factores políticos, económicos, sociales, estructurales, organizativos y emotivos, que provocan una tensión entre las partes involucradas, generando acciones imprevistas.

Más allá de síndromes psicológicos que puedan presentar los actores, el conflicto se encarna por motivos reales y concretos, que están vinculados con la permanencia de intereses y objetivos (sean propios u opuestos) en el escenario de lucha por alcanzar hegemonía y dominación en el espacio y tiempo que se requieren.

Los intereses y sus efectos van produciendo múltiples direcciones que van a incidir en los medios para el tratamiento del conflicto. Cualquier persona u organización en conflicto va a tener que desplazar sus estrategias, tácticas y recursos a un estado de actividad, a fin de encontrar métodos para ir posicionando los fines que se persiguen, o bien, para erradicar o disminuir los estragos de un trance. Cuando dos o más intereses se encuentran en esta posición “proactiva” surge el nivel de mayor tirantez, que si es manejado correctamente se obtendrá éxito.
En esta pugna nada se puede dejar al vacío, pues los conflictos quedan resueltos cuando un interés prevalece sobre los otros, es decir, el grado de eficacia política para resolver conflictos se mide por el predominio de los asuntos que son favorables, sin que esto represente depreciación al extremo de posibilidades para continuar y seguir estando en una posición óptima.

De lo anterior, se infiere que los conflictos no son algo fuera de lo común, sino que forman parte del todo social: los conflictos se generan, desarrollan, resuelven, maximizan o desaparecen, de tal suerte que es completamente irracional pensar que en las relaciones sociales no haya conflictos. Es importante que el hombre, organizaciones e instituciones del Estado conozcan las herramientas para actuar eficazmente frente a conflictos. Si un político, empresario o persona común debe enfrentarse a una crisis, más temprano que tarde a uno, es imprescindible que lo haga teniendo las mejores condiciones para salir avante.

Hay que tener muy en claro que el conflicto no es excepción ni es ajeno a nadie, ya que todos los sujetos sociales y organizaciones públicas o privadas viven en la vorágine de conflicto-arreglo. En un gran número de ocasiones el enfrentamiento de conflictos origina pérdida de objetividad, toda vez que el desenfoque de lo “disfuncional” hace que broten fobias, incertidumbres y desconfianzas hasta niveles peligrosos: quienes no saben manejar un conflicto invierten la mayor parte de su tiempo y esfuerzos en tratar de solucionarlo, abandonando a la deriva las otras acciones importantes que sostienen los pilares de sus expectativas.

En muchos casos aparece el nudo emocional, trayendo consigo la latencia de actuar con el sensus fuera de foco y con la pretensión de encontrar salidas inmediatas para escapar del “apuro”. Esto origina angustia y desesperación, que es el peor estado anímico para actuar, tomar decisiones congruentes y resolver problemas.

Es indispensable que primero haya una percepción concreta de los conflictos, tomando muy en cuenta que estos son inherentes a la práctica política y pueden surgir en cualquier momento. Para el tratamiento de conflictos personales se multiplican los estados de cerrazón porque los estragos de la crisis hacen suya la subjetividad.

En lo que respecta a las organizaciones, el conflicto es y debe ser resuelto por el entramado humano, técnico, material y financiero con el que dispone para obtener resultados a favor. Un conflicto no lo es para el candidato, gerente, servidor público, sino para toda la estructura que lo rodea. Sólo entendiéndolo de esta forma se puede solucionar un conflicto.

La estrategia debe basarse en asimilar que el adversario no está exento de vivir en conflicto permanentemente (aparte del que pueda estar solventando con usted). El conflicto que enfrenta en alguna coyuntura no es diferente al que otros tienen que remediar. Esto significa que el conflicto en sí mismo no es ventaja o desventaja para alguna de las partes, pues es una variable más que se inserta en la red de redes de acciones para alcanzar estabilidad y supremacía, de acuerdo con las necesidades y objetivos planteados.

Luego entonces, el conflicto no es un hecho atípico, sino regla que está presente en todo individuo u organismo, pues es un componente esencial en todas las realizaciones sociales. En la política los conflictos existen y coexisten permanentemente entre los actores y por eso el quid radica en la forma en que son conceptualizados y tratados, para encontrar soluciones a favor, que no perturben la estrategia. Aquí se encuentra la clave diferenciadora de dejarse abatir o penetrar a un nivel de crecimiento y consolidación.

En el instante en que el estratega tiene las capacidades, y habilidades para enfrentar los conflictos, pensando en el “todo” y obtener ventajas comparativas con relación a sus rivales, entonces la “disfuncionalidad prevaleciente” es convertida en oportunidad para abatir las amenazas.

Basta preguntarse en esta aproximación al manejo de conflicto político, lo siguiente: ¿Se tiene la certeza del sitio dónde se quiere llegar? ¿Están todos los recursos dirigidos a conseguirlo? ¿Hay fugas en el sistema planificado que puedan someter a conflicto a los miembros o la propia organización? ¿Sabe a ciencia cierta quiénes y cuáles son las capacidades de sus oponentes? ¿Puede transmutar la emotividad por reacciones racionales? ¿Tiene el capital humano, financiero, técnico y material para afrontar y permanecer fuerte durante un conflicto? ¿Está preparado para afrontar uno o varios conflictos a la vez y en diferentes etapas? B.H.G.

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1 comentarios:

A las 8 de marzo de 2009, 12:48 , Anonymous Anónimo ha dicho...

No debería leer esto... Es retorcidamente maquiavélico. Entre, mire y ya me contará:
http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf

 

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