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miércoles, 6 de mayo de 2009

COMPENDIO COMENTADO DE FRASES DE VICENTE FOX QUESADA


COMPENDIO DE FRASES DE VICENTE FOX QUESADA
Un vistazo a los mensajes políticos de la presidencia de México (2000-2006)
Por Baltasar Hernández Gómez

En la praxis política resulta cierto el adagio “La forma es fondo”, acuñada hace más de 30 años por Jesús Reyes Heroles (1). Durante el sexenio de Vicente Fox Quesada se emplearon formas discursivas, que fueron tomadas por muchos mexicanos como “cándidas” expresiones que estaban cambiando el lenguaje de los políticos, sin embargo, todo cayó por su propio peso: sólo fueron muestras de la impericia de un hombre que, teniendo la oportunidad de convertirse en Jefe de Gobierno y Estado para materializar la transición democrática, no supo siquiera ser administrador de los recursos nacionales.

Las frases transmitidas por Fox y compañía, al calor de los acontecimientos que se le iban presentando, no deben quedar para el anecdotario mexicano, pues representan un punto de partida para comprobar que los lapsus políticos, trascienden el ámbito introspectivo de los detentadores del poder, porque son demostraciones de la fragilidad y desatino del sistema político-electoral y de la clase hegemónica al seleccionar a sus personeros.

Los mensajes públicos de Fox Quesada impusieron la ocurrencia como una de las herramientas más efectivas para desviar la atención social. Esta directriz comunicacional funcionó por seis años para gobernar a más de 100 millones de habitantes, que estaban a la espera de un millón de nuevos trabajos al año y créditos fáciles para abrir micro-negocios (ambos anhelos fueron exhibidos como promesas en su campaña electoral).

Las palabras y chistes fuera de contexto pronunciadas por el ex-jefe del Ejecutivo provocaron carcajadas en muchos auditorios, pues se infirió que el “nuevo idioma de la presidencia” era una catarsis para desterrar 71 años de regímenes priístas. La realidad hizo recordar que después de la fiesta sólo queda una inmensa resaca.

No obstante del jolgorio momentáneo provocado por un mandatario irreverente a los rituales políticos, a la expectativa ciudadana y a la responsabilidad para abrir verdaderas posibilidades para el desarrollo nacional; la acumulación de frases constató la ignorancia, irresponsabilidad y desparpajo de un presidente de la República que poco le interesó la política, la cultura universal, las tradiciones, los protocolos y la voluntad de servir comprometidamente para solucionar los muchos y grandes problemas de México.

En medio de frases “chuscas” se fue el sexenio foxista, pues su gobierno fue sostenido a través del apuntalamiento del marketing institucional, que hizo creer que las acciones de gobierno eran iguales a los slogans de campaña. Vicente Fox fundamentó su labor con el apoyo de las técnicas mediáticas para vender productos: las mercancías fueron los conceptos cambio y nueva mexicaneidad. En este lapso el empresario venido a político no estuvo solo, ya que fue apoyado por varios personajes de su gabinete, pero sobre todo por su cónyuge, Marta Sahagún, llegando la situación a tal extremo, que el país parecía estar en el más profundo surrealismo.

A continuación comento algunas frases dichas por Vicente Fox durante su periodo gubernamental:

“Honestidad, trabajar un chingo y ser poco pendejo".
Antes de dar a conocer públicamente los nombres de quienes conformarían su gabinete -en noviembre del año 2000- Vicente Fox dejó en claro que las mujeres y hombres que lo acompañarían en su aventura presidencial deberían ser honestos, trabajadores incansables y cortos en entendimiento. Este perfil por supuesto no fue cumplido por el ex-presidente al ciento por ciento, en virtud de que el término honestidad no fue comprendido ni aplicado por su esposa Marta (sí, sin h como ella misma lo escribe) Sahagún, sus hijos y por funcionarios públicos.

En lo que se refiere al trabajo arduo, tampoco fue cierto, ya que constantemente dejaba el encargo público para refugiarse en su rancho de San Cristóbal, Guanajuato y por constantes viajes oficiales, que al final de cuentas fueron excusa para pasear, exponer discursos en un inglés bastante mal pronunciado e ir de compras. En lo que sí cumplió fue en no usar la inteligencia, pues además de confundir a Borges con Borgues, la práctica del “tío Lolo” fue una constante en los rubros de política interna, educación, desarrollo social y económico, así como en cultura y comunicación política.

