ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL, MANEJO DE CRISIS, MARKETING, COMUNICACIÓN Y ALTA DIRECCIÓN

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lunes, 2 de febrero de 2009

MARKETING Y ELECCIONES MUNICIPALES EN ACAPULCO 2008


CLAROSCUROS DEL MARKETING POLÍTICO
Elecciones a la Presidencia Municipal de Acapulco 2008
Por Baltasar Hernández Gómez *


Uno de los saldos más evidentes de la jornada electoral del 5 de octubre ha sido la modificación de los paradigmas tradicionales para el análisis de coyuntura, pues los resultados obtenidos por los candidatos a la presidencia municipal (léase que no me refiero a los partidos políticos, que se han visto rebasados por la técnica del marketing, ubicándola como un fin en sí misma y no como medio político) rebasaron las perspectivas lógicas de seguimiento y evaluación de las campañas políticas.

Centraré este artículo en el tratamiento de las diferencias mercadológicas que utilizaron las tres principales fuerzas políticas en el municipio de Acapulco (PRI, PRD y Convergencia), toda vez que PAN, Nueva Alianza, Alternativa Social Demócrata y Alianza por Guerrero no sólo no tuvieron representatividad ni mucho menos legitimidad, sino que funcionaron como distractores de sufragios y espacios de fuga del presupuesto público.

Lo cierto es que los partidos políticos no diferenciaron significativamente su oferta, enmarcando sus campañas en un modelo “globalizador”, que produjo homogeneización en discurso e imagen, a través de estrategias mediáticas que buscaron potenciar los sentidos visuales y auditivos del público, a través del trazo, color, textura, propuestas superficiales a fenómenos complejos y propaganda negra, con el objetivo de posicionar -a como diera lugar- su producto.

A priori se quiso hacer parecer inexorable el axioma de que Gloria Sierra López, candidata del PRD, sería la nueva presidenta municipal, debido a la correlación de los siguientes factores: a) Apoyo del Gobernador del estado; b) Sinergia del PRD para mantenerse en el poder, en virtud de su permanencia en las últimas tres administraciones locales, y c) Presunción de unidad forzosa (a jalones y tumbos) de los sectores del partido del “sol azteca” para ratificar la plaza y así continuar con su dinámica de distribución de cargos y prerrogativas.

El tres veces candidato del partido Convergencia a la alcaldía porteña, Luis Walton Aburto, aún con el respaldo oficial del partido del Trabajo y de facto del Frente Amplio Progresista, así como de grupos y personajes tránsfugas del PRD, PRI y PAN, era visto como catalizador del descontento, lo cual produciría un aumento considerable de su capital electoral y, por ende, ocuparía el segundo lugar de la contienda, o bien, en un ejercicio prospectivo demasiado optimista, podría alcanzar el triunfo, de forma muy apretada.

Manuel Añorve Baños era visto como el oponente político más débil, proveniente de un PRI que desde 1999 había sido derrotado en las urnas. En el imaginario intangible se pensaba que a lo sumo lograría multiplicar votos como punta de lanza preparatoria para elecciones futuras (2009 y 2012). Se predijo que trazaría una campaña consolidada por el apoyo del CEN de su partido, personajes relevantes en la escena nacional y con el concurso del corporativismo tricolor y de ciertos grupos que habían trasladado su fuerza a otros partidos regresaron por interés o compromiso, pero no se pronosticaba el convencimiento y aseguramiento de votos para situarlo en el primer lugar.

Es así que desde el mes de agosto los ciudadanos de Acapulco observamos 3 tipos de estrategias epidérmicamente similares, pero que en el fondo escondían tácticas diferenciadas para maximizar fortalezas y minimizar y debilidades. En los hechos pudimos constatar que la eficacia en la explotación de dichas variables permitió el plus suficiente para mover el eje de equilibrio electoral y llevar a los contrincantes a un punto de quiebra.

La candidata del PRD rodeada de un grupo selecto de neo-perredistas tuvo que cargar con el deseo anhelante de quienes daban por hecho que sería la presidenta municipal de la ”joya de la corona guerrerense”, ya sea porque se creyeron depositarios del irrestricto apoyo del gobernador o porque supusieron que los sectores del PRD descontentos por el experimento democratizador de designación de candidatos, inevitablemente se plegarían a Gloria Sierra López para seguir asegurando espacios de poder.