"Sí hice muchas travesuras de chiquito y las ando haciendo también de Presidente".
En el festejo del Día del Niño del 30 de abril del año 2001, Vicente Fox descubrió haber sido un niño travieso y que esta “cualidad” iba a ser requerida para cumplir con el mandato otorgado por millones de mexicanos que creyeron en un México mejor. La presidencia fue vista como un gran parque de diversiones, donde el “niño” Fox podía experimentar las mieles del poder en compañía de su clan familiar y amigos.

Seis años pasaron en un vaivén de columpio: unas veces demostrando desenvoltura como neopolítico gracias al impacto de los medios masivos de comunicación y otras guardando el dinero público para incrementar los montos del pago de deuda externa y las reservas monetarias. ¡Vaya que hizo “travesuras!. Como muestra sólo diré que hasta experimentó incesantemente con la lengua castellana al decir frases cortas como “No se “apaniquen”.

“¿Y yo por qué?".
Así respondió Fox Quesada a la pregunta sobre el conflicto legal entre Televisión Azteca y CNI Canal 40, en enero del año 2003. Dio a conocer que el presidente no debe por qué saber lo que ocurre en el país y mucho menos dar su opinión en un caso donde estaba en juego un medio de comunicación. La ignorancia sobre la realidad nacional fue camuflageada con un cuestionamiento digno de un infante de pre-escolar. En este caso pudo haberse comportado como un importante interlocutor y mediador, a fin de que el canal 40-CNI no fuera apropiado por el consorcio de Ricardo Salinas Pliego.

Como dato complementario: el abogado de los anteriores concesionarios del Canal 40 fue Fernando Francisco Gómez Mont, actual secretario de Gobernación en el gabinete del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

“Los migrantes mexicanos hacen trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer".
En el mes de mayo del año 2005, Vicente Fox quiso defender a los migrantes mexicanos en Estados Unidos de Norteamérica, sin embargo su discurso fue desastroso: los mexicanos que se van al país vecino del norte representan trabajadores de ínfima categoría, dignos de ser tratados como esclavos modernos. El ex-presidente quiso disfrazar que los mexicanos emigran ante la imposibilidad de encontrar trabajos dignos y remunerados en México y que pese a su esfuerzo en labores “indeseables” son tratados peor que las personas de color.

Claro que esto levantó polémica en los millones de afroamericanos estadounidenses, ya que sintieron ofensivas dichas palabras. Las líneas expresadas por Fox Quesada estuvieron fuera de toda proporción, ya que el vocablo “negro” es por sí mismo discriminatorio. Obviamente, exhibió su falta de conocimiento de la historia mundial. Cuatro años después un afroamericano es el presidente de E.U.A.

“El 75% de los hogares de México tienen una lavadora, y no de dos patas o de dos piernas, (sino) una lavadora metálica".
Esta perla lingüística fue transmitida en 2004, demostrando la cualidad de “macho” del entonces jefe del Ejecutivo federal. Para Vicente Fox las mujeres (amas de casa, madres solteras, estudiantes, trabajadoras y profesionistas) también son lavadoras. Sí, lavadoras de dos patas, cual si fueran animales, que al instante de decir la frase corrigió por dos piernas. Para el ex-presidente los hogares tienen a una mujer que cumple el rol de lavar la ropa y los trastes, lo que insertó -sin concientizarlo-en dicho papel sociocultural a su madre, esposa e hijas adoptivas.

El desconocimiento y la falta de respeto otra vez se hizo patente en Fox Quesada, en virtud de que si fueran ciertos los datos de tenencia de lavadoras metálicas, equivaldría a que por lo menos 25 millones de familias mexicanas tienen en sus casas este tipo de electrodoméstico. Otra mentira.

“A veces el presidente de la República es el último en enterarse de lo que pasa”.
¿Para qué sirven entonces los aparatos del Estado? ¿Para que existen y cómo puso a funcionar a las Secretarías? ¿Qué interés tenía Fox para conocer diariamente el estado de cosas que ocurrían en México? Por esta frase se deduce la impreparación de Vicente Fox como estadista y zon politikon, para tener a la mano la información general y particularizada del país.

Se observa que el ex-presidente pretendió escudarse en la creencia popular de que “uno solo no puede hacer todo”, pero ésta no aplica para un jefe de Estado. Si no se enteró de lo que pasó en el país se debió a que: 1) No tuvo un gabinete legal y ampliado eficaz y de confianza; 2) No se dio tiempo para leer la síntesis gerencial de información prioritaria y cotidiana; 3) No tuvo tiempo o ganas para escuchar a sus asesores y secretarios; 4) Las redes operativas no funcionaron adecuadamente para transmitir, recopilar y analizar los sucesos que ocurrían a los largo y ancho de la Nación ó 5) Sencillamente no tuvo interés en saber.

"Necesitamos la varita mágica de Harry Potter".
Con estas líneas discursivas Vicente Fox se descubrió como un ciudadano promedio, que estaba a la expectativa de “ver pasar el cadáver, fumando en el portal de la casa” y no con la investidura de presidente de la República. No bastaba con tener la voluntad, encontrar el método y las formas para cumplir con los programas sociales, económicos y políticos trazados en el Plan Nacional de Desarrollo, que presumiblemente fue diseñado por él mismo, sino que México necesitaba los poderes mágicos del personaje de la escritora inglesa J.K. Rowling para resolver la problemática nacional.

El país se convirtió para él, en la zaga viviente del cuento de Harry Potter o la consecución de la historia cinematográfica recreada en un millón 972 mil 547 kilómetros cuadrados, que comprende la superficie total del territorio mexicano. Me imagino a los más de cien millones de habitantes contemplando la labor de gobierno, esperando el movimiento de la varita mágica en la mano de Fox Quesada.

"Ya hoy hablo libre, ya puedo decir cualquier tontería, ya no importa... Total, yo ya me voy".
A menos de dos meses que concluyera su mandato presidencial, Vicente Fox comentó off the record, que estaba en plena libertad de hablar como un mexicano sin cargo público (para lo cual él luchó anteponiendo el interés nacional y que juramentó ante el Congreso, bandera nacional y Constitución) sin que mediara gota de inteligencia. Total, -pensó- a punto de mudarse de la residencia oficial de Los Pinos era momento de hablar de cualquier tema público e incluso privado sin importarle consecuencias.

Con esta frase lo único que puso al descubierto es la irresponsabilidad de cumplir y hacer cumplir la voluntad popular y de asumir el cargo conferido por el voto mayoritario de millones de ciudadanos. Al fin y al cabo lo que hizo o dejó de hacer sería continuado o no por el presidente que lo supliera. De este tamaño estuvieron las cosas.

"Sí vendería Pemex, pero no el petróleo".
En plena campaña proselitista, a meses de que fuera electo presidente de la Nación, Vicente Fox se atrevió a ventilar un asunto de vital importancia para la economía nacional con la ligereza de quien no conoce y asume la lucha institucional que se implementó para alcanzar la expropiación petrolera, la relevancia de Pemex para el desarrollo nacional y el significado patriótico que esto representa para los mexicanos.

Lo que sí develó es que había una pretensión de soltar amarras en el control de dicha paraestatal, disimulando la pretensión como un proceso de mejoramiento continuo o simple reestructuración administrativa para vender más hidrocarburos. B.H.G.
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(1) Jurista, catedrático, intelectual e historiador, autor de una serie de textos políticos e históricos sobre el sistema político mexicano. Su paso por las instituciones gubernamentales (desde 1944 hasta antes de su muerte en 1985) le ganaron el apelativo de “ideólogo del sistema”. Sin embargo, su obra y postura política frente a problemas nacionales lo hacen un autor digno de ser analizado. Para él lo visible de la forma reviste la esencia y alcances de lo que políticamente se comunica o hace.

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2 comentarios:

A las 6 de mayo de 2009, 18:06 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Que tal como estas? tu articulo me gusto mucho. Hace como 3 años escribi un articulo que nunca publique que se llamo PRINCIPIO Y FIN DE UN SEXENIO CLAUDICADO, fue acerca del mandato mas pernicioso que el virus de la inflienza. Celebro constatar que nuestras coincidencias son mas cercanas que nuestras devergencias. Para seguir llorando como plañideras profesionales una escritora argentina publico en esa epoca "El fin de la fiesta" donde denuncia las "travesuras de los hijos de la . . . martita. que para el arte de la tranza si que salieron buenos. una historia digna de un tango jejeje.
felicidades mi amigo. Sigo con atencion y cuando puedo tus comentarios.
tu amigo: Esteban Martinez Salgado.

 
A las 9 de enero de 2012, 9:47 , Anonymous Anónimo ha dicho...

hola es tubo bueno tu reportaje bien!!!

 

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