Las evidencias recopiladas antes y durante el domingo 5 de octubre apuntan que la candidata del sol azteca se sentía tan segura de sentarse en la silla del Palacio del Parque Papagayo, que nunca se detuvo a pensar que su imagen fabricada por un grupo de asesores de la empresa “Cuarto de Guerra” transmitía tanta seguridad que rayaba en la soberbia, obstaculizando el eslabonamiento de un mensaje comunicacional convincente. Por más de dos semanas la candidata fue enfundada en la caracterización de una madre arropando a su bebé, aprovechando la lesión en su brazo izquierdo, situación que la sobreexpuso.

El slogan "Una mujer de resultados" nunca se fijó como grito de guerra para captar la atención y capitalizarlo primero en intención de voto y luego en sufragio efectivo, y solamente fue usada como colofón de su supuesta superioridad por ser miembro del sector femenino, por su experiencia laboral como integrante del equipo del gobernador y “heredera” del efecto ZTG. Hubo en su equipo y en ella misma una sobrevaloración, que hizo suponer que todos los “amarillos”, simpatizantes, mujeres y jóvenes se le adherirían sin más ni más.

Por su parte, Luis Walton Aburto y su equipo de consultores convergencistas basó su estrategia en la creencia de que los acapulqueños estaban verdaderamente hartos del perredismo y priismo, así como de sus gobernantes. La afirmación de que la “tercera es la vencida” pareció permear su campaña y se limitó a firmar compromisos ante notario público, resaltar las carencias en los servicios públicos y publicitar que aprobó satisfactoriamente el polígrafo, creyendo que con ello se hacía invulnerable a la propaganda negativa proveniente de sus oponentes.

En el sensus colectivo efectivamente Walton Aburto captó la intención de cambio de la sociedad civil, pero no construyó una estructura operativa consolidada para transformarla en acción, traducida en voto. Habiéndose dejado llevar por las voces de “chaneques” en el oído, que le vendieron la idea de que López Obrador y los saltimbanquis perredistas le darían invencibilidad y votos extra para ganar -de una vez por todas- la presidencia municipal, no quiso percatarse que su imagen caía en el cuadrante de alejamiento de las bases no organizadas, ya sea por su propia personalidad o porque consideraba que sólo era necesario llenarse de actividades proselitistas, pero no edificar una base real de simpatizantes y militantes, así como movimiento concreto el día de la votación y un equipo de capacitación, fijación y defensa del voto.

La frase de campaña Juntos salgamos adelante capitalizó la decepción de importantes sectores sociales hacia López Rosas (que paradójicamente fue su aliado de último momento) y Salgado Macedonio, acumulando al mismo tiempo el descontento hacia administraciones priistas del pasado y el deterioro de la imagen del gobierno estatal a casi 4 años de ejercicio.

Enfrentarse a dos partidos con estructura política consolidada (PRI y PRD) no requirió de anhelar la participación ciudadana, creyendo que el 5 de octubre acudiría en tropel a las urnas para darle el triunfo. El resultado fue devastador para este cúmulo de “intenciones y cuentas alegres”: la sociedad de Acapulco emitió su voto situando a la primera fuerza del municipio en el tercer lugar y a la que daba por aniquilada de antemano, la dejó ser y hacer. Convergencia otra vez quedó en el sempiterno segundo lugar

En la campaña de Manuel Añorve Baños operó una visión política estadista, la que se necesita para conquistar el poder, con miras a mantenerlo y acrecentarlo. Aún cuando el slogan Por tiempos mejores pudo haber generado un recordatorio de administraciones priistas ineficientes y corruptas, la estrategia fue posicionada en el corto plazo por la decepción contra “luchadores” sociales que al convertirse en gobierno resultan experiencias desastrosas.

Si bien es cierto que las añejas facturas políticas obligaron al candidato del PRI a desmarcarse -sin caer en el perdón o expiación de culpas- también es cierto que logró poner con precisión el sentimiento de disgusto que hay hacia perredistas en la función pública y los pésimos resultados sociales.

Más allá del desempeño y saldos catastróficos, reales o supuestos del priismo de antaño, Manuel Añorve Baños y su partido supieron armar una estrategia política para ganar. No se sometieron a la división interna por elecciones internas; unificaron criterios operativos en las zonas poblacionales con aliados; edificaron un marketing llamativo y se enfocaron a capturar la percepción de cambio (detonando la idea de un PRD repetitivo, fracturado y para muchos en descomposición; pero también de un candidato naranja que, “obsesionado” por Acapulco no le importaba nada más que ser presidente, para que sus enemigos y críticos supieran que la constancia, el dinero y las ganas son elementos suficientes para ganar en política).

Pese a los graves errores del pasado priista, al cuestionado papel de su interinato, del perfil de su círculo más cercano, de la controversial composición de su planilla; los mensajes políticos/comunicacionales fueron instalados donde se requerían: desde los promocionales de mano en mano, publicidad móvil y espectaculares situados en lugares clave; hasta la entrevista en medios, visitas casa por casa y llamamiento a la unidad, que no sólo tocó a los priistas de adentro, sino también aquellos que se habían desplazado a otras organizaciones, fueron detonantes de una crecida de la ola tricolor.

Las cifras anunciadas por el Instituto Electoral del Estado de Guerrero son contundentes: 76, 172 mil votos para PRI-PVE; 71,093 mil votos para Convergencia-PT, y 66,026 mil votos para PRD, lo cual nos avisa que el PRI tuvo un alza exponencial impresionante, superando con más de 10 mil votos a la fuerza política considerada hegemónica hasta hace unos días en Acapulco y el estado. En comparación con Convergencia la diferencia es de casi 5 mil votos.

¿Cómo se explica este resultado? ¿Recurriendo a la culpabilidad de los ciudadanos que se abstuvieron de votar? ¿Asumiendo la cultura del fraude? ¿Elucubrando teorías de conspiración? Creo que es necesario poner en la mesa de análisis una matriz multifactorial, que aleje suposiciones y falsedades promovidas por los vencidos.
Las premisas para analizar a fondo lo sucedido en las elecciones de octubre 2008 son:
1.- El efecto negativo de la estrategia que sitúa la figura de López Obrador como un “enemigo público”, que ha sido sobreexplotada por los medios de comunicación, gobierno federal y otras fuerzas políticas institucionalizadas; 2.- El desdibujamiento de la presencia del gobierno estatal en el ánimo y empatía de la sociedad; 3.- La creciente división de las “tribus” perredistas, que se han limitado en defender sus cotos de poder; 4.- La percepción y en la mayoría de los casos comprobación de la ineficacia del gobierno municipal de Acapulco; 5.- La neutralización estructurada de votos que operó el PRI, que funcionó como partido a nivel local, regional y nacional, restándole capitales importantes al PRD y Convergencia; 6.- Los trapecistas profesionales fueron elementos a destacar, pues su labor provocó un desbalance y alejamiento en las estructuras partidistas y de simpatizantes; 7.- El desbordamiento de las carencias en servicios públicos como agua potable, drenaje, seguridad, corrupción, obra pública, etc. fue clave del viraje electoral; 8.- Nula planeación estratégica de marketing político/electoral y sí en cambio ocurrencias e imposiciones de los equipos de campaña y los emisarios del PRD y Convergencia, tanto a nivel estatal como nacional, cayendo en lo puramente coyuntural, es decir, “apagando los incendios inmediatos”; 9.- Ineficaz división profesional de las funciones político-electorales en los equipos de campaña. B.H.G.

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3 comentarios:

A las 5 de febrero de 2009, 16:07 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Como vivimos este proceso en Acapulco es cierto lo que pones.

 
A las 6 de febrero de 2009, 3:57 , Blogger El ángel de Olavide ha dicho...

A pesar de mi ignorancia, grande en lo que respecta a México y supina en cuanto a Acapulco y Guerrero, he entendido perfectamente el análisis que haces de los resultados de la elección municipal. Suena todo tan local y al tiempo tan universal que me admira tu perspicacia. Nunca debe darse una batalla por ganada o perdida y siempre hay que lanzar estrategias fuertes y correr la táctica tantas veces como sea preciso para ajustarse a las circunstancias. Me imagino que hay una estrecha correlacción entre los meritorios resultados de Convergencia y la catástrofe electoral del PRD. Me fascina la recuperación del viejo aparato PRI, eso significa que la travesia de desierto rinde resultados. Y lo que me extraña, por mi ignorancia supongo, es la ausencia de la derecha gobernante en la república en el tablero municipal de Acapulco.
Un saludo

 
A las 6 de febrero de 2009, 14:15 , Blogger Baltasar Hernández Gómez ha dicho...

Ángel de Olavide:

Efectivamente eres muy perspicaz: como una especie de pensar global y actuar en lo local. Es paradójico que el PAN, que es la "derecha" en Máxico no tenga injerencia en el estado y menos en el municipio. Con eso de que la política es mediática, los candidatos de dicho partido se han concentrado en utilizarla a profundidad.

En Guerrero y Acapulco, el PAN es un grupo de "notables" o bien un club de Tobi que es respaldado por el recurso público y hasta del gobierno estatal, pero no tiene más cabida que como comparsa.

 

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